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09 de octubre de 2026
Inventarios Corporativos de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero: Metodologías, Desafíos y Buenas Prácticas
Inventarios Corporativos de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero: Metodologías, Desafíos y Buenas Prácticas
Luis Guilherme da Silva Paula; Gabriela Trindade Pinheiro
DOI: 10.22167/2675-6528-202603196
Artículo derivado del Trabajo de Conclusión de Curso (TCC), con contenido basado en el trabajo original del alumno y adaptado al formato editorial de la Revista E&S con el apoyo de la herramienta ResumeAI, solución de inteligencia artificial desarrollada por el Instituto Pecege para síntesis y organización textual.
Resumen
El presente estudio analizó los inventarios corporativos de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de empresas multinacionales del sector energético. El objetivo fue evaluar comparativamente los inventarios de Petrobras y Eletrobras, en el período de 2019 a 2023, con foco en las metodologías, desafíos técnicos e institucionales, y buenas prácticas de medición, gestión y reporte. La investigación, de carácter descriptivo-analítico y documental, examinó los enfoques adoptados para la definición de límites organizacionales, la contabilización de los alcances 1, 2 y 3, el uso de indicadores de intensidad de carbono y los mecanismos de gobernanza climática corporativa. Los resultados indicaron la adopción generalizada de referenciales metodológicos internacionales consolidados, pero revelaron desafíos persistentes relacionados con la comparabilidad de los inventarios, la calidad de los datos, la variabilidad sistémica del sector y la gestión de emisiones indirectas. Se observó convergencia entre las empresas en la institucionalización de los inventarios como instrumentos de gobernanza ambiental, con integración a procesos decisorios, verificación independiente y divulgación pública. Se concluyó que la consolidación de buenas prácticas metodológicas e institucionales fortaleció la transparencia, la credibilidad y la utilidad estratégica de los inventarios corporativos de GEI, contribuyendo al papel del sector energético en la transición hacia una economía de bajo carbono.
Palabras clave: Gases de efecto invernadero; Gobernanza climática; Inventario de emisiones; Sector energético; Sostenibilidad empresarial.
1. Introducción
El cambio climático se configura como uno de los principales desafíos globales contemporáneos, exigiendo transformaciones estructurales en los modelos de producción y consumo, sobre todo en los sectores intensivos en carbono. En este contexto, el sector energético asume un papel central, ya que abarca actividades de generación eléctrica, transporte, refinación y uso de combustibles fósiles, siendo responsable de la mayor parte de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero (GEI). Según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, 2022a), las emisiones globales de dióxido de carbono provenientes de la quema de combustibles fósiles y de procesos industriales alcanzaron aproximadamente 38 ± 3 gigatoneladas en 2019, correspondiendo a cerca de dos tercios de las emisiones globales totales de GEI. Este escenario refuerza la relevancia estratégica del sector energético en la mitigación del cambio climático.
Ante este contexto, los inventarios corporativos de gases de efecto invernadero se han convertido en instrumentos esenciales para la gestión de los riesgos climáticos, el cumplimiento de los requisitos regulatorios y el posicionamiento estratégico de las empresas frente a la transición hacia una economía baja en carbono. Además de respaldar las decisiones internas, estos inventarios fortalecen la transparencia y la credibilidad corporativa ante inversores, reguladores y otras partes interesadas, permitiendo el seguimiento del desempeño ambiental y la exposición a riesgos físicos y de transición climática (IPCC, 2023; IEA, 2022b; CDP, 2024).
La elaboración y el reporte de las emisiones corporativas de GEI se basan, predominantemente, en referenciales metodológicos internacionales ampliamente reconocidos, como el Greenhouse Gas Protocol (WRI & WBCSD, 2004), la norma ISO 14064-1 (ABNT, 2018) y las directrices del IPCC (IPCC, 2021). Estos instrumentos estructuran la contabilización de las emisiones según tres categorías principales: emisiones directas provenientes de fuentes bajo control de la organización (alcance 1), emisiones indirectas asociadas a la energía adquirida (alcance 2) y otras emisiones indirectas a lo largo de la cadena de valor (alcance 3). En el caso de empresas multinacionales del sector energético, la aplicación de estas metodologías es particularmente desafiante, en razón de la complejidad operacional, la dispersión geográfica de los activos y la multiplicidad de proveedores y socios.
A pesar de los avances institucionales observados en los últimos años, persisten lagunas metodológicas y operacionales relevantes. Las diferencias en la definición de límites organizacionales, en la selección de factores de emisión y potenciales de calentamiento global, así como en el tratamiento de emisiones biogénicas o evitadas, comprometen la comparabilidad entre inventarios de empresas del mismo sector (Hernandez-Vega, 2025; Marlowe & ClarkE, 2022). Como consecuencia, los resultados se vuelven susceptibles a incertidumbres, debilitando análisis sectoriales y dificultando la evaluación del progreso en el control global de las emisiones de Gases de efecto invernadero (GEI) (NGFS, 2024).
