Neurociencia Y Aprendizaje En La Educación
09 de octubre de 2026
La Neurociencia Como Guía en Clases de Ciencias Naturales en la Educación Básica
Neurociencia como Guía en Clases de Ciencias Naturales en la Educación Primaria
Laura Brochini Burza; Maria Fernanda Celli De Oliveira
DOI: 10.22167/2675-6528-202603181
Artículo derivado del Trabajo de Conclusión de Curso (TCC), con contenido basado en el trabajo original del alumno y adaptado al formato editorial de la Revista E&S con el apoyo de la herramienta ResumeAI, solución de inteligencia artificial desarrollada por el Instituto Pecege para síntesis y organización textual.
Resumen
La neurociencia constituye una aliada poderosa en la comprensión de los procesos de aprendizaje, aunque solo un tercio de los profesores demuestre familiaridad con el tema, evidenciando una brecha que justifica políticas públicas. En la enseñanza de las ciencias, la integración de la neurociencia puede favorecer el desarrollo de estrategias para superar barreras de aprendizaje y mejorar el desempeño académico en Brasil. Investigaciones anteriores no habían abordado el uso, beneficios y desafíos de la neurociencia en la enseñanza básica brasileña. La investigación objetivó verificar cómo los profesores se utilizaron de la neurociencia como guía de clases de ciencias en la educación básica, comprender los desafíos en la aplicación de sus conceptos en la docencia y proponer soluciones prácticas, incluyendo una secuencia didáctica. Para ello, se realizó una investigación cualitativa-cuantitativa, aplicada, descriptiva y de levantamiento de campo, con una muestra de diez profesores de ciencias de la educación básica. Se utilizó un cuestionario en línea con escalas Likert para recopilar datos sociodemográficos y sobre el uso o no de la neurociencia. El análisis de los datos fue descriptivo, identificando patrones y tendencias con gráficos y estadísticas. Los resultados indicaron que la neurociencia fue valorada, pero su aplicación práctica aún no es expresiva. Los profesores que la utilizaron reportaron impactos positivos consistentes, mientras que los que no la utilizaban demostraron interés, pero enfrentaron barreras de formación y condiciones de trabajo. A pesar de las limitaciones, el estudio contribuyó a la comprensión de las relaciones entre neurociencia y Educación Básica, proponiendo programas formativos y colaborativos entre neurocientíficos y educadores, con el objetivo de capacitar a docentes para juzgar la calidad y aplicabilidad de las evidencias.
Palabras clave: Aprendizaje; Ciencias; Educación; Educación Básica; Neurociencia.
1. Introducción
La neurociencia emerge como una aliada poderosa en la comprensión de los procesos cognitivos y emocionales que fundamentan el aprendizaje, ofreciendo contribuciones significativas a la práctica educativa. La aplicación de estos conocimientos en el contexto pedagógico propicia una revisión crítica de las metodologías tradicionales, incentivando enfoques que respetan las particularidades del funcionamiento cerebral de los estudiantes (Gkintoni et al., 2023). La integración entre neurociencia y educación es esencial no solo para el perfeccionamiento de las estrategias de enseñanza, sino también para la formación inicial y continua de los profesores, capacitándolos para interpretar y aplicar conocimientos científicos en el aula de forma crítica y eficaz (Ferreira, 2025).
Esta área de la ciencia contribuye a una mejor comprensión de los desafíos específicos del aprendizaje, como las dificultades de lectura y escritura (Dias, 2013). La formación inicial docente es fundamental para integrar la neurociencia en la educación, promoviendo una práctica pedagógica más reflexiva y fundamentada científicamente, con políticas educativas eficaces y entornos que potencian capacidades cognitivas y emocionales (Grossi, Oliveira y Aguiar, 2019; Grossi, Oliveira y Fonseca, 2024; Thomas y Arslan, 2025).
