Neurociencia Y Aprendizaje En La Educación
10 de septiembre de 2026
Percepción Parental sobre la Influencia de Narrativas Literarias Morales en el Comportamiento Infantil
Expedito Arantes; Marilda Aparecida Soares
DOI: 10.22167/2675-6528-202602212
Artículo derivado de Trabajo de Fin de Curso (TCC), con contenido basado en el trabajo original del estudiante y adaptado al formato editorial de la Revista E&S con el apoyo de la herramienta ResumeAI, una solución de inteligencia artificial desarrollada por el Instituto Pecege para la síntesis y organización textual.
Resumen
La formación moral en la infancia representa un desafío contemporáneo, dada la saturación de estímulos digitales y la necesidad de resiliencia socioemocional. En este contexto, la literatura infantil asume un papel crucial en la modulación de las intuiciones morales básicas durante la intensa plasticidad cerebral. El estudio investigó la percepción de padres y responsables sobre el impacto de la lectura de narrativas con trasfondo moral en el desarrollo ético y comportamental de niños entre 4 y 12 años. Fundamentada en perspectivas de la neurociencia cognitiva, la investigación analizó cómo la literatura actúa como un sofisticado simulador social en la construcción del sentido moral infantil. La metodología consistió en la aplicación de un cuestionario estructurado electrónico, respondido por 197 participantes de diferentes perfiles socioculturales, en un enfoque cuanti-cualitativo. Los resultados indicaron que la frecuencia predominante de lectura en las familias ocurrió de una a dos veces por semana, revelando elevada intencionalidad pedagógica, con la lección moral como criterio decisivo en la elección de las obras. Se observó, además, que la mediación activa estimuló significativamente la empatía, la formulación espontánea de preguntas críticas sobre dilemas éticos y la transposición de virtudes al cotidiano. Se concluyó que las narrativas literarias morales constituyen herramientas eficaces para la regulación emocional y para el fortalecimiento de redes neuronales vinculadas a la valoración social, sirviendo la práctica literaria mediada como andamiaje esencial para la internalización de normas sociales de forma lúdica y reflexiva.
Palabras clave: Comportamiento; Desarrollo moral; Empatía; Literatura infantil; Neurociencia.
1. Introducción
La formación moral en la infancia representa un desafío contemporáneo, especialmente ante la creciente saturación de estímulos digitales y la urgencia de promover la resiliencia socioemocional. En este contexto, la literatura infantil, reconocida como un recurso social milenario, desempeña un papel crucial en la modulación de las intuiciones morales básicas durante un período de intensa plasticidad cerebral. La moral y la moralidad se comprenden como la dimensión cualitativa del actuar humano, intrínsecamente ligadas a principios éticos y al conjunto de valores y prácticas que orientan a los individuos en la distinción entre lo correcto y lo incorrecto, lo justo y lo injusto, sirviendo como parámetro para la concreción de virtudes y la orientación de las conductas éticas.
La estructuración de la moralidad es un eje central de la maduración humana en la infancia, que involucra la internalización de convenciones sociales, el cultivo de la empatía y la capacidad de discernir la naturaleza ética de las acciones. Históricamente, la mente infantil se asoció con el concepto de tábula rasa, según Locke (1689), sugiriendo que el conocimiento y el sentido ético se construirían integralmente por la experiencia externa. Sin embargo, investigaciones recientes, como las de Bloom (2013) y Haidt (2013), indican la existencia de una brújula moral innata, con predisposiciones biológicas para la cooperación y el cuidado. En este sentido, teóricos como Piaget (1994) describieron la evolución del sentido moral en etapas distintas, desde la obediencia heterónoma hasta la moralidad autónoma, basada en la reciprocidad y la comprensión mutua de las intenciones.
