Comportamiento Del Consumidor
19 de agosto de 2026
Racionalidad y el contagio en el consumo
Cómo los libros para colorear para adultos ayudan a comprender las emociones, la influencia social y las nuevas fiebres del mercado

De vez en cuando, ciertos productos trascienden su función original y se convierten en verdaderas modas de consumo, influyendo en las elecciones individuales y comportamientos colectivos. Los libros para colorear para adultos son un ejemplo particularmente ilustrativo de este fenómeno. Según datos de PublishNews, en 2015, “Jardín Secreto” vendió 719.626 ejemplares en Brasil, mientras que “Bosque Encantado” alcanzó 485.222.
Una década después, el género volvió a ganar fuerza: en 2025, cinco títulos aparecieron simultáneamente entre los 20 libros más vendidos. “Do dia para a noite”, en la primera posición, con 268.180 ejemplares, y “Dias quentes” en la segunda, con 187.127. Entre estos dos momentos, sin embargo, el interés por el género perdió fuerza y prácticamente desapareció de las primeras posiciones del mercado. ¿Cómo explicar que un producto asociado a una fiebre pasajera consiga, años después, volver a movilizar a miles de consumidores?
Parte de la respuesta puede estar menos en las características objetivas del producto y más en la forma en que los consumidores atribuyen valor y toman decisiones. La economía conductual parte precisamente de la constatación de que las elecciones económicas no se derivan solo de evaluaciones racionales sobre precio, renta y utilidad. Las emociones, los sesgos, los atajos mentales y la influencia social también interfieren en la percepción de ganancias y pérdidas y, en consecuencia, en la disposición a consumir.
Esta perspectiva permite observar la trayectoria de los libros para colorear no solo por las ventas, sino también por el interés de los consumidores a lo largo del tiempo. Google Trends muestra la intensidad relativa de las búsquedas de determinados términos y ayuda a identificar momentos de mayor o menor atención.
Entre 2014 y 2025, las búsquedas relacionadas con el género ganaron protagonismo en 2015 y 2016, perdieron fuerza en los años siguientes y volvieron a crecer en 2024 y 2025. El movimiento revela ciclos de mayor y menor atractivo, típicos de modas de consumo que ganan proyección, se diseminan y luego pierden parte de la fuerza inicial. Es en este punto que el fenómeno deja de ser solo una tendencia editorial y pasa a revelar algo más amplio sobre la forma en que las personas toman decisiones económicas.
El propio mercado editorial ayuda a ilustrar esta dinámica. Según datos de CBL/SNEL/Nielsen, el mercado impreso registró una caída real del 20,3% entre 2014 y 2024. En 2020, la contracción llegó al 44%, mientras que el mercado digital creció un 37,8% en el mismo período. Los datos muestran que los cambios en el consumo editorial no solo se derivan de la sustitución de un formato por otro, sino también de transformaciones en las preferencias de los consumidores y en la forma en que se perciben los diferentes productos.
Es precisamente esta percepción de valor la que ayuda a comprender el caso de los libros para colorear, presentados no solo como entretenimiento, sino también asociados a relajación, mindfulness y autocuidado. El producto sigue siendo esencialmente el mismo, pero el modo en que se presenta puede alterar la percepción del consumidor sobre lo que está adquiriendo.
Este proceso puede ser comprendido por dos mecanismos de la economía conductual. El primero es el efecto de framing, por el cual la forma en que se presenta una elección altera la percepción de valor incluso sin cambios sustanciales en el producto. Un libro de dibujos puede ser visto solo como pasatiempo o, cuando se asocia al bienestar y a la reducción del estrés, como una experiencia de autocuidado.
El segundo es la Teoría de las Perspectivas, desarrollada por Daniel Kahneman y Amos Tversky, según la cual las ganancias y las pérdidas no se evalúan de forma simétrica. En este contexto, la posibilidad de evitar el estrés, la ansiedad o el malestar puede aumentar el valor percibido del producto tanto como, o incluso más que, la obtención de un beneficio positivo.