Los conceptos principales de la neurociencia relacionados con la educación y el aprendizaje incluyen la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para modificarse con la experiencia, esencial para prácticas pedagógicas eficaces que valoran la práctica deliberada y el feedback constante (Chang et al., 2021; Dubinsky et al., 2019; Gholami et al., 2022; Jolles y Jolles, 2021; Tan y Amiel, 2019). También son relevantes los procesos de aprendizaje y memoria, que sustentan estrategias pedagógicas para la retención del conocimiento (Azzam y Easteal, 2020); las funciones ejecutivas, como atención y memoria de trabajo, cruciales para la gestión del aula y la autorregulación de los alumnos (Jolles y Jolles, 2021); y los mecanismos de motivación y emociones, que estimulan el compromiso y superan barreras emocionales al aprendizaje (Pradeep et al., 2024).
A pesar de los beneficios de la neuroeducación, investigaciones indican que una porción significativa de los educadores aún desconoce o interpreta erróneamente estos conceptos, lo que favorece la perpetuación de neuromitos, creencias equivocadas sobre el funcionamiento del cerebro que influyen negativamente en las prácticas pedagógicas (Amran y Sommer, 2025; Hughes et al., 2020). Datos recientes señalan que solo alrededor de un tercio de los profesores demuestra familiaridad con la neurociencia educativa (Birkbeck-UCL Centre for Educational Neuroscience, 2022), evidenciando una brecha significativa que justifica la urgencia de políticas públicas y programas de formación.
En la enseñanza de las ciencias, la integración de la neurociencia puede favorecer el desarrollo de estrategias pedagógicas que promuevan el aprendizaje activo, la atención, la memoria y el compromiso motivacional de los alumnos (Abdullah et al., 2018; Oliver, 2011; Pereira et al., 2018). Esto es particularmente relevante en el contexto brasileño, marcado por desafíos educativos y desigualdades, donde las prácticas fundamentadas en la neurociencia pueden contribuir a la superación de barreras de aprendizaje y la mejora del rendimiento académico. Sin embargo, en Brasil, hay una escasez de investigaciones centradas en la enseñanza de las ciencias en la educación básica en relación con el uso, los beneficios y los desafíos de la implementación de la neurociencia.
Ante lo expuesto, la investigación sobre la aplicación de la neurociencia en la enseñanza de las ciencias en Brasil se muestra fundamental para la innovación educativa y para la mejora de la calidad de la enseñanza. Esta investigación pretende contribuir a identificar lagunas y desafíos, subsidiando la elaboración de políticas formativas y pedagógicas que valoren el conocimiento neurocientífico como recurso esencial para el desarrollo de prácticas educativas más eficaces e inclusivas en la enseñanza de las ciencias. El objetivo general de este estudio es verificar cómo los profesores utilizan la neurociencia (conocimientos y prácticas sobre plasticidad neural, funcionamiento de mecanismos de memoria y aprendizaje, funciones ejecutivas, motivación y emoción, aprendizaje activo, reconocimiento de neuromitos) como guía de clases de ciencias naturales en la enseñanza básica y cómo se aplica en la práctica, además de dilucidar y entender los motivos por los cuales algunos profesores no aplican los conceptos de la neurociencia (citados anteriormente) en la docencia y planificación, proponiendo soluciones prácticas y una secuencia didáctica adaptable para aquellos que aún no utilizan la neurociencia en sus clases.
2. Material y Métodos
El presente estudio se caracterizó como una investigación de enfoque mixto, combinando elementos cualitativos y cuantitativos. En cuanto a los objetivos, se clasificó como investigación aplicada, con el fin de proponer soluciones prácticas a un problema educativo. En relación con los procedimientos, se adoptó una naturaleza descriptiva, con el propósito de describir las características de una población o fenómeno, y de levantamiento de campo (
Encuesta
), que involucró la recolección de datos directamente de los participantes en su entorno natural, a través de un cuestionario.
La unidad de análisis estuvo compuesta por profesores de ciencias de la educación primaria. La muestra de participantes totalizó diez docentes (N=10), seleccionados de la población general no clínica. Los voluntarios no fueron remunerados por su participación y fueron reclutados a través de redes sociales en línea, incluyendo plataformas como Facebook e Instagram, además de comunicación por correo electrónico. Este proceso tuvo como objetivo alcanzar a profesores interesados en la temática de la neurociencia y la educación.
