Innovación
23 de enero de 2026
La urgencia de la ambidestreza corporativa en el mundo 5.0
Innovación y ejecución deben dejar de ser antagonistas para volverse complementarias

El debate sobre innovación suele seguir un camino predecible en Brasil: se habla de transformación digital, tecnologías emergentes, inteligencia artificial y modelos de negocio disruptivos. Sin embargo, la novedad no está solo en las tecnologías en sí, sino también en la forma en que se conectan con las personas, la sociedad y el propósito de las organizaciones, como señala el informe What’s Next – Direção 2035, creado por Inova Consulting, la primera consultoría de negocios de Brasil 100% dedicada a la gestión de la innovación, la planificación estratégica y la transformación digital.
Estamos entrando definitivamente en el Mundo 5.0, una era que trasciende la lógica de eficiencia y productividad para integrar tecnología, sostenibilidad, colaboración y bienestar como dimensiones inseparables de la estrategia. En este contexto, crece la distancia entre las empresas que se adaptan y aquellas que permanecen atrapadas en modelos mentales obsoletos.
La “MIT Sloan Review Brasil” refuerza que, para prosperar en escenarios de alta complejidad, las organizaciones necesitan desarrollar ambidextría corporativa, es decir, capacidad de equilibrar simultáneamente eficiencia operacional y innovación continua. En Brasil, esto significa abandonar el pensamiento binario que separa “mantener el negocio en pie” de “explorar el futuro”.
El desafío, sin embargo, no es solo técnico. Es estructural, cultural y estratégico. Brasil vive una combinación paradójica de, por un lado, una sociedad altamente conectada, creativa y ávida de soluciones, y por otro, empresas que aún operan bajo estructuras rígidas, poca autonomía decisoria y aversión al riesgo.
El informe Dirección 2035 deja claro que la próxima década estará marcada por un conjunto de vectores simultáneos: hiperconectividad, transición energética, nuevos modelos de trabajo, presión ambiental, inteligencia artificial integrada al cotidiano y una expectativa creciente por impacto social. Esta convergencia refuerza que el futuro no será definido solo por quienes dominan la tecnología, sino también por quienes logran integrar la tecnología al propósito humano.
Punto de ruptura
Es precisamente en este punto que la ambidestreza corporativa deja de ser un concepto teórico y pasa a representar un verdadero punto de ruptura estratégica. Ambidestreza significa la capacidad de una organización de operar simultáneamente en dos lógicas distintas y complementarias: la maximización del negocio actual orientada por eficiencia, productividad, gobernanza y previsibilidad y la exploración del futuro, basada en experimentación, aprendizaje continuo y desarrollo de nuevas soluciones. Las empresas que logran mantener este equilibrio tienden a presentar mayor resiliencia, desempeño superior y mayor longevidad organizacional.
En el contexto brasileño, sin embargo, este desafío se muestra aún más complejo. El estudio Ambidestreza Corporativa: Raio X da Realidade Brasileira, conducido por el Ecosistema Inova a lo largo de 10 meses, con más de 40 entrevistas en profundidad con ejecutivos C-level y 250 respondentes en investigación cuantitativa, evidencia una desconexión estructural entre el presente y el futuro en las organizaciones que operan en el país. Aunque el 72,8% de los ejecutivos afirman haber oído hablar sobre ambidestrez corporativa, el grado medio de familiaridad con el concepto es bajo (2,9 en una escala de 1 a 5), revelando que, en la práctica, la ambidestrez es aún poco comprendida y menos aún implementada de forma consistente.
El estudio señala que, en la mayoría de las empresas brasileñas, las iniciativas de innovación operan de manera fragmentada, aisladas del core business y con bajo poder de influencia sobre procesos decisorios, modelos operacionales y estrategias a largo plazo. En contrapartida, las áreas tradicionales siguen excesivamente orientadas al corto plazo, reforzadas por estructuras de gobernanza, metas y sistemas de incentivo que privilegian resultados inmediatos. Este desequilibrio identificado de forma recurrente en las entrevistas cualitativas es uno de los principales factores que explican por qué la innovación, en Brasil, frecuentemente pierde impacto estratégico y se transforma en discurso, en lugar de asumir el papel de un verdadero motor de perenidad organizacional.
El Mundo 5.0 exige otra lógica: la innovación y la ejecución deben dejar de ser antagonistas y volverse complementarias. Como muestran las tendencias del informe Dirección 2035, la era 5.0 demanda:
- Tecnología centrada en las personas, no en los procesos;
- Sostenibilidad integrada, no periférica;
- Colaboración entre sectores, y no soluciones aisladas;
- Aprendizaje continuo, reemplazando estructuras rígidas;
- Modelos organizacionales fluidos, capaces de responder rápidamente a crisis y oportunidades.
Estos pilares no son compatibles con culturas reacias al riesgo, silos organizacionales o líderes centralizadores. El profesional de la nueva era necesita dominar competencias como visión sistémica, creatividad, alfabetización digital, toma de decisiones orientada a datos y conciencia socioambiental. Más que habilidades técnicas, el Mundo 5.0 exige mentalidades que comprendan la interdependencia entre tecnología, sociedad y estrategia.
En Brasil, esta transición es urgente. Estudios de instituciones como el Foro Económico Mundial señalan que el país tiene obstáculos estructurales como burocracia, inestabilidad económica, baja productividad y un entorno competitivo desafiante, pero, aun así, cuenta con uno de los ecosistemas de innovación más vibrantes de América Latina, una fuerte capacidad emprendedora, diversidad cultural y grandes sectores económicos con potencial global, como agro, energía, industria y educación.
Esta realidad se deriva del desarrollo histórico desigual del país, en el cual conviven modelos empresariales tradicionales e iniciativas altamente innovadoras. La ambidextría corporativa es, por lo tanto, el camino para transformar este potencial en resultados concretos.
Al integrar eficiencia con innovación, las empresas brasileñas pueden:
- diversificar modelos de negocio;
- reducir la vulnerabilidad a crisis;
- ampliar productividad;
- acelerar la digitalización;
- responder a nuevas demandas sociales y ambientales;
- crear ventajas competitivas duraderas;
- fortalecer la reputación y el impacto social.
En otras palabras, la ambidestreza no es una elección estratégica, sino una condición de supervivencia. El Mundo 5.0 exige organizaciones capaces de lidiar simultáneamente con el ahora y el mañana. El futuro no será conquistado solo por quienes adoptan tecnología, sino por quienes logran integrarla a una cultura organizacional flexible, colaborativa y orientada al impacto.
Brasil tiene creatividad, talento y potencial. Lo que falta es velocidad. La ambidextría corporativa es el mecanismo que permite a las empresas avanzar con consistencia, sin sacrificar eficiencia ni sofocar la innovación. La elección está en nuestras manos: seguir operando con lógicas antiguas o asumir, con valentía, el papel que el Mundo 5.0 exige.
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Quién publicó esta columna
Rodrigo Thomaz








