26 de octubre de 2026
Propuesta de directrices eficaces de arquitectura móvil inclusiva para la autonomía financiera de la tercera edad
Proposición de Directrices Eficaces de Arquitectura “Móvil” Inclusiva para la Autonomía Financiera de la Tercera Edad
Michelle Budri Bognar; Daniele Aparecida Cicillini Pimenta
DOI: 10.22167/2675-6528-202601242
Artículo elaborado por la herramienta ResumeAI, solución de inteligencia artificial desarrollada por el Instituto Pecege orientada a la síntesis y redacción.
Resumen
La digitalización de los servicios financieros ha generado importantes barreras de usabilidad para la población de edad avanzada, resultando en exclusión digital. El estudio tuvo como objetivo proponer y validar, a través de un prototipo de alta fidelidad, directrices de arquitectura “móvil” inclusiva para promover la autonomía de este público en aplicaciones financieras. La investigación, de naturaleza aplicada y enfoque cuali-cuantitativo, utilizó un formulario electrónico respondido por 38 familiares y cuidadores de personas mayores. Los datos fueron tratados mediante estadística descriptiva y análisis de contenido. Los resultados indicaron una alta dependencia, en la que la mitad de los participantes realizó las transacciones financieras íntegramente en lugar del usuario final. Además de la subutilización de herramientas nativas de accesibilidad, se constató que el lenguaje técnico, los iconos confusos y los flujos complejos generaron sobrecarga cognitiva, inseguridad y miedo a fraudes. Para mitigar tales obstáculos, el prototipo implementó el paradigma del minimalismo estructural, adoptando botones sobredimensionados, navegación lineal e interacciones multimodales. Se evidenció que las configuraciones nativas de accesibilidad son insuficientes, resaltando la necesidad de un diseño centrado en las limitaciones del envejecimiento para garantizar la independencia financiera en el entorno digital.
Palabras clave: Accesibilidad digital; Análisis de contenido; Diseño inclusivo; Experiencia de usuario; Usabilidad.
1. Introducción
El avance de las tecnologías digitales ha transformado profundamente la forma en que se accede a los servicios y se realizan las transacciones financieras. La expansión de los dispositivos móviles, en particular, ha aportado una conveniencia sin precedentes a la vida cotidiana de muchos. Sin embargo, este progreso tecnológico no se ha manifestado de manera homogénea, y la población de edad avanzada a menudo se enfrenta a barreras significativas que comprometen su inclusión social y financiera en el entorno digital (Nielsen y Budiu, 2013; Cybis, Betiol y Faust, 2015). Esta disparidad señala un desafío crucial para garantizar el acceso equitativo a los servicios digitales esenciales.
El envejecimiento poblacional global exige el desarrollo urgente de soluciones tecnológicas que consideren las limitaciones sensoriales, cognitivas y motoras inherentes a esta franja etaria. Tales consideraciones son vitales no solo para la usabilidad práctica, sino también para asegurar el derecho a la autonomía y a la dignidad, conforme lo previsto en legislaciones como el Estatuto de la Persona Mayor (Brasil, 2003). Observaciones empíricas han evidenciado dificultades recurrentes de este público en la utilización de aplicaciones móviles, especialmente en servicios financieros. Problemas como desorientación en la navegación, dificultades de lectura de elementos de interfaz y una general falta de confianza afectan el uso autónomo de estas tecnologías.
La digitalización de los servicios bancarios y financieros, si bien ofrece innumerables beneficios, ha creado una elevada barrera de entrada para la población de edad avanzada. Datos de un estudio reciente indican un alto nivel de dependencia funcional en este grupo. Por ejemplo, una parte significativa de los ancianos (50%) delega completamente sus transacciones financieras a terceros, mientras que el 29% necesita ayuda para leer y el 21% para orientación verbal. Además, solo el 21% utiliza aplicaciones financieras a diario, y la mayoría (66%) lo hace de forma esporádica o no lo utiliza de forma independiente (13%). Este escenario subraya que la complejidad de las interfaces actuales y las demandas de precisión motora fina a menudo obligan a los ancianos a depender de asistencia externa, comprometiendo su autonomía financiera.
