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08 de octubre de 2026
Educación inclusiva y alfabetización de alumnos con trastornos de aprendizaje
Educación Inclusiva y Alfabetización de Estudiantes con Trastornos de Aprendizaje
Leticia Stefani Aranda; Sheila Cristina Da Silva Victório
DOI: 10.22167/2675-6528-202603144
Artículo derivado del Trabajo de Conclusión de Curso (TCC), con contenido basado en el trabajo original del alumno y adaptado al formato editorial de la Revista E&S con el apoyo de la herramienta ResumeAI, solución de inteligencia artificial desarrollada por el Instituto Pecege para síntesis y organización textual.
Resumen
La educación inclusiva se configura como un principio fundamental del sistema educativo brasileño, asegurando el derecho al aprendizaje de todos los estudiantes. En el contexto de la alfabetización de alumnos con Trastorno del Espectro Autista (TEA), el estudio tuvo como objetivo analizar prácticas pedagógicas inclusivas y la adaptación de materiales y actividades, a la luz de la legislación educativa vigente y de los fundamentos de la Neurociencia aplicada a la Educación. Para ello, se realizó una investigación cualitativa y descriptiva, basada en observación sistemática y análisis documental de registros pedagógicos. El estudio se llevó a cabo en una clase del 3er año de Enseñanza Fundamental de una institución privada en la región metropolitana de São Paulo, durante el año lectivo de 2025, que incluía estudiantes con TEA. Los datos analizados evidenciaron que la utilización de estrategias pedagógicas diferenciadas, aliadas a la formación docente especializada y al basamento teórico de la neurociencia, contribuyó significativamente al avance del aprendizaje. Se concluyó que estos enfoques promueven un ambiente escolar más inclusivo y humanizado, favoreciendo el acceso al currículo y el desarrollo de la independencia de los estudiantes con TEA.
Palabras clave: Alfabetización; Inclusión escolar; Neurociencia educativa; Prácticas pedagógicas; Trastorno del espectro autista.
1. Introducción
La educación inclusiva se establece como un derecho fundamental en el sistema educativo brasileño, garantizando a todos los estudiantes el acceso al aprendizaje, independientemente de sus condiciones de desarrollo. Este principio está amparado por una robusta legislación, como la Ley de Directrices y Bases de la Educación Nacional (Ley nº 9.394/1996), que preconiza la oferta de la educación especial en la red regular de enseñanza, asegurando el currículo común y los recursos necesarios para la participación y el aprendizaje de los alumnos.
En este contexto, la legislación brasileña ha avanzado para proteger los derechos de las personas con discapacidad. La Ley nº 12.764/2012 instituye la Política Nacional de Protección de los Derechos de la Persona con Trastorno del Espectro Autista, reconociendo al individuo con TEA como persona con discapacidad y garantizando su derecho a la educación inclusiva. Complementariamente, la Ley Brasileña de Inclusión de la Persona con Discapacidad (Ley nº 13.146/2015) refuerza la necesidad de entornos educativos accesibles, la eliminación de barreras y la formación continua para los profesionales de la educación.
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo caracterizada por alteraciones persistentes en la comunicación y la interacción social, acompañadas de patrones restringidos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades. Sin embargo, el TEA se manifiesta de forma heterogénea, lo que impide la definición de un perfil único para todos los individuos diagnosticados, exigiendo la consideración de diferentes niveles de desarrollo, habilidades y necesidades de apoyo.
La clasificación del TEA, según criterios diagnósticos contemporáneos, abarca tres niveles de apoyo. El nivel uno demanda apoyo para dificultades en la comunicación social y flexibilidad conductual, con mayor autonomía. El nivel dos exige apoyo sustancial, evidenciando desafíos más acentuados en la interacción social y mayor rigidez conductual. El nivel tres requiere apoyo muy sustancial, pudiendo involucrar comprometimientos significativos en la comunicación, autonomía y adaptación a las demandas cotidianas. Esta diversidad subraya la importancia de prácticas pedagógicas individualizadas.