En Brasil, iniciativas como el Programa Brasileiro GHG Protocol, coordinado por la Fundação Getulio Vargas (FGV, 2024), han contribuido a la adaptación de las metodologías internacionales al contexto nacional y a la ampliación de la divulgación pública de los inventarios corporativos. Paralelamente, la cooperación entre el Carbon Disclosure Project (CDP) y la Comissão de Valores Mobiliários (CVM) refuerza la agenda de transparencia climática en el mercado de capitales (FGV, 2024; CDP, 2024). Aun así, la adopción de inventarios completos, verificados y metodológicamente consistentes permanece heterogénea entre las empresas del sector energético, reflejando diferencias de madurez institucional y capacidad técnica (Aiuto, Huckins & Momblanco, 2024). Además, persisten desafíos operacionales relacionados con la recolección y la calidad de los datos, especialmente en cadenas de suministro extensas y en la medición de emisiones de metano. La ausencia de reporte por parte de pequeñas y medianas empresas crea lagunas relevantes en los inventarios sectoriales, comprometiendo la efectividad de las estrategias de mitigación (Navarro et al., 2017).
Ante este escenario, el presente estudio tiene como objeto el análisis de los inventarios corporativos de gases de efecto invernadero elaborados por empresas multinacionales del sector energético, con foco en las metodologías adoptadas, en las prácticas de gestión y reporte y en los desafíos técnicos, organizacionales y regulatorios asociados. El objetivo general consiste en analizar críticamente las principales metodologías, etapas, buenas prácticas y dificultades relacionadas con la elaboración de estos inventarios, buscando identificar referenciales ampliamente utilizados, mapear prácticas eficaces, comprender los principales obstáculos y proponer recomendaciones que fortalezcan la medición, la transparencia y la comparabilidad de las emisiones corporativas de GEI, contribuyendo al papel estratégico del sector energético en la transición hacia una economía de bajo carbono.
2. Material y Métodos
El presente estudio se caracterizó como una investigación aplicada, de naturaleza descriptivo-analítica, y se estructuró como una investigación documental, siguiendo las directrices de Gil (2017) y Lakatos y Marconi (2017). Se adoptó un enfoque metodológico mixto, combinando elementos cuantitativos y cualitativos para profundizar la comprensión del fenómeno investigado. Esta elección permitió un análisis exhaustivo de los inventarios corporativos de gases de efecto invernadero.
En la dimensión cuantitativa, se realizó la organización de series históricas de emisiones absolutas, abarcando los alcances uno, dos y tres, cuando estaban disponibles en los documentos analizados. Adicionalmente, se compilaron y examinaron indicadores de intensidad de carbono. Esta etapa tuvo como objetivo la estructuración de un panorama temporal del desempeño de las empresas en relación con sus emisiones de Gases de efecto invernadero (GEI), permitiendo la identificación de patrones y tendencias a lo largo del período estudiado.
La dimensión cualitativa se centró en el análisis de las elecciones metodológicas adoptadas por las empresas, de los criterios de contabilización empleados, de las estructuras de gobernanza climática implementadas y de las limitaciones explicitadas en los documentos. Para ello, se siguió la lógica de estudio de caso documental, conforme propuesto por Yin (2016), y los procedimientos de análisis documental, conforme Bardin (2016). Este enfoque permitió una comprensión profunda de las prácticas y desafíos inherentes a la elaboración de los inventarios.
La unidad de análisis empírico consistió en los inventarios corporativos de gases de efecto invernadero (GEI) elaborados por empresas multinacionales del sector energético. Específicamente, el estudio se centró en la evaluación comparativa de los inventarios de Petróleo Brasileiro S.A. (Petrobras) y de Centrais Elétricas Brasileiras S.A. (Eletrobras). Ambas empresas fueron seleccionadas por su relevancia en el escenario energético brasileño y por la disponibilidad pública de sus informes ambientales.
Los datos se recopilaron de informes anuales, informes de sostenibilidad e inventarios corporativos de GEI, todos divulgados públicamente por las empresas Petrobras y Eletrobras. El período de recopilación abarcó los años 2019 a 2023. La delimitación temporal se estableció en función de la disponibilidad de series históricas consolidadas, comparables y públicamente accesibles para ambas organizaciones en el momento de la investigación.
Para el análisis de los inventarios, se consideraron los referenciales metodológicos internacionales ampliamente reconocidos, como el Greenhouse Gas Protocol (WRI & WBCSD, 2004), las directrices del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, 2021) y la norma ABNT NBR ISO 14064-1 (ABNT, 2018). Además, se observaron los alineamientos a estándares de reporte como el GRI 305 (GRI, 2016), que orientan la divulgación de información sobre emisiones.
