Neurociencia Y Aprendizaje En La Educación
02 de octubre de 2026
Caminos de la Inclusión: Percepciones de Padres y Profesores sobre la Escolarización de Estudiantes con Doble Excepcionalidad en el Contexto Brasileño
Caminos de la Inclusión: Percepciones de Padres y Profesores sobre la Escolarización de Estudiantes con Doble Excepcionalidad en el Contexto Brasileño
Fabiana Ferrão de Carvalho Paes de Barros; Fernanda Fazilari Lelis
DOI: 10.22167/2675-6528-202602898
Artículo derivado del Trabajo de Conclusión de Curso (TCC), con contenido basado en el trabajo original del alumno y adaptado al formato editorial de la Revista E&S con el apoyo de la herramienta ResumeAI, solución de inteligencia artificial desarrollada por el Instituto Pecege para síntesis y organización textual.
Resumen
La Doble Excepcionalidad, caracterizada por la coexistencia de Altas Habilidades/Superdotación y trastornos del neurodesarrollo, representa un fenómeno complejo que desafía los modelos tradicionales de identificación y escolarización. El estudio tuvo como objetivo comprender las percepciones de padres o tutores, profesores y otros profesionales de la educación sobre la escolarización de estudiantes con Doble Excepcionalidad en el contexto brasileño, investigando desafíos, estrategias pedagógicas y posibilidades de inclusión basadas en la equidad. La investigación adoptó un enfoque cualitativo, exploratorio y descriptivo, y recopiló datos a través de un cuestionario en línea, voluntario y anónimo, respondido por 25 participantes. Los datos discursivos fueron analizados mediante análisis de contenido temático. Los resultados indicaron que el conocimiento sobre el tema se construye frecuentemente a partir de experiencias personales y profesionales, revelando lagunas en la formación sistematizada. Se identificaron dificultades en la identificación de estos estudiantes, en la formación docente y en la implementación de planes educativos individualizados, flexibilización pedagógica y enriquecimiento curricular. Se relataron repercusiones socioemocionales, como frustración y baja autoestima. Sin embargo, algunas escuelas demostraron prácticas inclusivas fundamentadas en la equidad, articulando necesidades específicas y potencialidades. Aunque los resultados no permiten generalizaciones, evidenciaron la necesidad de fortalecer la formación profesional y la articulación entre escuela, familia y servicios especializados. Se concluyó que la inclusión de estudiantes con Doble Excepcionalidad requiere prácticas que reconozcan simultáneamente sus dificultades y potencialidades, garantizando condiciones equitativas de participación, aprendizaje y desarrollo.
Palabras clave: Desarrollo humano; Formación docente; Inclusión escolar; Neurodivergencia; Prácticas pedagógicas.
1. Introducción
La Doble Excepcionalidad ha ocupado un espacio creciente en las discusiones educativas debido a la complejidad que implica la coexistencia entre Altas Habilidades/Superdotación y trastornos del neurodesarrollo. Ejemplos de estos trastornos incluyen el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), el Trastorno del Espectro Autista (TEA) o los Trastornos Específicos del Aprendizaje (TEAp). Este fenómeno desafía los modelos tradicionales de enseñanza y evaluación, ya que reúne, en un mismo estudiante, un potencial elevado y necesidades educativas específicas, exigiendo enfoques pedagógicos que consideren simultáneamente sus potencialidades y sus desafíos.
Se crea así una paradoja que desafía la forma tradicional en que la escuela comprende el aprendizaje. El sistema educativo frecuentemente espera un desarrollo regular y homogéneo, tanto en términos académicos como comportamentales. Sin embargo, los estudiantes con Doble Excepcionalidad suelen presentar trayectorias irregulares, lo que puede generar conclusiones e interpretaciones equivocadas sobre el alumno, pues muchas veces sus necesidades quedan invisibles. Un trastorno acaba por enmascarar al otro, como si no pudieran coexistir. La literatura describe que los estudiantes con Doble Excepcionalidad frecuentemente presentan trayectorias escolares marcadas por desempeños irregulares, lo que favorece interpretaciones equivocadas sobre sus capacidades. Este fenómeno, conocido como efecto de enmascaramiento, puede hacer que las altas habilidades oculten dificultades o, inversamente, que los trastornos del neurodesarrollo oscurezcan el elevado potencial, dificultando su identificación y la planificación de intervenciones educacionales adecuadas (Baum, Schader & Owen, 2017).