En el entorno escolar, los estudiantes con TEA pueden enfrentar desafíos en la comprensión del lenguaje abstracto, en el mantenimiento de la atención compartida, en las habilidades sociales y en el procesamiento sensorial. Estos aspectos pueden impactar directamente el proceso de alfabetización. Por lo tanto, la organización de entornos estructurados y predecibles, la adecuación de materiales, la flexibilización de estrategias, la oferta de instrucciones claras, el uso de recursos visuales y la fragmentación de actividades en etapas menores se vuelven esenciales.
La efectivación de prácticas pedagógicas inclusivas requiere una actuación docente basada en la mediación. Vygotsky (1998) argumenta que el aprendizaje ocurre a través de las interacciones sociales y la mediación del otro, destacando el papel del profesor en la construcción del conocimiento. Mantoan (2003) complementa esta perspectiva, defendiendo que una escuela inclusiva debe valorar la diversidad, promover la equidad y reconocer las potencialidades de cada estudiante.
La Neurociencia ofrece una óptica valiosa para la comprensión de procesos como la atención, la memoria de trabajo y el procesamiento visual, contribuyendo a la planificación de intervenciones pedagógicas más alineadas a las necesidades de los estudiantes. Fonseca (2008) enfatiza la relación entre el desarrollo de las funciones neurológicas y el aprendizaje. Oliveira (2011) y Antunes (2014) resaltan la relevancia de la mediación pedagógica y del estímulo a las funciones cognitivas y socioemocionales para el desarrollo pleno.
Las contribuciones de Montessori (1965) también refuerzan la importancia de prácticas centradas en el estudiante, que respeten su ritmo individual, promuevan el aprendizaje activo y amplíen progresivamente la independencia. Esto evidencia que no existe un modelo único de adaptación para todos los estudiantes con TEA, siendo imperativo considerar sus singularidades. Una escuela verdaderamente inclusiva, por lo tanto, trasciende la mera garantía de matrícula, creando condiciones para que el estudiante acceda al currículo, participe de las experiencias escolares y desarrolle sus potencialidades por medio de prácticas flexibles, recursos accesibles y una actuación articulada entre todos los profesionales involucrados y la familia.
Ante la complejidad e importancia de la educación inclusiva para estudiantes con Trastorno del Espectro Autista, especialmente en el proceso de alfabetización, y considerando la necesidad de alinear las prácticas pedagógicas con la legislación vigente y los avances de la Neurociencia aplicada a la Educación, el presente trabajo tiene como objetivo analizar prácticas pedagógicas inclusivas y adaptaciones de materiales y actividades utilizadas en el proceso de alfabetización de estudiantes con Trastorno del Espectro Autista, a la luz de la legislación educativa brasileña y los fundamentos de la Neurociencia aplicada a la Educación.
2. Material y Métodos
La presente investigación se caracterizó por un enfoque cualitativo y de naturaleza descriptiva, alineada al objetivo de analizar prácticas pedagógicas inclusivas y adaptaciones de materiales y actividades. El foco del estudio recayó sobre el proceso de alfabetización de estudiantes con Trastorno del Espectro Autista (TEA), buscando comprender las estrategias empleadas en un contexto educacional específico. Este enfoque permitió una investigación aprofundada de las dinámicas y recursos pedagógicos.
La estrategia de investigación adoptada combinó la observación sistemática con el análisis documental de registros pedagógicos. Se realizó la observación de las interacciones y actividades en el aula, complementada por la revisión de documentos que detallaban la planificación y el seguimiento de los estudiantes. La unidad de análisis consistió en el trabajo pedagógico desarrollado en una clase de 3er año de Enseñanza Fundamental.
El estudio se llevó a cabo en una institución educativa privada, ubicada en la región metropolitana de São Paulo. La recolección de datos se realizó durante el año escolar 2025, abarcando el período en que se implementaron y registraron las prácticas pedagógicas y las adaptaciones de materiales. La elección del lugar permitió el acceso a un entorno escolar con experiencia en educación inclusiva.