Los estudios de Bloom (2013) y Haidt (2013) refuerzan que los bebés demuestran un sentido rudimentario de justicia y empatía incluso antes del desarrollo del lenguaje, manifestando preferencias por personajes que actúan de forma servicial. Desde la perspectiva de la neurociencia social, la interacción entre el lector y el oyente, especialmente en la lectura mediada, crea un fenómeno de acoplamiento neuronal. Hasson et al. (2010) y Piazza et al. (2020) demostraron que las respuestas cerebrales del oyente reflejan las del hablante durante una narrativa exitosa, lo que fortalece el vínculo afectivo y la transmisión de valores. Immordino-Yang et al. (2009) observaron que las emociones sociales complejas, como la admiración y la compasión, activan áreas corticales y subcorticales profundas, evidenciando la modulación biológica de la valoración moral por la literatura.
La contribución de Haidt (2013) sugiere que la cultura y la educación, representadas por la literatura moral, modelan y consolidan las expresiones morales a partir de módulos cognitivos innatos. La arquitectura cerebral, según la analogía de Marcus (2004) y Haidt (2013), se asemeja a un borrador literario inicial, con líneas maestras delineadas genéticamente, que se rellenan y maduran a lo largo de la infancia. La literatura infantil, en este proceso, actúa como una herramienta cognitiva de valor inestimable. El cerebro, aunque no nace para leer, posee plasticidad para crear nuevos circuitos de lectura (Wolf, 2024), conectando áreas visuales, lingüísticas y afectivas, y reciclando la arquitectura neuronal para acomodar la alfabetización (Dehaene, 2012), potenciando el procesamiento de información compleja y abstracta. Las narrativas con trasfondo moral, según Bloom (2013) y Tomasello (2009), son instrumentos culturales que permiten a los niños explorar conceptos de justicia, empatía y cooperación, insertándose en un proceso de socialización que promueve comportamientos prosociales. La ficción literaria, en particular, funciona como un sofisticado simulador de mundos sociales, activando redes neuronales similares a las de experiencias reales y permitiendo que el niño explore dilemas éticos, comprenda motivaciones y ejercite la Teoría de la Mente, promoviendo empatía y resolución de conflictos (Mar y Oatley, 2008; Oatley, 2016).
Sin embargo, el impacto de estas narrativas depende intrínsecamente de la mediación parental y del contexto en el que ocurre la lectura. Los padres son los principales observadores de la transposición de estas lecciones literarias a la vida cotidiana. A pesar de la relevancia del tema, existe una brecha en la comprensión de cómo los responsables perciben esta influencia práctica en el comportamiento y la regulación emocional de los hijos, especialmente en un mundo saturado de estímulos digitales. Ante este escenario, el presente estudio se justifica por la necesidad de investigar la eficacia de las narrativas morales como instrumentos de apoyo al desarrollo socioemocional y tuvo como objetivo principal analizar la percepción parental sobre la influencia de estas historias en la brújula moral de los niños, verificando cómo la lectura compartida contribuye a la internalización de virtudes y a la formación de una conducta ética y empática.
2. Material y Métodos
La presente investigación se caracteriza por ser exploratoria y descriptiva, con un enfoque cuanti-cualitativo (Creswell y Clark, 2013). El estudio se centró en la investigación de la percepción de padres y tutores sobre la influencia de narrativas literarias con trasfondo moral en el comportamiento y la cognición infantil.
La muestra fue no probabilística por conveniencia (Gil, 2022). Los participantes fueron contactados a través de invitaciones digitales en redes sociales y grupos de interés en educación y crianza. Al finalizar el período de recolección, se obtuvo una muestra de 197 encuestados, compuesta por padres o tutores residentes en diversas ciudades y estados de Brasil. La participación fue voluntaria y el anonimato se preservó rigurosamente, no recogiéndose datos que permitieran la identificación nominal de los sujetos o de instituciones específicas, conforme a las directrices de ética en investigación.