Como consecuencia de este enmascaramiento, sin la identificación adecuada, lo que compromete tanto el desarrollo de sus talentos como su inclusión escolar de forma efectiva, estos estudiantes frecuentemente experimentan frustraciones en el ambiente escolar. Muchos relatan desmotivación, dificultades de adaptación y sentimientos de inadecuación, principalmente cuando no encuentran prácticas pedagógicas que los consideren tanto en sus potencialidades como en sus desafíos (Baum, Schader & Owen, 2017).
En Brasil, la Doble Excepcionalidad aún ocupa un espacio reducido en las políticas públicas, en las directrices educativas y en la formación inicial y continua de los profesores (Mantoan, 2003). Históricamente, la atención de la educación especial se ha centrado más en las deficiencias evidentes, mientras que las Altas Habilidades/Superdotación ya enfrentan dificultades de reconocimiento. Los profesores, frecuentemente, en lugar de enriquecer y desafiar más a sus alumnos, terminan por ponerlos en el papel de auxiliar a los compañeros en el aula, tan solo reforzando sus conocimientos y no estimulando sus habilidades. Los perfiles híbridos, por lo tanto, se vuelven aún más descuidados, reforzando la idea equivocada de que los estudiantes con alto potencial no necesitan de apoyo escolar estructurado y enriquecimiento de las áreas de destaque.
Desde el punto de vista teórico, modelos como el de los Tres Anillos de Renzulli (2004) amplían la comprensión de la superdotación al considerar que esta no se limita solo a habilidades por encima de la media, sino que también involucra creatividad y compromiso con la tarea. Las Altas Habilidades dejan de ser solo Cociente Intelectual, siendo más dinámicas y contextualizadas, lo que favorece una lectura más integrada de la coexistencia entre altas habilidades y dificultades del neurodesarrollo. Bajo esta perspectiva, comprender la Doble Excepcionalidad exige superar concepciones reduccionistas de inteligencia y rendimiento escolar, reconociendo que las altas habilidades y los trastornos del neurodesarrollo pueden coexistir y demandar prácticas pedagógicas basadas en la equidad.
En este punto, el marco de referencia de la American Psychiatric Association, a través del DSM-5 (APA, 2014), contribuye al evidenciar la complejidad de los cuadros clínicos, en los cuales condiciones como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad y el Trastorno del Espectro Autista pueden coexistir con diferentes perfiles cognitivos. Esta coexistencia exige una mirada integrada, que vaya más allá de la categorización diagnóstica y considere al sujeto en su totalidad. La comprensión de altas habilidades más allá del desempeño académico tradicional se amplía, pero cuando este modelo se aplica al contexto de la doble excepcionalidad, se evidencia un desafío adicional: los indicadores de altas habilidades pueden estar presentes, pero no se manifiestan de forma lineal, especialmente cuando coexisten con trastornos del neurodesarrollo.
