Cumplimiento Y Esg
08 de octubre de 2026
Prácticas ESG en el sector alimentario: estrategias sostenibles e impactos en un modelo de negocio brasileño
Prácticas ESG en el Sector Alimentario: Estrategias Sostenibles e Impactos en un Modelo de Negocio Brasileño
Karla Jayme da Silva; Lucas Lehfeld
DOI: 10.22167/2675-6528-202603103
Artículo derivado del Trabajo de Conclusión de Curso (TCC), con contenido basado en el trabajo original del alumno y adaptado al formato editorial de la Revista E&S con el apoyo de la herramienta ResumeAI, solución de inteligencia artificial desarrollada por el Instituto Pecege para síntesis y organización textual.
Resumen
El presente estudio analizó cómo la adopción de prácticas ESG (Environmental, Social and Governance) contribuye a la consolidación de un modelo de negocio sostenible en el sector alimentario brasileño. La investigación se llevó a cabo como un estudio de caso cualitativo de una empresa nacional de chocolates que implementó políticas orientadas a la sostenibilidad ambiental, la responsabilidad social y la gobernanza corporativa. La recolección de datos se basó en análisis documental, informes institucionales y entrevistas públicas con ejecutivos, productores y cofundadores de la empresa, tratadas como fuentes secundarias. Se identificó que la empresa adoptó el sistema cabruca para el cultivo de cacao, eliminó progresivamente el plástico de los envases, participó en proyectos de créditos de carbono y garantizó una remuneración justa a los productores, buscando una renta digna. Implementó también políticas anticorrupción, cumplimiento de la LGPD y trazabilidad de la cadena de suministro. Los resultados indicaron impactos socioambientales positivos, como la preservación de la biodiversidad y la mejora de la renta de los productores, además del fortalecimiento de la reputación corporativa. Sin embargo, la empresa aún no ha alcanzado una rentabilidad plena debido a las inversiones en sostenibilidad. Se concluyó que la adopción de prácticas ESG puede ser una estrategia de diferenciación competitiva y un instrumento de transformación social, demostrando la viabilidad de alinear propósito y rentabilidad, aunque exija inversiones significativas y condiciones favorables para su escalabilidad.
Palabras clave: Estudio de caso; Gobernanza; Sector alimentario; Sostenibilidad corporativa.
1. Introducción
El escenario corporativo contemporáneo está marcado por transformaciones significativas, impulsadas por crecientes exigencias de la sociedad para que empresas de diversos sectores repiensen sus modelos de operación. Esta reevaluación busca conciliar el desempeño económico con la responsabilidad social y ambiental. En el sector alimenticio, que desempeña un papel fundamental en la economía brasileña y tiene un impacto directo sobre el medio ambiente y la calidad de vida de las personas, la necesidad de adaptación se vuelve aún más relevante.
En este contexto, el concepto de Environmental, Social and Governance (ESG) — Ambiental, Social y Gobernanza — emerge como un importante instrumento de gestión sostenible y estratégica. Es capaz de orientar a las organizaciones hacia prácticas más éticas, transparentes y alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Las prácticas de ESG se han consolidado como referencia para medir el impacto corporativo en dimensiones socioambientales, así como para evaluar la gobernanza interna de las empresas y su compromiso con una actuación responsable.
La creciente conciencia sobre la degradación ambiental, las desigualdades sociales y las fallas de gobernanza ha intensificado la presión sobre las empresas para que integren la sostenibilidad en sus estrategias centrales. Para la industria alimentaria, esta integración es particularmente desafiante, pero vital, dada su conexión directa con los recursos naturales, las cadenas de suministro y la salud del consumidor. Existe una clara necesidad de comprender cómo las empresas pueden transitar hacia modelos que no solo garanticen la rentabilidad, sino que también generen valor socioambiental positivo.
Este estudio aborda esta necesidad al investigar cómo las prácticas ESG pueden contribuir a la construcción de modelos de negocio más sostenibles en el sector alimentario. La investigación se centra en una chocolatería brasileña reconocida por sus políticas socioambientales innovadoras. Esta empresa ejemplifica un modelo de negocio que alia propósito y rentabilidad, promoviendo impacto positivo en toda la cadena productiva, desde el origen del cacao hasta la comercialización de sus productos. Su enfoque, notablemente a través del sistema agroforestal tradicional conocido como cabruca en el sur de Bahía, demuestra un compromiso con la preservación de la biodiversidad, contribuyendo al equilibrio ecológico y fomentando la renta justa y la valorización de los pequeños productores rurales.
El presente trabajo tuvo como objetivo general analizar cómo las prácticas de Environmental, Social and Governance (ESG) contribuyeron a la construcción de un modelo de negocio más sostenible en el sector alimentario brasileño, a partir del estudio de caso de una empresa nacional del ramo de chocolates, buscándose comprender de qué forma la incorporación de políticas socioambientales y de gobernanza influyó en la generación de valor, la transparencia corporativa y el fortalecimiento de la reputación empresarial, promoviendo un impacto positivo en la cadena productiva y en los stakeholders involucrados.
2. Material y Métodos
El presente trabajo se clasificó como una investigación de naturaleza aplicada, adoptando un enfoque cualitativo para la investigación. En cuanto a los objetivos, el estudio fue de carácter exploratorio y descriptivo, según la clasificación propuesta por Gil (2017). La elección por la investigación aplicada se justificó por la intención de comprender y difundir prácticas empresariales sostenibles y replicables en el sector alimentario. El enfoque cualitativo, a su vez, se empleó para profundizar la comprensión de fenómenos complejos, involucrando valores, percepciones y estrategias de gestión relacionadas con la sostenibilidad corporativa.