Para la obtención de los datos, se utilizó un cuestionario semiestructurado, elaborado en la plataforma Google Forms. El instrumento se compuso de 14 preguntas planificadas en una secuencia lógica, divididas en bloques temáticos: (i) perfil demográfico y edad del niño; (ii) hábitos de lectura y frecuencia de mediación; (iii) percepción de impacto conductual tras la lectura; y (iv) relatos de transposición de valores a situaciones cotidianas. Las preguntas de naturaleza cuantitativa se fundamentaron en la escala de Likert (1932), mientras que las preguntas cualitativas, de carácter abierto, se insertaron para posibilitar la recopilación de narrativas y ejemplos concretos de aplicación de las lecciones literarias. El cuestionario indagó sobre: edad de los niños a quienes el adulto lee; frecuencia de las lecturas; hábitos de lectura con enfoque moral; influencia del trasfondo moral en la elección de adquisición de libros para lectura; percepción del impacto de la lectura en el comportamiento infantil; reacciones del niño durante y después de la lectura; y percepción parental de los beneficios de las lecturas de textos de trasfondo moral para el desarrollo infantil.
La recolección de datos se realizó de forma totalmente remota durante los meses de octubre de 2025 a enero de 2026, abarcando centros urbanos de diferentes regiones. El procedimiento se llevó a cabo de manera impersonal, asegurando que el entorno de respuesta fuera el domicilio del participante, sin la interferencia directa del investigador, con el objetivo de minimizar el sesgo de deseabilidad social (Sampieri; Collado; Lucio, 2013).
El tratamiento de los datos se realizó en dos etapas complementarias. Los datos cuantitativos se sometieron a estadística descriptiva, con el uso de frecuencias absolutas y relativas, organizados en hojas de cálculo para la identificación de patrones y tendencias predominantes en la muestra de 197 participantes. Los datos cualitativos, provenientes de las respuestas abiertas, se sometieron a la técnica de Análisis de Contenido propuesta por Bardin (2016). Este método permitió la sistematización de la información a través de tres fases: pre-análisis, exploración del material y tratamiento de los resultados con inferencia e interpretación. Las unidades de registro se categorizaron en temas como desarrollo de empatía, honestidad, regulación emocional y colaboración, permitiendo correlacionar los relatos de los padres con los fundamentos de la neurociencia social y del aprendizaje discutidos en la fundamentación teórica.
3. Resultados y Discusión
Haidt (2013) propone que la moralidad se fundamenta en módulos intuitivos innatos, como Cuidado/Daño y Justicia/Engaño, que son posteriormente moldeados por la cultura y la educación. Esta perspectiva desplaza la moralidad del razonamiento lógico al campo de las intuiciones rápidas y automáticas, concibiendo una “brújula moral” innata. De acuerdo con Marcus (2004) y Haidt (2013), la arquitectura cerebral se asemeja a un borrador literario inicial, con contornos estructurales que aguardan relleno y maduración, refutando la idea de un cerebro como “tabula rasa” (Locke, 1689). En este proceso de moldeamiento cultural, la literatura infantil actúa como una herramienta tecnológica y cognitiva de valor, dado que el cerebro posee plasticidad para crear nuevos circuitos de lectura, conectando áreas visuales, lingüísticas y afectivas (Wolf, 2024; Dehaene, 2012).
La lectura de narrativas con trasfondo moral, según Bloom (2013), constituye un instrumento cultural que permite a los niños explorar conceptos de justicia, empatía y cooperación a través de la experiencia simbólica. Estas historias, según Tomasello (2009), se insertan en un proceso de socialización que promueve comportamientos prosociales y la comprensión de los objetivos ajenos. Las narrativas morales operan en los dominios cognitivo y emocional, facilitando la empatía, el juicio moral y el aprendizaje social (Haidt, 2001). La ficción literaria, en particular, funciona como un simulador de mundos sociales, activando redes neuronales similares a las utilizadas en experiencias reales, permitiendo al niño explorar dilemas éticos y ejercitar la Teoría de la Mente (Mar y Oatley, 2008; Oatley, 2016).
