Gestión Escolar
29 de septiembre de 2026
Comunicación Escuela-Familia en el Seguimiento Escolar de Adolescentes
Comunicación Escuela-familia en el Seguimiento Académico de Adolescentes
Ana Carolina Tomaz Tavares; Flávia Pierrotti de Castro
DOI: 10.22167/2675-6528-202602638
Artículo derivado del Trabajo de Conclusión de Curso (TCC), con contenido basado en el trabajo original del alumno y adaptado al formato editorial de la Revista E&S con el apoyo de la herramienta ResumeAI, solución de inteligencia artificial desarrollada por el Instituto Pecege para síntesis y organización textual.
Resumen
La comunicación entre la escuela y la familia es fundamental para el seguimiento y desarrollo de adolescentes. El estudio tuvo como objetivo comprender la contribución de la comunicación entre la escuela y la familia para el seguimiento escolar y el desarrollo socioemocional de adolescentes matriculados en la Enseñanza Fundamental (últimos años) y Enseñanza Media. Se adoptó una investigación aplicada, de enfoque cualitativo y objetivo descriptivo, con un diseño predominantemente documental. Se analizaron documentos oficiales de la educación brasileña, como la Ley de Directrices y Bases de la Educación Nacional, el Plan Nacional de Educación y la Base Nacional Común Curricular, además de documentos institucionales internos de una escuela particular. Los resultados indicaron que, aunque las legislaciones enfatizan la participación de la familia, existen brechas significativas entre las orientaciones normativas y las prácticas institucionales, con la comunicación frecuentemente puntual y reactiva. Se concluyó que el fortalecimiento de la comunicación escuela-familia demanda planificación sistemática y acciones continuas. Se propuso un plan de acción institucional para mejorar las prácticas comunicativas en el contexto de la gestión escolar.
Palabras clave: Adolescencia; Desarrollo socioemocional; Gestión democrática; Gestión escolar; Participación de la familia.
1. Introducción
La adolescencia representa una fase crucial del desarrollo humano, caracterizada por intensas transformaciones a nivel físico, cognitivo, emocional y social. Durante este período, el individuo se dedica a la construcción de su identidad, a la ampliación de su autonomía y a la redefinición de sus relaciones familiares y escolares. Este proceso de transición, que ocurre entre la infancia y la vida adulta, frecuentemente se manifiesta en el ámbito educativo a través de desafíos relacionados con el comportamiento, la motivación y el rendimiento académico, demandando estrategias articuladas de acompañamiento y apoyo tanto de la escuela como de la familia. La integración entre la escuela y la comunidad se considera fundamental para el fortalecimiento de los procesos educativos y para el desarrollo integral de los estudiantes (Galina et al., 2024).
La literatura educativa contemporánea destaca que la relación entre escuela y familia, cuando se establece sobre la base del diálogo, la cooperación y la corresponsabilidad, contribuye significativamente al seguimiento del aprendizaje y al fortalecimiento de las dimensiones socioemocionales de los alumnos. La gestión democrática, como señalan Pereira y Paula (2022), presupone la participación activa de la comunidad escolar, reconociendo a la familia como un agente esencial en el proceso educativo. Se indican prácticas comunicativas claras y frecuentes como factores que previenen conflictos, reducen la deserción escolar y ayudan a afrontar dificultades pedagógicas y conductuales, especialmente en las etapas de Educación Primaria (Últimos Años) y Educación Secundaria, períodos frecuentemente asociados a mayores índices de desmotivación y distanciamiento escolar.
Desde el punto de vista normativo, la educación brasileña, a través de sus documentos oficiales, refuerza la relevancia de la participación familiar en el proceso educativo. La Ley de Directrices y Bases de la Educación Nacional (Ley nº 9.394/1996), el Plan Nacional de Educación (Ley nº 13.005/2014) y la Base Nacional Común Curricular (Brasil, 2017) enfatizan la necesidad de acciones integradas entre escuela, familia y comunidad. Tales directrices valoran la gestión democrática y el seguimiento continuo del desarrollo de los estudiantes, estableciendo un marco legal para la colaboración entre estas esferas.