Los estudios en ergonomía y usabilidad enfatizan que la accesibilidad digital va más allá de meros ajustes visuales, exigiendo arquitecturas de información intuitivas y flujos simplificados (Garrett, 2011). Los principios de usabilidad, según lo delineado por Nielsen (1993), también destacan la importancia de la consistencia y el reconocimiento en detrimento de la memorización, aspectos frecuentemente descuidados en las aplicaciones actuales. A pesar de la existencia de directrices consolidadas de accesibilidad, como las “Web Content Accessibility Guidelines” (W3C, 2023), muchas aplicaciones aún presentan fallas significativas, especialmente en la adaptación a recursos como ampliación de pantalla y lectores de pantalla. Además, hay una notable escasez de propuestas específicas para la arquitectura de aplicaciones financieras orientadas al público de edad avanzada en el contexto brasileño. Esta brecha evidencia la necesidad de directrices integradas que abarquen accesibilidad, usabilidad y diseño inclusivo, abordando específicamente las limitaciones relacionadas con la edad.
Las persistentes barreras de usabilidad que limitan la inclusión digital de las personas mayores, incluso ante directrices establecidas (Garrett, 2011; W3C, 2023), conducen a una cuestión central de investigación: ¿cómo estructurar arquitecturas para dispositivos móviles que promuevan la autonomía digital de la población de edad avanzada en aplicaciones financieras? Esta problemática se ve agravada por hallazgos que indican que el lenguaje técnico, los iconos confusos y los flujos excesivamente complejos contribuyen a la sobrecarga cognitiva, la inseguridad y el miedo a fraudes entre los usuarios mayores. La Ley de Fitts (1954), por ejemplo, explica cómo el tiempo para alcanzar un objetivo es función de la distancia y del tamaño del objetivo, evidenciando la dificultad de interacción con elementos pequeños para este público. La justificación de esta investigación reside en la urgencia de abordar estas cuestiones, promoviendo un entorno digital donde la independencia financiera no solo sea posible, sino fácilmente alcanzable para la tercera edad.
El panorama actual revela que las configuraciones nativas de accesibilidad de los dispositivos son frecuentemente insuficientes, subrayando la necesidad de un enfoque de diseño centrado en las limitaciones del envejecimiento para garantizar la independencia financiera en el entorno digital. Así, el presente estudio se justifica por la imperiosa necesidad de desarrollar soluciones prácticas que mitiguen estos cuellos de botella de usabilidad. El objetivo de este trabajo fue proponer directrices de diseño inclusivo, validadas por medio de un prototipo de alta fidelidad, con el fin de mitigar cuellos de botella de usabilidad y promover la autonomía digital de la población de edad avanzada en aplicaciones financieras.
2. Material y Métodos
La investigación se caracterizó como un estudio exploratorio-descriptivo, de naturaleza aplicada y enfoque cuali-cuantitativo, fundamentado en un estudio de caso. El diseño metodológico tuvo como objetivo comprender los desafíos de usabilidad y accesibilidad digital que enfrentan las personas mayores en aplicaciones financieras. El objetivo central consistió en proponer directrices de arquitectura “móvil” inclusiva y validarlas mediante un prototipo de alta fidelidad.
La muestra estuvo compuesta por 38 familiares o cuidadores de adultos mayores que ayudaban a estos usuarios en actividades digitales, especialmente en el uso de aplicaciones financieras. La selección por conveniencia requirió convivencia frecuente con el adulto mayor (edad igual o superior a 60 años), acompañamiento en el uso de tecnologías digitales y experiencia con aplicaciones financieras. Se excluyeron participantes sin contacto directo o experiencia de apoyo.
La recolección de datos se realizó a través de un cuestionario electrónico estructurado, aplicado en la plataforma Google Forms (Apéndice A). El instrumento abordó el perfil de los encuestados y de los adultos mayores asistidos, además de usabilidad, accesibilidad percibida, autonomía digital y dependencia. Para la validez de contenido, el cuestionario fue evaluado por tres especialistas en usabilidad y desarrollo de sistemas, resultando en ajustes de claridad y adecuación.