La recolección de datos se realizó a través de un cuestionario en línea, desarrollado en la plataforma Google Forms. El instrumento se estructuró en tres partes distintas para abordar los diferentes aspectos del objetivo de la investigación. Esta organización permitió una recolección sistemática de información, desde el perfil de los participantes hasta sus percepciones y prácticas relacionadas con la neurociencia en el contexto educativo.
La primera parte del cuestionario consistió en un sondeo sociodemográfico, que incluyó preguntas sobre la edad de los participantes, el tiempo de experiencia en la docencia y las disciplinas impartidas. La segunda parte presentaba una pregunta dicotómica: “¿Utiliza conceptos de neurociencia de forma consciente y activa en sus clases?”, con opciones de respuesta “Sí” o “No”. La respuesta a esta pregunta dirigía al participante a una de las secciones subsiguientes del cuestionario.
Para los docentes que respondieron “Sí” a la pregunta sobre el uso de la neurociencia, se presentó la sección “Utilizo conceptos de neurociencia en mi vida cotidiana como docente”. Esta sección consistía en un cuestionario tipo Likert, con una escala de 1 a 5, donde 1 significaba “discordo completamente” y 5 “concordo completamente”. Las frases evaluaban aspectos como la ayuda de la neurociencia en la planificación de clases, los efectos positivos del aprendizaje activo, la consideración de la motivación/emoción y el uso de la neurociencia como guía para la planificación de clases de ciencias.
Ya para los participantes que indicaron “No” utilizar conceptos de neurociencia, la sección presentada fue “No utilizo conceptos de neurociencia en mi cotidiano como docente”. De manera similar, esta parte también empleó un cuestionario tipo Likert, con la misma escala de 1 a 5. Las frases investigaban la creencia en el potencial de la neuroeducación y las barreras percibidas para la profundización en la neurociencia, como la falta de tiempo para estudio.
El cuestionario se aplicó en línea, permitiendo a los participantes responder en el momento y lugar de su preferencia. Antes del inicio de la recolección, se puso a disposición el Consentimiento Libre e Informado (CLE), y la participación en la investigación estaba condicionada a la aceptación electrónica de sus términos. El estudio fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación (CEP), bajo el número CAAE n° 93153425.7.0000.9927, garantizando la observancia de los principios éticos.
El análisis de los datos recolectados se realizó de forma descriptiva, con el objetivo de resumir el conjunto de información e identificar patrones y tendencias. Para ello, se emplearon gráficos y estadísticas descriptivas, como media, mediana y desviación estándar, utilizando el software Microsoft Excel. Tras el análisis y la conclusión del trabajo, todos los datos recolectados fueron permanentemente eliminados, asegurando la privacidad y la seguridad de los participantes.
Como parte de los procedimientos para proponer soluciones prácticas, se elaboró una secuencia didáctica adaptable para la enseñanza de ciencias naturales en la educación básica. Este material fue concebido para auxiliar a docentes que aún no aplican conceptos de neurociencia en sus clases y planificaciones, proporcionando un recurso práctico para la integración de estos conocimientos. La creación de la secuencia didáctica se alineó al objetivo de ofrecer alternativas aplicables a la realidad educacional.
3. Resultados y Discusión
La presente investigación buscó comprender la aplicación de la neurociencia en la enseñanza de las ciencias en la educación básica, identificando patrones de uso, beneficios percibidos, desafíos enfrentados y la prevalencia de neuromitos entre los docentes. Los resultados obtenidos, a partir de una muestra de diez profesores, revelaron un escenario complejo, donde la neurociencia es valorada, pero su integración práctica aún encuentra barreras significativas. El análisis detallado de los datos permitió trazar un panorama sobre la relación de los educadores con los conceptos neurocientíficos, proporcionando subsidios para la proposición de soluciones prácticas y formativas que visan aprimorar la calidad de la enseñanza de las ciencias en Brasil, conforme el objetivo general del estudio.