A pesar de las directrices legales que subrayan la importancia de la participación familiar, se observa que, en muchas instituciones educativas, la comunicación con las familias todavía se manifiesta de forma puntual, reactiva y, a veces, excesivamente burocrática. Esta dinámica debilita el seguimiento del aprendizaje y limita el apoyo al desarrollo socioemocional de los adolescentes. La fragilidad de esta comunicación no solo compromete el rendimiento académico, sino que también afecta el bienestar emocional de los jóvenes, pudiendo intensificar situaciones de conflicto, indisciplina y desvinculación escolar.
En este contexto, la gestión escolar asume un papel estratégico en la construcción de canales de comunicación más efectivos, continuos y colaborativos. Es responsabilidad de los gestores promover prácticas institucionales que estimulen el diálogo, la escucha activa y la participación de las familias en la vida escolar, fortaleciendo los vínculos de confianza entre profesores, estudiantes y responsables. La comunicación entre escuela y familia, cuando está bien estructurada, es un elemento esencial para la consolidación de una gestión escolar participativa y para el seguimiento eficaz del proceso educativo (Faustino, 2021). Ante este escenario, se evidencia la necesidad de profundizar la reflexión sobre las prácticas comunicativas en el ambiente escolar, considerando la importancia de la articulación entre escuela y familia como elemento estructurante del proceso educativo. Así, este estudio busca contribuir al análisis crítico de estas prácticas, destacando la necesidad de estrategias institucionales que promuevan la participación activa de las familias y fortalezcan el desarrollo integral de los estudiantes, y tiene como objetivo comprender cómo la comunicación entre escuela y familia contribuye al seguimiento escolar y al desarrollo socioemocional de los adolescentes en la Educación Primaria (Últimos Años) y en la Educación Secundaria, a partir del análisis de referencias teóricas y documentos educativos.
2. Material y Métodos
El presente estudio se caracterizó como una investigación de naturaleza aplicada, con enfoque cualitativo y objetivo descriptivo, y diseño predominantemente documental. La investigación aplicada buscó generar conocimientos orientados a la solución de problemas específicos, según orienta Gil (2008). En cuanto a los objetivos, la investigación descriptiva procuró identificar y describir características de determinado fenómeno o contexto, alineándose a la propuesta de analizar la comunicación escuela-familia en documentos educativos.
El enfoque cualitativo fue adoptado por posibilitar la comprensión profunda de fenómenos sociales en sus contextos, considerando significados, percepciones y relaciones humanas. Según Minayo (2014), este tipo de investigación trabaja con el universo de los significados, valores y actitudes, siendo especialmente relevante para estudios en el área educacional. El diseño metodológico se basó en el análisis documental, que, según Marconi y Lakatos (2017), consiste en la utilización de documentos como fuentes primarias de datos.
La unidad de análisis empírico comprendió documentos oficiales de la educación brasileña y documentos institucionales internos de una escuela privada. La institución educativa analizada pertenece a la red privada de educación básica y atiende a estudiantes de Enseñanza Fundamental (últimos años) y de Enseñanza Media. Para preservar su identidad, el nombre y la ubicación de la escuela no fueron presentados, y el análisis se centró en los procesos de gestión relacionados con la comunicación con las familias y el seguimiento pedagógico y socioemocional de los adolescentes.
La investigación se basó, prioritariamente, en el análisis de documentos oficiales de la educación brasileña. Se examinaron la Ley de Directrices y Bases de la Educación Nacional (Ley nº 9.394/1996), el Plan Nacional de Educación (Ley nº 13.005/2014) y la Base Nacional Común Curricular (Brasil, 2017). Estos documentos establecen directrices fundamentales para la participación de la familia, la gestión democrática y el seguimiento del desarrollo de los estudiantes, constituyendo referenciales normativos esenciales para el sistema educativo.
Adicionalmente, se analizaron documentos institucionales internos de la escuela particular caracterizada. Se incluyeron el Proyecto Político-Pedagógico, el Reglamento Escolar y los planes de acción de la gestión. El objetivo fue identificar cómo las directrices normativas se operacionalizan en el cotidiano escolar, especialmente en lo que se refiere a las prácticas de comunicación con las familias, considerando que la gestión democrática presupone la participación activa de la comunidad escolar, incluyendo a la familia como agente esencial en el proceso educativo (Pereira y Paula, 2022).
El procedimiento metodológico se llevó a cabo en etapas. Inicialmente, se realizó la recopilación y selección de los documentos basándose en criterios de relevancia, actualidad y autenticidad, según indica Gil (2008). Los documentos que conformaron el corpus del análisis documental fueron seleccionados por su naturaleza normativa nacional o institucional interna, y por su finalidad de identificar principios de gestión democrática, directrices de articulación escuela-familia y orientaciones sobre formación integral.
