29 de septiembre de 2026
Evaluación escolar y el proceso evaluativo de alumnos con necesidades especiales
Evaluación Escolar y el Proceso Evaluativo de Alumnos con Necesidades Especiales
Alessandra de Ávila Brandão; Maria Angélica Penatti Pipitone
DOI: 10.22167/2675-6528-202602605
Artículo derivado del Trabajo de Conclusión de Curso (TCC), con contenido basado en el trabajo original del alumno y adaptado al formato editorial de la Revista E&S con el apoyo de la herramienta ResumeAI, solución de inteligencia artificial desarrollada por el Instituto Pecege para síntesis y organización textual.
Resumen
La evaluación escolar desempeña un papel crucial en el proceso de enseñanza-aprendizaje, especialmente en la inclusión de estudiantes con necesidades educativas especiales. El estudio tuvo como objetivo comprender las dificultades enfrentadas en este proceso evaluativo. Se realizó una investigación cualitativa, de naturaleza aplicada, con la participación de cinco profesionales de la educación, incluyendo docentes y coordinadores pedagógicos de una institución de enseñanza primaria I. Los datos se recolectaron mediante cuestionarios y se analizaron a partir de las experiencias relatadas por los participantes. Los resultados indicaron que la escuela ya empleaba diversas estrategias adaptativas, como evaluaciones orales y prácticas, ampliación del tiempo y apoyo visual, que contribuyeron a la participación y demostración de aprendizaje de los alumnos. Sin embargo, los profesionales también señalaron desafíos significativos, como la necesidad de formación específica, tiempo insuficiente para la planificación y carencia de apoyo institucional. Se concluyó que, aunque existen esfuerzos para la inclusión, la efectividad de las prácticas evaluativas requiere mayor organización, planificación y apoyo continuo de la institución, buscando enfoques más accesibles, formativos y atentos a las singularidades de cada estudiante.
Palabras clave: Accesibilidad; Evaluación formativa; Inclusión escolar; Prácticas pedagógicas; Proceso de enseñanza-aprendizaje.
1. Introducción
La evaluación escolar desempeña un papel central en el proceso de enseñanza-aprendizaje, ya que permite seguir el desarrollo de los alumnos, identificar dificultades y planificar intervenciones pedagógicas. Históricamente, la evaluación estuvo ligada a la aplicación de exámenes, la asignación de calificaciones y la clasificación. Sin embargo, la comprensión contemporánea de la evaluación trasciende la mera medición de resultados, entendiéndose como un proceso continuo de observación, reflexión y toma de decisiones que tiene como objetivo promover el desarrollo del estudiante (Luckesi, 2011).
Esta perspectiva adquiere aún mayor relevancia en el contexto de la educación inclusiva, que desafía a la escuela a acoger la singularidad de cada estudiante. La inclusión no se limita a la matrícula, sino que exige una reorganización de la cotidianidad escolar para reconocer los diferentes ritmos y modos de aprendizaje de los alumnos (Mantoan, 2003). En este escenario, la diversificación de las estrategias de enseñanza y evaluación se convierte en una necesidad pedagógica.
A pesar de los avances en la legislación y en las discusiones sobre inclusión, todavía existe una brecha entre lo que se preconiza y la realidad de las escuelas. Los profesores frecuentemente enfrentan desafíos al elaborar o adaptar evaluaciones para estudiantes con necesidades educativas especiales. Las dificultades incluyen la falta de formación específica, el tiempo limitado para la planificación y la carencia de apoyo técnico, elementos cruciales para que la evaluación sea mediadora y promueva el avance del alumno (Hoffmann, 2014).
Las contribuciones de la neurociencia han ampliado la comprensión sobre el aprendizaje, revelando que este involucra diversas habilidades cognitivas, como atención, memoria, lenguaje y funciones ejecutivas. Esta perspectiva ayuda a los educadores a entender que los estudiantes acceden, organizan y expresan el conocimiento de maneras singulares (Cosenza y Guerra, 2011). Las funciones ejecutivas, por ejemplo, son fundamentales para el aprendizaje y la autorregulación, y las dificultades en estas áreas pueden impactar la capacidad del alumno de demostrar lo que sabe (Diamond, 2013). La evaluación neuropsicológica, en este sentido, puede ofrecer valiosos conocimientos sobre el perfil de aprendizaje del estudiante, orientando la construcción de estrategias de apoyo que eliminen barreras y promuevan la participación efectiva (Consejo Federal de Psicología, 2022; CAST, 2024).