Perfil de los Participantes
La muestra del estudio estuvo compuesta por diez docentes de ciencias que ejercen en la educación básica, con edades comprendidas entre 24 y 51 años, lo que demuestra una diversidad etaria entre los participantes. El tiempo de experiencia en la docencia también resultó bastante heterogéneo, abarcando desde profesores en inicio de carrera, con solo un año de actuación, hasta profesionales con vasta experiencia, totalizando 32 años de docencia. La media de tiempo de docencia fue de 12,9 años, con una desviación estándar de 10,5 años, lo que indica la presencia de un grupo diverso en términos de vivencia profesional.
En cuanto a la formación académica, el 60% de los participantes afirmó tener posgrado, y todos ellos indicaron tener un historial de formación continua en el área de Ciencias de la Naturaleza. Este dato sugiere un perfil de docentes comprometidos con la mejora de sus conocimientos en su área de actuación, lo cual es un factor relevante para la discusión sobre la incorporación de nuevos enfoques pedagógicos. Todos los encuestados manifestaron su acuerdo con el Término de Consentimiento Libre e Informado, asegurando la conformidad del estudio con los principios éticos de la investigación.
Uso Consciente de Conceptos de Neurociencia en la Práctica Docente
Al investigar si los docentes utilizan conceptos de neurociencia de forma consciente y activa en sus clases, la investigación reveló una división equitativa entre los participantes. La mitad de la muestra, correspondiente a cinco profesores, afirmó incorporar activamente estos conceptos en sus prácticas pedagógicas, mientras que los otros cinco declararon no hacerlo. Esta distribución sugiere que, a pesar de la creciente visibilidad de la neurociencia en el campo educacional, su aplicación sistemática en la rutina docente aún no se ha consolidado de manera predominante en el contexto educacional brasileño.
El análisis más profundo de los datos, que incluyó la correlación entre el uso de la neurociencia y la formación específica en el área, indicó que, entre los cinco docentes que utilizan la neurociencia, tres poseían formación específica en neurociencia, como cursos libres o especializaciones. Por otro lado, entre los cinco que no la utilizan, dos también informaron tener alguna formación en el área. Este hallazgo es crucial, ya que sugiere que la formación en neurociencia, por sí sola, no es un predictor directo de la aplicación consciente de estos conceptos en el aula, apuntando a la necesidad de una formación más dirigida y práctica.
Docentes que Utilizan Conceptos de Neurociencia
Los cinco docentes que afirmaron utilizar conceptos de neurociencia demostraron una percepción altamente positiva de los beneficios de esta integración. Los análisis de las escalas Likert revelaron una elevada concordancia en relación con la eficacia de la neurociencia en la planificación y en la práctica pedagógica. El ítem “La neurociencia me ayuda a planificar mis clases” obtuvo una media de 4,2 en una escala de 1 a 5, donde 5 representa concordancia completa, indicando que estos profesores perciben la neurociencia como un valioso recurso para estructurar sus actividades didácticas.
La percepción de impacto positivo se acentuó aún más en lo que respecta al “aprendizaje activo”, que obtuvo la media más alta, de 4,8. Este resultado subraya la creencia de que la neurociencia valida y potencia metodologías que colocan al estudiante como protagonista del proceso de construcción del conocimiento. Además, los ítems relacionados con el “bienestar de los alumnos” y la “mejora de la planificación” también presentaron medias de 4,2, reforzando la visión de que la neurociencia contribuye a un ambiente de aprendizaje más eficaz y acogedor, alineado con la literatura que destaca la importancia del compromiso emocional (Pradeep et al., 2024).
Los conceptos neurocientíficos más frecuentemente movilizados por estos docentes incluyeron motivación y emoción, funciones ejecutivas, neuroplasticidad y mecanismos de memoria y aprendizaje. Esta selección de temas está en consonancia con la literatura científica, que los identifica como pilares para la comprensión de los procesos de aprendizaje en niveles mecánico y sináptico (Dubinsky et al., 2019; Schwartz et al., 2019). La valoración de estos aspectos por parte de los profesores que utilizan la neurociencia sugiere una práctica pedagógica más intencional y alineada a los conocimientos sobre el funcionamiento cerebral, buscando optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Docentes que No Utilizan Conceptos de Neurociencia
Los cinco docentes que declararon no utilizar conceptos de neurociencia en sus clases, aunque no los apliquen activamente, demostraron una actitud generalmente favorable hacia el potencial de la neuroeducación. La media de 3,6 en la escala Likert para la pregunta sobre la creencia en el potencial de la neuroeducación indica que hay un reconocimiento de la relevancia del área, incluso entre aquellos que no la incorporan en su práctica. Este interés, sin embargo, va acompañado de una serie de barreras que impiden la transposición del conocimiento teórico a la acción pedagógica.