La estrategia de investigación adoptada fue el estudio de caso único, según lo recomendado por Yin (2001), que permite la identificación de aspectos de cambio a lo largo del proceso histórico, abarcando dimensiones sociales y ambientales. El objeto empírico consistió en una empresa brasileña del sector del chocolate, seleccionada por su reconocida actuación en la implementación de prácticas alineadas con los principios de Environmental, Social and Governance (ESG) en toda su cadena de valor. Se buscó comprender la contribución de estas prácticas a la sostenibilidad del modelo de negocio y su impacto en el posicionamiento competitivo.
La recopilación de datos se estructuró en dos etapas principales. Inicialmente, se realizó la recopilación documental y bibliográfica, con la sistematización de la información según las tres dimensiones ESG: ambiental, social y de gobernanza. Esta etapa se centró en el levantamiento de informes, artículos y publicaciones institucionales. Posteriormente, se procedió a la recopilación de datos empíricos, centrándose en la interpretación cualitativa de las entrevistas secundarias disponibles, sin la realización de nuevas entrevistas por parte de la investigadora.
Las entrevistas analizadas no fueron realizadas directamente por la investigadora, configurándose como fuentes secundarias. Se utilizaron testimonios previamente concedidos por productores de cacao, colaboradores, cofundadores y representantes institucionales de la empresa. Este material se obtuvo de vehículos periodísticos, canales de comunicación corporativos, plataformas audiovisuales y podcasts, todos de acceso público. El contenido fue recopilado, transcrito cuando fue necesario, y organizado según los tres pilares de ESG para su posterior tratamiento analítico.
La revisión bibliográfica abarcó temas como las prácticas ESG y su aplicación en empresas brasileñas, sostenibilidad corporativa, cadenas productivas del sector alimentario y manejo agroforestal. También se incluyó la gobernanza y responsabilidad social corporativa, compliance socioambiental y certificaciones de impacto, con foco en la empresa de chocolates estudiada. Para ello, se consultaron libros, artículos académicos, informes y publicaciones institucionales, con el objetivo de construir una base teórica consistente para el análisis.
El análisis documental complementó la revisión bibliográfica, utilizando fuentes institucionales y públicas de la corporación. Se examinaron informes de sostenibilidad, publicaciones en el sitio web oficial de la empresa, artículos periodísticos y contenidos audiovisuales. Estos documentos proporcionaron información sobre las prácticas ESG adoptadas, permitiendo la comprensión de los impactos sociales y ambientales de la implementación de estas prácticas por la organización.
Para el análisis de los datos recopilados, se empleó la técnica de análisis de contenido, con el objetivo de interpretar cualitativamente los textos y discursos. El objetivo fue identificar categorías temáticas relacionadas con la sostenibilidad, la gobernanza corporativa y el impacto social. La información se organizó para abordar aspectos como prácticas agroforestales, preservación de la Mata Atlántica, reducción de residuos, generación de ingresos dignos, capacitación de productores, gestión ética y la relación con la sociedad involucrada en el proceso productivo.
La elección del enfoque cualitativo y del estudio de caso único se justificó por la necesidad de examinar la integración de las prácticas ESG en la estrategia de negocios de la empresa de chocolates. Se buscó comprender la relación entre el desempeño económico y la generación de impacto social positivo a lo largo del proceso productivo y comercial. Esta metodología permitió investigar los mecanismos que conectaron el desempeño corporativo con la responsabilidad socioambiental, proporcionando subsidios para la incorporación de principios similares en otras organizaciones del sector alimentario.
3. Resultados y Discusión
El presente análisis de resultados revela cómo la adopción de prácticas Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ESG) se manifiesta en la construcción de un modelo de negocio sostenible en el sector alimentario, utilizando como estudio de caso una chocolatería brasileña. Los hallazgos demuestran que la empresa integró los principios ESG en su estrategia central, desde el origen del cacao hasta la comercialización de los productos, buscando conciliar valor económico con impacto socioambiental positivo. Este enfoque estratégico no solo fortaleció la reputación de la marca, sino que también impulsó la innovación en toda la cadena productiva, a pesar de los desafíos inherentes a las inversiones en sostenibilidad.
La evolución histórica del cultivo del cacao en el sur de Bahía, región de actuación de la chocolatería, es un pilar fundamental para comprender el contexto de sus prácticas. El área, conocida como Costa do Cacau, abarca municipios como Itacaré, Uruçuca e Ilhéus, y se expandió a otras localidades como Jaguaquara (Scaramuzzo, 2020; Dengo, s.d). Aunque el cacao se asociaba históricamente a América Central, estudios recientes indican su origen amazónico, presente en la vegetación desde hace más de 5.300 años (Zarillo et al., 2018). La introducción del cultivo en Bahía, alrededor de 1746, se vio favorecida por el clima húmedo y la sombra natural de la Mata Atlántica, consolidándose como un elemento estructurante de la economía regional (Aguiar; Pires, 2019).
Inicialmente, la producción de cacao en Bahía era incipiente y coexistía con otros cultivos agrícolas. Sin embargo, entre los siglos XIX y XX, se estableció el modelo agroexportador, caracterizado por el monocultivo y la concentración de tierras, emergiendo Ilhéus e Itabuna como polos productivos (Aguiar; Pires, 2019). La crisis económica posterior a la Segunda Guerra Mundial, intensificada por la competencia africana, y la diseminación de la escoba de bruja a partir de 1989, que causó la pudrición de los frutos, llevaron al colapso de la economía cacaotera regional, impulsando la búsqueda de alternativas productivas y el turismo (Chiapetti, 2009; Neves, 2018).
Ante este escenario, la Comisión Ejecutiva del Plan del Cacao (CEPLAC) fue creada para promover el desarrollo científico y tecnológico del cacao en Brasil, incentivando innovaciones en sistemas agroforestales, como el manejo cabruca, y el fomento a la producción sostenible (Chiapetti, 2009). La modernización de las técnicas en la segunda mitad del siglo XX, aunque beneficiaba a grandes productores, profundizó la desigualdad socioeconómica, fragilizando a los pequeños agricultores (Gasparetto, 1986). Este contexto histórico resalta la importancia de la reconfiguración productiva y de la adopción de un manejo sostenible.