El grupo investigado estaba compuesto por dieciséis estudiantes, lo que refleja una diversidad de perfiles de desarrollo y necesidades educativas. Entre los participantes, había un estudiante con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y una estudiante con Discapacidad Intelectual (DI), ambos con seguimiento terapéutico individual. Adicionalmente, cuatro estudiantes presentaban Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
Los otros diez estudiantes de la clase seguían el currículo regular, sin necesidad de adaptaciones individualizadas sistemáticas. La profesora titular de la clase tenía diez años de experiencia en el área de la Educación, con formación en Pedagogía. Además, la docente era especialista en Psicopedagogía e Intervención ABA aplicada al Trastorno del Espectro Autista, lo que fundamentaba sus estrategias pedagógicas.
Para la recolección de datos, se utilizaron diversos instrumentos documentales, incluyendo planificaciones pedagógicas semanales y registros de seguimiento del aprendizaje. Se analizaron actividades adaptadas, materiales didácticos, recursos visuales, juegos pedagógicos y materiales concretos. El material de folleto de la escuela, cuando se adaptó, también se consideró como parte de los registros analizados.
El material didáctico se adaptaba según las necesidades de los estudiantes y se complementaba con propuestas realizadas en hojas, cuadernos, juegos y actividades lúdicas. Los datos recopilados, provenientes de la observación y de los documentos, se organizaron para permitir la identificación de las estrategias pedagógicas. Esta organización tuvo como objetivo facilitar la comprensión de cómo se aplicaban las prácticas en el cotidiano escolar.
El análisis de los datos buscó comprender de qué manera las estrategias pedagógicas adoptadas contribuían a los procesos cognitivos y conductuales de los estudiantes. Se investigó la relación de las prácticas con la atención, la memoria de trabajo, la organización de la información, la comprensión de los contenidos y la previsibilidad de la rutina. Este proceso permitió evaluar la funcionalidad de las adaptaciones en el contexto de la alfabetización.
El desarrollo del estudio se estructuró en cuatro etapas distintas. En la primera etapa, se realizó el levantamiento y la organización de todos los registros y materiales pedagógicos utilizados en el proceso de alfabetización. A continuación, en la segunda etapa, las prácticas observadas fueron descritas y categorizadas. Esta categorización consideró aspectos como la organización de la rutina, los recursos visuales y las adaptaciones de actividades.
Aún en la segunda etapa, la categorización incluyó la mediación docente, la flexibilización de las estrategias y la utilización de materiales concretos. En la tercera etapa del estudio, los datos fueron analizados a la luz de la legislación educativa vigente y de los referentes teóricos de la Educación Inclusiva y de la Neurociencia aplicada a la Educación. Se establecieron relaciones entre las prácticas observadas y los fundamentos teóricos relacionados con los procesos de aprendizaje.
Finalmente, en la cuarta etapa, se elaboraron las consideraciones finales del estudio. Estas consideraciones destacaron las contribuciones de las prácticas analizadas, los desafíos identificados y las posibilidades de mejora. El proceso de investigación se llevó a cabo con el objetivo de proporcionar un análisis claro y objetivo de las metodologías empleadas en el contexto de la educación inclusiva.
3. Resultados y Discusión
El análisis de los registros pedagógicos y de las observaciones sistemáticas reveló que la institución educativa adopta una serie de prácticas inclusivas, cuidadosamente planificadas para facilitar el acceso al currículo y promover el proceso de alfabetización de estudiantes con necesidades educativas específicas, en consonancia con el objetivo del estudio. Se verificó que las adaptaciones pedagógicas implementadas buscaban hacer la información más comprensible y accesible. Esto se logró mediante la utilización de instrucciones objetivas, la fragmentación de las actividades en etapas más pequeñas y el uso extensivo de recursos visuales, como imágenes, pictogramas, letras móviles y tarjetas ilustradas, que funcionaban como soportes concretos para el aprendizaje.
La diversidad de perfiles de aprendizaje en la clase, que incluía estudiantes con Trastorno del Espectro Autista (TEA), Discapacidad Intelectual (DI) y Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), requirió una organización pedagógica flexible y receptiva. La dinámica de las clases observada consistía en la presentación inicial del contenido para todo el grupo, seguida de intervenciones individualizadas durante la realización de las actividades. Este enfoque permitió que el momento colectivo de la clase se preservara, mientras que el apoyo específico se ofrecía a los estudiantes que requerían mayor mediación, evitando el alejamiento de las experiencias compartidas con los compañeros, un aspecto crucial para la inclusión efectiva.