Recopilación y análisis de datos sobre las percepciones de los padres
El análisis de los datos recopilados de los 197 participantes reveló patrones significativos en la interacción entre la lectura mediada y el desarrollo del sentido moral infantil. Los resultados confirmaron que la literatura de aspecto moral actúa como un potente simulador de realidades sociales, modulando circuitos neuronales específicos ligados a la empatía y a la toma de decisiones éticas.
Un dato fundamental fue la frecuencia de lectura: la mayoría de las familias (n=81) reportó una frecuencia de una a dos veces por semana, seguida por tres a cinco veces (n=65) y diariamente (n=47). Esta distribución sugiere que la consolidación de valores morales no depende solo de la exposición diaria, sino de la calidad de la mediación y la intensidad de la experiencia estética, permitiendo el procesamiento profundo de los dilemas morales y la integración al “borrador moral” del niño (Wolf, 2024; Haidt, 2013).
La Figura 1 muestra la distribución de la edad de los niños a quienes los padres o tutores leen. La mayor concentración de respuestas se agrupó en el rango de 5 a 6 años (43,7%), seguida por niños de 7 a 8 años (29,4%) y de 3 a 4 años (21,3%). Los grupos de 9 a 10 años y 11 a 12 años y otros representaron el 5,6%. La predominancia de niños entre 3 y 8 años (94,4% de la muestra) abarca fases críticas de transición de la moralidad, desde la etapa de obediencia heterónoma hasta el inicio de la cooperación (Piaget, 1994). Este dato refuerza la relevancia de la literatura como estímulo oportuno en ventanas de intensa plasticidad cerebral (Wolf, 2024), actuando como agente revisor del “primer borrador moral” (Haidt, 2013) y calibrando intuiciones innatas de cuidado y justicia a través de la simulación social (Oatley, 2016).
Figura 1. Edad informada del niño por los padres o tutores encuestados

Fuente: Resultados originales de la investigación
La Figura 2 detalla la frecuencia de lectura. La mayor parte de la muestra (41,1%) mantiene el hábito de una a dos veces por semana, seguida por el 33% que lo hace de tres a cinco veces y el 23,9% que realiza la lectura diariamente. Solo el 2% reportó frecuencias raras o nulas. Estos índices indican que la práctica literaria es recurrente en la mayoría de las familias, y el predominio de frecuencias semanales sugiere espacio para el procesamiento profundo de los dilemas morales, permitiendo que el niño reflexione sobre las situaciones y las integre a su sentido moral de forma orgánica y reflexiva.
Figura 2. Frecuencia de lectura

Fuente: Resultados originales de la investigación
Al investigar los hábitos de lectura con enfoque moral, la Figura 3 evidenció una fuerte presencia de narrativas con trasfondo moral. La mayoría de los encuestados (50,8%) informó que las historias leídas frecuentemente poseían un trasfondo moral claro. Seguidamente, el 38,1% afirmó que esto ocurría ocasionalmente, y el 8,6% adoptaba estas narrativas casi siempre como foco principal. Solo el 2,5% indicó que esto sucedía raramente.
Figura 3. Frecuencia de lectura con fondo moral

Fuente: Resultados originales de la investigación
En cuanto al mediador de la lectura, los datos de la Figura 4 revelaron que el compartir es el escenario más común, con el 47,2% de los encuestados indicando que ambos padres asumen el papel de principal lector. La mediación materna destacó significativamente (40,6%), en contraste con la paterna (10,2%). La participación de terceros (abuelos, otros parientes, niñeras o profesores) compuso una porción marginal de aproximadamente el 2%.
