Estrategia
Gestión De Ventas
Innovación
01 de septiembre de 2025
Conexión: cómo crear relaciones estratégicas en reuniones de negocios
La capacidad de generar empatía es lo que crea oportunidades de crecimiento

La forma en que nos relacionamos comercialmente ha cambiado. Lo que antes ocurría cara a cara, con un apretón de manos y un café compartido, hoy sucede a través de pantallas, de manera ágil e impactante. Para aumentar aún más el nivel del desafío, estas videoconferencias de tiempo limitado compiten por nuestra atención con otras pestañas abiertas en la pantalla, a menudo parpadeando con mensajes de agendas paralelas y tareas urgentes.
El escenario es dinámico, repleto de distracciones y exige del profesional de ventas no solo desenvoltura con lo que busca presentar al cliente, sino también una habilidad refinada para captar y mantener la atención del interlocutor, incluso a distancia. Según un estudio de Microsoft Canadá publicado en 2015, la atención humana promedio disminuyó de 12 segundos en 2000 a solo 8 segundos en 2013. La atención se ha convertido en un activo escaso en la actualidad, y los profesionales que saben conquistarla obtienen una ventaja competitiva rotunda.
En medio de este escenario desafiante y extremadamente dinámico, es comprensible la creciente elección de los agentes comerciales por enfoques más directos, centrados en el objetivo de cerrar un contrato, teniendo en cuenta el poco tiempo disponible del interlocutor. Sin embargo, esta elección frecuentemente antepone el inmediatismo a un factor de mercado esencial: la construcción de conexiones estratégicas, verdaderas y duraderas.
La capacidad de generar empatía, establecer confianza y construir una relación estratégica con el cliente o socio potencial es lo que transforma las reuniones diarias en oportunidades de crecimiento mutuo.
Incluso si los objetivos comerciales de la reunión no se alcanzan de inmediato, el cliente podrá recordar en futuras oportunidades la conexión bien establecida, lo que puede transformarse en un diferencial en momentos decisivos, representando una ganancia en un escenario que de otro modo podría haber parecido tiempo y energía invertidos en vano por el agente comercial.
El lanzamiento es importante, pero es el vínculo el que entrega valor
Durante mucho tiempo las actividades comerciales se centraron en un enfoque incisivo, directo, utilizando persuasión, números y promesas para lograr el cierre de ventas y contratos. Sin embargo, solo estas acciones, de forma aislada, pueden sonar frías y superficiales.
La digitalización de los mercados ha propiciado la disponibilidad de acceso a información y una gran variedad de ofertas, facilitando la comparación entre proveedores con pocos clics. De esta forma, la confianza y la buena relación se han convertido en los nuevos protagonistas decisorios en las reuniones comerciales.
Hoy, los clientes ya no quieren solo comprar, quieren tener la sensación de que fueron entendidos y de que están tomando una decisión inteligente, basada en una relación de confianza, que llevará su negocio a un nuevo nivel en el mercado.
Ya no se trata solo de tener la mejor solución, sino de tener al socio más confiable, algo que no podemos encontrar en tablas comparativas y que se construye con interacción, cuidado y con la ayuda de la forma en que el vendedor se enfrenta a los dolores e inseguridades del cliente.
Según el informe “State of Sales”, publicado en 2024 por Salesforce, el 86% de los compradores business (profesionales de compras de empresas) afirman ser más propensos a comprar cuando sus objetivos son comprendidos. De esta forma, para generar impacto en la licitación no basta con hablar, es necesaria escucha activa, un discurso adaptado al contexto del cliente y la claridad de que el enfoque no está en vender las soluciones A, B y C, sino en entender lo que el cliente necesita, incluso si él mismo no lo sabe.
En este sentido, el propio mercado en general se ve cada vez más afectado por tendencias como el uso de herramientas de CRM (Customer Relationship Management o Gestión de Relaciones con el Cliente) robustas e inteligencia artificial para el análisis del comportamiento del cliente y la predicción de necesidades futuras.
En el contexto de las actividades comerciales, estas herramientas ya apoyan a los agentes, perfeccionando la asertividad en sus interacciones. Gigantes del mercado como IBM, por ejemplo, organizan sus negocios en función de las necesidades de sus clientes, utilizando CRM y análisis de datos para ofrecer soluciones integradas y personalizadas, lo que permite cultivar relaciones con enfoque a largo plazo.
Otro caso similar es el de la igualmente gigante Procter & Gamble (P&G), que estructura a sus gerentes de cuenta B2B para que se preocupen no solo por la cantidad de productos vendidos, sino también por el valor que entregan a los clientes, teniendo en cuenta la combinación ideal calculada internamente para la maximización de beneficios y la entrega de resultados al comprador, fortaleciendo la relación de confianza y posicionando al vendedor como un socio estratégico.
Coordinador
En muchos casos, el propio cliente no tiene claridad sobre el desafío que está enfrentando o sobre las brechas que puede eliminar de su operación. Le corresponde al agente comercial actuar como facilitador en este escenario, provocando, generando reflexiones y conduciendo la conversación, de manera empática, hacia posibles soluciones y mejoras para las actividades del cliente.
Es precisamente en este papel de facilitador que el vendedor gana protagonismo y se diferencia de los demás agentes comerciales, asumiendo un papel de casi consultor de negocios. De esta forma, el profesional puede, simultáneamente, entregar las soluciones que ofrece y apoyar al lead en la identificación de las demás alternativas que pueden ayudarle.