Reconfiguración productiva y la adopción de un manejo sostenible – Sistema Cabruca
A partir de 2003, la producción de cacao en la región comenzó a incorporar, de manera más sistemática, prácticas sostenibles, con enfoque en la preservación de la biodiversidad y el equilibrio ecológico, especialmente a través del sistema cabruca y otros sistemas agroforestales, que se caracterizan por una baja deforestación. En este período, se observó un aumento en la participación de pequeños y medianos agricultores, con aproximadamente el 80% de los establecimientos rurales de cacao en Bahía siendo de agricultura familiar, muchos de los cuales adoptan el sistema cabruca (Gobierno del Estado de Bahía, 2025).
La relevancia ambiental del sistema cabruca es innegable, especialmente considerando que el bioma de la Mata Atlántica, que otrora ocupaba el 36% del territorio bahiano, hoy se restringe a solo el 6% del área original, fragmentado en diversas porciones (WAACK et al., 2022). La UNESCO, en 1999, reconoció la Costa del Descubrimiento como Sitio del Patrimonio Mundial Natural debido a la importancia de las reservas de Mata Atlántica (IPHAN, 2014). La mayor concentración de vegetación nativa preservada en el sur de Bahía se atribuye, en gran parte, al cultivo de cacao bajo el sistema cabruca, que actúa como un corredor ecológico y un aliado fundamental para el desarrollo sostenible.
El sistema cabruca consiste en la siembra de cacao en el estrato inferior del bosque, bajo la sombra de árboles más grandes que componen el estrato superior (Aguiar; Pires, 2019). Esta práctica contribuye a la elevación de la calidad del fruto, ya que la deposición de materia orgánica en el suelo, proveniente de la caída de las hojas de los árboles nativos, favorece el desarrollo del cacaotero. Además, la vegetación nativa ofrece mayor protección a los frutos, resultando en mejores condiciones productivas, según datos del Instituto Arapyaú.
La importancia del sistema cabruca trasciende la perspectiva productiva, evidenciando un alto compromiso con la conservación ambiental y configurándose como un modelo estratégico para el desarrollo sostenible en la cadena productiva del cacao. La chocolatería estudiada estructuró su proyecto de creación y desarrollo basándose en este tipo de manejo, reconociendo que el cuidado del cacao está intrínsecamente ligado a la preservación del ecosistema. El cultivo bajo sombra, en consorcio con otras especies como el banano, no solo mejora la calidad del fruto, sino que también mantiene la biodiversidad y fortalece las prácticas de desarrollo sostenible (Scaramuzzo, 2020; Dengo, s/d).
Origen de la Chocolatería y el Instituto Arapyaú – Transformación de la cadena del cacao
La chocolatería analizada tiene sus raíces en la actuación del Instituto Arapyaú, una institución privada y sin fines de lucro, creada en 2008 con el propósito de fortalecer vínculos sociales y promover la sostenibilidad en la Amazonía Legal y en el sur de Bahía. El nombre “Arapyaú”, de origen guaraní, significa “acto de renovación del mundo” (Instituto Arapyaú, s/d). El principal ideólogo del Instituto es un empresario reconocido por su actuación pionera en desarrollo sostenible y por haber fundado una de las mayores industrias de cosméticos del mundo, certificada como “Empresa B” (Scaramuzzo, 2020).
La génesis del Instituto Arapyaú se remonta a 2005, cuando su fundador, al adquirir una residencia de verano en el sur de Bahía, se encontró con comunidades en condiciones socioeconómicas precarias, con deficiencias en salud, educación y saneamiento básico (Sambrana, 2021). Este escenario impulsó la creación del Instituto, enfocado en el desarrollo socioeconómico local. Estudios identificaron la silvicultura, el turismo y el cultivo de cacao como ejes productivos centrales, presentando el cultivo de cacao el mayor potencial para la generación de empleos, con una estimación de 300 mil puestos de trabajo en diez años (Sambrana, 2021).
En 2015, el fundador del Instituto Arapyaú se asoció con un antiguo socio, convirtiéndose en cofundadores de la chocolatería. Esta asociación dio como resultado una estrategia de negocio que busca generar, de forma concomitante, valor económico e impacto social y ambiental positivo, fundamentada en el concepto de valor compartido (Creating Shared Value – CSV). La iniciativa pretendía construir una cadena de cacao más justa, saludable y sostenible (Sambrana, 2021).
Tras dos años de estudios sociales y técnicos sobre el cacao y sus directrices ambientales, la chocolatería fue creada en 2017, con el propósito de asegurar ingresos dignos a pequeños y medianos productores, valorando la calidad de las almendras de cacao (Sambrana, 2021). Inicialmente, el proyecto contaba con unos seis productores del sur de Bahía y solo una tienda física en São Paulo. En nueve años, la empresa expandió su apoyo a más de doscientos productores, con más de cincuenta tiendas en Brasil y dos unidades en París, consolidando su estrategia de internacionalización (Sartoreli, 2025).
Los productores de cacao que integran la cadena de suministro de la empresa reciben valores entre el 80% y el 160% superiores al precio de mercado convencional. Este valor agregado está directamente relacionado con el objetivo de la marca de incentivar la producción de cacao de altísima calidad, cultivado bajo el sistema cabruca, que se asocia al desarrollo sostenible y a la preservación ambiental, considerados propósitos innegociables de la empresa (Ataíde, 2023). La marca se enfoca en el cacao brasileño sostenible, adoptando el modelo bean-to-bar, que significa “del grano a la barra”.