Por lo tanto, comprender cómo los padres y profesores perciben la Doble Excepcionalidad se vuelve primordial, ya que son estas percepciones las que influyen en los procesos de identificación, las expectativas sobre el estudiante y las prácticas pedagógicas adoptadas. En este contexto, comprender las percepciones de padres, tutores y profesionales de la educación se vuelve particularmente relevante, dado que estos actores participan directamente en los procesos de identificación, derivación y seguimiento de los estudiantes con Doble Excepcionalidad. Las experiencias vividas por estos grupos permiten comprender no solo los desafíos enfrentados en el cotidiano escolar, sino también las potencialidades, las lagunas institucionales y las posibilidades de construcción de prácticas pedagógicas más inclusivas y equitativas. Ante este escenario, este estudio tuvo como objetivo comprender las percepciones de padres o tutores, profesores y otros profesionales de la educación acerca de la escolarización de estudiantes con Doble Excepcionalidad, investigando los desafíos enfrentados, las estrategias pedagógicas utilizadas y las posibilidades de promoción de una educación inclusiva pautada en la equidad en el contexto brasileño.
2. Material y Métodos
La presente investigación fue delineada con un enfoque cualitativo, de carácter exploratorio y descriptivo, con el objetivo de investigar fenómenos complejos y aún poco sistematizados en el campo educativo. Esta elección metodológica permitió una comprensión profunda de las percepciones de los participantes sobre la Doble Excepcionalidad, sin la intención de generalizar los hallazgos a una población mayor. Se optó por la realización de una encuesta de opinión, conducida de forma online, garantizando la voluntariedad y el anonimato de los participantes a lo largo de todo el proceso de recolección de datos.
La unidad de análisis del estudio comprendió las percepciones de padres o tutores de estudiantes percibidos como doblemente excepcionales, profesores y otros profesionales de la educación. La muestra fue de tipo no probabilístico, por conveniencia, seleccionada en base a la disponibilidad e interés de los participantes en contribuir a la investigación. Los participantes provenían de diferentes regiones de Brasil, con predominancia de la región Sudeste, reflejando la distribución geográfica de los encuestados que accedieron al cuestionario.
Para la recolección de datos, se utilizó un cuestionario electrónico elaborado en la plataforma Google Forms. El instrumento se estructuró en bloques temáticos, conteniendo preguntas cerradas destinadas a la caracterización sociodemográfica de los participantes y preguntas abiertas y semiestructuradas. Estas preguntas abordaron la comprensión conceptual de la Doble Excepcionalidad, las experiencias escolares vividas, los desafíos enfrentados, las estrategias de apoyo empleadas y las percepciones sobre la inclusión escolar de estudiantes con este perfil.
El cuestionario se puso a disposición de los participantes de forma electrónica, quienes lo completaron de manera voluntaria y anónima. La recopilación de datos se llevó a cabo en un período específico, sin intervención directa de los investigadores, y el tiempo estimado para responder fue de aproximadamente 10 a 15 minutos. Al finalizar el período de recopilación, se obtuvieron 25 respuestas válidas, que constituyeron el corpus de datos para el análisis. La participación estuvo condicionada a la aceptación de un Término de Consentimiento Libre e Informado (TCIL) digital, garantizando el conocimiento y la conformidad de los encuestados con los términos de la investigación.
Las respuestas discursivas, obtenidas a través de las preguntas abiertas y semiestructuradas del cuestionario, fueron sometidas a la técnica de análisis de contenido temático. Este procedimiento siguió las etapas propuestas por Bardin (2011), que incluyen la pre-análisis, la exploración del material, la codificación y la construcción de categorías temáticas. La pre-análisis implicó la lectura flotante y la organización del material. En la etapa de exploración, se identificaron las unidades de registro y de contexto. Posteriormente, se realizó la codificación, agrupando los datos en categorías emergentes que reflejaban los temas centrales de las percepciones de los participantes.
Se observaron los cuidados éticos en todas las etapas de la investigación. El estudio se llevó a cabo de conformidad con la Resolución CNS nº 510/2016, que regula las investigaciones en ciencias humanas y sociales. Dado que la investigación se basa en percepciones, sin intervención directa ni aplicación de pruebas, se eximió la presentación al Comité de Ética en Investigación. La participación de los encuestados fue voluntaria y anónima, y el Término de Consentimiento Libre y Esclarecido (TCLE) se presentó digitalmente antes de comenzar a completar el cuestionario, asegurando la autonomía y la privacidad de los involucrados.
