Comunicación
Covid-19
Educación
Gestión
Proceso De Aprendizaje
27 de septiembre de 2024
Impactos de la COVID-19 en la comunicación para la educación y el aprendizaje
DOI: 10.22167/2675-6528-20240019
E&S 2024, 5: e202400019
Patrick de Morais Silva; Karina Tonelli Silveira Dias Junqueira
A lo largo de los años, el mundo se ha vuelto cada vez más tecnológico, necesitando respuestas rápidas y objetivas, donde conversar, escribir y usar interfaces de computadora son algunos métodos de comunicación importantes para la vida cotidiana[1]. Con el surgimiento de la pandemia de covid-19, el día a día de las personas se vio afectado de diversas formas, surgiendo la necesidad de cambios y rápidas adaptaciones de rutina y nuevas formas de comunicación a distancia[2].
Las rutinas de trabajo y estudio se alteraron, aumentando la modalidad de trabajo “home office” en Brasil[3]. Con el distanciamiento social, las universidades y demás instituciones de nivel superior que ofrecen cursos presenciales se vieron obligadas a adaptarse, ofreciendo clases remotas, para que las actividades no se paralizaran y la enseñanza no se viera perjudicada[4]. Con esto, se generaron diversas consecuencias.
Según el censo elaborado por el Instituto Nacional de Estudios e Investigaciones Educativas Anísio Teixeira (Inep)[5], las Instituciones de Enseñanza Superior (IES) necesitaron realizar cambios en el calendario escolar en virtud de la suspensión de las clases presenciales. Aún, según el Inep[5], el 87% de las IES adoptaron como estrategia de gestión, durante el período de la pandemia, la revisión de los planes de comunicación con la comunidad académica, siendo parte de este plan el incentivo a campañas preventivas de la covid-19, apoyo social a los alumnos, capacitaciones técnicas para la adopción de actividades remotas a colaboradores y alumnos, incentivo y apoyo psicológico, entre otras.
El uso de la tecnología ha promovido avances en la gestión de proyectos educativos. Para los profesores, los principales beneficios se encontraron en la planificación y organización de clases, en el uso de programas de presentación e ilustración de clases, y en la gestión de las evaluaciones mediante el uso de hojas de cálculo. En el caso de los estudiantes, la tecnología permitió el empleo de herramientas como programas de texto, navegación en internet y programas de comunicación en entornos virtuales, que son importantes para el desarrollo del aprendizaje en el contexto tecnológico[6].
A pesar de los beneficios en proyectos educativos provenientes de la tecnología, se debe considerar que el uso ineficaz de estas herramientas puede comprometer el pilar de la comunicación[7]. Benatti y Becker[8] afirman que establecer una comunicación asertiva es el medio para construir relaciones interpersonales, teniendo empatía y comprensión del otro para conseguir transmitir el mensaje con claridad. Una comunicación asertiva promueve el aumento de la autoestima y de la satisfacción, influyendo directamente en el desempeño, el compromiso y el absentismo[9].
La comunicación eficaz ante diferentes escenarios, ya sea durante una pandemia o no, no es una tarea fácil. Cabe destacar que el factor humano, como principal atributo en cuestión, resalta que establecer la comunicación perfecta es inalcanzable, pero establecer estrategias en busca de la eficacia puede satisfacer los objetivos establecidos[10].
Alves[11] señala que, al ser la educación una realidad dinámica, la forma de comunicación existente entre alumno y profesor en pro del aprendizaje también está sujeta a adecuaciones. Con la reanudación de la enseñanza presencial o incluso el establecimiento de formas de enseñanza híbridas, se han hecho necesarias readaptaciones en la comunicación en proyectos educativos. Además, una sólida relación profesor-alumno puede ocasionar un aumento del compromiso de los alumnos, la construcción de un ambiente de aula donde se promuevan las relaciones e interacciones positivas, lo que también genera un efecto positivo para el profesor[12].