La selección de los documentos para el análisis siguió criterios específicos. Se incluyeron únicamente inventarios que presentaran estructura para los alcances uno y dos, como mínimo, y que explicitaran claramente la metodología utilizada. Se exigió también una serie histórica mínima de datos e información suficiente para el análisis del desempeño climático. Los informes que contenían lagunas relevantes o inconsistencias que impidieran la comparación fueron excluidos del alcance de la investigación.
Durante el análisis, se consideraron aspectos como la heterogeneidad en la cobertura del alcance tres, las revisiones metodológicas y los cambios de perímetro organizacional de las empresas. También se tuvo en cuenta la influencia de factores exógenos, como la hidrología y el despacho sistémico, que pueden afectar los indicadores sectoriales. Estos elementos fueron examinados para contextualizar y cualificar la interpretación de los datos de los inventarios.
3. Resultados y Discusión
El análisis de los inventarios corporativos de Gases de efecto invernadero (GEI) de Petrobras y Eletrobras, en el período de 2019 a 2023, reveló aspectos cruciales sobre sus metodologías, desafíos operativos y prácticas institucionales. Este estudio comparativo, fundamentado en el GHG Protocol Corporate Standard, en la norma ISO 14064 y en las directrices del IPCC, buscó comprender el papel estratégico de estos instrumentos en la transición del sector energético hacia una economía de bajo carbono. El contexto energético brasileño, con su matriz eléctrica mayoritariamente renovable y la exploración de hidrocarburos en aguas profundas, ofrece un escenario único para evaluar el desempeño climático corporativo. La investigación trascendió la mera presentación de datos, enfocándose en la comprensión de las causas de las variaciones observadas, la cuantificación de indicadores de intensidad de carbono y la comparación de las metodologías de contabilización con la literatura científica pertinente.
Petróleo Brasileiro S.A. (Petrobras): Eficiencia Operacional y Desafíos del Carbono Fósil
El inventario de emisiones de Petrobras refleja la complejidad de sus operaciones de Exploración y Producción (E&P) en el presal y de su parque de Refino. El análisis de los datos de 2019 a 2023 indicó una trayectoria de descarbonización relativa, impulsada por avances tecnológicos en la reinyección de CO2 y por una gestión activa de cartera vía desinversiones. Este enfoque está en consonancia con las conclusiones del IPCC (2022b), que resaltan la importancia de reducir la intensidad de carbono para mitigar los cambios climáticos. La empresa demuestra un esfuerzo continuo para aumentar la productividad y, simultáneamente, disminuir las emisiones por unidad producida, lo que es una estrategia eficaz para el desempeño ambiental.
Evolución de las Emisiones Absolutas y Operacionales
El análisis longitudinal de las emisiones de Petrobras, entre 2019 y 2023, demostró una tendencia a la reducción en los valores absolutos de los Alcances 1 y 2. Las emisiones del Alcance 1 disminuyeron de 59 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2019 a una proyección de aproximadamente 45 millones de toneladas en 2023. De manera similar, las emisiones del Alcance 2, relacionadas con la energía adquirida, se redujeron de 0,5 millones a cerca de 0,2 millones de toneladas de CO2 equivalente en el mismo período. En consecuencia, las emisiones operativas totales (Alcances 1 y 2) presentaron una caída de 59,5 millones a aproximadamente 45,2 millones de toneladas de CO2 equivalente, representando una reducción de cerca del 24%. En contraste, las emisiones del Alcance 3, que abarcan la cadena de valor, se mantuvieron en niveles elevados, variando de 420 millones de toneladas en 2019 a una estimación de 410 millones de toneladas en 2023, reflejando la naturaleza del modelo de negocio de la compañía y la predominancia del uso de productos vendidos.
Análisis del Alcance 1: Eficiencia en E&P y Refinación
La estrategia de Petrobras de centrarse en la exploración de áreas oceánicas profundas, especialmente en el presal, influyó en la eficiencia de carbono de sus operaciones entre 2019 y 2023. Aunque la producción aumentó, la intensidad de GEI en el sector de Exploración y Producción (E&P) se redujo de 17,3 kg de CO2 equivalente por barril de petróleo equivalente en 2019 a 13,8 kg en 2023, una disminución de aproximadamente el 20% (PETROBRAS, 2020; 2024a). En el refino, la eficiencia mejoró en aproximadamente un 12%, con la intensidad de carbono cayendo de 41,7 kg de CO2 equivalente por tonelada de carga procesada a 36,8 kg en el mismo período (PETROBRAS, 2020; 2024a). Esta mejora se atribuye a la adopción de tecnologías de descarbonización.