3. Resultados y Discusión
El análisis de los datos recopilados reveló percepciones multifacéticas sobre la escolarización de estudiantes con Doble Excepcionalidad, abarcando desde el conocimiento conceptual hasta las prácticas pedagógicas y los impactos socioemocionales. La muestra de la investigación estuvo compuesta por 25 participantes, predominantemente padres, madres o tutores legales, que representaron el 64% del total. Los profesores de Educación Básica constituyeron el 24% de los encuestados, mientras que otros profesionales de la educación y un coordinador pedagógico sumaron el 12% y el 4%, respectivamente. Esta composición de la muestra, con una fuerte presencia de familiares, confirió a los relatos una carga experiencial significativa, marcada por vivencias de frustración y búsqueda de acogida, lo que enriquece la dimensión subjetiva del análisis.
Geográficamente, la investigación demostró una concentración expresiva de participantes en la región Sudeste de Brasil, totalizando el 84% de las respuestas. Las regiones Nordeste y Sur contribuyeron con un 8% cada una, y el Centro-Oeste con un 4%. Esta distribución regional, aunque refleja la conveniencia de la muestra, puede indicar desigualdades en el acceso a la información, formación y servicios especializados sobre Doble Excepcionalidad en otras partes del país. La diversidad en el tiempo de experiencia de los participantes, con un 40% actuando entre 6 y 10 años, un 24% con hasta 5 años, un 20% entre 11 y 20 años y un 16% con más de 20 años, sugiere que las percepciones recopiladas atraviesan diferentes etapas de la trayectoria profesional y parental, ofreciendo una visión abarcadora del fenómeno investigado.
Conocimiento sobre doble excepcionalidad
Los resultados indicaron que la mayoría de los participantes afirma conocer el concepto de Doble Excepcionalidad, con un 60% de acuerdo total y un 24% de acuerdo parcial con esta afirmación. Sin embargo, el análisis cualitativo de las respuestas abiertas reveló que este conocimiento se construye en gran medida a partir de experiencias personales y profesionales, como el diagnóstico de un hijo o la actuación en contextos específicos, y no de una formación académica sistematizada. Esta constatación apunta a una laguna en la institucionalización del tema en los procesos formativos, siendo el saber adquirido de forma autónoma, fragmentada y, a menudo, tardía, lo que impacta directamente en la capacidad de identificación e intervención precoz.
La percepción de que la Doble Excepcionalidad no es un tema suficientemente discutido en el contexto escolar fue ampliamente compartida, con el 80% de los participantes en total desacuerdo con esta afirmación. Adicionalmente, el 60% estuvo totalmente en desacuerdo en que su formación, inicial o continua, abordó la temática de forma adecuada, y el 20% estuvo parcialmente en desacuerdo. Este escenario dialoga con la literatura de la Educación Especial, que describe la Doble Excepcionalidad como un campo aún en consolidación, tanto en el ámbito académico como en la práctica educacional (Baum, Schader & Owen, 2017). La ausencia de un conocimiento sistematizado y profundo contribuye al mantenimiento de concepciones reduccionistas, en las cuales los estudiantes son comprendidos a partir de una única dimensión, ya sea la dificultad o la habilidad, dificultando un abordaje integral.
En este sentido, la comprensión de altas habilidades, según el modelo de los Tres Anillos de Renzulli (2004), que incluye habilidades por encima del promedio, creatividad y compromiso con la tarea, es crucial. Sin embargo, cuando se aplica a la Doble Excepcionalidad, este modelo revela un desafío adicional: los indicadores de altas habilidades pueden estar presentes, pero no se manifiestan de forma lineal debido a la coexistencia con trastornos del neurodesarrollo. El referencial del DSM-5 (APA, 2014) refuerza la complejidad de los cuadros clínicos, donde condiciones como TDAH y TEA pueden coexistir con diferentes perfiles cognitivos, exigiendo una mirada integrada que trascienda la categorización diagnóstica. Los datos de la investigación, por lo tanto, evidencian una tensión entre la percepción de conocimiento y la falta de una comprensión profunda que se traduzca en prácticas pedagógicas consistentes y eficaces.