Ante lo expuesto y, resaltando las dificultades vividas a lo largo de más de 2 años de pandemia, se plantea como problema de investigación la siguiente cuestión: ¿cuáles son los impactos de la covid-19 en la comunicación y la enseñanza en Instituciones de Enseñanza Superior (IES) que ofrecen cursos presenciales? Así, el objetivo del trabajo fue analizar los impactos de la pandemia de la covid-19 en la comunicación y la enseñanza en IES que ofrecen cursos presenciales. La presente investigación buscó analizar la percepción de alumnos y profesores en este nuevo ambiente de comunicación de las instituciones de enseñanza superior. Por medio de este estudio exploratorio se analizaron las interacciones sociales, particularidades sobre la comunicación[2] y posibles sugerencias para un buen ambiente de aprendizaje.
Para ello, se aplicó un cuestionario de 33 preguntas, resumidas de la siguiente manera: perfil demográfico (8 preguntas); formas de comunicación entre alumno y profesor antes de la pandemia (7 preguntas); formas de comunicación entre alumno y profesor durante la pandemia (9 preguntas); y formas de comunicación pospandemia (9 preguntas).
La investigación se envió a estudiantes y profesores de una universidad pública estatal, obteniéndose 36 respuestas. Solo podían responder el cuestionario los estudiantes y profesores que ejercían sus actividades en los tres períodos analizados: anterior, durante y posterior a la pandemia, encuadrando así el año 2019 o anteriores. Como filtro, se insertó una pregunta para identificar el año de egreso del participante, descartándose 21 respuestas y quedando 15 respuestas válidas. El objetivo fue mapear la comunicación entre profesores y alumnos y explorar los desafíos, impactos y la asertividad en el ámbito de la comunicación educativa en la universidad después de un período de más de 2 años de pandemia, resaltando también la calidad de la enseñanza y el desempeño de los alumnos. La invitación a participar se envió por correo electrónico a través de la plataforma digital “Google forms”.
Las respuestas fueron organizadas en los temas más prevalentes[13] estableciendo patrones temáticos desarrollados en el conjunto de datos generados a través del estudio de caso.
Los participantes del estudio fueron clasificados, en principio, en variables de género; nivel de escolaridad; año de ingreso al curso; y renta media bruta. A partir del análisis de 15 encuestados, se observó en cuanto a los aspectos de género, que el 56,3% se identifican como hombres y el 46,6% como mujeres. Entre los participantes, el 93,3% afirmó estar cursando el nivel superior y el 6,6% afirmó poseer el nivel superior completo. En cuanto al ingreso, el 6,6% ingresó a la universidad en 2017, el 26,6% en 2018 y el 66,6% en 2019. En relación a la renta bruta, el 73,3% posee una renta de hasta 2 salarios mínimos, el 13,3% de 2 a 4 salarios mínimos y el 13,3% afirmó poseer una renta de 4 a 10 salarios mínimos. El 100% de los participantes afirmó tener acceso a internet, a computadoras, tabletas o smartphones.

Fuente: Resultados originales de la investigación
Posteriormente, se buscó comprender las principales herramientas de comunicación de los participantes en su día a día. Se especificaron cuatro medios: llamadas telefónicas; mensajes instantáneos; correos electrónicos; y comunicación personal.

Fuente: Resultados originales de la investigación
Los medios de comunicación más utilizados por los participantes en su día a día son los mensajes instantáneos, como, Whatsapp®, Telegram®, Messenger® entre otros. La explicación para estos datos apunta a la popularidad de estas plataformas, la agilidad en la comunicación y la gratuidad de las aplicaciones[2].
Además del medio de comunicación, es importante identificar cuál es la forma de aprendizaje más efectiva de los participantes, con el fin de comprender posteriormente si los medios empleados en los períodos evaluados fueron efectivos para el aprendizaje. A partir de las respuestas se llegó a cuatro principales: auditiva; lectura y escritura; cinestésica; y visual (Figura 3).

Fuente: Resultados originales de la investigación
Citada por 86,6% de los participantes, la forma visual destaca la importancia de imágenes, gráficos, diagramas y listas como auxiliares para un mejor aprendizaje y transmisión del contenido. Para Silvino[14], con la tecnología formando parte de nuestro día a día, es cada vez más necesario lidiar con la información visual disponible en los más diversos entornos.