A continuación, se procedió a la lectura integral y al preanálisis del material. Las categorías analíticas se definieron a priori, a partir del objetivo de la investigación y de los referentes teóricos y normativos, y se refinaron durante la lectura de los documentos para incorporar aspectos recurrentes del corpus. Las categorías utilizadas fueron: Participación de la familia, Prácticas comunicativas, Seguimiento pedagógico y Desarrollo socioemocional, cada una con descripciones analíticas y aspectos observados específicos para el análisis documental.
Posteriormente, se realizó el cruce entre los datos normativos e institucionales, con el objetivo de identificar convergencias, lagunas y desafíos en la efectividad de la comunicación escuela-familia. El análisis de los datos se llevó a cabo mediante la técnica de análisis de contenido, según lo propuesto por Teodoro y Oliveira (2024). Esta técnica consiste en un conjunto de procedimientos sistemáticos y objetivos de descripción e interpretación de las comunicaciones, permitiendo la construcción de inferencias válidas a partir de los datos analizados.
La interpretación de los datos fue subsidiada por marcos teóricos del área educativa que discuten la relación entre escuela, familia y gestión escolar. Faustino (2021) destaca la comunicación entre escuela y familia como elemento esencial para el fortalecimiento de la gestión escolar, mientras que Galina et al. (2024) resaltan la importancia de la integración entre escuela y comunidad para el desarrollo educativo. La utilización de estos marcos teóricos se realizó de forma complementaria, con el objetivo de subsidiar la interpretación de los datos documentales.
Se destaca que el estudio no se caracterizó como una revisión bibliográfica, sino como un análisis documental aplicado con fines de intervención. Como limitaciones de la investigación, se destaca que el corpus documental se restringió a documentos oficiales y registros internos de una única institución educativa. No se realizaron entrevistas, cuestionarios u observaciones directas con directivos, profesores, estudiantes y familiares, lo que implica que los resultados no deben generalizarse a otros contextos escolares y dependen de la amplitud y actualización de los documentos examinados.
3. Resultados y Discusión
Los resultados del análisis documental indican que la comunicación entre escuela y familia es ampliamente reconocida como un pilar esencial para el seguimiento escolar y para el desarrollo socioemocional de los adolescentes. Esta percepción es consistente tanto en los documentos oficiales de la educación brasileña como en los registros institucionales internos de la escuela privada investigada. Se observó una notable consonancia entre las directrices normativas nacionales y los principios pedagógicos de la institución, especialmente en lo que respecta a la valorización de la participación familiar y a la promoción de una gestión democrática. Dicho alineamiento corrobora las perspectivas de Pereira y Paula (2022), quienes enfatizan la participación activa de la comunidad escolar como un componente estructurante del proceso educativo.
La legislación educativa brasileña, a través de la Ley de Directrices y Bases de la Educación Nacional (Ley nº 9.394/1996), del Plan Nacional de Educación (Ley nº 13.005/2014) y de la Base Nacional Común Curricular (Brasil, 2017), establece un marco sólido para la colaboración entre la escuela y la familia. Estos documentos refuerzan la corresponsabilidad familiar en el proceso educativo, subrayando la importancia del diálogo continuo, el seguimiento de la trayectoria escolar y la articulación entre la escuela y la comunidad. Las directrices apuntan a una formación integral de los estudiantes, abarcando no solo el rendimiento académico, sino también el desarrollo de competencias socioemocionales. Sin embargo, la efectividad de esta integración aún depende de prácticas institucionales concretas que aseguren la participación activa de la comunidad en el día a día escolar, como también señalan Galina et al. (2024).
Al examinar los documentos institucionales internos de la escuela privada, como el Proyecto Político-Pedagógico (PPP) y el Reglamento Escolar, se identificaron diversas estrategias formales de comunicación con las familias. Estas incluyen la realización de reuniones periódicas, el mantenimiento de registros de seguimiento pedagógico y la utilización de canales digitales para la interacción. Sin embargo, se constató que, a pesar de estar previstas, estas prácticas no siempre se presentan de forma sistematizada o acompañadas por mecanismos de evaluación de su efectividad. Esta limitación restringe el potencial de estas herramientas como soporte integral al proceso educativo, corroborando la observación de Faustino (2021) de que la comunicación escuela-familia, cuando desprovista de estructura continua y estratégica, pierde su eficacia en el seguimiento pedagógico.