La organización de la rutina escolar demostró ser un elemento fundamental para la previsibilidad y seguridad de los estudiantes. La música, por ejemplo, se empleaba como señal para marcar transiciones entre diferentes momentos de la clase o actividades, ayudando a los estudiantes a identificar y anticipar cambios. Para aquellos que necesitan mayor previsibilidad, como los estudiantes con TEA, la presencia de referencias visuales y auditivas claras facilitó la comprensión de la secuencia de las actividades, contribuyendo a una participación más organizada y autónoma en el entorno escolar.
Los entornos estructurados y predecibles son reconocidos como facilitadores de la organización emocional y conductual de estudiantes con TEA, creando un contexto más seguro para el aprendizaje, según señalan Mantoan (2003) y Fonseca (2008). La observación corroboró esta perspectiva, evidenciando que la previsibilidad de la rutina y la organización de la información en el aula contribuían significativamente a auxiliar los procesos de atención y memoria de los estudiantes, optimizando su capacidad de compromiso en las propuestas pedagógicas.
Otro aspecto relevante de las prácticas inclusivas fue la flexibilización del tiempo de permanencia en las actividades. Se observó que, al manifestar signos de cansancio o sobrecarga sensorial, los estudiantes tenían permiso para realizar breves pausas, caminar por la sala o incluso salir por algunos minutos y regresar posteriormente. Esta medida respetaba los límites individuales de cada estudiante, garantizando que no fueran excluidos de la propuesta pedagógica, sino que tuvieran sus necesidades atendidas para optimizar el proceso de aprendizaje.
La institución también proporcionaba materiales de regulación en el interior del aula, lo que permitía atender a necesidades específicas de los estudiantes sin la necesidad de retirarlos constantemente del ambiente colectivo. Además, durante eventos escolares que podían ser más estimulantes, se ofrecía una sala de regulación, proporcionando un espacio con menor cantidad de estímulos. Estos recursos demuestran que la inclusión trasciende la adaptación del contenido académico, abarcando la organización de las condiciones ambientales para la plena participación del estudiante en las experiencias escolares.
En lo que respecta específicamente al proceso de alfabetización, se identificaron diversas actividades adaptadas. Entre ellas, destacan el emparejamiento entre imágenes y palabras, la manipulación de letras y sílabas móviles, juegos de asociación imagen-palabra, juegos de memoria, actividades de clasificación, recorte, pegado, trazados guiados y escritura con apoyo visual. Estas estrategias se implementaron para abordar los diferentes estilos de aprendizaje y las necesidades específicas de los estudiantes, haciendo el proceso de adquisición de la lectura y escritura más concreto y accesible.
El material didáctico utilizado por la clase se adaptaba según las necesidades individuales de los estudiantes y se complementaba con propuestas realizadas en hojas, cuadernos, juegos y actividades lúdicas. Esta diversificación de recursos permitía que un mismo objetivo pedagógico se trabajara por diferentes vías, ofreciendo múltiples oportunidades de participación. La utilización de materiales visuales y concretos, en particular, resultó crucial, ya que posibilitaba a los estudiantes observar, manipular, comparar y organizar información antes de realizar registros más complejos, lo cual es fundamental para el desarrollo cognitivo.
Este enfoque diversificado y adaptativo demuestra que la inclusión no se trata de simplificar indiscriminadamente el contenido, sino de modificar la forma de acceder a él. Las contribuciones de Montessori (1965) refuerzan la importancia de la manipulación de materiales y la participación activa del estudiante en la construcción del conocimiento. Desde la perspectiva de la Neurociencia, la presentación gradual y organizada de las tareas, aliada a estos recursos, contribuyó a reducir las demandas excesivas sobre la memoria de trabajo y facilitar el direccionamiento de la atención, optimizando el proceso de aprendizaje.
La mediación de la profesora constituyó un elemento central e indispensable para la efectividad de las prácticas inclusivas. Se observaron refuerzo verbal, modelado, repetición o reformulación de comandos y un acompañamiento más cercano siempre que fue necesario. El nivel de apoyo se ajustaba de acuerdo con la respuesta del estudiante, permitiendo que este realizara gradualmente una mayor parte de las tareas de forma autónoma. Esta práctica se alinea con el concepto de Zona de Desarrollo Próximo propuesto por Vygotsky (1998), que defiende que el aprendizaje se ve favorecido cuando el apoyo ofrecido permite avances que el estudiante aún no podría realizar solo.