Este modelo de fabricación es más natural, con mayor contenido de cacao y sin ingredientes ultraprocesados. Abarca el control integral de la cadena productiva, desde la cosecha y selección de los granos en áreas ambientalmente responsables, pasando por todas las etapas de procesamiento hasta el envasado final (Sartoreli, 2025; Dengo, s/d). El objetivo es garantizar la trazabilidad, el origen y el sabor real del chocolate, sin aditivos artificiales ni exceso de azúcar, fundamentando el negocio en los principios de la sostenibilidad y la responsabilidad social (Sambrana, 2021).
El flujo de selección de cacao implica orientaciones preliminares a los productores sobre criterios de calidad y sostenibilidad, basadas en el sistema cabruca (Mafra, 2022). Un equipo técnico de la empresa visita las propiedades para evaluar las condiciones socioambientales y de cultivo. Antes de la formalización, un lote de cacao se somete a análisis en el Centro de Innovación del Cacao (CIC) para verificar las propiedades químicas de las almendras. La marca también ofrece capacitaciones para formar a los productores asociados, con el objetivo de garantizar un producto de alta calidad.
Este proceso directo con los productores asegura la trazabilidad total de la cadena de suministro, permitiendo verificar la no utilización extensiva de pesticidas y la inexistencia de trabajo esclavo o infantil, prácticas incompatibles con los valores de la organización (Mafra, 2022). La empresa no actúa como intermediaria, adquiriendo el cacao solo cuando el productor manifiesta interés en comercializar, evitando la especulación. Financieramente, la marca aún no ha alcanzado plena rentabilidad, dependiendo de inversiones externas, pero espera alcanzar el punto de equilibrio en los próximos años (Sartoreli, 2025).
La obtención de beneficios representa un desafío adicional debido al propósito del negocio. A diferencia de muchas marcas que buscan la maximización de resultados financieros a través de franquicias, la chocolatería no adopta este modelo en su directriz estratégica central. La implementación de franquicias podría comprometer los valores de sostenibilidad, protección ambiental y apoyo al reciclaje, que son pilares innegociables de la empresa (Mafra, 2022). Esta elección refleja el compromiso con un modelo de negocio que prioriza el impacto sobre la rentabilidad inmediata.
La Chocolatería y los Pilares “ESG”
Las siglas ESG, que se refieren a los pilares ambiental (E), social (S) y de gobernanza (G), han transformado la percepción de las marcas y empresas sobre la sostenibilidad. Alinear el propósito organizacional con los principios ESG contribuye a la creación de valor positivo para los inversores y demás partes interesadas (Nascimento, 2023). El término “ESG” fue introducido en 2004, por la publicación Who Cares Wins del Pacto Mundial de la ONU y del Banco Mundial, cuestionando cómo integrar factores sociales, ambientales y de gobernanza al mercado de capitales (REDE BRASIL DO PACTO GLOBAL, [s.d.]).
La relevancia de esta temática impulsó la incorporación de los principios ESG en diversos sectores empresariales, incluido el alimentario. Los fundadores de la chocolatería, al establecer el proyecto, buscaron estructurar un negocio que agregara valor económico, impacto social y beneficios ambientales, alineando los principios ESG al concepto de la marca (Mafra, 2022). Según el cofundador, la implementación de los pilares ESG amplía la visión empresarial a todas las cadenas del negocio, desde la selección de ingredientes y embalajes hasta la remuneración de los colaboradores (Exame, 2022).
La empresa posee la certificación B Corporation, que atesta el cumplimiento de elevados estándares de desempeño social, ambiental y de gobernanza, indicando que el negocio equilibra lucro y propósito (Dengo, 2023). Esta certificación evalúa criterios como misión, transparencia y responsabilidad legal (Gobernanza), remuneración, beneficios, calidad de vida e inclusión (Trabajadores), impacto local, diversidad y proveedores (Comunidad), gestión ambiental, cadena productiva y emisiones (Medio Ambiente), y ética en los productos, salud y privacidad (Clientes), abarcando los pilares S y G. Esta certificación está alineada a la estrategia de internacionalización de la marca, atendiendo a las exigencias de mercados europeos que valoran parámetros ambientales y sociales.
Aspecto Ambiental
En el pilar ambiental, la chocolatería alinea su actuación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030 de la ONU, buscando patrones de consumo responsable, reducción de residuos y uso de materiales reciclables. Hay un incentivo a políticas de prevención, reducción, reutilización y reciclaje de los recursos naturales (Dengo, 2023). La organización se posiciona con un modelo de negocio enfocado en el cultivo de cacao bajo el sistema cabruca, un método agroforestal que contribuye a la preservación ambiental y al desarrollo sostenible, aplicando el ODS que destaca la importancia de la agricultura sostenible para regenerar el suelo, proteger la biodiversidad y secuestrar carbono, manteniendo el “bosque en pie”.
La preocupación ambiental de la marca se refleja en la implementación de medidas de sostenibilidad en sus tiendas, como el uso de envases 100% reciclables, en consonancia con el ODS que trata del consumo y producción responsables. En 2023, la chocolatería lanzó un envase íntegramente de papel de cacao, 100% compostable. En 2024, tras dos años de investigación, la marca lanzó una línea de envases para trufas libres de plástico, siendo una de las primeras en el mercado (Dengo, 2023).
La tendencia de la organización es alcanzar el cero plástico en sus embalajes en pocos años. Los productos de temporada, como los de Pascua y Navidad, se comercializan en embalajes de tela, acompañados de un manual que orienta sobre la reutilización del material para otros fines. Según el cofundador, aproximadamente el 93% de los embalajes de la empresa ya no utilizan plástico en el proceso productivo, con el compromiso institucional de eliminar integralmente este material hasta 2030, reforzando el alineamiento a la Agenda 2030 y a la sostenibilidad ambiental (Sartoreli, 2025).