Sin embargo, la transposición de los hallazgos de la neurociencia a la práctica pedagógica exige una mediación cuidadosa de la psicología y la pedagogía, evitando simplificaciones y neuromitos. Las adaptaciones deben ser individualizadas, considerando que alumnos con el mismo diagnóstico pueden presentar perfiles y necesidades distintas (Thomas, Ansari y Knowland, 2019). Es fundamental que la evaluación formativa sea fortalecida, enfocándose no solo en el resultado, sino en el recorrido de aprendizaje del alumno y en las condiciones que favorecen su presencia, participación y autonomía.
Ante este contexto, se vuelve relevante investigar las percepciones de los profesionales de la educación sobre los desafíos de la evaluación de estudiantes con necesidades educativas especiales, así como las estrategias ya empleadas y las condiciones necesarias para una evaluación verdaderamente inclusiva. Así, este estudio se justifica por la necesidad de mejorar las prácticas evaluativas, haciéndolas más accesibles, formativas y alineadas a las singularidades de cada estudiante, y tuvo como objetivo comprender las dificultades presentes en el proceso de evaluación escolar, principalmente cuando se trata de la inclusión de estudiantes con necesidades educativas especiales.
2. Material y Métodos
La presente investigación se caracterizó por un enfoque cualitativo y de naturaleza aplicada, buscando comprender las dificultades que enfrentan los profesionales de la educación en el proceso de evaluación de estudiantes con necesidades educativas especiales. El estudio se delineó como un estudio de caso, dada la investigación en profundidad en un contexto específico. Se realizó en una institución privada de enseñanza primaria I, ubicada en el interior del estado de São Paulo, cuya identidad se preservó, al igual que la de los participantes, en conformidad con los principios éticos de la investigación.
Cinco profesionales de la educación participaron en el estudio, específicamente tres docentes y dos coordinadores pedagógicos, todos activos en la institución investigada. Los participantes fueron seleccionados por tener experiencia directa y relevante en el seguimiento y la evaluación de estudiantes del público objetivo de la educación especial. La invitación a participar se extendió a estos profesionales, con la garantía explícita de confidencialidad y anonimato de la información proporcionada, con el objetivo de obtener relatos auténticos y detallados.
La investigación se desarrolló en dos etapas principales y complementarias. Inicialmente, se realizó una exhaustiva revisión bibliográfica sobre los temas de evaluación escolar e inclusión, con el propósito de fundamentar teóricamente el estudio y contextualizar las discusiones. Posteriormente, se elaboró un cuestionario estructurado, compuesto por preguntas tanto objetivas como disertativas, que se organizaron en ejes temáticos específicos para abordar concepciones de evaluación, prácticas inclusivas, desafíos percibidos y el soporte institucional disponible.
El cuestionario fue cuidadosamente diseñado para explorar las percepciones de los profesionales sobre la evaluación del aprendizaje, las estrategias evaluativas adaptadas para alumnos con necesidades educativas especiales, los principales desafíos enfrentados en el cotidiano escolar y el tipo de apoyo institucional recibido. Antes de la efectiva recolección de datos, se obtuvo la autorización formal de la dirección de la institución, formalizada por un Término de Anuencia, asegurando la conformidad ética del estudio y la preservación de la identidad de todos los involucrados, conforme a los preceptos de la investigación académica.
La recolección de datos se llevó a cabo de manera que se garantizara la libertad y espontaneidad de las respuestas de los participantes, minimizando cualquier influencia externa. Para ello, los cuestionarios fueron distribuidos por un empleado voluntario de la propia institución, sin la presencia directa de la investigadora durante ese momento. Este procedimiento tuvo como objetivo crear un ambiente de confianza, permitiendo que los profesionales expresaran sus experiencias y percepciones de manera más libre y auténtica, sin temor a ser cohibidos.