Formación docente: lagunas estructurales e impactos en la práctica pedagógica
Uno de los hallazgos más consistentes de la investigación fue la percepción generalizada de insuficiencia en la formación inicial y continua de los docentes para la atención de estudiantes con Doble Excepcionalidad. La mayoría de los participantes indicó que no se siente preparada, lo que revela una brecha estructural en los cursos de formación docente. Esta deficiencia se manifiesta en el día a día escolar a través de dificultades de los docentes para identificar las señales de la Doble Excepcionalidad, inseguridad en la toma de decisiones pedagógicas y la ausencia de un soporte institucional adecuado. Los familiares, por su parte, frecuentemente señalan la falta de preparación de los profesionales como uno de los principales obstáculos para el desarrollo de sus hijos.
Este escenario encuentra respaldo en estudios que señalan la formación docente en Brasil como fragmentada en relación con las necesidades educativas, con mayor énfasis en los déficits que en las potencialidades (Fleith, 2007; Virgolim, 2014). Tal perspectiva dificulta la comprensión de perfiles complejos, como los de la Doble Excepcionalidad, donde el potencial elevado puede ser oscurecido por las dificultades. Bajo la óptica de Renzulli (2004), esta limitación es particularmente preocupante, pues el desarrollo de las altas habilidades depende, en gran parte, de las oportunidades y estímulos ofrecidos por el ambiente. Cuando el profesor no reconoce el potencial del estudiante, este tiende a no desarrollarse o a manifestarse de forma desorganizada, comprometiendo el proceso de aprendizaje e inclusión.
La brecha en la formación adecuada de los profesores también contribuye al mantenimiento de prácticas pedagógicas estandarizadas que no contemplan la diversidad de los estudiantes. Esto, a su vez, refuerza procesos de exclusión, incluso si de forma no intencional. La falta de preparación impide que los educadores desarrollen estrategias diferenciadas y personalizadas, esenciales para atender las necesidades específicas y potencialidades de los alumnos con Doble Excepcionalidad. Así, la formación docente emerge como un pilar fundamental para la construcción de un ambiente escolar verdaderamente inclusivo, capaz de reconocer y valorar la singularidad de cada estudiante.
Invisibilidad y efecto de enmascaramiento
Los informes analizados sugieren que, en la mayor parte de los contextos representados en la investigación, todavía no existen criterios claramente establecidos para la identificación de estudiantes con Doble Excepcionalidad. Esta dificultad se ve corroborada por el hecho de que el 52% de los participantes discrepa totalmente y el 36% discrepa parcialmente de la afirmación de que la escuela demuestra preparación para identificar a estos estudiantes. Sin embargo, se identificaron algunas experiencias que indican avances en la construcción de prácticas evaluativas más sensibles a las especificidades de este público, aunque todavía no sean la norma.
Se observa una tendencia a la valoración de las dificultades más visibles, especialmente aquellas asociadas a diagnósticos como Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), Trastornos Específicos del Aprendizaje (TEAp) y Trastorno del Espectro Autista (TEA), mientras que las altas habilidades permanecen frecuentemente desatendidas. En muchos casos, la escuela solo reconoce la presencia de potencial elevado cuando este se manifiesta por medio de un desempeño académico excepcional, lo que no corresponde a la realidad de muchos estudiantes con Doble Excepcionalidad, cuyas habilidades pueden ser enmascaradas por sus dificultades.
