Gestión De La Información
Innovación
20 de junio de 2022
La Modernización de la gestión de bibliotecas y los impactos en la difusión de la información
DOI: 10.22167/2675-6528-20220024
E&S 2022,3: e20220024
Felipe Mussarelli e Maria Cecilia Perantoni Fuchs Ferraz
La internet fue creada con el propósito de desarrollar un método para transmitir información académica o científica entre investigadores de diferentes centros de investigación, creando una red local de comunicación. Además, la internet rompió la barrera geográfica de la información y su perfeccionamiento pudo ser percibido en diversas áreas de actuación humana, entre ellas, las bibliotecas[1].
Internet, considerada una antagonista de las Bibliotecas, debido al exceso de información no científica y a la falta de credibilidad en la información encontrada[2], se ha convertido, aun así, en una parte esencial de las bibliotecas. El miedo inicial de perder espacio frente a las facilidades proporcionadas por internet dio paso a la oportunidad de modernizar los servicios ofrecidos por las bibliotecas. Sin embargo, además de la modernización y mejora de los servicios ofrecidos, la adopción de internet por parte de las bibliotecas trajo consigo la expansión de estos servicios, de la visibilidad y de los mercados, además de mejoras en la imagen institucional, la reducción de los costos de comunicación y la posibilidad de transacciones en línea[3].
Las relaciones humanas hoy ocurren inmersas en internet y buena parte de las actividades diarias se realizan a través de ella. En este sentido, Dziekaniak et al.[4] coinciden en que la no adopción de internet puede implicar la desaparición de una biblioteca, entre otros problemas, por la falta de usuarios.
Además del cambio en el comportamiento de sus usuarios, otro factor decisivo para la adopción de los servicios en línea ha sido la popularización de los cursos de educación a distancia, cuyas plazas ofrecidas superaron por primera vez en Brasil, en 20181, el número de plazas ofrecidas para los cursos presenciales. La Asociación Brasileña de Educación a Distancia (Abed) registró, también, un aumento del 17% en el número de alumnos matriculados de 2017 a 20182.
Ante esta popularización, y buscando facilitar el acceso a la bibliografía básica de enseñanza de los cursos a distancia, el decreto 9.235/2017[5] del gobierno federal y las ordenanzas n° 315 y 330[6], [7] que lo reglamentaron, trajeron algunas novedades, entre ellas, la posibilidad de un acervo académico constituido totalmente por libros digitales. Es decir, el decreto formaliza un movimiento que ya venía ganando espacio en las universidades y bibliotecas académicas (utilización de e-books), permitiendo que sus acervos puedan ser mixtos o solo digitales, en consonancia no solo con hábitos modernos de la sociedad, sino con las necesidades que la consolidación de la enseñanza a distancia trajo.
A este factor suma la pandemia mundial que comenzó el 31 de diciembre de 2019, cuando en Wuhan (República Popular China) apareció el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2), que más tarde se conoció como COVID-19. Con las síndromes respiratorias agudas como principales síntomas, el coronavirus llegó a Brasil el 26 de febrero de 2020, poniendo, poco a poco, al país en cuarentena[8]. Con la imposibilidad de uso presencial de las escuelas y, en consecuencia, de las bibliotecas, las actividades virtuales tuvieron que ganar protagonismo.
La adopción de acervos mixtos o completamente digitales trae consigo algunos desafíos que las bibliotecas académicas deben superar, entre ellos, la construcción de un ambiente digital coherente, en el cual toda la información necesaria para que sus usuarios puedan navegar libremente esté dispuesta y organizada de la mejor forma posible[9]. Un “website” – o simplemente sitio web – bien elaborado puede optimizar diversos servicios ofrecidos por la biblioteca, además de proporcionar una experiencia agradable a sus usuarios, de modo que, cada vez más, su interacción con los materiales de estudio deseados pueda ocurrir sin la necesidad del contacto o mediación directa de un bibliotecario o bibliotecaria, permitiendo que estos puedan dedicarse a funciones más estratégicas de los centros informacionales.