Para el análisis de los datos cualitativos recolectados, se empleó la técnica de análisis de contenido, siguiendo rigurosamente las etapas propuestas por Bardin (2011). El proceso analítico incluyó la pre-análisis del material textual, la exploración detallada de las respuestas obtenidas en los cuestionarios y la subsiguiente interpretación de los resultados. A partir de este análisis sistemático y profundo, se organizaron las categorías temáticas que emergieron de las experiencias y de los relatos de los profesionales de la educación, sirviendo como base para la discusión de los hallazgos.
La metodología adoptada permitió investigar las percepciones y prácticas de los participantes de forma contextualizada, ofreciendo un panorama detallado sobre las estrategias evaluativas empleadas y los desafíos enfrentados en el contexto de la educación inclusiva. Se buscó, así, construir una comprensión profunda de las condiciones que permean la evaluación de estudiantes con necesidades educativas especiales en la institución estudiada, alineándose al objetivo central de comprender las dificultades en este proceso.
3. Resultados y Discusión
La investigación involucró a cinco profesionales de la educación, dos coordinadores pedagógicos y tres docentes, todos con experiencia directa en la evaluación de estudiantes del público objetivo de la educación especial. Esta composición del grupo de participantes permitió recopilar percepciones y experiencias vividas en el día a día de una institución de enseñanza primaria, ubicada en el interior del estado de São Paulo, ofreciendo una base empírica sólida para el análisis de las dificultades y estrategias en el proceso evaluativo inclusivo. La comprensión de estos profesionales sobre la evaluación escolar se reveló como un punto de partida crucial para el estudio.
En general, los participantes demostraron una comprensión de la evaluación que trasciende la mera asignación de calificaciones o la aplicación de exámenes estandarizados. Cuatro de los cinco profesionales definieron la evaluación como un proceso continuo de seguimiento y reflexión sobre el aprendizaje, una perspectiva alineada con los preceptos de Luckesi (2011) y Hoffmann (2014), quienes defienden una evaluación formativa y mediadora. Esta visión sugiere un reconocimiento de la complejidad del desarrollo del estudiante y de la necesidad de una mirada más abarcadora sobre su trayectoria educativa.
A pesar de esta comprensión teórica, los profesionales informaron de dificultades significativas en la implementación práctica de una evaluación verdaderamente inclusiva. Una de las principales barreras señaladas por dos participantes fue la necesidad de un mayor conocimiento técnico para elaborar y adaptar instrumentos de evaluación de manera eficaz. Esta brecha en el saber hacer pedagógico indica que, incluso con la intención de promover la inclusión, la falta de herramientas y estrategias específicas todavía representa un obstáculo en el día a día escolar.
Sin embargo, la institución ya emplea diversas estrategias adaptativas, evidenciando un esfuerzo por atender las necesidades de los estudiantes. Se mencionaron evaluaciones orales y prácticas, ampliación del tiempo para la realización de las actividades, uso de apoyo visual y la disponibilidad de lector y transcriptor. Estas adaptaciones, según uno de los participantes, contribuyen a la inclusión al “respetar el ritmo y las limitaciones de cada alumno”, un enfoque que Souza (2017) corrobora al enfatizar la importancia de instrumentos y metodologías flexibles.
Los relatos de los profesionales también destacaron que la construcción de prácticas inclusivas es un proceso continuo y que exige condiciones adecuadas. La falta de tiempo para la planificación y la carencia de formación específica fueron señaladas como desafíos persistentes para la preparación de evaluaciones más accesibles. Glat y Estef (2021) refuerzan que una evaluación inclusiva debe considerar el tiempo, las formas de comunicación y los apoyos necesarios para cada alumno, lo que subraya la relevancia de estas preocupaciones manifestadas por los participantes.
En relación al apoyo institucional, cuatro de los cinco participantes afirmaron que la escuela ofrece soporte pedagógico con frecuencia, especialmente en situaciones más complejas. Este dato sugiere un movimiento de apoyo a los profesores, que, según Nóvoa (1995), es fundamental para el fortalecimiento de la formación docente a lo largo de la trayectoria profesional, cuando la experiencia cotidiana encuentra respaldo en la institución. Sin embargo, este soporte, aunque presente, aún es percibido como insuficiente en algunas áreas.