Este fenómeno se describe en la literatura como “efecto de enmascaramiento” (Baum, Schader & Owen, 2017), en el cual las dificultades oscurecen las potencialidades o, inversamente, las habilidades compensan las dificultades, dificultando la identificación precisa. A la luz de Renzulli (2004), la escuela tiende a reconocer solo uno de los anillos de su teoría de la superdotación, generalmente el rendimiento académico, desconsiderando aspectos como la creatividad y el compromiso con la tarea, que son fundamentales para una identificación más abarcadora de las altas habilidades. Esta limitación refuerza la necesidad de procesos evaluativos más amplios, que consideren diferentes dimensiones del desarrollo e incluyan la participación de múltiples miradas, como la familia, los profesores y los profesionales del área clínica.
La articulación entre escuela, familia y servicios especializados (como Atención Educativa Especializada y clínicas) se percibe como un desafío significativo. Solo el 8% de los participantes está totalmente de acuerdo en que existe esta articulación, mientras que el 40% está totalmente en desacuerdo y el 36% está parcialmente en desacuerdo. Esta falta de colaboración intersectorial agrava el problema de la invisibilidad, impidiendo una comprensión holística del estudiante y la implementación de estrategias de apoyo coordinadas. La ausencia de una red de apoyo integrada dificulta la identificación temprana y el desarrollo de intervenciones eficaces, perpetuando el ciclo de enmascaramiento y subutilización del potencial de estos estudiantes.
Prácticas pedagógicas: entre lo que se pide en las normas y lo que realmente sucede en el día a día del aula
En cuanto a las prácticas pedagógicas, los datos de esta investigación evidencian una distancia considerable entre los principios preconizados por las políticas de educación inclusiva y las experiencias relatadas por los participantes. La atención a los estudiantes con Doble Excepcionalidad ocurre de manera bastante heterogénea, revelando avances en algunas instituciones, pero también desafíos persistentes en la mayor parte de los contextos mencionados. Solo el 8% de los participantes está totalmente de acuerdo en que se utilizan estrategias pedagógicas diferenciadas para atender a estos estudiantes, mientras que el 36% está totalmente en desacuerdo y el 28% está parcialmente en desacuerdo. De igual manera, solo el 8% está totalmente de acuerdo en que las estrategias adoptadas por la escuela atienden adecuadamente a las necesidades de los alumnos, con un 52% totalmente en desacuerdo y un 24% parcialmente en desacuerdo.
Aunque existen escuelas que desarrollan prácticas alineadas a los principios de equidad, promoviendo adaptaciones curriculares, flexibilización de las estrategias de enseñanza, elaboración y seguimiento del Plan Educacional Individualizado (PEI), enriquecimiento curricular y articulación con la familia y los servicios especializados, los relatos analizados sugieren que estas experiencias aún no representan la realidad predominante encontrada en esta investigación. En la percepción de la mayoría de los participantes, tales estrategias se implementan de forma puntual, superficial o, en muchos casos, ni siquiera forman parte de la rutina pedagógica. Esta heterogeneidad evidencia que la efectividad de la educación inclusiva depende no solo de la existencia de dispositivos legales, sino también de la capacidad de las instituciones de enseñanza para transformar tales directrices en prácticas pedagógicas concretas y sistemáticas.
La garantía de la equidad presupone reconocer que ofrecer la misma enseñanza a todos no significa atender a las necesidades de todos los estudiantes. Por el contrario, implica comprender que alumnos con características y necesidades distintas demandan recursos, estrategias y oportunidades diferenciadas para que tengan acceso a las mismas posibilidades de aprendizaje y desarrollo. Esta perspectiva converge con la visión de Mantoan (2003), para quien la inclusión escolar presupone la reorganización de las prácticas pedagógicas a partir de las necesidades de los estudiantes, desplazando el foco de la adaptación del estudiante a la responsabilidad de la escuela en reorganizar sus prácticas pedagógicas de modo a garantizar la participación y el aprendizaje de todos.