La recolección de datos se llevó a cabo a lo largo de tres semanas, con los datos exportados a hojas de cálculo en Google Sheets. Se informó a los participantes sobre los objetivos y estos consintieron el uso de los datos para fines académicos, garantizando el anonimato y la confidencialidad. La investigación fue eximida de presentación al Comité de Ética en Investigación, de acuerdo con la Resolución CNS n° 510/2016, pero los principios éticos se cumplieron rigurosamente.
La operacionalización de las variables consideró la dependencia digital, la dificultad de navegación, las barreras de interfaz y el uso de recursos de accesibilidad. Los datos cuantitativos fueron analizados por estadística descriptiva, y los cualitativos por análisis de contenido de Bardin (2016), identificando categorías temáticas recurrentes.
El análisis siguió la técnica de triangulación metodológica, articulando resultados cuantitativos, percepciones de los cuidadores y el marco teórico-normativo, incluyendo directrices de accesibilidad y usabilidad. Este enfoque validó las evidencias y fortaleció la consistencia analítica. Para la concepción estructural y visual del prototipo de alta fidelidad y del Design System propuesto, se utilizó la herramienta Figma.
Figma, software de edición gráfica vectorial basado en la nube, se empleó para el diseño de las pantallas de la aplicación financiera, la definición y estandarización de componentes visuales, como tipografía, colores y espaciados. La herramienta posibilitó la simulación de los flujos de navegación, incluyendo operaciones como transferencias y pagos. Permitió la validación visual de las directrices de accesibilidad y ergonomía propuestas, enfocándose en el dimensionamiento de elementos interactivos, contraste de colores y organización de la información en un entorno “móvil”.
La validación del prototipo se realizó de forma analítica y conceptual, basada en la inspección por criterios y la verificación de la adherencia a las directrices de accesibilidad y usabilidad. La inspección se llevó a cabo directamente en Figma, utilizando sus herramientas para auditar dimensiones y colores. La evaluación, fundamentada en referenciales técnicos y normativos, tuvo como objetivo verificar la coherencia, consistencia y aplicabilidad de las directrices propuestas, sin la realización de pruebas con usuarios finales.
Los criterios de validación se definieron basándose en las “Web Content Accessibility Guidelines” (W3C, 2023), las heurísticas de usabilidad de Nielsen (1993), las directrices de “Material Design” (Google, 2025) y las “Human Interface Guidelines” (Apple, 2025). A efectos de sistematización, se establecieron criterios como la adecuación tipográfica, la claridad de la arquitectura de la información, la simplicidad de los flujos de navegación, la consistencia visual y semiótica, y la compatibilidad con recursos de accesibilidad.
Para la concepción estructural y visual del prototipo de alta fidelidad, se desarrolló un Design System exclusivo, estructurado en pilares que buscan mitigar barreras cognitivas, visuales y motoras. Este sistema estandarizó la paleta de colores para maximizar la legibilidad, adoptó tipografía “Sans Serif” con cuerpo de texto en 18pt y títulos en negrita. Las áreas de toque se expandieron a 48x48px, y los botones principales con 56px de altura. La arquitectura de la información siguió flujos lineales de “una tarea por pantalla”, y el destaque de información crítica garantizó peso visual superior a datos sensibles.
3. Resultados y Discusión
La investigación, que implicó la recopilación de datos a través de un formulario electrónico respondido por 38 familiares y cuidadores de personas mayores, reveló un panorama de significativa dependencia digital y desafíos de usabilidad en aplicaciones financieras. Los resultados iniciales indicaron que la muestra de adultos mayores asistidos por los participantes se concentraba predominantemente en los rangos de edad de 60 a 70 años y de 71 a 80 años, ambos con el 45% de la distribución, mientras que el 10% tenía más de 80 años. Esta concentración en grupos de edad que frecuentemente experimentan declives sensoriales y cognitivos subraya la relevancia de un diseño inclusivo para garantizar la autonomía digital.