Siguiendo el aprendizaje visual, en segundo lugar, se encuentra la forma kinestésica, que se refiere a un aprendizaje más práctico. Esto indica personas que tienen un buen desempeño en clases prácticas de laboratorio, presentaciones, actividades físicas o representaciones teatrales[15]. De importancia similar, la lectura y la escritura fueron citadas como medios de aprendizaje por más del 46,0% de los participantes y, de menor importancia, se citó el medio auditivo, que no es eficiente de forma individualizada, sino asociado a los otros medios citados.
La identificación de los medios de aprendizaje sirvió para confrontar los medios preferidos con los escenarios de enseñanza practicados y posibles aplicados antes, durante y después de la pandemia. Esto, teniendo en cuenta que la comunicación en la universidad sufrió diversos cambios en este período, haciendo que alumnos y profesores se adaptaran a la nueva realidad[4]. Ante el constante escenario de transición, la investigación cuestionó cuál era el principal medio de comunicación entre alumnos y profesores en el período estudiado.

Fuente: Resultados originales de la investigación
Se observó, a partir de los datos obtenidos, que los medios de comunicación utilizados por docentes y estudiantes difirieron significativamente entre los contextos analizados. En el período anterior a la pandemia, la comunicación ocurría solo por correo electrónico o presencialmente, mientras que, durante la pandemia, hubo una migración a medios remotos, tales como correo electrónico, mensajes instantáneos y videoconferencia. Se nota que después de la pandemia los medios de comunicación se mezclaron y, aunque lo presencial aún prevalece, es notoria la importancia dada a los medios digitales. Tal hecho muestra una adaptación y buena absorción, por parte de la enseñanza, a los recursos tecnológicos, correspondiendo, así, con el estudio de Santos[16] que menciona que la pandemia y la cuarentena posibilitaron conocer nuevas alternativas y nuevos hábitos de vida.
Este cambio también se extendió a la forma en que los estudiantes resuelven sus dudas sobre las materias estudiadas, ya que, antes de la pandemia, la mayor parte de ellas se resolvía de forma presencial, en aulas o en citas programadas. Después de la pandemia, el escenario es otro, con estudiantes recurriendo a correos electrónicos, videoconferencias y mensajes instantáneos, además de las formas presenciales. Esto hizo que otros medios de comunicación poco utilizados pasaran a formar parte de la relación entre estudiantes y docentes.
A continuación, se buscó comprender cómo los participantes percibían la calidad de la comunicación entre alumnos y profesores en las tres etapas de análisis (Figura 5).

Fuente: Resultados originales de la investigación
Antes del período de pandemia, se percibe que la comunicación se consideraba principalmente buena (46,6%), y hubo equivalencia entre regular y excelente, ambas con 26,6%. Durante la pandemia fue evidente la caída de la calidad de la comunicación, llegando incluso a niveles de regular y pésimo, así como hubo un aumento de la evaluación regular. Algunos participantes señalaron desafíos que impactaron la comunicación, como la dificultad para establecer encuentros para resolver dudas, inestabilidad de internet y algunas clases que no eran en vivo. Así, de alguna manera, el cambio brusco ocasionado por la pandemia causó interrupciones en la interacción del cotidiano social[2].
Se observa que la calidad de la comunicación entre alumno y profesor volvió a niveles de excelente, buena y regular después de la pandemia. Antes de la pandemia, el 26,6% calificó la comunicación como excelente, el 46,6% como buena y el 26,6% como regular. Después de la pandemia, el 33,3% calificó la comunicación como excelente, el 40,6% como buena y el 26,6% como regular. Se observó un aumento del 6,7% en la calificación excelente, mientras que hubo una disminución del 6,0% en la calificación buena y la calificación regular se mantuvo estable. Se percibe que la comunicación entre alumno y profesor actualmente es mejor que antes y durante la pandemia.
Posteriormente, se buscó entender cómo los participantes clasificarían su desempeño en relación con el aprendizaje (Figura 6).

Fuente: Resultados originales de la investigación
Los datos mostraron que, durante la pandemia, el 26,6% calificó su aprendizaje como bueno, el 6,6% como excelente y regular. Por otro lado, el 46,6% calificó su aprendizaje como malo y el 13,3% como pésimo, lo que indica que más de la mitad de los encuestados evaluaron su desempeño de forma negativa.