En este contexto, Reis y Renzulli (2003) destacan que la atención al estudiante con Doble Excepcionalidad requiere un enfoque integrado, capaz de contemplar simultáneamente sus potencialidades y sus dificultades. Los resultados obtenidos en esta investigación, sin embargo, indican que todavía predomina, en muchos contextos escolares, una organización pedagógica centrada prioritariamente en las dificultades presentadas por los estudiantes. Como consecuencia, las altas habilidades tienden a permanecer poco exploradas, restringiendo oportunidades de enriquecimiento curricular y desarrollo de talentos. Este escenario refuerza la necesidad de inversiones continuas en la formación inicial y continuada de los profesores, en la consolidación de prácticas colaborativas entre escuela, familia y equipo multiprofesional, y en la implementación efectiva de políticas educativas que trasciendan el campo normativo y se concreten en el cotidiano escolar.
Dimensión socioemocional: entre el potencial y el sufrimiento
Uno de los aspectos más sensibles evidenciados por los datos se refiere a las repercusiones socioemocionales de la no identificación y del no abordaje adecuado de la Doble Excepcionalidad. Los relatos de los participantes revelan experiencias marcadas por la frustración, la baja autoestima, la sensación de inadecuación y, en algunos casos, un sufrimiento intenso. También se mencionan situaciones de acoso escolar, etiquetado y exclusión, lo que evidencia que el entorno escolar puede convertirse en un espacio de vulnerabilidad para estos estudiantes. Estos hallazgos encuentran respaldo en estudios que señalan que los estudiantes con Doble Excepcionalidad presentan un mayor riesgo de dificultades socioemocionales, especialmente cuando sus necesidades no son comprendidas (Neihart, 2010; Silverman, 2013).
En este contexto, la escuela asume un papel central en la construcción de la identidad del estudiante, yendo más allá del desarrollo cognitivo. Cuando la mirada institucional se enfoca predominantemente en el déficit, el alumno tiende a internalizar esta visión, lo que puede impactar negativamente su trayectoria académica y personal. La ausencia de reconocimiento de las altas habilidades y el enfoque exclusivo en las dificultades pueden llevar a sentimientos de desmotivación e inadecuación, comprometiendo el bienestar emocional y la participación plena del estudiante en el entorno escolar. Por lo tanto, la atención educativa de este público no debe restringirse al rendimiento académico, sino considerar el desarrollo integral del sujeto, incluyendo su salud mental y emocional.
Posibilidades de intervención: caminos que surgen tanto de la práctica de los participantes como de lo que la literatura nos muestra
A pesar de las dificultades evidenciadas, los participantes también presentaron propuestas consistentes para la mejora de la atención a estudiantes con Doble Excepcionalidad. Entre las principales sugerencias, se destacan la ampliación de la formación continuada para profesores, la implementación efectiva del Plan Educacional Individualizado (PEI), la flexibilización curricular, el fortalecimiento del trabajo colaborativo entre los diversos actores involucrados y un cambio en la mirada sobre el estudiante, que lo reconozca en su integralidad. Estas proposiciones están alineadas con los principios de la educación inclusiva (Mantoan, 2003; Mittler, 2003) y con la perspectiva de Renzulli (2004), que enfatiza la importancia de ambientes educacionales que promuevan el desarrollo del potencial humano en su diversidad.
Más que intervenciones puntuales, los datos apuntan a la necesidad de un cambio de perspectiva, en el cual la escuela deje de guiarse por una lógica de etiquetas y pase a adoptar un enfoque comprensivo y receptivo. La riqueza cualitativa de los datos, que abrió espacio para comprender experiencias concretas y percepciones más sensibles sobre el tema, y la diversidad de perfiles de los participantes contribuyeron a la ampliación de las perspectivas analizadas. Aunque el número reducido de participantes, la concentración regional y el predominio de familiares en la muestra constituyen limitaciones que restringen la generalización de los resultados al conjunto de la realidad educativa brasileña, los hallazgos son consistentes con la literatura y ofrecen contribuciones relevantes para la comprensión de la Doble Excepcionalidad en el contexto educativo brasileño, evidenciando la necesidad de avances tanto en la formación docente como en la práctica pedagógica.