La frecuencia de uso autónomo de aplicaciones financieras por parte de los ancianos demostró un déficit crítico de independencia. Solo el 21% de los ancianos utilizaba estas aplicaciones diariamente, mientras que la mayoría, el 66%, hacía un uso esporádico (semanal o mensual). Una parte considerable, el 13%, no utilizaba las aplicaciones de forma independiente. Este patrón de uso intermitente o inexistente, según lo observado, sugiere que las interfaces actuales no satisfacen las necesidades de autonomía de este público, forzándolos a depender de terceros para tareas financieras esenciales.
La dependencia funcional fue un hallazgo central, con el 50% de los adultos mayores delegando completamente sus transacciones financieras a familiares o cuidadores. En los demás casos, el 29% necesitaba ayuda para leer información en pantalla y el 21% requería orientación verbal para navegar por las aplicaciones. Este escenario refuerza la percepción de que la digitalización bancaria, aunque conveniente para muchos, establece una barrera de entrada elevada para la población de adultos mayores, transformando al familiar en un mediador constante de su vida financiera digital.
La infrautilización de los recursos nativos de accesibilidad en dispositivos móviles también fue evidente, con un 41% de los adultos mayores sin utilizar ninguna funcionalidad de asistencia. Entre quienes las empleaban, los ajustes más comunes eran el aumento de fuente (38%) y el zoom (15%). Lectores de pantalla y aumento de contraste fueron utilizados por porcentajes menores, 4% y 2% respectivamente. Este comportamiento se alinea con las observaciones de Nielsen y Budiu (2013), quienes destacan la baja adhesión a configuraciones complejas. Esto sugiere que la accesibilidad debe ser intrínseca al diseño de la interfaz, en lugar de depender de ajustes manuales del usuario, según lo preconizado por las directrices del W3C (2023).
En el dominio cognitivo, la percepción de dificultad en la navegación se centró en los niveles moderado y alto de complejidad. La presencia de iconos excesivamente abstractos y menús ocultos impuso barreras significativas al reconocimiento inmediato de las funciones, exigiendo un esfuerzo mnemotécnico considerable por parte de los usuarios. Este hallazgo contradice la heurística de Nielsen (1993), que enfatiza la importancia del reconocimiento en detrimento de la memorización para una buena usabilidad, siendo este un factor crítico para la autonomía de la persona mayor en el entorno digital.
Las barreras de legibilidad y comprensión visual se atribuyeron predominantemente al lenguaje técnico o a términos de difícil comprensión, que se destacaron como el principal obstáculo para la fluidez de la interacción. Íconos confusos o sin leyenda explicativa, fuentes muy pequeñas, información importante poco destacada y textos largos o con exceso de información también fueron citados como dificultades relevantes. Estos resultados indican que las fallas estructurales no se limitan a la interfaz de presentación, sino que residen en la comunicación semántica y en la arquitectura de la información, dificultando la correcta interpretación del modelo mental propuesto por el sistema (Garrett, 2011).
En cuanto al aspecto motor, las respuestas indicaron limitaciones severas en la interacción con elementos de dimensiones reducidas. Las interfaces que exigen alta precisión motora desestiman las alteraciones fisiológicas intrínsecas al envejecimiento, como la reducción de la coordinación motora fina y la aparición de temblores seniles. Esta constatación evoca la Ley de Fitts (1954), que predice que el tiempo necesario para alcanzar un objetivo es función de la distancia y del tamaño del objetivo. Así, los componentes interactivos más pequeños aumentan la dificultad y la probabilidad de error, reforzando la necesidad de áreas de toque ampliadas y un espaciado generoso para una interacción más segura y asertiva.
La investigación cualitativa, basada en los relatos de los participantes, permitió identificar tres categorías temáticas que explican la dependencia digital de los adultos mayores en aplicaciones financieras. La primera categoría es la desorientación en los flujos de navegación, donde la dificultad para localizar funciones básicas, como el pago de facturas, revela una falta de previsibilidad en los caminos de interacción. La segunda categoría es la inseguridad y el miedo a cometer errores, generados por la complejidad de las interfaces y el temor al bloqueo de contraseñas o transferencias incorrectas. La tercera categoría es la sobrecarga cognitiva, derivada del exceso de información y la necesidad de memorizar procedimientos.