En una de las preguntas abiertas, se cuestionó cuál fue el mayor desafío para mantener la comunicación y el aprendizaje durante la pandemia. Se mencionaron distracciones, falta de concentración y disciplina, además de agotamiento mental y falta de interés por la caída en la calidad de la enseñanza, lo que corresponde al estudio realizado por Vercelli[4]. Un participante dijo que, al inicio de las clases remotas, su rendimiento se vio comprometido porque no tenía un buen portátil ni internet. Para asistir a las clases, era necesario que fuera a la acera de su casa para conectarse a la red del vecino. Además, el alumno usaba una larga extensión para mantener el portátil encendido. Así, la falta de comodidad, el ruido de los coches y las personas pasando por la calle lo molestaban.
Antes de la pandemia, el 40,0% calificó su aprendizaje como excelente, el 40,0% como bueno, el 13,3% como regular y el 6,60% como malo. Después de la pandemia, el 20,0% calificó su aprendizaje como excelente, el 53,3% como bueno, el 20,0% como regular y el 6,60% como malo. Aunque después de la pandemia disminuyó el número de personas que consideran su aprendizaje como excelente, fue posible tener una percepción positiva en la evaluación, ya que más del 50% de los encuestados consideran su aprendizaje como bueno. Se observó que las clasificaciones de malo y pésimo, que aparecieron durante la pandemia, no volvieron a aparecer en la evaluación de los encuestados.
Otra pregunta abierta fue sobre qué fue lo que más les gustó de la enseñanza durante la pandemia. Las respuestas variaron entre: no les gustó nada (2); destacaron la importancia de que las clases fueran grabadas, posibilitando el libre acceso al contenido (2); les gustó el empeño de los profesores en mantener la calidad de las clases, citando la atención prestada por ellos y la ayuda proporcionada por la universidad al prestar equipos para que los alumnos pudieran asistir a las clases (4).
También se buscó entender qué desafíos dificultan la comunicación entre alumnos y profesores después de la pandemia. Las respuestas destacaron: la posible falta de cercanía entre alumno y profesor ocasionada durante la pandemia (1); la falta de interés en clases presenciales (1); la mejora en la comunicación entre alumnos y profesores después de la pandemia, debido a las herramientas disponibles en el regreso de las clases presenciales, además de la apertura de los docentes con relación a los estudiantes (4)
El estudio realizado evidenció que la comunicación es una pieza fundamental en el aprendizaje y destacó cómo el surgimiento del covid-19 causó inestabilidad en diversos segmentos de la vida cotidiana, incluyendo el sistema de enseñanza. El cambio brusco forzó una rápida adaptación a medios que no eran tan convencionales, desafiando a alumnos y profesores a mantener una buena calidad en la comunicación y el aprendizaje.
El uso de la tecnología fue fundamental en este período, estableciendo nuevos canales de comunicación entre alumnos y profesores. Además, tanto alumnos como profesores tuvieron que aprender o mejorar sus habilidades en el uso de los nuevos canales de comunicación. Naturalmente, la preocupación por parte de la universidad en proporcionar el soporte adecuado a los alumnos —como ordenadores, teléfonos móviles o tabletas— sumada al empeño de los profesores en expandir las ramificaciones de la comunicación, son factores extremadamente relevantes para esta investigación.
A pesar de todas las adversidades que ha sufrido la educación superior presencial, el pilar de la comunicación se ha fortalecido. Los participantes incluso evidencian una mejora en el rendimiento del aprendizaje debido al esfuerzo conjunto de alumnos y profesores en el reajuste del entorno de enseñanza. En general, se percibe que los impactos generados por la pandemia ampliaron las formas de comunicación y establecieron una mayor aceptación del uso de la tecnología, impulsando la comunicación y la enseñanza.
A pesar de los aspectos positivos actuales en la comunicación y el aprendizaje, se sugiere la elaboración de proyectos comunicativos, como foros en línea, que generen la oportunidad de una mayor interacción entre alumnos y profesores más allá del aula, haciendo que los alumnos se conozcan mejor y creen buenas conexiones. Por lo tanto, estudios posteriores podrán contemplar dicho enfoque y aportar nuevas perspectivas para comprender todos los impactos generados por la pandemia de covid-19.