Castro[10] explica que la biblioteca y sus bibliotecarios necesitan seguir con velocidad la creciente producción de información, siendo capaces de realizar la gestión de las unidades de información uniendo los conocimientos técnicos con las nuevas tecnologías, de forma que esta unión cree un ambiente accesible a sus usuarios. Así, la biblioteca debe utilizarse de recursos tecnológicos que mejoren y faciliten el acceso y la diseminación de informaciones.
El pos-Covid traerá cambios significativos a la educación, en el sentido de que ya no habrá espacio para categorizar lo que es educación a distancia o presencial, ya que la educación mediada por tecnologías educativas digitales será algo natural[11]. En este sentido, más que una elección, la adaptación de las bibliotecas a la nueva normalidad será una obligación.

El universo de las bibliotecas y los servicios de información se vieron transformados por la consolidación de lo que se conoció como Sociedad de la Información y del Conocimiento y por la consolidación de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC). Anteriormente a este fenómeno, el desarrollo de las colecciones, es decir, del acervo de las bibliotecas, se centraba más en la cantidad de ítems y no necesariamente en su calidad. Sin embargo, estas transformaciones pusieron el foco de las evaluaciones de las bibliotecas y sus servicios de información en los productos ofrecidos y en los servicios prestados, siendo el acervo o colección solo uno de los criterios evaluados. Así, las TIC disponibles, así como lo que la biblioteca hace con ellas, pasan a ganar protagonismo[12].
Según Bell[13], las páginas de internet disponibles en la web tienen dos funciones primordiales: informar e interactuar. Un “sitio web” que se dedique a informar debe, de forma eficaz, organizar un número elevado de contenidos en documentos y hacer simple la navegación de los usuarios que tienen interés en esos documentos o informaciones. En este sentido, la calidad o valor de un “sitio web” reside en su capacidad de organizar y poner a disposición la información, de forma rápida y eficaz, al usuario que la busca.
Gomes y Santos[14] explican que al buscar un enfoque en el contexto de las bibliotecas universitarias es necesario destacar que, imprescindibles en la construcción del conocimiento, estas deben prestar atención a la constante necesidad de comunicarse con sus usuarios, buscando informarles sobre el “estado del arte” de su acervo, es decir, sobre qué temas trata el acervo, cuáles son sus publicaciones y qué hay de más actual sobre los temas investigados. Es papel de la biblioteca (de sus bibliotecarios y/o gestores) producir una comunicación o un acto de divulgación que potencie y dé visibilidad al conocimiento producido y que, a partir de este proceso, sea capaz de diseminar y permitir el acceso y la utilización de las informaciones que sean responsables de registrar este conocimiento.
En armonía con lo que Bell[13] expone sobre los propósitos de informar e interactuar, el proceso inicial de esta comunicación, de acuerdo con Gomes y Santos[14], debería ser la exploración del espacio digital por parte de las bibliotecas, buscando exponer no solo su información institucional, sino también aquella que priorice su acervo, productos, servicios, iniciativas y actividades que conciernen a la atención directa a los usuarios. Así, la utilización de este espacio digital posibilitaría a la biblioteca informar y estimular su uso, promoviendo la interacción con sus interlocutores, es decir, sus usuarios.
Debido a la actualidad de la temática en cuestión, resulta oportuno explorar aquí algunos hitos de la transición de las bibliotecas físicas a lo que puede denominarse bibliotecas híbridas, digitales y virtuales, buscando contextualizar y acercar al lector a este universo.
El surgimiento de la informática es relativamente reciente y, de acuerdo con Marcondes et al.[15], desde 1950, con la adopción de las nuevas tecnologías, las bibliotecas dieron inicio a esta transición, pasando por cambios significativos. Marcondes et al.[15] explican que el surgimiento de la computadora posibilitó la informatización no solo de listas bibliográficas, sino también de algunas actividades gerenciales. Así, a partir de 1960, en países más desarrollados, bases de datos bibliográficos capaces de ser consultadas a distancia pasaron a ser producidas. Este proceso en sí mismo ya se configuraba como un salto tecnológico, pero fue a partir de los años 1990, con el desarrollo de internet, que se pudo percibir un avance más significativo.