La inconsistencia entre los flujos de diferentes métodos de pago, como Pix y boleto, fue un factor que impidió el aprendizaje por repetición, esencial para la usabilidad, según Nielsen (1993). La ausencia de estandarización imposibilitó la construcción de un modelo mental estable, obligando al adulto mayor a reaprender procedimientos en cada nueva utilización. La gestión de múltiples contraseñas y mecanismos de autenticación también fue señalada como un factor crítico de bloqueo, aumentando la confusión y la probabilidad de errores, lo que intensificó el miedo al bloqueo de la cuenta y la dependencia de terceros.
Las sugerencias de los participantes convergieron en la implementación de versiones simplificadas o de un “modo anciano” en las aplicaciones, centrándose en la reducción de funcionalidades accesorias y en la priorización de operaciones esenciales. La demanda de interfaces multimodales, con retroalimentación sonora y confirmaciones por voz, se alinea con las directrices de Garrett (2011) y W3C (2023), reafirmando la urgencia de soluciones de diseño orientadas a la simplicidad estructural para garantizar la emancipación digital de este grupo demográfico. Estas propuestas buscan mitigar la sobrecarga cognitiva y aumentar la confianza del usuario.
Desarrollo e implementación de las directrices en el prototipo de alta fidelidad
Basándose en el mapeo de las barreras de usabilidad y en el análisis de las percepciones de los familiares, se desarrolló un prototipo de alta fidelidad para validar las directrices de arquitectura “mobile” propuestas. El objetivo central del prototipo fue traducir las necesidades de simplicidad, seguridad y accesibilidad en componentes prácticos de interfaz, con el fin de reducir la sobrecarga cognitiva y la necesidad de memorización por parte del usuario de edad avanzada. La interfaz principal fue concebida bajo el paradigma del “Modo Simplificado”, sustituyendo iconos abstractos por botones de grandes dimensiones, dispuestos verticalmente y acompañados de etiquetas textuales claras y directas, como “Ver Saldo” y “Hacer Pago”.
Para sortear la baja adhesión a la configuración nativa de accesibilidad del sistema operativo, la aplicación incorporó un menú dedicado de Accesibilidad. Este menú permite el ajuste instantáneo del tamaño de las fuentes y la activación de alto contraste en la propia aplicación, ofreciendo al usuario control directo sobre su experiencia visual. La demanda de interacciones multimodales fue atendida con la inclusión de un asistente de voz, activado por un comando como “Tocar para Hablar”, garantizando que las limitaciones motoras en la escritura no impidan la búsqueda de ayuda. Además, se implementó una visión consolidada y limpia de los movimientos en Saldo y Extracto para facilitar la comprensión de la información financiera.
La inseguridad asociada al miedo a errores y fraudes, identificada como un factor crítico de evasión del uso autónomo, orientó la reestructuración del flujo de transferencias financieras. El proceso fue rediseñado de forma lineal y preventiva, con reducción de etapas ambiguas e inserción de mecanismos explícitos de verificación. La aplicación de la Ley de Fitts en la interfaz de entrada de valores, mediante un teclado numérico ampliado, redujo la probabilidad de errores motores. La utilización de fotografías e identificación por vínculo en los contactos favoreció el reconocimiento inmediato, reduciendo la carga cognitiva y fortaleciendo la confianza del usuario durante la ejecución de la tarea.
La dificultad recurrente en la realización de pagos se abordó mediante la fragmentación del flujo en etapas secuenciales y cognitivamente accesibles. La pantalla de confirmación resalta información crítica, como el monto y el destinatario, con tipografía ampliada y organización visual simplificada, reduciendo ambigüedades. El feedback final comunica de manera inequívoca la conclusión de la operación, contribuyendo a la construcción de seguridad y previsibilidad en la interacción. Estas soluciones implementadas evidencian una relación directa entre los problemas identificados y las directrices aplicadas, sustituyendo interfaces complejas por flujos lineales y lenguaje simplificado.