Las principales barreras identificadas fueron la falta de tiempo para el estudio, con una media de 3,2, y la ausencia de incentivo institucional, con una media de 3,0. Estos factores apuntan a desafíos estructurales y de gestión que dificultan la profundización y la aplicación de la neurociencia en la rutina docente. Otras barreras significativas incluyeron la percepción de que las metodologías de enseñanza ya utilizadas entraban en conflicto con los preceptos de la neurociencia (media de 2,6) y la inseguridad en cuanto a la aplicación práctica de los conocimientos neurocientíficos (media de 2,6).
Con menor frecuencia, los docentes que no utilizan la neurociencia mencionaron la falta de utilidad en clases de ciencias (media de 2,4), la falta de formación adecuada (media de 2,0) o la incredulidad en los beneficios de la neurociencia en la educación (media de 2,0). Estos datos sugieren que la no utilización de la neurociencia no se debe, en su mayoría, a un rechazo conceptual del área, sino a limitaciones de orden estructural, institucional y formativo. Tal escenario refuerza la existencia de un desajuste entre el interés de los docentes y las condiciones objetivas para la implementación de prácticas pedagógicas basadas en neurociencia (Ching et al., 2020; Schwartz et al., 2019).
Creencia en Neuromitos
La investigación sobre la adhesión a los neuromitos reveló niveles variados de creencias erróneas entre los participantes. El neuromito de los “estilos de aprendizaje”, que postula que los alumnos aprenden mejor cuando se les enseña de acuerdo con su estilo preferencial (visual, auditivo, etc.), presentó la media de acuerdo más alta, con 4,5. Este hallazgo es particularmente relevante, ya que la literatura científica refuta ampliamente la eficacia de este enfoque (Coch, 2018; Jolles & Jolles, 2021), lo que indica una persistencia de creencias pseudocientíficas en el entorno educativo.
Otros neuromitos investigados incluyeron la creencia de que ejercicios como el Brain Gym mejoran la alfabetización o las capacidades cognitivas, que obtuvo una media de 3,3. La idea de que utilizamos solo el 10% de nuestro cerebro presentó una media de 2,5, mientras que la creencia en la predominancia hemisférica (lado izquierdo o derecho del cerebro determinando capacidades) obtuvo la menor media, de 2,0. Al comparar los grupos, se verificó que la prevalencia de neuromitos fue significativamente menor entre los docentes que utilizan la neurociencia en el aula, en comparación con aquellos que no la utilizan.
Estos resultados apuntan a una coexistencia paradójica entre la formación en neurociencia y la adhesión a creencias pseudocientíficas, especialmente en ausencia de una formación crítica y profunda (Ching et al., 2020). El simple contacto o interés por la neurociencia no garantiza la aplicación pedagógica correcta ni la reducción de neuromitos, principalmente cuando la formación no es sistemática y se basa en evidencia (Im et al., 2018; Privitera, 2021). La alta adhesión al mito de los estilos de aprendizaje es un ejemplo claro de cómo se pueden perpetuar informaciones intuitivamente plausibles, pero científicamente infundadas (Coch, 2018; Pashler et al., 2009).
Análisis de las Correlaciones
Los análisis de correlación de Pearson entre las variables clave del estudio revelaron la ausencia de asociaciones lineales estadísticamente significativas. La correlación entre la formación en neurociencia y el uso consciente de estos conceptos en el aula fue nula (r = 0,00), lo que indica que la posesión de formación específica en el área no se traduce directamente en una mayor probabilidad de aplicación práctica. Esto significa que, independientemente de tener o no formación, la proporción de docentes que utilizan y no utilizan la neurociencia fue idéntica en la muestra investigada.