Así, los resultados de esta investigación sugieren que el desafío contemporáneo de la educación inclusiva no reside únicamente en reconocer la existencia de la Doble Excepcionalidad, sino en garantizar que este reconocimiento vaya acompañado de prácticas pedagógicas capaces de asegurar, de forma efectiva, condiciones de aprendizaje compatibles con las potencialidades y necesidades de estos estudiantes. Es necesario fortalecer la articulación entre la escuela, la familia y los profesionales que acompañan al estudiante, ya que la construcción de prácticas colaborativas puede favorecer una comprensión más amplia de sus características, contribuyendo a procesos evaluativos más exhaustivos y a la elaboración de estrategias pedagógicas coherentes. La utilización de instrumentos como el PEI, la flexibilización curricular, el enriquecimiento de las experiencias de aprendizaje y la formación continua de los profesionales constituyen caminos importantes para la construcción de una escuela más receptiva a la diversidad, capaz de acoger y desafiar a cada estudiante a desarrollar todo su potencial.
4. Conclusión
El presente estudio buscó comprender las percepciones de padres o tutores, profesores y otros profesionales de la educación sobre la escolarización de estudiantes con Doble Excepcionalidad en el contexto brasileño, investigando los desafíos, las estrategias pedagógicas y las posibilidades de inclusión basadas en la equidad. Se verificó que el conocimiento sobre la Doble Excepcionalidad se construye frecuentemente a partir de experiencias personales y profesionales, evidenciando lagunas en la formación sistematizada. Se identificó que la formación docente se percibe como insuficiente para la atención de estos estudiantes, lo que se refleja en dificultades en la identificación y en la implementación de prácticas pedagógicas diferenciadas. Se observó que el “efecto de enmascaramiento” contribuye a la invisibilidad de las altas habilidades, mientras que las dificultades se priorizan, generando repercusiones socioemocionales negativas, como frustración y baja autoestima. Sin embargo, se identificaron algunas escuelas que ya implementan prácticas inclusivas fundamentadas en la equidad, articulando necesidades específicas y potencialidades. La principal contribución de este estudio reside en evidenciar la complejidad de la escolarización de estudiantes con Doble Excepcionalidad en Brasil, subrayando la urgencia de un enfoque que reconozca simultáneamente sus dificultades y talentos, promoviendo una educación verdaderamente equitativa.
A pesar de las contribuciones, esta investigación presenta limitaciones derivadas del número reducido de participantes, de la concentración de la muestra en la región Sudeste y del predominio de familiares, lo que restringe la generalización de los resultados al panorama educacional brasileño. Sin embargo, los hallazgos son consistentes con la literatura y refuerzan la necesidad de fortalecer la formación profesional continuada para educadores, así como la articulación entre escuela, familia y servicios especializados. Se sugiere que estudios futuros exploren la efectividad de intervenciones pedagógicas específicas, como el Plan Educacional Individualizado (PEI), la flexibilización curricular y el enriquecimiento de las experiencias de aprendizaje, en diferentes contextos regionales. La promoción de una cultura educacional que valore la diversidad y el desarrollo integral de cada estudiante, superando la lógica de etiquetas y adoptando una mirada comprensiva y responsiva, constituye un camino esencial para la construcción de una escuela más inclusiva y equitativa.
Referencias Bibliograficas
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MANTOAN, Maria Teresa Eglér. Inclusão escolar: o que é? por quê? como fazer? São Paulo: Moderna, 2003.
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SILVERMAN, Linda Kreger. Giftedness 101. New York: Springer Publishing Company, 2013.
Virgolim, 2014 [Referencia completa no encontrada en el documento original]
Artículo proveniente del Trabajo de Conclusión de Curso de Neurociencia y Aprendizaje en la Educación
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