El prototipo demuestra, a nivel conceptual, la viabilidad técnica de las directrices propuestas y refuerza la importancia de la adopción de enfoques centrados en el usuario de edad avanzada en el desarrollo de aplicaciones financieras. El detalle del Design System utilizado, incluyendo componentes, tipografía y patrones visuales, asegura la consistencia visual, la escalabilidad de la interfaz y la adherencia rigurosa a las directrices de accesibilidad. La arquitectura de la información fue diseñada bajo la premisa de flujos estrictamente lineales, fundamentados en el concepto de “una tarea por pantalla”, lo cual es crucial para la reducción de la sobrecarga cognitiva y la simplificación del proceso de toma de decisiones.
El énfasis en la información crítica en el prototipo asegura que los datos sensibles, como el saldo bancario, reciban un tratamiento de peso visual dos veces superior a los textos de soporte. El uso de fuentes de gran escala para valores numéricos, junto con sellos de confirmación como “Información Actualizada”, garantiza el enfoque inmediato en el dato principal y valida la seguridad de las operaciones realizadas. Este enfoque, que integra usabilidad, accesibilidad y diseño inclusivo, ofrece subsidios prácticos para el desarrollo de interfaces móviles más alineadas a las necesidades de la población de edad avanzada, promoviendo su autonomía digital.
En resumen, los resultados de la investigación revelaron que la población de edad avanzada enfrenta barreras significativas de usabilidad y accesibilidad en aplicaciones financieras, manifestadas por una alta dependencia de terceros, una subutilización de los recursos nativos de accesibilidad y dificultades cognitivas y motoras. La propuesta de directrices de arquitectura “móvil” inclusiva, materializada en el prototipo de alta fidelidad, demostró la capacidad de mitigar estos cuellos de botella al implementar el minimalismo estructural, botones sobredimensionados, navegación lineal e interacciones multimodales, respondiendo directamente al objetivo de promover la autonomía digital de este público en el entorno financiero.
4. Conclusión
El presente estudio tuvo como objetivo proponer y validar directrices de arquitectura “móvil” inclusiva, a través de un prototipo de alta fidelidad, con el fin de promover la autonomía de la población de edad avanzada en aplicaciones financieras. Se observó que la digitalización de los servicios financieros generó barreras significativas de usabilidad, resultando en una elevada dependencia de este público, donde una parte considerable delegaba completamente sus transacciones o necesitaba ayuda para la lectura y orientación verbal. Se observó la infrautilización de recursos nativos de accesibilidad y la prevalencia de dificultades cognitivas y motoras, como el lenguaje técnico, iconos confusos y flujos complejos, que generaron sobrecarga cognitiva, inseguridad y miedo a fraudes. Estos hallazgos evidenciaron que las configuraciones nativas de accesibilidad son insuficientes para garantizar el uso autónomo, resaltando la necesidad de un diseño centrado en las limitaciones del envejecimiento.
Para mitigar estos obstáculos, el prototipo de alta fidelidad implementó el paradigma del minimalismo estructural, adoptando botones sobredimensionados, navegación lineal e interacciones multimodales, como un asistente de voz. Este enfoque demostró la capacidad de reducir la sobrecarga cognitiva y aumentar la seguridad en la realización de operaciones financieras digitales. La principal contribución de este trabajo reside en la sistematización de directrices prácticas que integran usabilidad, accesibilidad y diseño inclusivo, ofreciendo subsidios concretos para el desarrollo de interfaces “móviles” más alineadas a las necesidades de la población de edad avanzada en el contexto de la Ingeniería de Software, promoviendo su independencia financiera en el entorno digital. Como limitación, se destaca la ausencia de validación empírica con usuarios finales, recomendándose, para investigaciones futuras, la realización de pruebas de usabilidad con la participación directa de personas mayores en contextos reales, con el fin de evaluar el impacto de las directrices propuestas en términos de eficiencia, eficacia y satisfacción. Se concluye que la inclusión digital de la población de edad avanzada no depende exclusivamente de la disponibilidad de tecnologías accesibles, sino de decisiones proyectuales intencionalmente orientadas a sus limitaciones y necesidades.
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Artículo originario del Trabajo de Conclusión de Curso de la Especialización en Ingeniería de Software del MBA USP/Esalq
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