Esta transformación trajo consigo algunas reorganizaciones de procesos, resultando, entonces, en la preocupación por atender de forma cada vez más rápida y eficiente a los usuarios. Así, la posesión del documento da lugar al acceso a la información. Este cambio de paradigma minimizó antiguas limitaciones en la búsqueda de información, como las de tiempo y espacio. Así, las nuevas tecnologías complementaron colecciones y servicios con nuevos formatos, ocasionando nuevos tipos de bibliotecas, destacando las bibliotecas digitales, comúnmente llamadas electrónicas o virtuales[15].
Cabe ressaltar que, em 2009, Cuenca et al.[2] sinalizava a falta de consenso na literatura sobre o entendimento dos conceitos biblioteca virtual, biblioteca eletrônica e biblioteca digital, por se tratar, na época, de um novo paradigma. Todavia, Anna e Dias[16] concluem, por meio de revisão de literatura sobre a temática em questão, que a literatura brasileira demonstra maior preferência pelo termo biblioteca digital. É importante entender que embora houvesse certa confusão sobre a nomenclatura desse novo modelo de biblioteca, hoje as definições de biblioteca virtual e digital parecem ganhar contornos mais significativos, sendo a virtual uma biblioteca que existe exclusivamente no ambiente cibernético e a digital uma biblioteca que possui documentos em formato digital. Mas essa discussão pode ficar para outro momento.
Entonces, surge en la literatura, de acuerdo con Marcondes et al.[15], un concepto que refleja, con mayor precisión, el estado de transición de una biblioteca que aún no ha dejado de ser completamente tradicional (solo acervo físico), pero que también presenta características de una biblioteca digital para suplir las necesidades informacionales del usuario moderno. La biblioteca híbrida.
Cuenca et al.[2] complementa que el término biblioteca híbrida o “hybrid library” se utiliza en la literatura no solo para denominar las bibliotecas en transición (que mantienen colecciones impresas al mismo tiempo que ofrecen catálogos en línea y recursos informacionales en formato electrónico), sino también aquellas que no están, necesariamente, pasando por una transición. Esto implicaría que, en algún momento, tanto su catálogo como sus servicios, dejarían de ser ofrecidos físicamente o presencialmente, pasando a ser disponibilizados exclusivamente de forma digital. En resumen, la biblioteca híbrida no estaría en transición de un formato a otro, sino, ampliando y diversificando sus catálogos y servicios, lo que, según Tammaro y Salarelli[17], no implica necesariamente la presencia simultánea de diversos soportes, sino la integración de los servicios.
Rowley[18] explica que algunos servicios tradicionales como la organización, el almacenamiento y el tratamiento tuvieron un rápido desarrollo hacia el formato digital, siendo el tradicional fichero el primer servicio tradicional en ser digitalizado, inicialmente en formato electrónico y, posteriormente, puesto a disposición del público de forma en línea. Posteriormente, otros servicios tradicionales fueron mejorados gracias a internet, como la reserva en línea de títulos físicos. Rowley[18] complementa que inicialmente los servicios fueron diseñados para el acceso a la información y no al contenido, lo que significa que la informatización posibilitó primero el acceso a los metadatos como resumen, título, autores, año y, posteriormente, al contenido en sí.
Con la creciente popularización de Internet y el surgimiento y consolidación de redes sociales como Orkut y Facebook, la Generación Google – término creado por Rowlands, en 2008, para representar a las personas nacidas a partir de 1993[2] – amplía significativamente el número de usuarios que deciden satisfacer sus necesidades informacionales de forma rápida a través de Internet, pero no necesariamente de forma criteriosa. Este movimiento crea la necesidad de adaptación de las bibliotecas que comienzan, entonces, a alterar su espacio físico, ampliando el número de computadoras para la consulta y servicios, adecuándose a las redes de Internet.
