Liderazgo
24 de febrero de 2026
Los caminos de la sostenibilidad organizacional
Liderazgo y cultura de adaptación en entornos de IA generativa

La rápida evolución de la inteligencia artificial generativa marcó una inflexión en la forma en que las organizaciones operan, compiten y se reinventan. Ya no se trata de debatir si la IA “llegó” o “llegará”, sino de comprender cómo su adopción modifica las prácticas de trabajo, las relaciones humanas y el papel central del liderazgo en la orientación de procesos adaptativos.
Ladmir Carvalho, CEO de Alterdata Software, plantea esta pregunta en su conferencia sobre valiosas perspectivas vistas en la NRF (National Retail Federation), la mayor feria internacional de comercio minorista del mundo. Para él, la cultura organizacional y el liderazgo son elementos determinantes para que las organizaciones no solo sobrevivan, sino que prosperen en un contexto de cambios continuos acelerados por la IA.
Uno de los puntos centrales destacados por Ladmir es que la IA generativa impulsa una serie de transformaciones que ya ocurren en el presente, y no en un futuro distante. Esta tecnología no es solo un recurso tecnológico más: rediseña funciones, acelera los procesos de toma de decisiones y redefine las expectativas de rendimiento humano.
En este escenario, los líderes son desafiados a promover transformaciones continuas, ayudando a los equipos a repensar permanentemente sus métodos de trabajo e a integrar tecnologías que alteran el ritmo, los procesos y las conexiones entre personas y máquinas.
El discurso de Ladmir evidencia que la inteligencia artificial ha dejado de ser una abstracción teórica para consolidarse como una realidad concreta, ya incorporada a los mercados y a los modelos contemporáneos de trabajo. En este contexto, los agentes inteligentes emergen como mecanismos capaces de asumir actividades antes ejecutadas manualmente, redefiniendo flujos, roles y procesos.
Sin embargo, para que esta transición ocurra de manera eficaz y sostenible, es indispensable que las organizaciones cultiven una cultura fuerte, cohesionada y orientada al aprendizaje, capaz de integrar estos agentes a las rutinas sin fragmentar equipos, generar resistencias internas o comprometer el compromiso colectivo.
Pensamiento estratégico
Esta perspectiva encuentra eco en el concepto desarrollado por Josh Bersin, que describe el surgimiento del superworker, un profesional que combina competencias humanas profundas con habilidades digitales, especialmente en el uso de IA generativa.
Para el autor, la organización que desee prosperar en el contexto digital debe desarrollar trabajadores que no solo operen con la IA, sino que sean capaces de pensar estratégicamente sobre su uso, interpretar outputs de modelos generativos y contextualizarlos en las decisiones de negocios. Esto exige un liderazgo que entienda las capacidades de la IA y cree condiciones para que sus equipos asimilen estas tecnologías de forma creativa y colaborativa.
Una cultura de adaptación es una cultura que no se resiste a los cambios, sino que los incorpora como parte de la rutina organizacional. En este contexto, Ladmir Carvalho enfatiza que las organizaciones que no logran reinventarse con frecuencia sucumben a sus propios patrones rígidos, citando ejemplos como Blockbuster y Nokia, que no percibieron los cambios tecnológicos y perdieron relevancia.
El liderazgo no puede limitarse a adoptar herramientas tecnológicas. Es necesario reinventar procesos, reestructurar roles y responsabilidades y, sobre todo, movilizar personas para pensar de forma diferente sobre los problemas que enfrentan, acercando la tecnología a las soluciones concretas de los desafíos del mercado.
Muchas organizaciones todavía cometen el error de aplicar tecnologías emergentes para reproducir modelos mentales y estructuras del pasado, sin reconocer que los desafíos contemporáneos exigen nuevas lógicas organizacionales y formas distintas de pensar y actuar. Este desajuste revela un liderazgo que no ha asimilado las transformaciones culturales necesarias: al aferrarse a prácticas obsoletas o al fallar en la construcción de una visión compartida, estos líderes terminan restringiendo la capacidad adaptativa de la organización, alimentando resistencias internas y generando fricciones que corroen la competitividad y la sostenibilidad del negocio.
En este nuevo paradigma, el liderazgo debe ser:
- Articuladora de la visión estratégica, traduciendo señales externas (como cambios en el comportamiento del consumidor o en los modelos de negocio) en estrategias internas;
- Capacitadora de equipos, promoviendo programas de desarrollo continuo, como entrenamiento en IA generativa, métodos ágiles e integración hombre–máquina;
- Fortalecedora de la cultura, cultivando valores organizacionales que incentiven la experimentación, la tolerancia al error calculado y el aprendizaje continuo;
- Agente de integración tecnológica y humana, garantizando que la IA no sea un sustituto, sino un complemento a las capacidades humanas.
La cultura de adaptación, por lo tanto, no es solo una metáfora. Se trata de un enfoque práctico que articula liderazgo, estrategia y tecnología de forma integrada. Presupone que la alta dirección se involucre activamente en la transformación, creando mecanismos de aprendizaje continuo, incentivando a los equipos a cuestionar rutinas establecidas y fomentando el uso crítico y contextualizado de la IA.
El liderazgo, en este sentido, no solo debe orientar y controlar, sino también inspirar, aprender y co-crear soluciones con los equipos, abandonando discursos prescriptivos en favor de prácticas experimentales. Y esta afirmación encuentra fuerza en las palabras de Jeff Bezos, quien menciona que existe un tipo de empleado que jamás podrá ser sustituido por IA: aquel con alta capacidad de inventar. Bezos valora esta habilidad por encima incluso del conocimiento o la experiencia tradicionales, señalando que la inventiva es vital para mantener la creatividad y la innovación en las empresas modernas.
En resumen, la integración de la IA generativa en las organizaciones modernas no tendrá éxito si el liderazgo no promueve una cultura de adaptación que:
- Incentive el aprendizaje continuo y el desarrollo de habilidades híbridas (humanas y digitales);
- Reoriente procesos y roles para acomodar agentes inteligentes como socios de trabajo;
- Fomente un ambiente que valore la creatividad, la experimentación y el alineamiento estratégico entre la tecnología y los objetivos de negocio.
El liderazgo, por lo tanto, emerge no solo como un facilitador de la transformación digital, sino como el principal elemento integrador de la cultura organizacional en el contexto de la IA generativa, capaz de traducir el potencial tecnológico en una ventaja competitiva sostenible.
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Quién publicó esta columna
Denise de Moura