El cruce de los datos obtenidos de los documentos normativos e institucionales reveló la existencia de brechas significativas entre las directrices establecidas y su aplicación en el día a día escolar. Se observó que la comunicación predominante tiende a ser de carácter informativo y reactivo, activándose frecuentemente solo en respuesta a dificultades académicas o de comportamiento de los alumnos. Este enfoque contrasta con una perspectiva preventiva, continua y formativa, que sería más eficaz para el desarrollo integral. Este escenario apunta a un distanciamiento entre las políticas educativas propuestas y la práctica institucional, evidenciando desafíos estructurales que la gestión escolar contemporánea necesita enfrentar para promover una asociación más efectiva.
La predominancia de una comunicación reactiva y puntual limita el potencial de la escuela para ofrecer un acompañamiento pedagógico y un soporte socioemocional más amplio a los adolescentes. Cuando la interacción con las familias se restringe a momentos de crisis o a información burocrática, se pierde la oportunidad de construir un vínculo de confianza y corresponsabilidad que es crucial para el desarrollo de los estudiantes. La ausencia de una planificación estratégica y continua para la comunicación impide que la escuela y la familia actúen de forma proactiva en la identificación y el enfrentamiento de desafíos, impactando negativamente el bienestar emocional y el rendimiento académico de los jóvenes.
Por otro lado, los hallazgos sugieren que, cuando la comunicación escuela-familia se estructura como una práctica institucional continua y planificada, su potencial para el acompañamiento pedagógico y para el apoyo al desarrollo socioemocional de los adolescentes se amplía significativamente. La implementación de prácticas comunicativas proactivas y diversificadas puede fortalecer los lazos entre la escuela y las familias, creando un ambiente más colaborativo y comprometido. En este contexto, la incorporación de tecnologías educativas puede ampliar el alcance y la frecuencia de esta comunicación, haciéndola más ágil y accesible, según lo indicado por Lanes et al. (2023), y contribuyendo a una mayor participación familiar.
Protocolo de Comunicación Escuela-Familia para Seguimiento Académico
Basándonos en las brechas identificadas en el análisis documental, se propuso un protocolo de comunicación escuela-familia, con el objetivo de orientar prácticas institucionales más eficaces, continuas y participativas en el ámbito de la gestión escolar. Este protocolo se fundamenta en la necesidad de superar los modelos comunicativos puntuales y reactivos, estableciendo directrices organizadas que favorezcan el acompañamiento pedagógico y el desarrollo socioemocional de los estudiantes de forma integral. La propuesta tiene como objetivo transformar la comunicación en un proceso estratégico, contribuyendo a la mejora de la gestión escolar y al fortalecimiento de las relaciones entre todos los involucrados en el proceso educativo, estructurándose en cuatro dimensiones principales.
Planificación institucional de la comunicación
La primera dimensión del protocolo enfatiza la necesidad de una planificación institucional de la comunicación. La escuela debe definir, de forma sistemática, un calendario de interacciones con las familias, que incluya reuniones pedagógicas regulares, encuentros formativos y momentos de seguimiento individualizado. El objetivo es evitar que la comunicación se active solo en situaciones de crisis o emergencia, promoviendo un flujo continuo de información y diálogo. Esta planificación permite que las familias se organicen para participar y que la escuela prepare contenidos relevantes, garantizando que la comunicación sea proactiva y preventiva, y no meramente reactiva.
Diversificación de los canales comunicativos
La segunda dimensión propone la diversificación de los canales comunicativos. El uso de múltiples canales, como aplicaciones institucionales, plataformas digitales, reuniones presenciales y comunicación por correo electrónico, amplía significativamente el alcance y la frecuencia de las interacciones. Esta estrategia favorece una mayor participación de las familias, ya que ofrece opciones flexibles que se adaptan a las diferentes realidades y disponibilidades de los responsables. La diversificación de los canales también permite que la escuela transmita información de diferente naturaleza, desde avisos administrativos hasta contenidos pedagógicos y socioemocionales, de manera más eficiente y accesible.