Las acciones ambientales de la marca incluyen el sistema cabruca (ODS 2, 13, 15), que resulta en biodiversidad preservada y carbono secuestrado. La agricultura sostenible (ODS 2, 2.3, 8) implica verificación socioambiental de proveedores, soporte agronómico y reducción de pesticidas, promoviendo una cadena más ética y mejorando la calidad del cacao. Los envases sostenibles y reciclables (ODS 3, 12, 13) apuntan a un 93% sin plástico para 2025 y un 100% reciclables, con el objetivo de eliminar totalmente el plástico para 2030, resultando en la primera trufa cero plástico del mercado y reducción de residuos sólidos.
El monitoreo de Gases de Efecto Invernadero (GEI) (ODS 12, 13) y la descarbonización de la cadena incluyen el mapeo de emisiones indirectas y el Plan Innova Cacao 2023, resultando en gobernanza climática integrada y ventaja competitiva. El Proyecto Créditos para la Tierra (ODS 1, 8, 13, 15), en asociación con ECAM/ReSeed, ofrece créditos de carbono como ingreso complementario, remunerando a los productores por prácticas sostenibles e incentivando la preservación forestal. La trazabilidad del cacao (ODS 2, 12, 15) a través del sistema SBRC y geolocalización garantiza cacao certificado libre de deforestación y credencial para exportación a Europa.
La vida terrestre y la biodiversidad (ODS 2, 13, 15) se mantienen mediante la preservación de la Mata Atlántica y la recuperación de áreas degradadas, valorando el bosque como un activo productivo. El consumo y la producción responsables (ODS 3, 12) se manifiestan en un menor contenido de azúcar (27-28% vs. 45-55% de la industria), el uso de mantequilla natural y la educación del consumidor, lo que resulta en un producto de mayor valor agregado y un compromiso del consumidor como agente de impacto.
Dimensión Social
En el aspecto social, la marca de chocolates fue concebida con la intención de generar un impacto social positivo en toda la cadena productiva, alineándose a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La empresa paga por el cacao valores superiores a los practicados por el mercado, con el objetivo de asegurar una remuneración digna a los productores, fomentando el desarrollo local y promoviendo la inclusión social y económica de pequeños y medianos productores, contribuyendo a la reducción de las desigualdades sociales (Terzian, 2023).
El cofundador de la empresa enfatiza que el mundo necesita negocios de impacto que se comprometan con los desafíos socioambientales, evaluando el impacto relativo de cada valor extraído del sistema y lo que se devuelve en beneficios para colaboradores, proveedores, clientes, comunidades y medio ambiente (Sambrana, 2021). El impacto social, por lo tanto, va más allá de la generación de empleos, abarcando la garantía de una renta digna, el llamado living income, que posibilita el acceso a alimentación, vivienda, salud, educación y dignidad (Terzian, 2023). Este debate, antes restringido al campo político, ahora exige el compromiso directo de las empresas.
La producción mundial de cacao alcanza alrededor de 5 millones de toneladas anuales, siendo aproximadamente el 75% proveniente de pequeños y medianos productores, muchos en situación de vulnerabilidad socioeconómica (Pastore, 2023). En 2023, la empresa remuneró a sus productores en un nivel aproximadamente un 92% superior al valor de mercado del cacao, correspondiendo a un precio aproximado entre R$ 33 y R$ 34 por kilo. A pesar de este avance, en 2022, solo el 38% de los productores vinculados a la chocolatería alcanzaron el nivel de “ingreso digno”, estimado en R$ 2.600,00 mensuales. Aunque modesto, este progreso representa un alejamiento gradual de la línea de la miseria y la construcción de relaciones productivas más justas y sostenibles.
La remuneración justa y el ingreso digno (ODS 1, 2.3, 10) resultan en el pago de aproximadamente 92% por encima del mercado, con el 38% de las familias alcanzando la meta de ingreso digno y un alejamiento gradual de la línea de pobreza. Las vacantes afirmativas y la diversidad (ODS 10) promueven programas de inclusión y equidad de oportunidades para grupos históricamente desfavorecidos, ampliando la diversidad en el ambiente corporativo y promoviendo la justicia distributiva. El combate al trabajo infantil y el apoyo técnico a los productores (ODS 2, 8) incluyen verificación rigurosa en la cadena de proveedores y soporte agronómico en el sistema cabruca, resultando en tolerancia cero al trabajo irregular y mejora en la calidad y productividad del cacao.
El consumo consciente y el producto con menor contenido de azúcar (ODS 3, 12) implican la reducción gradual del contenido de azúcar a 27-28% (vs. 45-55% de la industria convencional), involucrando al consumidor como agente de impacto y ofreciendo un beneficio directo a la salud. El Proyecto Créditos para la Tierra (ODS 1, 8, 13, 15), con créditos de carbono como ingreso complementario y asociación ECAM/ReSeed, remunera a los productores por prácticas sostenibles e incentiva la preservación forestal. El valor adicional pagado por el cacao no es subsidiado solo por la empresa, sino también por los consumidores conscientes que eligen la marca por sus directrices socioambientales (Sartoreli, 2025).
La cadena mundial del chocolate mueve más de 120 mil millones de dólares, pero está marcada por profundas desigualdades, con gran parte del cacao importado de África, donde la producción se asocia frecuentemente con la explotación infantil y condiciones análogas a la esclavitud (Sartoreli, 2025). Ante este escenario, es fundamental que los consumidores cuestionen el origen de los insumos y participen de una corriente crítica. El chocolate de la marca tiene un mayor valor agregado por estar asociado a una política empresarial que reduce los impactos sociales negativos y protege el medio ambiente.
La empresa también adopta políticas de promoción de la diversidad en su plantilla, a través de vacantes afirmativas y programas de equidad de oportunidades para grupos históricamente desfavorecidos, reforzando el compromiso con la inclusión social y la justicia distributiva, según publicaciones de la marca. La Organización Mundial de la Salud recomienda que el consumo de azúcar no supere el 5% del valor calórico diario. En Brasil, este índice varía entre el 15% y el 18%. La estrategia de la empresa es reducir gradualmente el contenido de azúcar al 27-28%, sin superar el 30%, mientras que la industria mantiene índices entre el 45% y el 55% (Sartoreli, 2025).