Estos cambios impulsados por las TIC alteran significativamente la forma en que las instituciones de enseñanza e investigación trabajan con sus publicaciones[19], tanto en el sentido de la producción como de la publicación, y las bibliotecas universitarias comienzan a reunir e integrar estos acervos digitales centralizándolos y entregándolos a sus usuarios. Además, algunos acervos digitales terminan siendo impulsados por proyectos gubernamentales como el Portal de Periódicos de Capes, lanzado en noviembre de 2000[20].
Anna y Dias[16] complementan que los efectos provocados por el uso cada vez más intenso de la web y de las tecnologías digitales han provocado cambios en la sociedad en su conjunto, y este proceso engloba no solo a los usuarios, sino también a instituciones de los más diversos ámbitos de la sociedad. Así, la permanencia de la biblioteca y de los bibliotecarios está esencialmente ligada a la rapidez con la que se logre seguir las novedades y atender de forma eficaz las necesidades del usuario moderno.
Por lo tanto, la exigencia de transformación y adecuación no se limita solo a las bibliotecas y sus bibliotecarios o gestores, sino que, al tratarse de un paradigma social, corresponde a todas las instancias sociales. Además, ser competitivo y mantenerse atractivo en un mundo dirigido por las TIC va más allá de la adecuación, implicando también la capacidad de aprovechar la oportunidad y ofrecer algo nuevo y diferente que promueva el compromiso de los usuarios o consumidores de los productos y servicios, sobre todo los informacionales[19].
En este sentido, el acceso a productos y servicios informacionales ofrecidos por las bibliotecas – ya sean híbridas, virtuales o digitales – se produce a través de sus páginas en internet, es decir, sus “sitios web”. Así, más que informar al usuario moderno, el sitio web de una biblioteca, así como sus bibliotecarios y colaboradores, necesitan invitarlo a formar parte de un sistema de información confiable y de servicios diferenciados en lo que respecta a la construcción del conocimiento, ya sea científico, popular o cultural.
1De los 13,5 millones de plazas ofrecidas para un curso de educación superior en Brasil, 7,1 millones fueron para cursos a distancia. Fuente: https://educacao.uol.com.br/noticias/2019/09/19/pela-1-vez-vagas-no-ensino-superior-a-distancia-superam-as-no-presencial.htm?cmpid=copiaecola
2Fuente: https://noticias.r7.com/educacao/ensino-a-distancia-tem-9-milhoes-de-estudantes-e-cresce-no-brasil-26112019
Referencias
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[5] Brasil. Decreto Nº 9.235, de 15 de dezembro de 2017. Dispõe sobre o exercício das funções de regulação, supervisão e avaliação das instituições de educação superior e dos cursos superiores de graduação e de pós-graduação no sistema federal de ensino. 2017. Brasília, DF, Brasil. Disponível em: <http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/_ato2015-2018/2017/decreto/D9235.htm>.
[6] Brasil. Ministério da Educação [MEC]. Portaria n° 315, de 04 de abril de 2018. Dispõe sobre os procedimentos de supervisão e monitoramento de instituições de educação superior integrantes do sistema federal de ensino e de cursos superiores de graduação e de pós-graduação lato sensu, nas modalidades presencial e a distância. 2018. Brasília, DF, Brasil. Disponível em: <https://www.in.gov.br/web/dou/-/portaria-n-315-de-4-de-abril-de-2018-9177556>.
[7] Brasil. Ministério da Educação [MEC]. Portaria n° 330, de 05 de abril de 2018. Dispõe sobre a emissão de diplomas em formato digital nas instituições de ensino superior pertencentes ao sistema federal de ensino. 2018. Brasília, DF, Brasil. Disponível em: <https://www.in.gov.br/en/web/dou/-/portaria-n-330-de-18-de-marco-de-2020-248809190>.
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Como citar
Mussarelli, F.; Ferraz, M.C.P.F. A modernização da gestão de bibliotecas e os impactos na disseminação da informação. Revista E&S. 2022; 3: e20220024.
Sobre os autores
Felipe Mussarelli, Doutor em Ciência, Tecnologia e Sociedade, Araras, SP, Brasil.
Maria Cecilia Perantoni Fuchs Ferraz, Doutora em Ciências Biológicas, Piracicaba, SP, Brasil.
Editorado por: Edson Pereira da Mota
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