Pasa a agregar valor no solo por lo que ofrece en términos de producto o solución, sino también por guiar al cliente a una etapa de identificación y comprensión de sus dolores y de las oportunidades existentes. De esta manera, se crea una relación estratégica que no se construye a través de un guion, sino de la identificación de puntos comunes, historias y experiencias compartidas, enriquecida por la demostración de interés genuino en la asociación, lo que entrega valor incluso antes de un cierre comercial.
La relación no es algo que se crea después de que el lead se convierte en cliente. Debe estar presente desde la etapa inicial del contacto, con el poder de cimentar todas las interacciones posteriores. Cuanto más consistente y verdadera sea la relación, más sostenible será la asociación a lo largo del tiempo.
El secreto está en los detalles
Si el vendedor ya conoce al cliente, un simple gesto de recordar el nombre de su hijo, de comentar sobre un viaje o evento que realizó, pueden despertar el inicio de una conexión genuina. Detalles así demuestran atención, cuidado y humanidad. Es en este intercambio que establecemos el rapport, término francés que significa “traer de vuelta” o “relacionar”, y que se consolidó como una técnica utilizada en varias áreas para conectar con otras personas, colocando a todos los interlocutores en una relación de escucha recíproca auténtica.
El informe es más que un artificio comercial, es la base para conversaciones productivas y de respeto mutuo. Cuando está bien establecido, permite que el cliente se manifieste de manera más espontánea y sincera, pudiendo abrir detalles que antes no habría tenido la confianza para hacerlo.
Nuevas metodologías, como el social selling, complementan y enriquecen este enfoque. Al mantener una presencia activa en redes sociales como LinkedIn, compartiendo contenidos relevantes y tendencias de mercado e interactuando de forma genuina, el agente comercial puede preestablecer una relación de confianza antes incluso de la primera reunión formal. Así, cuando surja esa tan esperada primera oportunidad de llamada con el lead, tenderá a fluir de manera más natural, en función de la credibilidad y de la familiaridad construidas previamente.
Si, por otro lado, no hubo oportunidad de relación previa con el cliente, un buen punto de partida es practicar la escucha activa, la empatía y la curiosidad genuina para identificar afinidades, ya sea en hobbies, intereses o costumbres cotidianas, como no renunciar a un buen café para acompañar reuniones.
Si es posible realizar una investigación previa sobre el interlocutor, la mención de puntos en común (haber estudiado en la misma escuela) puede ser un camino aún más eficaz para crear proximidad. Además, comentarios sutiles sobre un libro en la estantería o el uso de un lenguaje cercano al del interlocutor pueden activar disparadores mentales que favorecen la aproximación.
Con el tiempo, este tipo de relación no solo construye cercanía, sino que también confiere autoridad al vendedor. El cliente pasa a ver al agente como una persona que entiende realmente su negocio, sus desafíos y sus objetivos. Y, más que eso, como alguien que puede anticipar necesidades y proponer soluciones. Y esto lo cambia todo, construyendo una base sólida para oportunidades futuras, como referencias, proyectos paralelos y expansión de la asociación a lo largo del tiempo.
A partir de esto, los tan anhelados “cross-sell” y “up-sell”, venta de otros productos y aumento del ticket, tendrán sus caminos mejor pavimentados, de manera natural y fluida, mitigando la necesidad de dar más “empujones” a un cliente ya convertido.
Un paso a la vez
Por otro lado, es importante resaltar que una relación de este tipo no se construye en una llamada de 15 minutos: es necesario un trabajo continuo para la construcción de una confianza mutua. Por ello, forzar una aproximación artificial puede acabar saliendo por la culata. La insistencia desmedida o el exceso de personalización pueden ser tan negativos como el aparente desinterés, pudiendo alejar a posibles socios que estaban dispuestos a avanzar en la negociación.
Es necesario saber diferenciar las ventas humanizadas y consultivas de las ventas invasivas. Hay una línea delgada entre ser simpático e interesado y ser “entrometido” e inconveniente. Saber equilibrar la dosis requiere inteligencia emocional, lectura del contexto y una buena dosis de sensibilidad interpersonal.
Es necesario tener el feeling y el timing para entender el perfil del cliente y el momento en que se encuentra. Y esto vale tanto para la organización como para la persona que la está representando. De esta forma, el equilibrio entre los objetivos de la institución y la simpatía se muestran como una buena guía para esta construcción.
Es posible equilibrar desempeño y empatía, estrategia y sensibilidad. Para ello, es necesario invertir en preparación antes de las reuniones, estudiando al cliente, entendiendo el momento de su institución y del sector para, a partir de ahí, entender cómo, de hecho, marcar la diferencia con repertorio y escucha activa.
Adoptar una postura consultiva, hacer buenas preguntas, demostrar interés y ofrecer perspectivas relevantes son actitudes que refuerzan la imagen del agente comercial como alguien confiable y competente. De este modo, las reuniones comerciales dejan de ser “escenarios de presentación” y pasan a ser puentes para la conexión de personas, propósitos y oportunidades.
Este contenido fue producido por:

Pedro Ribeiro Bagaiolo
Es ejecutivo del área de negocios en Skylar. Licenciado en ciencias económicas por la USP/Esalq, posgraduado en gestión de ventas por el MBA USP/Esalq, se enfoca en el área de inteligencia de negocio, ventas y éxito del cliente.
Quién publicó esta columna
Skylar