Aspecto Gobernanza
En el pilar de Gobernanza, la organización estudiada estructura su actuación basándose en políticas corporativas claras, alineadas a los principios de ética, integridad, transparencia y cumplimiento legal, en consonancia con las mejores prácticas de gobernanza corporativa y las directrices ESG. La empresa adopta instrumentos formales de control, como el Código de Conducta y Ética, la Política Anticorrupción Corporativa y el Sistema de Gestión de Protección de Datos, en conformidad con la Ley General de Protección de Datos (LGPD).
La Política Anticorrupción Corporativa establece directrices, responsabilidades y estándares de conducta para prevenir, identificar y reprimir actos de corrupción, tanto en las relaciones con la administración pública como en las relaciones privadas. Esta política se aplica a todos los socios, administradores, gerentes, colaboradores, prestadores de servicios, proveedores y demás terceros que actúen en nombre de la empresa, reforzando el compromiso institucional con la integridad en toda la cadena de valor (Dengo, s/d).
Entre las directrices más relevantes de la Política Anticorrupción, destaca la tolerancia cero a cualquier forma de corrupción, activa o pasiva, en conformidad con la Ley nº 12.846/2013 (Ley Anticorrupción) y la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción. La empresa veda expresamente la oferta, promesa o concesión de ventajas indebidas a agentes públicos o a terceros, así como la financiación, patrocinio o subsidio de prácticas ilícitas, el uso de personas interpuestas para ocultación de intereses y fraudes en procedimientos licitatorios (Dengo, s/d).
En cuanto a la protección de datos personales, la empresa ha estructurado un programa robusto de cumplimiento de la LGPD, integrándolo funcionalmente a su gobierno corporativo. En cumplimiento del artículo 41 de la Ley nº 13.709/2018, la marca ha nombrado a un responsable del tratamiento y protección de datos (Data Protection Officer – DPO), encargado de actuar como canal de comunicación entre la controladora, los titulares de los datos y la Autoridad Nacional de Protección de Datos (ANPD). También se nombró un sustituto para garantizar la continuidad operativa del programa (Dengo, 2023).
Las atribuciones del DPO abarcan desde el asesoramiento interno sobre operaciones de tratamiento de datos hasta el seguimiento de la conformidad normativa, la realización de evaluaciones de impacto a la protección de datos y la cooperación con la ANPD. El DPO se reporta directamente a la alta dirección de la empresa, actuando con autonomía e independencia, sin conflicto de intereses, lo que refuerza la credibilidad y efectividad del programa de privacidad (Dengo, 2023). La empresa también desarrolló materiales educativos internos sobre ciberseguridad y prevención de fraudes digitales, incluyendo folletos sobre phishing y estafas de QR Code (quishing) para colaboradores, clientes, proveedores y visitantes (Dengo, s/d).
La Política de Cookies de la empresa, revisada en junio de 2025, detalla con transparencia las categorías de cookies utilizadas, proporcionando mecanismos claros de gestión y revocación del consentimiento, alineándose a la conducta ética de la gobernanza corporativa. Otro punto central de la gobernanza es la gestión de riesgos y el monitoreo continuo, a través de procedimientos internos de fiscalización, evaluación de riesgos de corrupción y aplicación de sanciones disciplinarias proporcionales a la gravedad de las infracciones, que pueden variar desde advertencia verbal hasta despido inmediato (Dengo, s/f).
La política prevé capacitaciones internas periódicas para concienciación sobre normas anticorrupción y legislaciones aplicables. La empresa fomenta activamente la cultura de denuncia, asegurando canales formales de comunicación y confidencialidad de la información para proteger a los denunciantes y posibilitar la investigación de violaciones, reforzando la corresponsabilidad colectiva por la integridad organizacional (Dengo, s/f). En el monitoreo de la cadena productiva y el cumplimiento con proveedores, ante los riesgos de trabajo análogo a la esclavitud, trabajo infantil y deforestación en el cultivo de cacao, la organización adopta una política rigurosa de rastreo y verificación.
Para ello, implementa un modelo de verificación previa alineado con el ODS 2.3, que tiene como objetivo garantizar ingresos dignos para los pequeños productores rurales, uno de los objetivos centrales de la marca. El proceso de formalización de alianzas con productores locales de cacao no es automático, exigiendo un análisis riguroso de la viabilidad de la alianza, que abarca la evaluación técnica de la calidad del cacao y la verificación del cumplimiento de las directrices socioambientales mínimas de la empresa (Way Carbon, 2025). Se examinan aspectos como la ausencia de mano de obra análoga a la esclavitud o trabajo infantil, prácticas agrícolas responsables y reducción del uso de agrotóxicos.
Para el control de las emisiones de GEI, la empresa formalizó una asociación con una consultoría especializada para monitorear el Alcance 3 en toda la cadena de valor, que abarca todas las emisiones indirectas de gases de efecto invernadero, como materias primas, transporte y uso de los productos (Way Carbon, 2025). Esta postura refuerza la gobernanza integrada a la sostenibilidad, garantizando transparencia y responsabilidad en toda la cadena de suministro (Sartoreli, 2025). En el contexto de expansión internacional, la empresa se anticipa a las exigencias regulatorias del Reglamento de Deforestación de la Unión Europea (EUDR), que prohíbe la importación de siete productos básicos, incluido el cacao, de áreas deforestadas después del 31 de diciembre de 2020 (AGROSUMMIT, 2025).
La regulación impone trazabilidad total de la cadena productiva por geolocalización y procesos rigurosos de debida diligencia, exigiendo productos certificados como “libres de deforestación”. En línea con esto, la cadena productiva del cacao de Rondônia implementa el Sistema Brasileño de Trazabilidad del Cacao (SBRC), en asociación con Sebrae y el Centro de Innovación del Cacao. Este proyecto, desarrollado con startups de georreferenciación, asegura la transparencia de la producción desde el cultivo hasta el consumidor final (AGROSUMMIT, 2025).
