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28 de agosto de 2025
Dibujar es pensar: la imagen en el aprendizaje crítico
El poder de las narrativas gráficas como herramientas pedagógicas en la escuela contemporánea

En una era marcada por el exceso de información y el atractivo visual de las redes, la escuela todavía se apoya, mayoritariamente, en textos lineales y evaluaciones objetivas. Sin embargo, una pedagogía posible —y cada vez más urgente— reconoce el diseño no como mera ilustración del pensamiento, sino como forma de pensamiento en sí. Más que memorizar contenidos, los estudiantes necesitan elaborar sentidos. Y pocos instrumentos se revelan tan eficaces en este proceso como la creación de narrativas gráficas, como las historietas.
Las experiencias en el campo del arte-educación revelan que estudiantes frecuentemente considerados “desatentos” o “desinteresados” encuentran, en el dibujo, un territorio fértil para expresar ideas complejas, proponer soluciones creativas y formular críticas sociales contundentes. Al dibujar una historia, estos estudiantes eligen encuadres, distribuyen diálogos, imaginan gestos y construyen escenarios — en suma, toman decisiones narrativas, éticas y políticas. Dibujar, en este contexto, no es solo representar: es actuar sobre el mundo.
Los cómics, por su naturaleza secuencial, operan con múltiples lenguajes — textual, visual, simbólica y espacial — y demandan planificación, síntesis y articulación de diversas competencias cognitivas. Además, permiten abordar contenidos curriculares de manera transversal: una secuencia sobre derechos humanos puede ser convertida en guion visual; una clase sobre medio ambiente puede culminar en la creación de un superhéroe ecológico; talleres de historia pueden reconstituir narrativas indígenas o afrobrasileñas en tiras visuales.

La utilización pedagógica de las HQs revela su potencial para activar la creatividad de niños, adolescentes y jóvenes. Con lápiz y papel, es posible visitar galaxias distantes, explorar la estructura del átomo, conocer el interior del cuerpo humano, realizar viajes por los cuatro rincones del mundo, reencontrar figuras históricas o imaginar un mundo donde los dinosaurios vuelven a caminar entre nosotros.
Universo de las emociones
También destaca el papel de las historietas en el acceso al universo emocional de los estudiantes. Crear personajes inspirados en figuras familiares —padres, hermanos, abuelos— o retratar situaciones cotidianas amplía la dimensión expresiva del proceso formativo. Las narrativas gráficas ofrecen un espacio de libertad, en el cual el estudiante construye su propia versión del mundo y se reconoce como protagonista.
Dibujar puede ser comprendido como un gesto de pertenencia — y también de ruptura. Al registrar en el papel sus vivencias, dudas y visiones de mundo, el estudiante encuentra una forma de expresar lo que muchas veces no logra verbalizar. El dibujo, en este contexto, se convierte en un instrumento de libertad, esencial para el aprendizaje significativo.
Este proceso de atribuir sentido a lo vivido por medio de la creación imagética encuentra respaldo en la teoría del psicólogo Lev Vygotsky. En “Imaginación y creatividad en la infancia”, el autor comprende la imaginación como una función psicológica superior, vinculada a la capacidad de reelaborar experiencias. Él afirma: “La imaginación es, en esencia, una función creadora de la conciencia, basada en experiencias vividas y reelaboradas. […] El niño que juega a la casita o dibuja un castillo está, en realidad, entrenando el pensamiento, aprendiendo a transformar el mundo en idea” (Vygotsky, 2009).
En la introducción de la obra, se lee: “Lev Vigotsky presenta líneas inspiradoras […] con el uso de ejemplos de modalidades expresivas que los niños aprecian: el drama, el dibujo, la lectura y la escritura creativa. Todos estos modos de expresión, que el niño en su desarrollo elabora, y la escuela promueve, potencian las funciones psicológicas superiores y tienen un significado natural en la educación del niño” (Vygotsky, 2009).
Es revelador notar que os quatro elementos citados por Vygotsky — drama, desenho, leitura e escrita criativa — estão integrados à estrutura das histórias em quadrinhos. Criar uma HQ é dramatizar, desenhar, ler e escrever. Trata-se de um exercício de subjetividade, ao mesmo tempo, de desenvolvimento de funções cognitivas complexas.
Entre las ventajas de este lenguaje, también destaca la accesibilidad de los materiales: papel, lápiz, goma de borrar, sacapuntas, regla y tinta son herramientas simples, pero poderosas. El lápiz que convierte al estudiante en autor de su propia obra es también un instrumento de autonomía: lo hace confiado, realizado, independiente, singular, integrado, activo y participativo en su entorno social.
No se trata de sustituir el texto escrito por imágenes, sino de reconocer el pensamiento visual como parte legítima del proceso de aprendizaje — un proceso que comenzó, de hecho, por las imágenes. Antes de las letras, vinieron los signos cuneiformes, los jeroglíficos, los pictogramas. Fue dibujando que la humanidad aprendió a escribir. Para ello, es esencial que el educador:
- Valora el proceso: más que juzgar el capricho del trazo, es necesario escuchar lo que comunica;
- Integre las áreas: trabajar con cómics no es tarea exclusiva de la clase de arte: puede abarcar geografía, historia, ciencias, matemáticas;
- Respete las estéticas: trazos influenciados por mangas, cartoons y memes son repertorios visuales legítimos;
- Proporcione tiempo y escucha: crear un cómic exige dedicación. Y, una vez concluida, merece ser leída con atención y debatida en grupo;
- Busca una formación sólida sobre el lenguaje de los cómics: que supere los manuales simplistas y profundice sus posibilidades como herramienta pedagógica consciente y creativa.
Promover una educación más crítica, creativa e inclusiva requiere la revisión de los lenguajes con los que se enseña y se aprende. Las narrativas visuales, cuando son reconocidas como lenguaje y están bien conducidas, favorecen no solo el desarrollo cognitivo, sino también el sensible, el político y el estético. Al fin y al cabo, pensar con imágenes es también imaginar —y construir— otros mundos posibles.
Quién publicó esta columna
Roberto Munhoz