Referencias
[1] Pandarinath, C.; Nuyujukian, P.; Blabe, C.H.; Sorice B.L.; Saab, J.; Willett, F.R.; Hochberg, L.R.; Shenoy K.V.; Henderson J.M. 2017. High performance communication by people with paralysis using an intracortical brain-computer interface. eLife (21)6: 1-27. https://doi.org/10.7554/eLife.18554.
[2] Michereff Junior, V; Feuerschütte, S. G.; Sánchez, P.B. 2021. Comunicação nas organizações no contexto da Covid-19. Revista Gestão Organizacional 14(1): 54-76. https://doi.org/10.22277/rgo.v14i1.5752.
[3] Carvalho, M.; Souza, D.L.B; Delgado, D.B.M.; Lima, K.M.; Cancela, M. C.; Siqueira, C.A. 2021. Effects of the Covid -19 on the brazilian electricity consumption patterns. International Journal of Energy Research. https://doi.org/10.1002/er.5877.
[4] Vercelli, L. C. A. 2020. Aulas remotas em tempos de Covid-19: a percepção de discentes de um programa de mestrado profissional em educação. Revista @ambienteeeducação 13(2): 47-60. https://doi.org/10.26843/v13.n2.2020.932.p47-60.
[5] Brasil. Instituto Nacional de Estudos e Pesquisas Educacionais Anísio Teixeira (Inep). 2022. Relatório de pesquisa: resposta educacional à pandemia de covid-19 no brasil – educação superior – 2020. Brasília, DF, Brasil.
[6]Moran, J. M. 2007. A educação que desejamos: novos desafios e como chagar lá. 2ed. Papirus, Campinas, SP, Brasil.
[7] Sartori, A. S. 2004. Gestão da Comunicação: relações entre educação e comunicação na educação a distância. IV encontro dos Núcleos de Pesquisa da Intercom.
[8] Benatti, C., & Becker, A. (2021). Comunicação assertiva: o que você precisa saber para melhorar suas relações pessoais e profissionais. Literare Books.
[9] Dasgupta, S.A.; Suar, D.; Singh, S. 2013. Impact of managerial communication styles on employees atitudes and behaviours. Employee Relations 35(2): 173-199. https://doi.org/10.1108/01425451311287862.
[10] Fiz, P.F.R.; Cunha, P.H.B. 2020. O desafio da comunicação organizacional frente a pandemia do Covid-19 sob a ótica de uma empresa varejista. Boletim do gerenciamento 17(17): 51-60.
[11] Alves, R. M. 2014. Gestão educacional e novas tecnologias da informação e comunicação: atualizações necessárias disponíveis para a cultura educacional. e-curriculum PUC/SP 12(2): 1366-1390.
[12] Hagenauer, G.; Violet, S.E. 2014. Teacher-student relationship at university: an important yet under-researched field. Oxford Review of Education 40(3): 370-388. https://doi.org/10.1080/03054985.2014.921613.
[13] Braun, V.; Clarke V. 2006. Using thematic analysis in psychology. Qualitative research in sport 3(2): 77-101.
[14] Silvino, F. F. 2014. Letramento Visual. Texto livre: Linguagem e Tecnologia 7(1): 167-170. https://doi.org/10.17851/1983-3652.7.1.167-170.
[15]Rodrigues, A; Schimiguel, J. 2018. Estilos de aprendizaje en un curso de sistemas de información. Revista Observatorio de la Economia Latinoamericana.
[16]Santos B. S. 2020. Una cruel pedagogía del virus. Coimbra: Editora Almedina.
Cómo citar
Silva P.M.; Junqueira K.T.S.D. Impactos de la covid-19 en la comunicación para la educación y el aprendizaje. Revista E&S. 2024; 5: e20240019.
Sobre los autores
Patrick de Morais Silva – Especialista en Gestión de Proyectos. Mattel de Brasil – Avenida Dr. Chucri Zaidan, 296 – Vila Cordeiro – CEP: 04583-110 – São Paulo/SP, Brasil.
Karina Tonelli Silveira Dias Junqueira – Doctora en Administración. Rua Brasil, 172 – Vila Espanha – CEP: 17607-090 – Tupã/SP, Brasil.