Seguimiento continuo del estudiante
La tercera dimensión del protocolo se centra en el seguimiento continuo del estudiante. La comunicación debe contemplar no solo el rendimiento académico, sino también aspectos conductuales y socioemocionales, promoviendo una visión integral del desarrollo del alumno. Esto significa que la escuela debe compartir con las familias información sobre el progreso en el aprendizaje, pero también sobre la participación en actividades, la relación con compañeros y profesores, y el desarrollo de habilidades socioemocionales. Este enfoque holístico permite que la familia comprenda al estudiante en su totalidad y ofrezca un apoyo adecuado en todas las esferas de su vida escolar y personal.
Monitoreo y evaluación de las acciones
La cuarta dimensión establece la importancia del monitoreo y la evaluación de las acciones de comunicación. Es fundamental que la escuela defina indicadores de seguimiento, como la frecuencia de participación de las familias en reuniones y eventos, y el registro de las interacciones realizadas. La evaluación de la efectividad de las prácticas comunicativas permite identificar puntos fuertes y débiles, posibilitando ajustes y mejoras continuas. Este proceso de retroalimentación es esencial para garantizar que las estrategias implementadas estén de hecho contribuyendo al fortalecimiento del diálogo y la colaboración entre la escuela y la familia, y al logro de los objetivos de seguimiento pedagógico y socioemocional.
El análisis documental detallado reveló que la Ley de Directrices y Bases de la Educación Nacional (LDB) establece la participación de la familia y la gestión democrática como directrices normativas fundamentales. Sin embargo, las prácticas institucionales identificadas en la escuela privada demuestran una participación familiar limitada, frecuentemente restringida a reuniones puntuales. Esta brecha principal reside en la baja participación continua de la familia, lo que implica la necesidad de institucionalizar prácticas comunicativas más consistentes y amplias para la gestión escolar. La LDB, al prever la corresponsabilidad, sugiere un compromiso que va más allá de la asistencia ocasional, demandando una estructura que fomente la colaboración activa y sistemática.
El Plan Nacional de Educación (PNE) enfatiza la integración escuela-familia y el seguimiento escolar como ejes centrales. Sin embargo, las acciones institucionales observadas son poco sistematizadas, resultando en la ausencia de una planificación estratégica para la comunicación. Esta brecha genera la necesidad de implementar políticas internas estructuradas para la interacción con las familias, garantizando que el seguimiento sea continuo y bien articulado. El PNE proyecta una escuela que actúa en red con la comunidad, y la falta de sistematización en la comunicación impide la plena realización de este ideal, dejando a cargo de iniciativas aisladas lo que debería ser una política institucional.
La Base Nacional Común Curricular (BNCC) orienta el desarrollo integral y las competencias socioemocionales de los estudiantes. A pesar de ello, la comunicación institucional tiende a estar predominantemente orientada al rendimiento académico, con un bajo enfoque en los aspectos de desarrollo socioemocional. La principal brecha identificada es la infravaloración del desarrollo socioemocional en la comunicación, lo que implica la necesidad de ampliar la comunicación para incluir estos aspectos emocionales y conductuales. La BNCC, al promover una visión holística del alumno, exige que la comunicación con la familia refleje esta amplitud, ofreciendo apoyo para todas las dimensiones del crecimiento del adolescente.
El Proyecto Político-Pedagógico (PPP) de la institución valora el diálogo con la comunidad escolar, pero las prácticas comunicativas se resumen a comunicados institucionales y reuniones. La principal laguna es la falta de evaluación de la efectividad de estas acciones, lo que impide el perfeccionamiento continuo. Esto implica la necesidad de monitoreo y evaluación de las prácticas comunicativas para garantizar su eficacia. El PPP, como documento orientador, establece la intención de una gestión participativa, pero la ausencia de mecanismos de verificación de la comunicación puede llevar a una desconexión entre lo que se planea y lo que efectivamente se practica en el día a día escolar.
Finalmente, el Reglamento Escolar normaliza la relación escuela-familia, pero la comunicación es formal y burocrática, con un predominio de carácter reactivo. Esta brecha señala la necesidad de reestructurar la comunicación hacia un modelo más preventivo y participativo. La excesiva formalidad y reactividad limitan la espontaneidad y la profundidad del diálogo, transformando la comunicación en un mero cumplimiento de reglas, en lugar de un canal de colaboración y apoyo mutuo. La reestructuración de la comunicación, como se sugiere, tiene como objetivo crear un entorno donde la familia se sienta más bienvenida y comprometida en el proceso educativo.