La autonomía de los estudiantes neurodivergentes se manifestó no solo en las actividades académicas, sino también en aspectos cotidianos de la vida escolar. Participaban en las clases regulares y complementarias, realizaban el almuerzo y utilizaban el baño de forma independiente. Estos comportamientos indican que el apoyo ofrecido no sustituía sus acciones, sino que se dirigía a los momentos en que se mostraba genuinamente necesario, promoviendo la independencia y la participación activa en el entorno escolar.
Las relaciones sociales observadas en el aula fueron predominantemente positivas. Los estudiantes neurodivergentes convivían armoniosamente con los demás compañeros, participando de los diferentes momentos de la rutina escolar. Se observó un comportamiento afectuoso y el establecimiento de vínculos con profesores y compañeros, sin episodios recurrentes de agresividad. Es importante destacar que estas características son específicas del grupo analizado y no deben generalizarse a todas las personas con los mismos diagnósticos, dada la heterogeneidad del TEA.
Desde el punto de vista de la Educación Inclusiva, la participación de estos estudiantes en las experiencias colectivas asume una importancia significativa. El desarrollo no se restringe a la realización individual de tareas, sino que está fuertemente influenciado por las interacciones establecidas en el entorno escolar. En este sentido, la inclusión va más allá de la mera presencia física, involucrando el sentimiento de pertenencia y la creación de posibilidades reales de participación e interacción social, según lo defendido por Mantoan (2003).
En relación con las políticas públicas, la institución demostró prácticas compatibles con los principios previstos en la Ley de Directrices y Bases de la Educación Nacional (Ley nº 9.394/1996), en la Ley nº 12.764/2012 (Política Nacional de Protección de los Derechos de la Persona con TEA) y en la Ley Brasileña de Inclusión (Ley nº 13.146/2015). La permanencia de los estudiantes en el aula regular y la realización de adecuaciones pedagógicas son evidencias claras del compromiso con la legislación, garantizando el derecho a la educación inclusiva.
La presencia de un acompañante terapéutico para los estudiantes con TEA y DI, junto con las adaptaciones de materiales, las posibilidades de pausa y los recursos de regulación disponibles en el aula, amplió significativamente las condiciones para la participación efectiva en la vida escolar. Sin embargo, es fundamental que el acompañamiento terapéutico considere siempre las características individuales, ya que los estudiantes con el mismo diagnóstico pueden presentar necesidades muy distintas, lo que exige un enfoque personalizado y flexible.
La adaptación del material de apuntes, la diversificación de las actividades, el uso de materiales concretos, los recursos de regulación y la flexibilización de la rutina constituyeron estrategias eficaces para la reducción de barreras pedagógicas. Esto demuestra que el carácter inclusivo del contexto analizado no se basaba en una única acción aislada, sino en la articulación de diferentes medidas destinadas a permitir que estudiantes con perfiles diversos compartieran el mismo ambiente escolar y accedieran al currículo por diferentes caminos, promoviendo la equidad.
Sin embargo, la ausencia de una profesora auxiliar fija en la clase merece una reflexión profunda. Aunque los estudiantes con TEA y DI contaban con acompañamiento terapéutico individual, la presencia de otros cuatro alumnos con TDAH aumentaba las demandas dirigidas a la profesora titular. Esto sugiere que, incluso con prácticas pedagógicas consistentes, la plena efectividad de la inclusión también depende de condiciones institucionales que ofrezcan soporte adecuado a los profesionales responsables de la clase, garantizando una atención más individualizada y eficaz para todos los estudiantes.
La formación docente de la profesora a cargo resultó igualmente relevante para el éxito de las prácticas observadas. Sus 10 años de experiencia en Educación, junto con las formaciones en Pedagogía, Psicopedagogía e Intervención ABA aplicada al TEA, constituyeron un acervo de conocimientos que la auxiliaba en la identificación de las necesidades de los estudiantes y en la elección de las estrategias de intervención más adecuadas. Sin embargo, la presencia de formación específica no elimina la necesidad de actualización permanente, considerando la creciente diversidad en las aulas y la constante evolución de los conocimientos relacionados con el aprendizaje y la inclusión.