De manera similar, la correlación entre la formación en neurociencia y la creencia en neuromitos fue prácticamente inexistente (r = 0,013). Este resultado sugiere que la formación específica en neurociencia, tal como fue percibida por los participantes, no fue eficaz en reducir la adhesión a creencias pseudocientíficas. Tales hallazgos corroboran la literatura que indica que el mero contacto con la neurociencia no garantiza su aplicación pedagógica ni la desmitificación de creencias equivocadas, especialmente si la formación no es crítica, sistemática y basada en evidencias (Im et al., 2018; Privitera, 2021).
Discusión y Análisis Crítico
La distribución equilibrada entre docentes que utilizan y no utilizan la neurociencia en la educación básica corrobora estudios que señalan la neuroeducación como un campo en expansión, pero aún carente de integración formal en los currículos de formación docente (Ching et al., 2020; Privitera, 2021). La observación de que los profesores que aplican conceptos neurocientíficos poseen formación previa específica refuerza la importancia de un entrenamiento explícito y dirigido, en lugar de depender solo de la experiencia docente, para la adquisición de conocimiento sobre el funcionamiento cerebral (Dubinsky et al., 2019; Schwartz et al., 2019).
La alta concordancia de los docentes con los beneficios del aprendizaje activo (media de 4,2) y con el uso de la neurociencia en la planificación pedagógica (media de 4,0) sustenta la comprensión de la neurociencia como un “porqué biológico” que valida prácticas centradas en el alumno (Schwartz et al., 2019). La valoración de la MOTIVACIÓN y la emoción (media de 4,0) está alineada al concepto de sello emocional o marcaje emocional, que postula que los estados emocionales modulan directamente la consolidación de la memoria a largo plazo (Immordino-Yang & Gotlieb, 2017; Wolfe, 2006).
Las barreras reportadas por los docentes que no utilizan la neurociencia, como la falta de tiempo, formación e incentivo institucional, pueden reflejar la existencia de un “abismo de traducción” o un “puente demasiado lejano” entre la producción científica y la práctica pedagógica (Bruer, 1997; Clement & Lovat, 2011). La inseguridad sobre la aplicación práctica refuerza la tesis de que la transposición directa de los hallazgos de laboratorio al aula se percibe como compleja, inadecuada y carente de mediación pedagógica (Ching et al., 2020; Kaygısız, 2022). Esto evidencia la necesidad de programas formativos que no solo transmitan información, sino que también capaciten a los docentes para adaptar y aplicar estos conocimientos de forma contextualizada.
La persistencia de neuromitos, como el de los “estilos de aprendizaje” (media de 4,5), incluso entre docentes con alguna formación en neurociencia, resalta la insuficiencia de la formación actual para promover una alfabetización neurocientífica crítica. Este fenómeno se describe en la literatura como una paradoja, donde los profesores interesados en el cerebro pueden ser más susceptibles a información pseudocientífica de fuentes no académicas (Dekker et al., 2012; Jolles & Jolles, 2021). La menor aceptación de mitos como el “uso del 10% del cerebro” (media de 2,5) y la “dominancia hemisférica” (media de 2,0) sugiere cierto éxito de campañas de desmitificación, pero aún apunta a la necesidad de esfuerzos continuos (Howard-Jones, 2014).
Para proponer soluciones prácticas a los docentes que aún no utilizan la neurociencia, el estudio desarrolló una secuencia didáctica adaptable para la Enseñanza Primaria 1, con el tema “Neurociencia: ¿cómo funciona el cerebro?”. Esta secuencia, detallada en el apéndice del trabajo original, utiliza el espacio del aula y laboratorios, integrando conceptos y prácticas de la neuroeducación para enseñar a los estudiantes sobre el sistema nervioso, los mecanismos de aprendizaje y la neuroplasticidad. La estructura se fundamenta en la Base Nacional Común Curricular (BNCC) e incluye instrucciones y consejos de aplicación para los docentes, con el objetivo de reducir el desafío de incorporar la neurociencia en la planificación y en las clases de ciencias.