Con base en las brechas identificadas en el análisis documental, se elaboró un plan de acción estratégico institucional para fortalecer la comunicación entre escuela y familia. Uno de los objetivos centrales es fortalecer el diálogo, lo que se logrará mediante la realización de reuniones periódicas con enfoque pedagógico y socioemocional, con una agenda estructurada. Los responsables de esta acción incluyen la gestión escolar y la coordinación pedagógica, utilizando espacios físicos o plataformas digitales. Los indicadores de seguimiento prevén la tasa de participación y el número de reuniones semestrales, con evaluación a través de listas de asistencia, retroalimentación y registros, esperando una mayor aproximación entre escuela y familia.
Otro objetivo del plan es ampliar los canales de comunicación, implementando el uso sistemático de aplicaciones y canales digitales institucionales. La gestión escolar será responsable de esta implementación, con el apoyo de aplicaciones, internet y soporte técnico. El número de interacciones escuela-familia será un indicador continuo, monitorizado a través de accesos y mensajes, con el resultado esperado de una comunicación más ágil, accesible y frecuente. Esta estrategia busca modernizar y optimizar la forma en que la escuela se comunica, garantizando que la información llegue a las familias de manera eficiente y en tiempo real, facilitando el seguimiento.
Para incentivar la participación de las familias, el plan propone la promoción de encuentros formativos sobre aprendizaje y adolescencia. La coordinación pedagógica, con materiales didácticos y ponentes, será responsable de esta iniciativa. El número de eventos y la participación anual servirán como indicadores, y la evaluación se realizará a través de cuestionarios de evaluación, esperando un mayor compromiso de las familias en el proceso educativo. Estos encuentros tienen como objetivo capacitar a los padres y tutores, ofreciéndoles herramientas y conocimientos para apoyar a sus hijos, además de fortalecer el sentido de comunidad escolar.
La promoción de la escucha activa es un objetivo fundamental, que se concretará mediante la provisión de atención individualizada para familias y estudiantes. La orientación educativa, con una sala de atención dedicada, será la responsable. El número de atenciones, según la demanda, será el indicador, y los registros de atención permitirán evaluar la mejor comprensión de las necesidades de los estudiantes. Esta acción tiene como objetivo crear un espacio seguro y acogedor para que las familias y los adolescentes puedan expresar sus preocupaciones y buscar apoyo, garantizando que sus voces sean escuchadas y sus necesidades atendidas de forma personalizada.
La integración del desarrollo socioemocional en la planificación pedagógica es otro objetivo crucial, que se logrará mediante la inserción de acciones socioemocionales en la planificación. El equipo pedagógico, con materiales didácticos, será responsable de esta integración. Las actividades realizadas y el seguimiento continuo servirán como indicadores, y la evaluación se realizará a través de informes pedagógicos, con el resultado esperado de promoción del desarrollo integral de los estudiantes. Esta medida asegura que el bienestar emocional y las habilidades sociales sean tan valorados como el rendimiento académico, reflejando la visión integral de la BNCC.
Finalmente, el plan prevé el monitoreo de las acciones implementadas mediante la creación de informes periódicos sobre la comunicación escuela-familia. La gestión escolar, utilizando hojas de cálculo y registros institucionales, será responsable de esta tarea. La existencia y la frecuencia de los informes trimestrales serán los indicadores, y la evaluación se realizará mediante el análisis de los resultados y ajustes, con el objetivo de la mejora continua de las prácticas comunicativas. Este monitoreo sistemático garantiza que el plan sea dinámico y adaptable, permitiendo que la escuela responda de manera eficaz a las necesidades emergentes y optimice sus estrategias de comunicación a lo largo del tiempo.
En resumen, los hallazgos de la investigación revelan que, si bien la importancia de la comunicación escuela-familia es ampliamente reconocida y normalizada, existe una brecha significativa entre las directrices y las prácticas institucionales, que tienden a ser puntuales y reactivas. La proposición del plan de acción institucional, con sus dimensiones de planificación, diversificación de canales, seguimiento continuo y monitoreo, emerge como una estrategia fundamental para sistematizar y mejorar las prácticas comunicativas. Este enfoque estructurado es esencial para promover un seguimiento escolar más eficaz y un desarrollo socioemocional más robusto para los adolescentes, alineando la práctica escolar con los principios de la gestión democrática y la corresponsabilidad educativa.
