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11 de febrero de 2025
La innovación en las trincheras del campo
Es importante entender las necesidades, preocupaciones y posibles restricciones del productor para garantizar el éxito de soluciones innovadoras

Dedicarse a la agropecuaria no es una misión fácil: implica producir sin tener certeza de los resultados y enfrentar los riesgos relacionados con el clima y las plagas, además de las variaciones de precio y de cambio, de los costos de los insumos y del contexto macroeconómico. El escenario actual impone además a los productores un desafío adicional, con la presión global por una producción en conformidad con las buenas prácticas socioambientales, que sea transparente y rastreable por los consumidores — cada vez más comprometidos y conectados.
El desarrollador de innovaciones rurales, ya sea en startups o en centros de desarrollo tecnológico, debe tener visión de negocios para encontrar oportunidades de mercado y empatía para entender las dificultades de quienes actúan en la agropecuaria. Además, necesita comprender los diferentes tipos de clientes del agro, conocer los canales de acceso a este público y reconocer los desafíos que los productores enfrentan en la adopción de tecnologías en el campo.
Ciertamente los productores rurales son los principales usuarios y beneficiarios de las tecnologías digitales en el sector agrícola, por ello, es importante entender sus necesidades, preocupaciones y eventuales restricciones para garantizar el éxito de una innovación. Pero, en un país que es continental y multicultural, es importante recordar que existen múltiples perfiles de productores y productoras en Brasil.
De acuerdo con el último Censo Agropecuario del IBGE (2017), hay alrededor de 15 millones de personas ocupadas en actividades agropecuarias en el país. Teniendo esto en cuenta y considerando el tipo de cultivo agrícola, la región de producción y el tamaño (agricultura familiar, a gran escala o agroindustria), es necesario adecuar el enfoque para las diferentes necesidades y percepciones sobre la adopción de tecnología.
También es necesario tener en cuenta la posibilidad de utilizar canales intermedios, que desempeñan un papel fundamental en la relación con los productores y usuarios finales, dado que la cadena agrícola es extensa y pulverizada. Entre ellos podemos citar las cooperativas, las reventas de insumos, las concesionarias de maquinaria, los consultores técnicos, las entidades sectoriales y las asociaciones regionales.
Además de ser un medio de acceso al mercado y de generación de escala, estas organizaciones potencialmente pueden apoyar la realización de pruebas de nuevas tecnologías con productores socios y con un perfil más adecuado para la adopción de tecnologías, además de estructurar un enfoque comercial combinando la solución innovadora con ofertas que ya formen parte de su portafolio. Es posible citar como ejemplos la pulverización con dron como servicio en la compra del defensivo o un paquete de telemetría y de acceso a una plataforma de análisis de datos de mantenimiento vinculado a la adquisición de una maquinaria.
Considerar los canales de comunicación también es un factor esencial para la relación con los productores. Según la 8ª edición de la investigación “ABMRA Hábitos del Productor Rural”, realizada por la Asociación Brasileña de Marketing Rural y Agronegocios con 3 mil agricultores y ganaderos en 15 estados del país, el 94% de los productores rurales poseen smartphone, el 76% utilizan WhatsApp para negociar y el 74% se mantienen actualizados usando internet, con un 57% de los encuestados usando la red 15 veces o más al día para buscar la previsión del tiempo y otra información.
Sin mencionar el crecimiento del uso de la inteligencia artificial (IA), incluida la IA generativa (GenAI), que ya se utiliza para facilitar la interacción y la recomendación técnico-comercial con los productores, a través de chatbots y WhatsApp. Es cierto que los canales de acceso y los canales de comunicación pueden ser elementos clave para apoyar la mejora de la difusión y la adopción tecnológica en el área rural. Pero, antes de seguir adelante, vale la pena una rápida explicación sobre el concepto de adopción de nuevas tecnologías, entre ellas las de las agtechs.
Conocida como la “Ley de Difusión de la Innovación”, la curva de adopción de productos o tecnologías fue formulada en 1962 por el sociólogo y profesor de psicología Everett Rogers. El concepto surgió de la reflexión sobre cómo se generan y difunden las innovaciones en la sociedad, partiendo del supuesto de que los productos innovadores no son percibidos por todos los consumidores de la misma manera.
El objetivo de esta teoría es explicar por qué algunas personas se interesan en adquirir nuevos productos y servicios o en adoptar un determinado comportamiento antes que otros consumidores. En esta concepción, los consumidores se diferencian en cinco perfiles, destacados en el gráfico a continuación.
Curva de adopción de la innovación