La secuencia didáctica propuesta aborda temas como la neurodiversidad, la construcción de la inteligencia a través de la neuroplasticidad, el procesamiento activo, la reflexión metacognitiva, y los sentidos y la percepción. Enfatiza la importancia de un enfoque centrado en el alumno, que valore la práctica deliberada, el feedback emocional positivo y la consolidación multimodal de la memoria. El folleto, que acompaña a la secuencia, ofrece recursos complementarios y planes de lección detallados, buscando empoderar al profesor como un “transformador de cerebros”, capaz de diseñar experiencias sensoriales y cognitivas que moldean la arquitectura neural de los estudiantes.
En resumen, los resultados indican que la neurociencia es ampliamente valorada por los docentes participantes, aunque su aplicación práctica se limita a la mitad de la muestra. Los profesores que la utilizan reportan impactos positivos en la planificación y el compromiso de los estudiantes, mientras que los que no la utilizan demuestran interés, pero enfrentan barreras estructurales y formativas. La ausencia de correlación entre formación y uso consciente, así como la persistencia de neuromitos, evidencian la necesidad de programas formativos que promuevan una alfabetización neurocientífica crítica y práctica, como la secuencia didáctica propuesta, contribuyendo a la comprensión de las relaciones entre neurociencia, formación docente y práctica pedagógica en la Educación Básica y respondiendo al objetivo del estudio de verificar y proponer soluciones para la aplicación de la neurociencia en la enseñanza de las ciencias.
4. Conclusión
La presente investigación buscó verificar cómo los profesores de ciencias de la educación básica utilizaban la neurociencia como guía para sus clases y los desafíos que enfrentaban en la aplicación de sus conceptos. Se verificó que, aunque la neurociencia es ampliamente valorada por los docentes, su aplicación práctica aún se mostraba restringida a la mitad de la muestra. Los profesores que incorporaron conceptos neurocientíficos reportaron impactos positivos consistentes en la planificación pedagógica y en el compromiso de los estudiantes, destacando la relevancia del aprendizaje activo, la motivación y la emoción, las funciones ejecutivas, la neuroplasticidad y los mecanismos de memoria. Por otro lado, los docentes que no la utilizaban demostraron interés, pero enfrentaban barreras significativas, como la falta de tiempo para estudiar, la ausencia de incentivo institucional y la inseguridad en cuanto a la aplicación práctica. También se identificó la persistencia de neuromitos, como el de los estilos de aprendizaje, aunque en menor grado entre quienes aplicaban la neurociencia. La principal contribución del estudio reside en la proposición de una secuencia didáctica adaptable para la Enseñanza Fundamental 1, con el tema “Neurociencia: ¿cómo funciona el cerebro?”, con el objetivo de capacitar a los docentes para integrar estos conocimientos de forma práctica y fundamentada en la Base Nacional Común Curricular, superando los desafíos identificados.
Las limitaciones del estudio incluyeron el tamaño reducido de la muestra y la dependencia de datos autoinformados, lo que puede influir en la generalización de los hallazgos. Sin embargo, los resultados presentaron coherencia interna y alineación con la literatura especializada, sirviendo como base para la comprensión de las relaciones entre neurociencia, formación docente y práctica pedagógica en la Educación Básica. Se sugiere que futuras investigaciones amplíen la muestra y exploren metodologías complementarias para profundizar la investigación sobre la eficacia de programas formativos que promuevan una alfabetización neurocientífica crítica y la desmitificación de creencias erróneas, especialmente en la enseñanza de ciencias, un campo aún poco abordado en el contexto brasileño.
Referencias Bibliográficas
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FERREIRA, L. S. 2025. Uma análise das contribuições da neurociência no processo educativo e a formação do professor. Revista Ibero-Americana de Humanidades, Ciências e Educação 11(8): art. 20767. DOI: 10.51891/rease.v11i8.20767.
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GROSSI, M. G. R.; OLIVEIRA, E. S.; AGUIAR, F. A. 2019. A neurociência na formação inicial de professores: uma investigação científica. Ensino em Re-Vista 26(3): 871-895. DOI: 10.14393/ER-v26n3a2
Artículo originado del Trabajo de Conclusión de Curso de Neurociencia y Aprendizaje en la Educación
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