Incluso con el soporte existente, los profesionales indicaron la necesidad de recursos técnicos más directos, materiales específicos, el fortalecimiento de los equipos multidisciplinares y más oportunidades de formación continuada. Estas demandas revelan que, para que las evaluaciones se vuelvan más accesibles y eficaces, es preciso una inversión continua en infraestructura y capacitación. La evaluación mediadora, como destaca Hoffmann (2014), exige no solo reflexión y preparación, sino también condiciones concretas para su efectividad.
La Ley de Directrices y Bases de la Educación Nacional (Ley nº 9.394/1996) y el Dictamen CNE/CEB nº 12/1997 establecen que la evaluación debe ser continua, acumulativa y que los aspectos cualitativos deben prevalecer sobre los cuantitativos, centrándose en el progreso del alumno y en la orientación de acciones de recuperación (BRASIL, 1997). Esta legislación refuerza la visión de la evaluación como proceso y no solo como medida final, una perspectiva que los participantes del estudio demostraron compartir, aunque enfrenten desafíos para aplicarla plenamente.
La presión por los resultados y las exigencias burocráticas del sistema educativo a menudo colocan a los profesores en una posición delicada, donde el seguimiento individualizado puede quedar en segundo plano. Sousa (1998) enfatiza que la evaluación debe considerar el recorrido y el contexto de aprendizaje del estudiante, y no solo el resultado final. Esta visión es crucial para que la escuela pueda construir prácticas más justas y atentas a la diversidad, promoviendo el desarrollo de todos los alumnos.
Neurociencia y adaptaciones pedagógicas en el cotidiano escolar
Las contribuciones de la neurociencia ofrecen una lente valiosa para ampliar la comprensión sobre el aprendizaje, revelando que este involucra un conjunto complejo de habilidades como atención, memoria, lenguaje, percepción, emoción, motivación y funciones ejecutivas. Esta perspectiva ayuda a los educadores a entender que los estudiantes acceden, organizan y expresan el conocimiento de maneras singulares, lo que Cosenza y Guerra (2011) destacan como fundamental para elecciones pedagógicas más conscientes y coherentes.
Las funciones ejecutivas, por ejemplo, son cruciales para el aprendizaje y la autorregulación, como lo destaca Diamond (2013). Las dificultades en estas áreas pueden impactar la capacidad del estudiante para demostrar lo que sabe, especialmente en tareas que exigen múltiples informaciones simultáneamente, rapidez en la respuesta, largos períodos de concentración o planificación compleja. Comprender estos aspectos permite que la escuela vaya más allá del diagnóstico y se enfoque en las condiciones que favorecen la participación del estudiante.
En este contexto, la evaluación neuropsicológica, realizada por profesionales cualificados y con métodos científicamente reconocidos (CONSELHO FEDERAL DE PSICOLOGIA, 2022), puede ofrecer valiosos conocimientos. Investiga funciones cognitivas, académicas y conductuales, identificando potencialidades y debilidades que interfieren en el rendimiento del alumno. Los resultados de esta evaluación, cuando se traducen en preguntas prácticas, orientan la construcción de estrategias de apoyo que eliminan barreras sin reducir las expectativas de aprendizaje.
En la práctica, el conocimiento del perfil del estudiante puede guiar adaptaciones específicas. Para dificultades de memoria de trabajo, por ejemplo, se indican instrucciones cortas, enunciados objetivos, presentación de tareas en etapas, apoyo visual y repasos frecuentes. Cuestiones atencionales o lentitud en el procesamiento pueden justificar la reducción de estímulos concurrentes, ampliación del tiempo, pequeñas pausas y organización de tareas en bloques, conforme a las directrices del Diseño Universal para el Aprendizaje (CAST, 2024).