El SBRC permite identificar el origen de la producción y verificar que el cacao no proviene de áreas deforestadas, optimizando el proceso de debida diligencia y abarcando aspectos ambientales y sociales, como las condiciones de trabajo. Aunque el proyecto se encuentra en Rondônia, el Centro de Innovación del Cacao señala el sur de Bahía como el próximo territorio en adoptar la tecnología. La marca ya ha establecido alianzas para otorgar un premio del 25% sobre el valor del cacao a los productores que utilizan el sistema de trazabilidad, incentivando financieramente la adopción de prácticas transparentes y socioambientalmente responsables (AGROSUMMIT, 2025).
Los indicadores de gobernanza y cumplimiento corporativo de la marca incluyen baja litigiosidad laboral, con aproximadamente 36 procesos activos para más de 50 tiendas, lo que es un número significativamente reducido en proporción a su tamaño (JUSBRASIL, 2026). El cumplimiento de la LGPD y la política anticorrupción están asegurados por un Código de Conducta y Ética, capacitaciones periódicas y un canal de denuncias. La verificación de proveedores y el canal de denuncias garantizan un proceso continuo de verificación socioambiental y el secreto de la información.
La trazabilidad del cacao y el cumplimiento del EUDR están garantizados por el SBRC y la geolocalización, lo que resulta en una cadena productiva certificada y libre de deforestación, una credencial para la exportación a Europa. El monitoreo de emisiones y la descarbonización, con mapeo de emisiones indirectas y meta de cero emisiones, integran la gobernanza climática y posicionan a la empresa para el mercado neutro en carbono. La certificación B Corporation atestigua un alto desempeño socioambiental, credibilidad institucional y alineación con la estrategia de internacionalización (Dengo, 2023).
La gobernanza de la empresa se caracteriza por un liderazgo basado en la escucha activa, la comunicación transparente y la cercanía con los colaboradores, fortaleciendo el compromiso interno y la confianza entre los stakeholders. La visibilidad de los líderes y la gestión humanizada contribuyen a la consolidación de una cultura organizacional ética, coherente con el propósito de la marca. La gobernanza corporativa está orientada a la perennidad del negocio y a la generación de impacto socioambiental positivo, demostrando un compromiso integral con la sostenibilidad.
Costo real de los alimentos, la salud y las externalidades
Uno de los principales desafíos que enfrenta la chocolatería se refiere al costo real de los alimentos, que a menudo no está explícitamente incorporado en el precio final pagado por el consumidor, sino que es asumido, de manera difusa, por todos los agentes de la cadena productiva. Brasil es el sexto mayor productor mundial de cacao, detrás de países africanos como Costa de Marfil y Ghana, y de Ecuador e Indonesia (ICCO, 2025). El cacao tiene una gran relevancia como producto básico agrícola, involucrando una amplia cadena desde pequeños productores hasta grandes procesadores.
Brasil también importa cacao de países africanos debido a la insuficiencia de la producción nacional para satisfacer la demanda interna. La chocolatería brasileña destaca que la calidad del chocolate no debe ser evaluada solo por la técnica, sino sobre todo por la calidad de los ingredientes, de la almendra, del suelo y del origen del cacao (Sartoreli, 2025). Gran parte de la industria retira la manteca de cacao natural para su uso en otros productos, sustituyéndola por grasas como aceite de palma o soja. En Brasil, más de la mitad de una barra de chocolate está compuesta por azúcar, que es un ingrediente más barato, adictivo y capaz de enmascarar la baja calidad del cacao, transfiriendo este costo a la salud del consumidor (Sartoreli, 2025).
La Organización Mundial de la Salud recomienda que el consumo de azúcar no supere el 5% del valor calórico diario. En Brasil, este índice varía entre el 15% y el 18%. La estrategia de la empresa es reducir gradualmente el contenido de azúcar, respetando la adaptación del mercado consumidor. Actualmente, los productos de la marca presentan entre un 27% y un 28% de azúcar, sin superar el 30%, mientras que gran parte de la industria brasileña mantiene índices entre el 45% y el 55% (Sartoreli, 2025). Otro factor de abaratamiento del producto es la utilización de mano de obra extremadamente barata, muchas veces asociada al trabajo infantil o análogo a la esclavitud, transfiriendo el costo no reflejado en el precio final al productor, la salud del consumidor o el medio ambiente.
La marca fomenta la producción de cacao en áreas de Mata Atlántica, promoviendo el bosque en pie, la recuperación de áreas degradadas y la generación de ingresos para pequeños y medianos productores, priorizando prácticas libres de aromatizantes artificiales y agentes químicos. La ONU afirma que los sistemas alimentarios globales generan alrededor de 12 billones de dólares en externalidades anuales. Si estos costos fueran incorporados, los alimentos deberían costar, en promedio, el doble, pudiendo llegar a cinco veces más en el caso de dietas saludables. El consumo consciente es un acto democrático diario que refleja el mundo que se desea construir.
Proyectos climáticos, políticas públicas y perspectivas futuras
En asociación con ReSeed y ECAM, la chocolatería desarrolló el proyecto “Créditos para la Tierra / Credits for Life”, que actualmente involucra a más de cien familias. El proyecto tiene como objetivo valorar y remunerar prácticas sostenibles de pequeños productores rurales, reconociendo su papel en la mitigación del cambio climático a través de la medición del carbono retenido en sistemas agroforestales, como el cacao cabruca (ECAM, 2025). El objetivo central es transformar la cadena productiva del cacao en el sur de Bahía, valorando a pequeños y medianos productores y promoviendo prácticas sostenibles en la Mata Atlántica, incentivando una economía de bajo carbono.