Figura 4. Responsable(s) de la lectura

Fuente: Resultados originales de la investigación
Los criterios de selección de las obras literarias, según la Figura 5, atestiguaron una alta intencionalidad. La mayoría (61,4%) indicó que la lección moral influía bastante en la decisión de compra o lectura, y el 31,5% clasificó la presencia de un trasfondo moral como sumamente influyente. Solo el 7,1% afirmó que esta característica influía poco, priorizando la trama y la diversión.
Figura 5. Decisión de compra

Fuente: Resultados originales de la investigación
La percepción del impacto conductual post-lectura, según la Figura 6, reveló que el compromiso reflexivo de los niños ocurría de forma expresiva. Más de la mitad (55,3%) indicó que a veces el niño hacía preguntas sobre la lección de la historia. Una parte significativa del 32% informó que este comportamiento inquisitivo era frecuente, y el 10,7% atestiguó que los cuestionamientos morales ocurrían siempre después de las lecturas. Solo una minoría (aproximadamente 2%) señaló que el niño rara vez elaboraba preguntas.
Figura 6. Percepción del impacto en el comportamiento y preguntas sobre la historia

Fuente: Resultados originales de la investigación
La Figura 7 investigó la expresión verbal de empatía de los niños en relación con los personajes. Los datos revelaron que esta demostración empática ocurrió de forma consistente: el 47,7% indicó que a veces manifestaba este comportamiento, el 32,5% frecuentemente y el 18,8% siempre. Solo el 1% señaló que la verbalización empática ocurrió raramente. Estos resultados corroboran la tesis de Oatley (2016) de que la literatura infantil actúa como un simulador para la vida social y moral. Desde la óptica neurobiológica, la verbalización de la empatía activó redes neuronales ligadas al procesamiento emocional y a la empatía, como la ínsula anterior y la corteza cingulada anterior, además del sistema de neuronas espejo (Wolf, 2024). El hecho de que el 99% de la muestra relatara la presencia de este comportamiento atestiguó que las narrativas promovieron una inmersión afectiva profunda, ejercitando la habilidad de ponerse en el lugar del otro.
Figura 7. Demostración de empatía por personajes

Fuente: Resultados originales de la investigación
La Figura 8 evaluó si el niño intentaba imitar las actitudes positivas del héroe de la historia. La mayoría (57,4%) indicó que los niños a veces buscaban imitar al protagonista, 28,4% frecuentemente, y 10,7% siempre. Solo el 3,5% señaló que la imitación de las virtudes ocurría raramente. Estos datos corroboran la importancia de la modelación conductual y la figura del héroe en la primera infancia. El intento de imitar actitudes del protagonista no fue un simple juego lúdico, sino un ensayo neurocognitivo de la virtud, activando áreas motoras y esquemas éticos recién formados, en consonancia con la Teoría del Aprendizaje Social de Bandura (1977) y los estudios sobre neuronas espejo de Rizzolatti y Craighero (2004). Más del 96% de las familias observaron este comportamiento de imitación.
Figura 8. Imitación de actitudes de la historia

Fuente: Resultados originales de la investigación
La Figura 9 investigó el estado emocional y cognitivo del niño después de la lectura, preguntando si los padres lo notaban más reflexivo o tranquilo. La mayoría (60,4%) indicó que a veces percibía al niño más reflexivo o tranquilo, el 26,9% frecuentemente y el 8,6% siempre. Solo el 4,1% señaló que el niño rara vez demostraba este estado. Estos hallazgos corroboran la hipótesis de que la lectura mediada de narrativas morales actúa como herramienta de regulación emocional, modulando la reactividad límbica y activando la corteza prefrontal. El silencio reflexivo post-lectura activa la Red Neuronal por Defecto (Default Mode Network), esencial para el procesamiento interno y la consolidación de la memoria autobiográfica y social (Wolf, 2019). Casi el 96% de los niños presentaron esta disminución de la agitación en favor de la reflexión.