Estos mecanismos ayudan a comprender por qué el producto puede ganar valor para el consumidor individual. Aun así, no explican por sí solos la velocidad con la que una preferencia se transforma en tendencia. Las elecciones también se toman en un entorno social, en el cual la visibilidad, la popularidad y el comportamiento de otros consumidores funcionan como referencias para nuevas decisiones. Es en este punto que el comportamiento de manada se vuelve relevante para entender cómo una preferencia individual puede ganar escala y convertirse en moda de consumo.
Según datos de PublishNews, el género ganó proyección en 2015, pasó por un período de saturación entre 2016 y 2019 y volvió a registrar un nuevo pico en 2025. La recurrencia de estos ciclos de ascenso, pérdida de fuerza y reanudación ayuda a evidenciar que el comportamiento de consumo no sigue una trayectoria lineal. En este contexto, la aversión a la pérdida, el efecto de framing y el comportamiento de manada ofrecen tres claves para comprender esta dinámica.
La presencia simultánea de diferentes títulos entre los más vendidos también ayuda a visualizar la dimensión colectiva del fenómeno. A medida que un producto gana proyección, su popularidad puede servir de referencia para nuevas decisiones de compra.
En lugar de evaluar todas las alternativas de forma aislada, el consumidor puede utilizar el comportamiento de los demás como un atajo, reforzando la demanda y ampliando la visibilidad del propio producto. Esto no significa que el precio, la renta o las características objetivas dejen de importar, sino que indica que estas variables conviven con factores emocionales y sociales en la formación de la percepción de valor.
La dimensión regional refuerza esta lectura. Datos de Google Trends analizados por estado muestran que, en 2015, el interés por “Jardim Secreto” y “Floresta Encantada” estuvo más concentrado en el Sur y el Sudeste. En 2025, el patrón se volvió más heterogéneo, dado que “Bobbie Goods” presentó mayor presencia en el Nordeste, mientras que otros títulos mantuvieron mayor destaque en el Sur y el Sudeste.
Las olas de interés, por lo tanto, no se distribuyen de manera uniforme por el territorio, sino que asumen configuraciones regionales distintas. Este comportamiento también permite ampliar la discusión más allá del mercado editorial, ya que, en entornos de alta circulación de información, los productos pueden ganar visibilidad rápidamente, atraer nuevos consumidores y luego perder parte de su atractivo.
Es precisamente ahí donde aparecen dos caras del consumo contemporáneo. Por un lado, la mayor circulación de información amplía el acceso a productos, experiencias y referencias de consumo. Por otro lado, esta misma visibilidad puede fortalecer mecanismos de contagio, haciendo que la popularidad de determinado bien pase a influir en su propia demanda. Tener acceso a más información, por lo tanto, no significa necesariamente tomar decisiones menos sujetas a la influencia social.
No se trata de afirmar que los consumidores sean irracionales o que sus elecciones puedan explicarse solo por emociones y comportamiento colectivo. La cuestión central es reconocer que la racionalidad económica opera dentro de límites y convive con componentes simbólicos, emocionales y sociales. En el caso de los libros para colorear, la aversión a la pérdida, framing y el comportamiento de manada ayudan a comprender los ciclos de auge, saturación y recuperación observados a lo largo de la última década.
Diez años separan la primera fiebre del género de su reanudación más reciente. Cambian los títulos y el contexto de consumo, pero permanece la tensión entre la decisión individual y la influencia colectiva. La cuestión que queda, por lo tanto, va más allá de comprender por qué una moda regresa e involucra también descubrir hasta qué punto nuestras elecciones reflejan evaluaciones propias o son moldeadas por la manera en que percibimos valor, reaccionamos a las emociones y observamos el comportamiento de aquellos que nos rodean.
| Para tener acceso a las referencias de este texto haz clic aquí |
Quién publicó esta columna
Bruna Esteves