Cuando la escritura limita la expresión del conocimiento, las respuestas orales, las evaluaciones prácticas, los recursos digitales, un lector o un transcriptor se convierten en formas legítimas de acceso y expresión. Estas adaptaciones no pretenden facilitar el contenido ni otorgar una ventaja, sino eliminar barreras que impiden al estudiante demostrar lo que ha aprendido, manteniendo el objetivo pedagógico. En algunas situaciones, puede ser necesaria una flexibilización curricular planificada con objetivos individualizados, siempre coherente con el recorrido del alumno.
Sin embargo, es fundamental reconocer los límites de la aplicación directa de la neurociencia en la educación. Thomas, Ansari y Knowland (2019) advierten sobre la necesidad de la mediación de la psicología y la pedagogía, evitando simplificaciones y neuromitos. Los alumnos con el mismo diagnóstico pueden presentar perfiles y necesidades distintas, lo que exige que las adaptaciones sean individualizadas, registradas, seguidas y revisadas a partir de la observación continua en el día a día escolar.
La evaluación neuropsicológica y los estudios de neurociencia, por lo tanto, fortalecen la evaluación formativa al dirigir la mirada de la escuela no solo al resultado, sino al recorrido de aprendizaje del alumno. Cuando la información clínica y científica se une a la observación atenta del profesor, a la planificación colectiva y al seguimiento pedagógico, se transforman en apoyos concretos. El foco se desplaza de la dificultad a las condiciones que promueven la presencia, la participación, la autonomía y un aprendizaje significativo.
En resumen, los resultados de este estudio revelaron que, si bien los profesionales de la educación comprenden la evaluación como un proceso continuo y formativo, la implementación de prácticas inclusivas aún enfrenta desafíos significativos, como la necesidad de formación específica, tiempo insuficiente para la planificación y la falta de apoyo institucional. Sin embargo, la escuela ya emplea diversas estrategias adaptativas, y la integración de los conocimientos de la neurociencia con el apoyo pedagógico e institucional puede mejorar la evaluación, haciéndola más accesible y atenta a las singularidades de cada estudiante, respondiendo así al objetivo de comprender las dificultades y estrategias en el proceso evaluativo inclusivo.
4. Conclusión
Este estudio tuvo como objetivo comprender las dificultades presentes en el proceso de evaluación escolar, especialmente en el contexto de la inclusión de estudiantes con necesidades educativas especiales. Se verificó que los profesionales de la educación participantes, incluyendo docentes y coordinadores pedagógicos, demostraron una comprensión de la evaluación como un proceso continuo de seguimiento y reflexión sobre el aprendizaje, alineado a los preceptos de la evaluación formativa. Se observó que la institución ya empleaba diversas estrategias adaptativas, como evaluaciones orales y prácticas, ampliación del tiempo y apoyo visual, que contribuyeron a la participación y demostración de aprendizaje de los alumnos. Sin embargo, se identificó que la implementación plena de prácticas evaluativas inclusivas aún enfrenta desafíos significativos, como la necesidad de formación específica, tiempo insuficiente para planificación y carencia de soporte institucional y de recursos técnicos directos. Las contribuciones de la neurociencia fueron destacadas como un camino para mejorar la comprensión sobre el aprendizaje y guiar adaptaciones pedagógicas individualizadas, removiendo barreras sin reducir las expectativas.
La principal contribución de este trabajo reside en evidenciar la complejidad de la evaluación inclusiva y la necesidad de un esfuerzo conjunto de la escuela más allá de la buena voluntad individual del profesor. Aunque la investigación se realizó en una única institución con un número limitado de participantes, lo que restringe la generalización de los hallazgos, ofrece perspectivas valiosas sobre las percepciones y desafíos vividos en el cotidiano escolar. Para estudios futuros, se sugiere profundizar la investigación sobre la efectividad de programas de formación continua específicos, la revisión de instrumentos evaluativos y la implementación de mayor tiempo para planificación y apoyo institucional, incluyendo el fortalecimiento de equipos multidisciplinares, con el objetivo de consolidar enfoques más accesibles, formativos y atentos a las singularidades de cada estudiante.
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Artículo originado del Trabajo de Conclusión de Curso de Neurociencia y Aprendizaje en la Educación
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