Gestión De Personas
20 de marzo de 2025
Seguir tu pasión puede ser un consejo terrible
Comprenda por qué las habilidades bien perfeccionadas superan la pasión en la búsqueda de un trabajo

“Necesitas encontrar lo que amas… La única manera de hacer un gran trabajo es amar lo que haces. Si aún no lo has encontrado, sigue buscando y no te conformes” (Newport, 2022, p. 3).
Este discurso fue pronunciado en 2005 por Steve Jobs, en el escenario del Estadio de Stanford, en la ceremonia de entrega de diplomas a los graduados. Una multitud de unas 23 mil personas asistió. Posteriormente, cuando un video no oficial del discurso fue publicado en YouTube, se viralizó rápidamente, con más de 3 millones de visualizaciones. Los comentarios de los videos se resumían en percepciones muy similares: “Sigue tu pasión, la vida es para ser vivida”; “la pasión es el motor para que vivas la vida”; “es la pasión por el trabajo lo que realmente cuenta” (Newport, 2022, p. 4).
Sin embargo, Cal Newport, autor del libro “So Good They Can´t Ignore You”, traducido al portugués como “Bom demais para ser ignorado”, es enfático al afirmar que seguir tu pasión puede ser un consejo terrible, sobre todo cuando se entra en el mercado laboral con esa mentalidad, pues cualquier tarea que genere irritaciones constantes, como actividades sin planificación, urgencias rutinarias o frustraciones burocráticas, inherentes a cualquier profesión, puede acabar volviéndose mucho más difícil de manejar.
Según Newport, Steve Jobs no comenzó su trayectoria profesional por una pasión por la tecnología o los negocios. Al contrario, entró en el área casi por accidente, al participar en un club de electrónica en la escuela y, posteriormente, al trabajar en Atari. Fue solo después de muchos años de dedicación y de perfeccionamiento de sus habilidades que él desarrolló la pasión por lo que hacía.
Newport argumenta que, si Jobs hubiera seguido su propio consejo desde el principio, podría no haber fundado nunca Apple. Jobs abandonó la universidad después de su primer año y, a partir de entonces, dividió su tiempo entre Atari (un trabajo nocturno que le llamó la atención con el anuncio: “diviértete y gana dinero”) y una comunidad rural situada en el norte de San Francisco (EE. UU.). En un momento dado, dejó su trabajo en Atari para realizar un viaje espiritual a la India. Según Newport, varias de sus acciones, al principio de su carrera, indicaban que no era una persona tan apasionada por la tecnología, foco de su carrera algún tiempo después. Newport es enfático al afirmar que la pregunta “¿realmente amo esto que estoy haciendo?” es básicamente imposible de validar y raramente trae respuestas claras del tipo “sí” o “no”, por tres motivos sencillos:
- Las pasiones por las carreras son raras: estudios señalan que menos del 4% de las pasiones identificadas por estudiantes tienen relación directa con el trabajo, y el 96% se relacionan con aspectos orientados a hobbies, deportes y artes;
- La pasión lleva tiempo: citando a la profesora de comportamiento organizacional Amy Wrzesniewski, de la Universidad de Yale, Newport establece distinciones importantes entre empleo, carrera y vocación. El primer término describe una forma de pagar las cuentas, el segundo es el camino hacia un empleo cada vez mejor, y el tercero, una parte importante de nuestra vida y esencial para nuestra identidad (Newport, 2022, p.15). La profesora hizo descubrimientos importantes en sus investigaciones al mostrar que el indicador más fuerte para que un profesional perciba su trabajo como vocación es el número de años que trabaja, es decir, cuanto más experiencia tenga una persona, más predispuesta estará a realmente amar su trabajo;
- La pasión es el efecto secundario del dominio de habilidades y competencias: esta afirmación puede explicarse por la Teoría de la Autodeterminación, elaborada en 1981 por Richard M. Ryan y Edward L. Deci, que ayuda a comprender por qué algunas actividades motivan a las personas y otras las dejan apáticas. Afirma que, para que haya motivación en el entorno laboral o en cualquier otro lugar, es necesario satisfacer tres necesidades psicológicas básicas: autonomía — sentimiento de tener control sobre el día y de saber que las acciones son importantes; competencia / empoderamiento psicológico — sentimiento de ser bueno en lo que se hace; afinidad — sentimiento de tener conexión con otras personas (Newport, 2022, p.17; Deci et al., 1994).
En este contexto, es interesante notar que, en la mayoría de las empresas, cuanto mejor es el profesional en lo que hace, no solo se siente realizado, sino que también es recompensado por ello, adquiriendo un mayor control sobre sus responsabilidades. “La competencia y la autonomía son alcanzables por la mayoría de las personas en una gran variedad de profesiones” (Newport, 2002, p. 18).
Así, el autor afirma que es importante cambiar el modelo mental con relación al trabajo. Sugiere cambiar la mentalidad de la “pasión” por la del “artesano”. La primera enfatiza lo que el mundo puede ofrecer, es decir, llegamos a una empresa y esperamos que nos dé felicidad; la segunda trata de lo que el profesional puede ofrecer al mundo, es decir, al ingresar en una empresa, nuestra preocupación debe ser ser los mejores en nuestra área de actuación, con compromiso, dedicación continua, estudiando siempre y teniendo un enfoque “obsesivo” por la calidad de las entregas.
Para ello, será fundamental identificar habilidades raras y valiosas como el capital de carrera de cada uno. En lugar de centrarse en los puntos débiles, es más válido identificar en qué ya eres muy bueno, es decir, tu diferencial, reconocido por ti y por otras personas, para convertirte en el mejor en tu área de actuación.
Para finalizar, un punto de alerta identificado por el profesor Newport se refiere a tres situaciones específicas en las que no es posible aplicar la mentalidad de artesano, sobre las cuales es importante realizar un análisis. Son las siguientes:
- Si el empleo presenta pocas oportunidades para que el profesional sea reconocido por el desarrollo de habilidades relevantes que son raras y valiosas;
- Si el empleo se enfoca en algo que el profesional considera inútil o que, quizás, sea activamente malo para el mundo y vaya en contra de sus valores;
- Si el empleo obliga al profesional a trabajar con personas que realmente no le agradan (personas tóxicas, por ejemplo).
En el próximo artículo, abordaremos los aspectos principales que involucran el capital de carrera. ¡Hasta pronto!
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Quién publicó esta columna
Denise de Moura