Entre las tecnologías implementadas, destaca la Captura, Utilización y Almacenamiento de Carbono (CCUS), donde Petrobras es líder mundial en iniciativas industriales. En 2023, se reinyectaron 13 millones de toneladas de CO2, elevando el total acumulado desde 2008 a más de 30 millones de toneladas (PETROBRAS, 2024a). Esta práctica reduce significativamente las emisiones directas y la intensidad de carbono por barril producido. Otra innovación es el HISEP® (Separación a Alta Presión), tecnología desarrollada para el presal que separa CO2 y otros gases en el fondo marino, optimizando el procesamiento en buques-plataforma (FPSOs) y reduciendo emisiones atmosféricas.
La empresa también ha invertido en Plataformas Eléctricas, que sustituyen equipos de combustibles fósiles por sistemas electrificados, con la expectativa de reducir las emisiones operativas en un 20%. El Programa RefTOP, con una inversión de 300 millones de dólares hasta 2025, tiene como objetivo modernizar refinerías a través de la digitalización, la optimización energética y mejoras térmicas, según lo indicado por investigaciones que apuntan a la reducción de emisiones en el refino (PETROBRAS, 2024c). Adicionalmente, el plan Biorefino 2030 prevé la inclusión de biocombustibles en el refino, como diésel renovable (HVO) y biokerosene para aviación, con la reforma de la Refinería Presidente Getúlio Vargas (REPAR) permitiendo la producción de diésel con un 5% de renovables (PETROBRAS, 2021). Estas innovaciones están alineadas con el concepto de “aprendizaje tecnológico incremental” (Huenteler et al., 2016), fundamental para la descarbonización de industrias intensivas en energía.
El Problema del Flaring
La quema de gas en antorcha (flaring) representa un desafío ambiental y operativo significativo en la industria del petróleo y gas, resultando en altas emisiones de GEI y pérdida de energía. En el período de 2019 a 2023, Petrobras demostró avances en la reducción de este pasivo. En 2020, el volumen diario de gas quemado se redujo en un 23% en relación con el año anterior, alcanzando aproximadamente 5,7 millones de metros cúbicos por día, debido a acciones de control en la exploración, producción y refinación. A lo largo del quinquenio, el aprovechamiento de gas mejoró, alcanzando el 97,6% en 2023 y el 98,2% en diciembre, posicionando a la empresa entre las mejores del sector internacional (PETROBRAS, 2024b).
Las estrategias para mitigar el flaring incluyen la prevención de emisiones fugitivas y la recuperación del gas residual. En el sector offshore, especialmente en aguas profundas, Petrobras ha implementado sistemas de recuperación de gas de antorcha (FGRU) en plataformas como P-66, P-70 y P-77 desde 2021, con planes de expansión (PETROBRAS, 2022). En el refino, la digitalización y automatización con sensores avanzados e inteligencia artificial se han empleado para monitorear y controlar en tiempo real los sistemas de combustión en antorchas, contribuyendo a una mayor eficiencia y reducción de pérdidas (Alvarez et al., 2012; Marcelo et al., 2025). A pesar de estos avances, desafíos técnicos como la puesta en marcha de sistemas, la falta de infraestructura para el transporte del gas del presal y exigencias de seguridad aún demandan quema para evitar riesgos, conforme a normas internacionales como la API 521. La gobernanza climática de Petrobras, con su participación en iniciativas como Zero Routine Flaring by 2030 y Aiming for Zero Methane Emissions, refuerza el compromiso de la empresa con la eliminación del flaring rutinario y la reducción continua de las emisiones de metano.
Indicadores de Intensidad de Carbono (KPIs)
La gobernanza ambiental corporativa en Petrobras está respaldada por indicadores robustos que cuantifican el desempeño y orientan las decisiones estratégicas. Los principales indicadores de eficiencia climática utilizados entre 2019 y 2023 fueron la intensidad de Gases de efecto invernadero (GEI) en Exploración y Producción (IGEI E&P), la intensidad de GEI en Refinación (IGEI Refino) y la intensidad de metano en el upstream. La intensidad de GEI en E&P disminuyó de 17,3 kg de CO2 equivalente por barril de petróleo equivalente en 2019 a 13,8 kg en 2023. La intensidad de GEI en Refinación se redujo de 41,7 kg de CO2 equivalente por tonelada de carga procesada a 36,8 kg en el mismo período. La intensidad de metano también presentó una caída significativa, pasando de 0,58 toneladas de CH4 por mil toneladas de hidrocarburos en 2019 a 0,23 en 2023.