En síntesis, los resultados indican que las adaptaciones pedagógicas y ambientales observadas ampliaron las posibilidades de acceso a los contenidos y favorecieron la participación activa de los estudiantes, respetando sus necesidades individuales de ritmo, atención, organización y regulación. La escuela analizada demuestra características inclusivas al buscar modificar sus prácticas, materiales y condiciones ambientales para responder a la diversidad presente en el aula, aunque todavía existen oportunidades de mejora en lo que respecta al soporte institucional y a la formación continua de los profesionales, elementos cruciales para la consolidación de una educación verdaderamente inclusiva y eficaz.
4. Conclusión
El presente estudio tuvo como objetivo analizar prácticas pedagógicas inclusivas y adaptaciones de materiales y actividades utilizadas en el proceso de alfabetización de estudiantes con Trastorno del Espectro Autista, a la luz de la legislación educacional brasileña y de los fundamentos de la Neurociencia aplicada a la Educación. Se verificó que la alfabetización de estudiantes con Trastorno del Espectro Autista fue favorecida por un conjunto de prácticas pedagógicas inclusivas. Se identificó la implementación de instrucciones objetivas, la fragmentación de actividades y el uso extensivo de recursos visuales y concretos, como imágenes, pictogramas y letras móviles, que hicieron el acceso al currículo más comprensible. La organización de la rutina escolar con referencias visuales y auditivas, la flexibilización del tiempo de permanencia en las actividades y la disponibilidad de materiales de regulación contribuyeron a un ambiente de aprendizaje predecible y seguro. La mediación docente, basada en refuerzo verbal y modelado, ajustaba el apoyo a las necesidades individuales, promoviendo la autonomía de los estudiantes y su participación activa en las experiencias colectivas. Estos enfoques demostraron que la inclusión trasciende la mera presencia física, creando condiciones para el desarrollo de la independencia y la efectividad del aprendizaje.
La principal contribución de este estudio reside en la demostración de que la articulación entre prácticas pedagógicas adaptadas, el fundamento en la Neurociencia y el cumplimiento de la legislación educacional vigente puede promover un ambiente escolar verdaderamente inclusivo y eficaz para la alfabetización de estudiantes con TEA. Sin embargo, el contexto analizado presentó limitaciones, como la ausencia de una profesora auxiliar fija en la clase, lo que aumentaba la demanda sobre la profesora titular, a pesar de la presencia de acompañantes terapéuticos individuales. Esta observación sugiere que la consolidación de la educación inclusiva depende también de un soporte institucional más robusto. Para estudios futuros, se recomienda investigar la implementación de modelos de coenseñanza o la presencia de más profesionales de apoyo en clases con alta diversidad de necesidades, así como profundizar el análisis sobre el impacto de la formación continuada de los docentes en la eficacia de las prácticas inclusivas en diferentes contextos escolares.
Referencias Bibliograficas
Antunes, Celso. 2014. Estimulando a inteligência: estratégias para o desenvolvimento de competências cognitivas e socioemocionais. Petrópolis. Editora Vozes.
Fonseca, Vitor da. 2008. Educação inclusiva: fundamentação e prática. Editora Artmed. Porto Alegre, Brasil.
Mantoan, Maria Teresa Eglér. 2003. Inclusão escolar: O que é? Por quê? Como fazer? Editora Moderna. São Paulo, SP, Brasil.
Montessori, Maria. 1965. A mente absorvente. Editora Record. Rio de Janeiro, RJ, Brasil.
Oliveira, Marta Kohl de. 2011. Vygotsky: aprendizado e desenvolvimento – um processo sócio-histórico. 6. ed. Editora Scipione. São Paulo, SP, Brasil.
Vygotsky, Lev Semionovich. 1998. A formação social da mente: O desenvolvimento dos processos psicológicos superiores. 6 ed. Editora Martins Fontes. São Paulo, SP, Brasil.
Artículo proveniente del Trabajo de Conclusión de Curso de Neurociencia y Aprendizaje en la Educación
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