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02 de octubre de 2024
El ABC y el MVP
En un ciclo de construir, medir y aprender, las agtechs pueden actuar de forma ágil para el desarrollo rápido de soluciones
La innovación es un concepto fundamental para el desarrollo económico y social, especialmente para el agronegocio. Implica la creación e implementación de nuevas ideas, procesos, productos o servicios que generen valor para las organizaciones y para la sociedad en su conjunto.

En el sector agropecuario, la innovación puede ocurrir en diversas áreas, desde la producción de insumos hasta el desarrollo de maquinarias, softwares y plataformas para impulsar la productividad y para operar la comercialización de los productos.
Ya sea por la lectura del suelo con sensores, la liberación de defensivos biológicos por drones, la previsión climática por aplicaciones o la trazabilidad por blockchain, las startups del agro surgen como fuente de innovación, optimizando rutinas operativas y trayendo impactos que van desde la reducción de costos hasta el perfeccionamiento del uso de recursos, proporcionando más asertividad en las tomas de decisión.
Sin embargo, junto con el beneficio de este paquete tecnológico viene el riesgo de tener que probar y aprender rápidamente, con mayor tolerancia al error – una forma de pensar no muy común en el agro. Producir en este sector implica riesgo (clima, tipo de cambio, precio, etc.), pero no todos los productores tienen el apetito y los recursos financieros para arriesgarse probando las nuevas tecnologías.
Las startups operan en condiciones de incertidumbre y necesitan socios iniciales para validar ideas y compartir riesgos. Parece que aquí encontramos un enlace que pone a las agtechs, las startups del agro, y las fincas actuando codo a codo, en un modelo de innovación abierta, con actuación en campo para crecer y perseverar.
Además, el conocimiento técnico/científico de las startups necesita ser validado con la experiencia práctica de los productores rurales para ajustes de trayectoria y feedbacks, que permiten insights y pueden convertirse en fuente de ingresos en forma de un producto mínimo viable, el MVP.
Un MVP es una versión simplificada de un producto o servicio que permite probar su viabilidad en el mercado con el mínimo de inversión y esfuerzo posible. Al lanzar un MVP, las startups pueden recibir retroalimentación de los clientes y validar sus hipótesis de forma rápida y eficiente antes de invertir recursos significativos en el desarrollo de un producto final. En un ciclo de construir, medir y aprender, las agtechs consiguen actuar de forma esbelta para el desarrollo rápido de soluciones considerando los MVP, la experiencia del usuario y las interfaces con las que tendrá que interactuar. Básicamente, es aprender haciendo, amasando barro y escuchando a quien va a usar el producto final dentro de las porteras.
Con el enfoque del MVP, una solución se desarrolla en ciclos cortos, en los cuales el feedback constante de los usuarios va permitiendo ajustes en el desarrollo, en la inclusión de nuevos recursos (features) y en la trayectoria.

Sin embargo, a diferencia de un enfoque tradicional, en el que el producto solo estará listo y disponible para el mercado al final de todo un ciclo de desarrollo, en el MVP la funcionalidad mínima ya está disponible para su uso desde el principio en un entorno productivo, y la devolución de los usuarios es capturada y aplicada a lo largo del desarrollo.
Además del MVP, otras prácticas comunes en el contexto del codesarrollo con startups incluyen la realización de pruebas de concepto (PoC) y de proyectos piloto para validar la eficacia de nuevas tecnologías en condiciones reales de operación. Por más que las tecnologías agrícolas demanden más tiempo para validación, estas prácticas permiten a las empresas probar de forma más rápida, reducir los riesgos asociados a la innovación y aumentar sus posibilidades de éxito e implementación a escala. A continuación, se puede seguir un ejemplo práctico.
| En lugar de contratar una nueva solución tecnológica para toda su área productiva y desembolsar una gran suma de capital, un productor o criador podrá realizar una PoC de determinada tecnología o de un MVP; |
| La PoC debe realizarse en un período determinado, en un área limitada de la propiedad (parcela en lugar de la finca) o en un lote de animales (unidades en lugar del rebaño). La PoC tiene como propósito probar el concepto de la solución, para evaluar los resultados y la viabilidad técnica y financiera del consumo de lo que se propone; |
| De la PoC a la experimentación se podrá pasar a un proyecto piloto, con hipótesis y premisas técnicas definidas para un período mayor y, eventualmente, un área o lote mayores para la aplicación de la solución; |
| En proyectos piloto existe la posibilidad de cocrear nuevas soluciones basándose en aquello que antes los desarrolladores de la tecnología no conocían o no veían como oportunidad, por no haber aplicado la solución en el contexto rural o en una cultura agrícola diferente; |
| Durante el proyecto piloto, el productor puede dar retroalimentación para ajustes de trayectoria de las pruebas, discutir escenarios de implementación a escala con el socio tecnológico, evaluar el modelo de negocio y la viabilidad financiera para la contratación o incluso hacer comparaciones técnicas con otras soluciones del mercado; |
| En determinadas situaciones en las que el proyecto piloto no siga como lo planeado en términos de resultado, incluso después de recibir comentarios para ajustar la trayectoria, será mejor interrumpir la experimentación aunque no haya éxito; |
| No es fácil lidiar con el fracaso en una operación rural, pero el aprendizaje generado con la experimentación será muy útil para continuar atacando el problema, independientemente de la solución; |
| Probar rápido, fallar rápido y aprender rápido sigue siendo más ventajoso que invertir mucho tiempo y dinero en proyectos determinados. Esto mitiga riesgos y permite experimentar y aprender sobre las nuevas tecnologías. |
A pesar de que este “básico” pueda ayudar, es importante que cada productor rural entienda su momento de gestión y sepa qué recursos tiene disponibles y qué redes de socios del ecosistema de innovación pueden apoyar su viaje en la búsqueda y experimentación de nuevas tecnologías.
Otra buena práctica, que también sirve de consejo relevante para quienes están a punto de probar nuevas tecnologías, es realizar una sondagem de mercado (benchmark) para hablar con otros productores rurales y clientes activos del desarrollador de la tecnología y comparar impresiones sobre la experiencia de uso y los resultados alcanzados. Con más información de quienes probaron o ya usan un nuevo producto o servicio, es posible dirigir mejor las PoCs y pilotos, evitar errores ya identificados y avanzar en el aprendizaje a partir de un punto de dificultad que haya sido superado por otros usuarios en situaciones reales.
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Quién publicó esta columna
Ricardo Campo