La evolución positiva de estos indicadores demuestra la coherencia de la estrategia de descarbonización de Petrobras y su integración a la gestión corporativa. La literatura especializada, como Gillingham et al. (2018), enfatiza que la mejora continua de indicadores ambientales operativos es crucial para la resiliencia económica en escenarios de transición energética y aumento de las restricciones regulatorias. Los mercados financieros, según Freitas (2025), incorporan cada vez más factores climáticos en sus análisis de riesgo, influyendo en el costo de capital y la asignación de recursos. La vinculación de KPIs ambientales y de desempeño ESG a la remuneración variable, como se observa en el Informe de Sostenibilidad 2023, fortalece la gobernanza y la responsabilidad organizacional, alineando los incentivos de la alta dirección con objetivos sostenibles (Cohen et al., 2023).
Emisiones de Alcance 3: La Categoría Crítica
Las emisiones de Alcance 3 representaron la mayor parte del inventario de Petrobras entre 2019 y 2023, superando el 85% de las emisiones totales, destacando la categoría 11 (uso de productos vendidos). Estas emisiones, aunque no están bajo el control directo de la empresa, están influenciadas por sus operaciones y han sido objeto de un creciente escrutinio por parte de inversores, reguladores y la sociedad (Frumhoff, Heede & Oreskes, 2015). Petrobras mejoró su contabilidad de emisiones de acuerdo con el GHG Protocol y factores de emisión internacionales, aumentando la transparencia y alineándose con las directrices de la TCFD. La presentación detallada de las categorías 10 y 11 en los informes demuestra el compromiso con la responsabilidad climática y satisface la demanda de informes ESG consistentes (IPIECA, 2020).
La gestión del Alcance 3 es desafiante debido a su naturaleza indirecta, lo que exige una estrategia multifacética. Petrobras se ha centrado en la descarbonización de productos, como la Gasolina Podium Carbono Neutro y el Biorefino 2030 (PETROBRAS, 2023), en el compromiso con la cadena de valor para promover embarcaciones de menor impacto ambiental (PETROBRAS, 2022), en la educación del consumidor y en compensaciones voluntarias con créditos de carbono. Aunque la empresa aún no ha definido metas específicas para el Alcance 3, avanza en la metodología y estrategia, buscando expandir sus actividades mediante la reconfiguración del portafolio energético y alianzas para la descarbonización. La estrategia para el Alcance 3 se basa en el rigor técnico de la contabilización, la diversidad de productos y la influencia sobre la cadena de valor, siendo esencial para aumentar la competitividad de la empresa en la economía de bajo carbono.
Eletrobras: La Vulnerabilidad Hidrológica y la Matriz Renovable
Eletrobras, como principal empresa de generación y transmisión de energía eléctrica en Brasil, opera con una matriz predominantemente hidroeléctrica, con más del 95% de su capacidad instalada proveniente de fuentes renovables, incluyendo eólica y nuclear, y pocas plantas termoeléctricas fósiles hasta 2023. Esta configuración la posiciona como un agente crucial en la “matriz eléctrica limpia” de Brasil, contribuyendo al reconocimiento del país como una de las principales economías de bajo carbono en informes internacionales. La empresa fue responsable de cerca del 30% de la capacidad de generación instalada y aproximadamente el 50% de las líneas de transmisión del Sistema Interconectado Nacional (SIN) entre 2019 y 2023 (ELETROBRAS, 2019-2023; ANEEL, 2023).
La dependencia de Eletrobras de los recursos hídricos confiere vulnerabilidad climática a su desempeño y emisiones. La variación anual de las entradas en los embalses influye directamente en la gestión hidroeléctrica y la necesidad de activar centrales termoeléctricas en el Sistema Interconectado Nacional, incluso aquellas no integradas a la cartera directa de la empresa. Aunque Eletrobras presenta una baja emisión media de MWh, su desempeño climático debe evaluarse conjuntamente con la operación del sistema eléctrico nacional. Desde la óptica contable, las emisiones de Eletrobras son mayoritariamente indirectas, concentrándose en el Alcance 2 (energía comprada para los activos de transmisión) y en el Alcance 3 (impactos de la operación del SIN). Este perfil la distingue de empresas de petróleo y gas, presentando desafíos metodológicos específicos en la evaluación de su huella de carbono.
Análisis Cuantitativo y el Impacto de la Sequía de 2021
La estructura contable de las emisiones de Eletrobras revela que la mayor parte de las emisiones es indirecta, especialmente las de Alcance 2, relacionadas con la energía de los activos de transmisión, y las de Alcance 3, referentes a los impactos de la operación del Sistema Interconectado Nacional (SIN). Las emisiones operativas totales (Alcances 1 y 2) de Eletrobras variaron de 5,89 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2019 a 4,29 millones en 2023. En 2020, hubo una reducción del 20,9% en las emisiones operativas, totalizando 4,66 millones de toneladas de CO2 equivalente, impulsada por un año hidrológico favorable y una mayor participación hidroeléctrica.