La preocupación por los pilares ESG se ha ampliado, abarcando no solo la producción de cacao, sino también el embalaje, la logística y la neutralización de emisiones. En octubre de 2025, la empresa se asoció con una organización especializada en descarbonización, gestión de riesgos climáticos y ESG, con el objetivo de alcanzar cero emisiones a lo largo de la cadena productiva. Brasil, siendo el sexto mayor productor mundial de cacao, tiene como meta duplicar la producción para 2030, apoyado por incentivos financieros y sociales, como el Plan Inova Cacau 2030.
Organizaciones como la World Cocoa Foundation destacan que el aumento de la productividad es un vector esencial para el crecimiento de la cosecha brasileña. Datos del IBGE indican que alrededor del 60% de los productores de cacao son agricultores familiares. Aproximadamente el 80% de la producción nacional tiene origen agroforestal, lo que posiciona a Brasil de manera estratégica en la bioeconomía global. En este contexto, la producción de cacao sostenible se presenta como un vector relevante para el desarrollo territorial, la promoción de la justicia social y la mitigación de los cambios climáticos, sin embargo, no sin desafíos económicos y operativos significativos.
En el caso de la empresa analizada, la opción estratégica por un modelo de negocio orientado por prácticas ESG, como la valorización del sistema cabruca y la remuneración diferenciada de los productores, implicó costos operativos más elevados y la renuncia, hasta el momento, a la obtención de márgenes de beneficio tradicionales. Según datos institucionales, la empresa aún no ha alcanzado rentabilidad, dado que gran parte de sus ingresos se ha destinado a inversiones estructurales necesarias para la consolidación de un negocio sostenible, con el objetivo de encontrarse pronto en una etapa de equilibrio financiero, en la que no hay pérdidas, pero tampoco generación de beneficios.
Esta realidad evidencia que la adopción de prácticas sostenibles, aunque produce impactos socioambientales positivos, demanda un elevado volumen de inversiones e involucra elecciones que tensionan la lógica económica convencional del sector. De esta forma, el modelo analizado no debe ser comprendido como un arreglo de “perfecta armonía”, sino como un proceso en construcción, marcado por la búsqueda gradual de regulación de los ingresos, permitiendo evaluar, de forma crítica, la viabilidad y la escalabilidad de iniciativas empresariales comprometidas con la sostenibilidad.
En resumen, la investigación demostró que la adopción de prácticas ESG por la chocolatería brasileña constituye una estrategia de diferenciación competitiva y un instrumento de transformación social. La integración del sistema cabruca, la eliminación progresiva del plástico, la remuneración justa a los productores y la gobernanza transparente con políticas anticorrupción y cumplimiento de la LGPD, aunque exigen inversiones significativas e impactan la rentabilidad a corto plazo, fortalecen la reputación de la marca y promueven impactos socioambientales positivos, alineando propósito y rentabilidad en un modelo de negocio en constante evolución.
4. Conclusión
El presente estudio analizó cómo la adopción de prácticas Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ESG) contribuyó a la consolidación de un modelo de negocio sostenible en el sector alimentario brasileño, a partir del estudio de caso de una empresa nacional de chocolates. Se verificó que la integración de los pilares ambiental, social y de gobernanza se manifestó en la implementación de un sistema productivo que valora el cultivo de cacao bajo el método cabruca, promoviendo la preservación de la Mata Atlántica y el secuestro de carbono. En el aspecto social, se identificó la remuneración justa a los productores, significativamente superior al precio de mercado, y el compromiso con la reducción del contenido de azúcar en los productos, además de políticas de diversidad y combate al trabajo irregular en la cadena de suministro. En gobernanza, se observó la formalización de políticas anticorrupción, el cumplimiento de la Ley General de Protección de Datos y un robusto sistema de trazabilidad del cacao, elementos que fortalecieron la transparencia y la reputación corporativa. La principal contribución del estudio reside en demostrar que la adopción de prácticas ESG puede actuar como una estrategia de diferenciación competitiva y un instrumento de transformación social, alineando propósito y rentabilidad.
Sin embargo, el análisis reveló que el modelo de negocio de la chocolatería aún no ha alcanzado la plena rentabilidad, dependiendo de inversiones externas, dado que los costos operativos son elevados debido a las inversiones estructurales en sostenibilidad. Esta limitación evidencia que la escalabilidad de iniciativas empresariales orientadas por ESG en el sector alimentario demanda condiciones habilitadoras, como políticas públicas de incentivo, estímulos fiscales y un cambio en el patrón de consumo. Se sugiere que estudios futuros investiguen la efectividad de tales políticas y el impacto de la concienciación del consumidor en la viabilidad económica de modelos de negocio sostenibles a mayor escala, con el fin de comprender los mecanismos que pueden acelerar la transición hacia una economía de bajo carbono y socialmente justa. La experiencia de la marca, aunque en construcción, apunta a la creciente necesidad de alinear propósito y rentabilidad en el escenario empresarial contemporáneo.
Referencias Bibliograficas
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GIL, A. C. Como elaborar Projetos de Pesquisa. 2017. 6. ed. Editora: Gen Atlas.
SCARAMUZZO. M. 2020. Chocolate sustentável do sul da Bahia quer ganhar o mundo. São Paulo, SP, Brasil. Disponível em: < https://www.uol.com.br/nossa/noticias/agencia-estado/2020/08/26/chocolate-sustentavel-do-sul-da-bahia-quer-ganhar-o-mundo.htm?cmpid=copiaecola > Acesso em: 3 de ago. 2025.
Yin, R. K. 2001. Estudo de caso: planejamento e métodos. 2.ed. Bookman, Porto Alegre, RS, Brasil.
ZARRILLO, S., GAIKWAD, N., LANAUD, C. et al. 2018. The use and domestication of Theobroma cacao during the mid-Holocene in the upper Amazon. Nat Ecol Evol 2, 1879–1888.
Artículo originado del Trabajo de Conclusión de Curso de la Especialización en Compliance y ESG del MBA USP/Esalq
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