A primera vista este concepto puede incluso parecer distante de la realidad agropecuaria, sin embargo, basta recordar que incluso entre productores y criadores hay innovadores y adoptantes iniciales que hacen fila para comprar un nuevo smartphone o para hacer una prueba de manejo de un nuevo modelo de dron.
Al mismo tiempo, ya sea por limitación de recursos o por resistencia a lo nuevo, hay productores rezagados que en algún momento necesitarán aprender a utilizar nuevos recursos digitales y navegar en un entorno en línea para formalizar su cumplimiento socioambiental (como en la emisión del CAR – Cadastro Ambiental Rural) o para obtener acceso a crédito en mejores condiciones (vía apps de bancos y marketplaces).

Los productores rurales enfrentan una serie de desafíos antes incluso de pensar en validar nuevas tecnologías. Son cuestiones estructurales que afectan al negocio como un todo, como la falta de conectividad en áreas rurales, la limitación de recursos financieros incentivados para la actualización tecnológica y la falta de mano de obra cualificada para lidiar con lo nuevo.
Además, es común tener preocupaciones sobre la fiabilidad de los datos generados, la seguridad de la información compartida, el comportamiento de las nuevas soluciones instaladas en la operación, el coste de implementación y mantenimiento, y la compatibilidad con equipos y sistemas ya en uso en el entorno productivo.
Adicionalmente, en el agro los ciclos de validación de tecnología llevan más tiempo, y las ventanas de oportunidad en algunos procesos son muy cortas (preparación, siembra, cosecha, cría, recría, etc.). Por ello, para desarrolladores interesados en validar innovaciones agrícolas es muy oportuno aprovechar las fases ya existentes en la jornada del productor para iniciar un enfoque de adopción digital sin sobreponer las rutinas, aumentando la receptividad sin onerar tiempo y recursos.
El viaje del productor

También es común, en todo proceso de cambio o adaptación a lo nuevo, haber resistencia por parte de empleados, proveedores y socios de negocios, que pueden estar acostumbrados a métodos tradicionales de trabajo y no sentirse seguros para probar algo que pueda significar un riesgo “en un juego que ya se está ganando”.

Por estos motivos, es importante adoptar un enfoque ágil, centrado en el usuario y que involucre a los productores rurales en el proceso de desarrollo y validación de las tecnologías. Al fin y al cabo, quienes están en las trincheras del campo son quienes conocen sus dolores y batallas.
Usando la abordagem del Lean Startup para construir, medir y aprender, la experimentación y el codesarrollo con los productores puede ocurrir con la realización de pruebas de concepto (PoCs) o proyectos piloto en propiedades y áreas experimentales. Esta aproximación permite obtener feedback directamente de los usuarios finales, y no solo de los dueños de las propiedades, lo que puede enriquecer el proceso.
La iteración y el feedback continuos de los usuarios de una nueva solución posibilitan contribuciones a la mejora de las innovaciones, especialmente en términos de experiencia de usuario (UX) y de interfaz de usuario (UI).
No existe una fórmula perfecta para el éxito del desarrollo de innovaciones tecnológicas en el agronegocio. Para aumentar las posibilidades de ganar la batalla de la adopción tecnológica en el agro, es necesario salir de la bancada de desarrollo, ensuciarse las botas, hablar y escuchar a quienes están en el frente de la producción.
Si fuera necesario sintetizar lo que puede ser un buen camino para esta jornada, el resumen debería destacar que es fundamental comprender los diversos perfiles de productores, aprovechar canales intermedios para ayudar en la generación de escala, usar herramientas de comunicación que “hablen” con las personas del campo y garantizar el involucramiento de los usuarios finales (y no solo de quien paga la cuenta) en el proceso de desarrollo y validación de las tecnologías.
Por último y no menos importante, mejor que una solución rebuscada es adoptar un enfoque centrado en el usuario, que involucre a los productores en el codesarrollo y la experimentación de las innovaciones, para garantizar que sean eficaces y adecuadasa surealidad. Después de todo, aunque una idea innovadora se sostenga, también es necesario que sea capaz de superar las dificultades del agro real y de adaptarse a los imprevistosque puedan surgir.
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Quién publicó esta columna
Ricardo Campo