Sin embargo, 2021 marcó una severa crisis hídrica en Brasil, lo que resultó en un aumento pronunciado del 48,3% en las emisiones operativas, que alcanzaron los 6,91 millones de toneladas de CO2 equivalente. Este pico fue causado por la reducción de los embalses y por un mayor despacho térmico de centrales eléctricas de combustibles fósiles para garantizar el suministro de energía eléctrica. En 2022, se observó una recuperación hidrológica gradual y una reducción en el uso de centrales térmicas, lo que llevó a una disminución del 38,2% en las emisiones operativas, que totalizaron 4,27 millones de toneladas de CO2 equivalente. En 2023, las condiciones hidrológicas se volvieron más estables, con las emisiones operativas manteniéndose en 4,29 millones de toneladas de CO2 equivalente, un aumento marginal del 0,5% en comparación con el año anterior, consolidando la matriz renovable.
Alcance 2 y las Pérdidas en la Transmisión
Las emisiones de Alcance 2 de Eletrobras, que son emisiones indirectas de GEI asociadas a la electricidad comprada y consumida, se contabilizan predominantemente según el enfoque basado en la ubicación, utilizando el factor medio de emisión del Sistema Interconectado Nacional (SIN) (MCTI, 2021). Esta metodología refleja la intensidad media de carbono de la electricidad en la red, considerando el despacho de las centrales en el período. Para Eletrobras, el Alcance 2 está directamente ligado al consumo de energía en sus operaciones, como subestaciones y centros de control, e incluye las pérdidas técnicas en el transporte de energía en las líneas de transmisión, que representan un consumo energético implícito al servicio prestado.
Análisis técnico del Alcance 2 de Eletrobras (2019-2023)
El análisis técnico de las emisiones de Alcance 2 de Eletrobras entre 2019 y 2023 reveló variaciones influenciadas por factores sistémicos del SIN y por el desempeño operativo de la empresa. En 2021, la crisis hídrica resultó en un uso intensivo de centrales térmicas de combustibles fósiles, elevando la intensidad de carbono de la electricidad y, consecuentemente, las emisiones indirectas de Alcance 2, independientemente de la eficiencia energética de Eletrobras (ONS, 2021; EPE, 2022). Las pérdidas técnicas en la transmisión se mantuvieron estables, variando entre el 3,5% y el 3,8% de la energía en el SIN, reflejando el efecto Joule y las características de las líneas de transmisión (ANEEL, 2022; ONS, 2023). Estas pérdidas, con baja elasticidad gerencial a corto y medio plazo, se ven impactadas por decisiones de planificación a largo plazo (EPE, 2023).
La constancia de las pérdidas técnicas indica que las variaciones en las emisiones de Alcance 2 de Eletrobras están, en gran medida, influenciadas por factores externos al control de la empresa, especialmente la carbonización del sistema eléctrico en períodos de estrés hidrológico. Factores como el factor medio de emisión del SIN y el despacho termoeléctrico en escenarios de escasez hídrica son determinantes sistémicos que la empresa no controla. Esta distinción es crucial para evitar inferencias simplificadas sobre la dinámica de las emisiones de Alcance 2, permitiendo una interpretación más técnicamente fundamentada y restringiendo la extensión real de la intervención gerencial.
Determinantes Operacionales y Metodológicos de las Emisiones de Alcance 2 de Eletrobras
El análisis de los determinantes operativos y metodológicos de las emisiones de Alcance 2 de Eletrobras revela que una parte de la variabilidad registrada resulta de opciones metodológicas y organizacionales. Modificaciones de perímetro y criterios de reporte, como el reprocesamiento en 2022 que excluyó Eletro-nuclear, Itaipu y Cepel, tuvieron un efecto significativo en la comparabilidad a lo largo del tiempo. Aunque estos cambios no indican variaciones sustanciales en el desempeño físico de las operaciones, enfatizan la importancia de la prudencia en la evaluación de tendencias y en la utilización de indicadores consolidados. La explicitación de estos factores es fundamental para la transparencia y la credibilidad de los inventarios.
Indicadores de Intensidad de Emisiones
Los indicadores de intensidad de emisiones de GEI de Eletrobras, presentados según la norma GRI 305-4, son métricas clave de desempeño ambiental. La intensidad de carbono total (Alcances 1, 2 y 3) por MWh varió de 0,040 en 2019 a 0,056 en 2023. La intensidad por Ingresos Operativos Netos (ION) varió de 0,216 en 2019 a 0,152 en 2023. Entre 2019 y 2020, la intensidad de carbono fue baja y estable (0,040 a 0,038 tCO2/MWh), reflejando la alta participación de la generación hidroeléctrica y la disminución del uso de termoeléctricas fósiles, con el denominador energético implícito creciendo y las emisiones totales bajo control.