Figura 9. Percepción de reflexión del niño

Fuente: Resultados originales de la investigación
La Figura 10 exploró la transferencia del aprendizaje literario a situaciones concretas. La evocación espontánea de lecciones o personajes ocurrió de forma predominante: el 65% de los encuestados indicó que el niño mencionaba estos elementos a veces para explicar situaciones cotidianas, y el 22,8% informó que esta transposición ocurría frecuentemente. Por otro lado, el 12,2% de las familias afirmó que este comportamiento se manifestaba raramente. Desde la perspectiva neurocognitiva, la evocación espontánea evidenció la consolidación de la memoria a largo plazo y la transferencia del aprendizaje. Las narrativas moralmente atractivas se anclaron en redes neuronales afectivas, facilitando su rescate espontáneo en dilemas reales (Immordino-Yang, 2015). El hecho de que el 87,8% de la muestra informara esta evocación activa atestiguó que la literatura de virtudes funcionó como un marco heurístico.
Figura 10. Mención espontánea de lecciones de la literatura fuera del contexto de la lectura

Fuente: Resultados originales de la investigación
La Figura 11 evaluó la frecuencia con la que los padres utilizaron las narrativas como herramienta de mediación disciplinaria o refuerzo moral. La mayor parte (45,2%) indicó que a veces usó historias como ejemplo, 40,6% frecuentemente y 12,2% siempre. Solo el 2% señaló que utilizó este recurso raramente. Estos resultados evidenciaron la eficacia de la narrativa como mecanismo de integración cerebral durante la corrección conductual. Al invocar el ejemplo de un personaje literario, los padres sortearon la reactividad límbica y redirigieron el procesamiento del niño hacia la corteza prefrontal, facilitando la asimilación ejecutiva y consciente de la norma ética (Siegel y Bryson, 2015). El hecho de que el 98% de la muestra haya utilizado esta mediación demostró que las familias anclaron la instrucción moral en un terreno imaginativo común y seguro.
Figura 11. Uso de elementos de la historia para reforzar la corrección

Fuente: Resultados originales de la investigación
La Figura 12 exploró la frecuencia con la que las familias incluían lecturas relacionadas con cuestiones étnico-raciales. La mayoría (53,3%) indicó que a veces abordaba estas temáticas, 29,4% frecuentemente, 10,7% raramente y 6,6% siempre. La inclusión de esta variable transversal demostró ser un importante vector para analizar la amplitud de la empatía infantil. Aunque el enfoque primario era la formación de virtudes clásicas, la adhesión a narrativas sobre diversidad (más del 80% de las familias que las leían a veces o frecuentemente) demostró una búsqueda implícita por la expansión del “círculo moral” del niño. Al exponer al niño a personajes de diferentes orígenes, las narrativas mitigaron la segregación cognitiva, ejercitando la empatía por un protagonista de contexto distinto y aplicando las redes de Teoría de la Mente de forma más expansiva (Eagleman, 2015).
Figura 12. Lecturas con temáticas étnico-raciales.

Fuente: Resultados originales de la investigación
Las preguntas abiertas 13 y 14 permitieron un análisis cualitativo de las percepciones de los padres sobre la aplicación práctica y los beneficios de la lectura. El discurso de las familias evidenció alineación con la educación moral, emergiendo términos como carácter, empatía, virtud, paciencia, verdad y bondad. Al describir situaciones cotidianas, los encuestados relataron la transposición directa del imaginario literario a la acción concreta, como niños compartiendo juguetes o usando la figura del “pastorcito mentiroso” para delimitar la verdad. Se destacó el relato de un niño que, inspirado por Bilbo Bolsón en El Hobbit, ayudó en las tareas domésticas. Incluso entre las familias sin eventos puntuales, hubo el relato recurrente de percepción de cambios sutiles y comportamiento más tranquilo.