4. Conclusión
El presente estudio buscó comprender la contribución de la comunicación entre escuela y familia para el seguimiento escolar y el desarrollo socioemocional de adolescentes matriculados en la Enseñanza Fundamental (años finales) y Enseñanza Media, a partir del análisis de referenciales teóricos y documentos educacionales. Se verificó que la importancia de esta comunicación es ampliamente reconocida tanto en las legislaciones educacionales brasileñas como en los documentos institucionales internos de una escuela particular. Sin embargo, se observó una brecha significativa entre las directrices normativas y las prácticas institucionales, con la comunicación frecuentemente puntual, reactiva y predominantemente informativa, activada principalmente ante dificultades académicas o comportamentales. Esta dinámica limitó el potencial de la comunicación como instrumento pedagógico y comprometió el seguimiento continuo del desarrollo integral de los adolescentes, evidenciando la necesidad de superar prácticas comunicativas fragmentadas.
Ante este escenario, la principal contribución del estudio reside en la proposición de un plan de acción institucional, que visa sistematizar y mejorar las prácticas comunicativas en el ámbito de la gestión escolar, promoviendo un proceso más eficaz, continuo y participativo. Este plan busca fortalecer el diálogo, diversificar los canales de comunicación, asegurar el seguimiento continuo del estudiante y monitorizar las acciones implementadas. Como limitaciones de la investigación, se destaca que el corpus documental se restringió a documentos oficiales y a registros internos de una única institución de enseñanza, sin la realización de entrevistas u observaciones directas con los sujetos involucrados. Por esta razón, los resultados no deben ser generalizados a otros contextos escolares. Se sugiere que estudios futuros amplíen la investigación por medio de la participación de gestores, profesores, estudiantes y familiares, además de realizar comparaciones entre instituciones de diferentes redes de enseñanza.
Referencias Bibliográficas
BRASIL. Ministério da Educação. Base Nacional Comum Curricular. Brasília, DF: MEC, 2017.
FAUSTINO, Manuel David. Relação escola-família na gestão escolar: estudo de caso no 1.° ciclo do ensino secundário no município de Benguela. 2021. Dissertação (Mestrado em Administração Escolar) – Iscte – Instituto Universitário de Lisboa, Lisboa, 2021. Disponível em: http://hdl.handle.net/10071/24749. Acesso em: 28 ago. 2026.
GALINA, Leonardo et al. A importância da relação entre a comunidade e gestão escolar. Revista de Gestão e Secretariado, v. 15, n. 11, e4294, 2024. DOI: https://doi.org/10.7769/gesec.v15i11.4294.
GIL, Antonio Carlos. Métodos e técnicas de pesquisa social. 6. ed. São Paulo: Atlas, 2008.
LANES, Taís Carpes et al. Uso de tecnologias educativas no programa de saúde na escola: relato de experiência. Revista Recien – Revista Científica de Enfermagem, v. 13, n. 41, p. 668-680, 2023. DOI: https://doi.org/10.24276/rrecien2023.13.41.668-680.
MARCONI, Marina de Andrade; LAKATOS, Eva Maria. Fundamentos de metodologia científica. 8. ed. São Paulo: Atlas, 2017.
MINAYO, Maria Cecília de Souza. O desafio do conhecimento: pesquisa qualitativa em saúde. 14. ed. São Paulo: Hucitec, 2014.
PEREIRA, Ricardo Lucas; PAULA, Veronica Angelica Freitas de. Gestão democrática da escola pública: uma análise bibliométrica. In: ENCONTRO DE ADMINISTRAÇÃO PÚBLICA DA ANPAD, 9., 2022, online. Anais […]. [S. I.]: ANPAD, 2022. Disponível em: https://anpad.com.br/en/event/details/119/1859. Acesso em: 28 ago. 2026.
TEODORO, Nayara Rodrigues; OLIVEIRA, Guilherme Saramago de. Análise de conteúdo: um método de qualitativo. Humanidades & Tecnologia (FINOM), v. 46, n. 1, p. 55-62, 2024. Disponível em: https://revistas.icesp.br/index.php/FINOM_Humanidade_Tecnologia/article/view/4876. Acesso em: 28 ago. 2026.
Artículo originado del Trabajo de Conclusión de Curso de la Especialización en Gestión Escolar del MBA USP/Esalq
Para saber más sobre el curso, haga clic aquí y acceda a la plataforma MBX Academy