En 2021, hubo un aumento significativo de la intensidad de carbono a 0,059 tCO2/MWh y una disminución del denominador energético, directamente ligados a la grave crisis hídrica que exigió un mayor uso de termoeléctricas fósiles en el SIN. Este pico de intensidad no debe interpretarse como una pérdida de eficiencia ambiental, sino como consecuencia de un choque sistémico. Entre 2022 y 2023, se observó una reversión parcial, con la intensidad cayendo a 0,052 tCO2/MWh en 2022 y subiendo ligeramente a 0,056 tCO2/MWh en 2023, destacando la dependencia del indicador en relación con el denominador utilizado y las condiciones hidrológicas. La inclusión del Alcance 3 en los KPIs eleva la intensidad de carbono y realza la naturaleza sistémica del indicador, pero compromete su eficacia como métrica gerencial debido a la influencia de decisiones tecnológicas externas.
Convergencia estructural entre Petrobras Eletrobras en la gobernanza de inventario de GEI
La intensificación del cambio climático ha impulsado la necesidad de que las empresas midan, gestionen y reduzcan sus emisiones de GEI. El IPCC (2022a) enfatiza la urgencia de alcanzar el pico de emisiones globales para 2025 y reducirlas en un 43% para 2030, lo que hace cruciales las buenas prácticas de gobernanza climática corporativa. En este contexto, el inventario de GEI es un instrumento esencial para la gobernanza ambiental, proporcionando la base técnica para estrategias de mitigación, transparencia y responsabilidad. La estandarización de los inventarios fue posible gracias a normas internacionales como el GHG Protocol (WRI & WBCSD, 2004), la ISO 14064 (ABNT, 2018) y las directrices del IPCC (2021), que estructuran la contabilización de las emisiones en los alcances 1, 2 y 3.
Petrobras y Eletrobras ejemplifican la utilización del inventario de Gases de efecto invernadero (GEI) como herramienta de gobernanza ambiental. Ambas empresas publicaron informes anuales y de sostenibilidad empresarial con sus inventarios de emisiones, gestión de carbono y metas climáticas entre 2019 y 2023 (PETROBRAS, 2019–2023; ELETROBRAS, 2019–2023). Petrobras, desde 2002, elabora su inventario conforme al GHG Protocol, verifica la información externamente y participa del CDP Clima, demostrando madurez en la gestión climática. Eletrobras, por su parte, alinea sus emisiones a las metodologías internacionales y a las recomendaciones de la TCFD y a los indicadores de la GRI (ELETROBRAS, 2023).
Desde el punto de vista técnico-metodológico, ambas empresas adoptan el Protocolo GHG y las directrices del IPCC, utilizando el criterio de control operacional como límite organizacional. Petrobras detalla el enfoque bottom-up y el uso de referencias técnicas sectoriales como API y AP-42/US EPA. Eletrobras declara seguir las metodologías del IPCC y del Protocolo GHG. En términos de infraestructura de datos, Petrobras utiliza el sistema SIGEA® desde 2002 para procesar información de miles de fuentes emisoras, mientras que Eletrobras consolida su inventario a través del sistema IGS, con recopilación estandarizada y cálculo centralizado, incluyendo pérdidas de transmisión. Esta convergencia funcional asegura la consistencia y trazabilidad de los datos.
Más que una función meramente informativa, el inventario de GEI se consolida como instrumento de rendición de cuentas y gestión para ambas empresas. Petrobras demuestra una fuerte institucionalización, con publicación voluntaria desde 2002, verificación independiente anual, participación en el Programa Brasileño GHG Protocol y alineación a las recomendaciones de la TCFD. Eletrobras, aunque con una evolución más reciente, también publica en el Registro Público del Programa Brasileño GHG Protocol, obtuvo el Sello Oro y creó un Grupo de Trabajo de Estrategia Climática. Estas prácticas refuerzan la transparencia, la credibilidad y la utilidad estratégica de los inventarios.
Las buenas prácticas técnico-metodológicas identificadas incluyen la adopción de estándares internacionales consolidados, la definición clara de límites organizacionales, la cobertura consistente de los Alcances 1 y 2, y la explicitación de incertidumbres y limitaciones. Estos elementos son cruciales para garantizar la comparabilidad, rastreabilidad y credibilidad de la información reportada. En el eje institucional, la verificación independiente, el registro público de las emisiones, la continuidad de las series históricas y la integración del inventario a las decisiones estratégicas amplían su función más allá del cumplimiento de requisitos de transparencia. El inventario, así, opera como un instrumento de gobernanza climática, apoyando la definición de metas, la gestión de riesgos y el diálogo con las partes interesadas.