En cuanto a los beneficios percibidos, las respuestas apuntaron a la literatura como una extensión de la paternidad, reforzando lo que se enseña en casa y actuando en la formación del carácter. El momento del cuento se vinculó al fortalecimiento del vínculo familiar y a la construcción de la “imaginación moral”. Desde la perspectiva de la psicología del desarrollo y la neurobiología, estos relatos ilustraron la consolidación práctica del aprendizaje, proporcionando al niño no solo el saber lo que está bien, sino el sentir y el actuar (Lickona, 1991). El vocabulario moral empleado por los padres demostró que las historias modularon los circuitos de recompensa y las funciones ejecutivas, permitiendo que el niño accediera a su banco de datos narrativo para guiar conductas éticas.
En resumen, la investigación reveló que la literatura de textos literarios infantiles con trasfondo moral tiene potencial para el desarrollo del cerebro lector. La calidad de la interacción y la elección criteriosa del contenido superan la necesidad de exposición diaria masiva, sugiriendo que la intensividad de la experiencia estética y el diálogo posterior a la lectura son los principales desencadenantes de la plasticidad neural orientada a la moralidad. El acto de leerle a un hijo establece lo que Piazza et al. (2020) denominan acoplamiento neural, transformando un momento de ocio en una poderosa transferencia de modelos mentales y valores éticos. Las narrativas literarias funcionan como un sofisticado simulador social, permitiendo al niño ensayar virtudes como la colaboración, el coraje y la honestidad sin los riesgos inherentes al error social, facilitando la transición de la moralidad heterónoma a la autonomía (Piaget, 1994). La recurrencia de fábulas clásicas como anclas para la verdad y la justicia demuestra que las metáforas literarias reducen la resistencia defensiva del niño, activando la corteza prefrontal para el juicio moral en detrimento de respuestas emocionales impulsivas, mediadas por la amígdala. Así, la lectura compartida no solo informa, sino que regula el sistema nervioso del niño, promoviendo estados de calma y reflexividad esenciales para el aprendizaje y la convivencia social. Los padres, al actuar como curadores de estas historias, proporcionan los estímulos necesarios para que las intuiciones morales innatas sean moldeadas y transformadas en conductas sociales sólidas.
4. Conclusión
El presente estudio investigó la percepción parental sobre la influencia de narrativas literarias de trasfondo moral en el desarrollo ético y conductual infantil. Se verificó que la lectura mediada, incluso cuando se realizaba de una a dos veces por semana, con elevada intencionalidad pedagógica en la elección de las obras, estimuló significativamente la empatía y la formulación espontánea de preguntas críticas sobre dilemas éticos. Se observó, además, la transposición de virtudes a la vida cotidiana, con relatos de niños que imitaban actitudes positivas de personajes y evocaban lecciones literarias para explicar situaciones del día a día. Estos hallazgos indicaron que las narrativas literarias morales funcionan como un sofisticado simulador social, modulando circuitos neuronales específicos ligados a la empatía y a la toma de decisiones éticas, y actúan como herramientas eficaces para la regulación emocional y el fortalecimiento de redes neuronales vinculadas a la valoración social.
La principal contribución de este trabajo reside en evidenciar que la práctica literaria mediada sirve como un andamiaje esencial para la internalización de normas sociales de forma lúdica y reflexiva, facilitando la transición de la moralidad heterónoma a la autónoma. La calidad de la interacción y la elección criteriosa del contenido se mostraron más relevantes que la frecuencia diaria masiva, promoviendo el acoplamiento neuronal entre padres e hijos y la construcción de la imaginación moral. Sin embargo, la investigación utilizó un muestreo no probabilístico por conveniencia, lo que limita la generalización de los resultados. Se sugiere, para estudios futuros, la ampliación de las investigaciones sobre el impacto longitudinal de estas prácticas en el rendimiento académico y en la salud mental de adolescentes que vivenciaron este tipo de mediación en la primera infancia, a fin de comprender la sostenibilidad de estos beneficios a lo largo del tiempo.
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Artículo originario del Trabajo de Conclusión de Curso de Neurociencia y Aprendizaje en la Educación
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