A pesar de la madurez observada, el análisis también reveló cuellos de botella relacionados con el grado de control operativo de las empresas sobre las emisiones reportadas. Para Petrobras, una parte significativa de la huella climática se concentra en el Alcance 3, especialmente en las emisiones derivadas del uso de los productos vendidos. Esta categoría depende de factores externos al control directo de la empresa, como patrones de consumo, infraestructura energética y regulación sectorial. Incluso con avances en eficiencia operativa y reinyección de CO2, persiste el desafío de convertir la influencia corporativa en una reducción efectiva de las emisiones indirectas.
En el caso de Eletrobras, los cuellos de botella están más asociados a la influencia de variables sistémicas sobre los indicadores, principalmente en el Alcance 2. Parte de las emisiones indirectas varía según el factor medio de emisión del Sistema Interconectado Nacional, que se ve afectado por condiciones hidrológicas, despacho termoeléctrico y decisiones centralizadas del sector eléctrico. De esta forma, las oscilaciones en las emisiones pueden reflejar eventos externos, como crisis hídricas, y no necesariamente una pérdida de eficiencia ambiental o fragilidad en la gestión corporativa. Esto refuerza la necesidad de diferenciar emisiones directamente controlables, influenciables y condicionadas por factores metodológicos, regulatorios y sistémicos.
En síntesis, el análisis comparativo de los inventarios de Gases de efecto invernadero (GEI) de Petrobras y Eletrobras demostró la consolidación de referenciales metodológicos internacionales y la institucionalización de estos inventarios como herramientas estratégicas de gobernanza climática. Ambas empresas exhibieron avances significativos en la medición y reporte de sus emisiones, con Petrobras destacándose en la reducción de la intensidad de carbono en los Alcances 1 y 2 por medio de innovaciones tecnológicas y Eletrobras evidenciando una matriz energética predominantemente renovable. Sin embargo, se identificaron desafíos persistentes, como la complejidad de la gestión de las emisiones de Alcance 3 para Petrobras y la vulnerabilidad de Eletrobras a factores sistémicos e hidrológicos que afectan la comparabilidad de sus indicadores de Alcance 2. La superación de estos desafíos exige un perfeccionamiento continuo en la gobernanza de datos y en la estandarización de la información, fortaleciendo la transparencia y la credibilidad de los inventarios para subsidiar la transición energética.
4. Conclusión
El presente estudio analizó los inventarios corporativos de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de empresas multinacionales del sector energético, con foco en las metodologías, desafíos técnicos e institucionales, y buenas prácticas de medición, gestión y reporte. Se verificó que tanto Petrobras como Eletrobras adoptaron referenciales metodológicos internacionales consolidados, como el GHG Protocol y las directrices del IPCC, institucionalizando sus inventarios como herramientas esenciales de gobernanza climática. En Petrobras, se observó una trayectoria de descarbonización relativa en los Alcances 1 y 2 entre 2019 y 2023, impulsada por innovaciones tecnológicas como la Captura, Utilización y Almacenamiento de Carbono (CCUS) y el HISEP®, además de una gestión activa para la reducción del flaring. Sin embargo, las emisiones de Alcance 3, especialmente las derivadas del uso de productos vendidos, permanecieron como un desafío significativo debido a su carácter indirecto. Para Eletrobras, se identificó una matriz energética predominantemente renovable, pero sus emisiones de Alcance 2 y 3 demostraron vulnerabilidad a factores sistémicos, como las condiciones hidrológicas y el despacho termoeléctrico del Sistema Interconectado Nacional, evidenciado por la crisis hídrica de 2021. La principal contribución del estudio reside en la explicitación de cómo la consolidación de buenas prácticas metodológicas e institucionales fortalece la transparencia, la credibilidad y la utilidad estratégica de los inventarios corporativos de GEI, apoyando el papel del sector energético en la transición hacia una economía de bajo carbono.
A pesar de los avances en la estructuración e institucionalización de los inventarios, el estudio reveló limitaciones importantes, incluyendo la heterogeneidad en la cobertura del Alcance 3, las revisiones metodológicas y los cambios de perímetro que afectan la comparabilidad intertemporal e interempresarial. Adicionalmente, la dependencia de información secundaria divulgada públicamente restringió el nivel de detalle del análisis. Persisten cuellos de botella relacionados con el control operacional efectivo sobre las emisiones reportadas, especialmente en el Alcance 3 para Petrobras y en las emisiones de Alcance 2 de Eletrobras, influenciadas por variables sistémicas. Se recomienda, para investigaciones futuras, la ampliación de la muestra de empresas, la inclusión de períodos posteriores con datos consolidados y auditados, y la profundización del análisis sobre la calidad de los datos primarios, recálculos de base, factores de emisión y la distinción entre efectos operacionales, metodológicos y sistémicos, a fin de mejorar la gobernanza de datos y la estandarización de la información reportada.
Referencias Bibliográficas
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Artículo originado del Trabajo de Conclusión de Curso de la Especialización en Compliance y ESG del MBA USP/Esalq
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