Cumplimiento Y Esg
05 de octubre de 2026
El uso racional de antimicrobianos como estrategia de Compliance en unidades públicas secundarias de salud
El Uso Racional de Antimicrobianos como Estrategia de Cumplimiento en Unidades Públicas Secundarias de Salud
Franciny Marques Gastaldi; Lucas de Souza Lehfeld
DOI: 10.22167/2675-6528-202602925
Artículo derivado del Trabajo de Conclusión de Curso (TCC), con contenido basado en el trabajo original del alumno y adaptado al formato editorial de la Revista E&S con el apoyo de la herramienta ResumeAI, solución de inteligencia artificial desarrollada por el Instituto Pecege para síntesis y organización textual.
Resumen
Los Programas de Gestión de Antimicrobianos (PGA) promueven el control del uso racional de antimicrobianos, combatiendo la resistencia y mejorando la seguridad del paciente. El estudio tuvo como objetivo describir la implementación de un PGA, integrado a una política de cumplimiento, en unidades públicas de atención secundaria de un municipio de tamaño mediano en la región Sudeste de Brasil. Se realizó un estudio descriptivo, enfocado en la implantación gradual del programa a partir de noviembre de 2023. El proceso involucró a médicos infectólogos del Control de Infecciones Hospitalarias y farmacéuticos responsables técnicos, desarrollado en etapas para la elaboración de protocolos institucionales. Se recopilaron datos sistemáticamente y se monitorizaron indicadores asistenciales y de gestión, como la conformidad de la prescripción, el consumo de antimicrobianos y la tasa de desescalada terapéutica. Los resultados indicaron una mejora en la estandarización de las conductas, resultando en una indicación y uso más racional de antimicrobianos. También se identificaron no conformidades y fragilidades en el proceso. La implementación del PGA contribuyó al fortalecimiento de la política de cumplimiento institucional, posibilitando una mayor gestión de riesgos y seguridad del paciente, e impactó positivamente el uso de los recursos en la unidad de salud.
Palabras clave: Gobernanza en salud; Indicadores asistenciales; Seguridad del paciente.
1. Introducción
El uso racional de antimicrobianos, conocido como Stewardship, representa un conjunto de acciones esenciales para la salud pública. Estas acciones implican la estandarización de normas, flujos y responsabilidades, con el objetivo de asegurar la prescripción, dispensación y administración correctas de los antimicrobianos. Tales prácticas se fundamentan en la medicina basada en evidencia y requieren capacitación continua multiprofesional (ANVISA, 2017).
En este escenario, la política de compliance emerge como una herramienta estratégica para estructurar y fortalecer el uso racional de antimicrobianos, especialmente en unidades de salud de atención secundaria. La implementación de una política de compliance implica la creación de un programa interno robusto, enfocado en la auditoría, identificación y comunicación de irregularidades. Esto se concreta mediante la implantación de directrices internas basadas en evidencia, previniendo desvíos y no conformidades que puedan comprometer la integridad de la población y la gestión institucional (Decreto nº 11.129/2022).
La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) ha enfatizado la necesidad de acciones para combatir la resistencia a los antimicrobianos (RAM) desde 2017, con la publicación de la Directriz Nacional para la Elaboración de un Programa de Gestión del Uso de Antimicrobianos en Servicios de Salud. La RAM es un desafío global de salud, con datos que refuerzan su creciente preocupación (WHO, 2024).
Documentos normativos como la RDC nº 471/2021, que establece criterios para la prescripción y control de antimicrobianos, y la Nota Técnica GVIMS/GGTES/ANVISA nº 06/2021, que orienta la implementación de los Programas de Gestión del Uso de Antimicrobianos (PGA), son cruciales. La Portaria MS nº 2.616/1998 también define directrices y normas para la prevención y control de infecciones hospitalarias, incluyendo el uso adecuado de estos medicamentos.
El Programa de Control de Infecciones Relacionadas con la Asistencia Sanitaria (PCIRAS) tiene entre sus objetivos la actuación directa en la prevención de la RAM. Esto ocurre a partir del monitoreo y perfeccionamiento de programas institucionales, como el PGA, para racionalizar la prescripción de estos medicamentos y garantizar la seguridad del ambiente y del paciente. La RAM, debido a su impacto ambiental y social y su íntima relación con la gobernanza de las instituciones de salud, debe ser reconocida en la matriz de riesgo y trabajada dentro del mapa estratégico de ellas.
El alineamiento entre la alta gobernanza y la actuación del PCIRAS, especialmente en la prevención de infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria, hace esencial la elaboración de políticas que gestionen normas y directrices. Estas políticas deben basarse en la legislación vigente y tener como objetivo promover la adopción de buenas prácticas dentro de la organización. La ausencia de programas estructurados para la gestión de antimicrobianos en unidades de salud secundarias representa una laguna práctica que compromete la seguridad del paciente y la eficacia de los tratamientos.
La implementación de Programas de Gestión de Antimicrobianos (PGA) permite un control más efectivo sobre el uso racional de estos medicamentos, impactando directamente en la reducción de la resistencia antimicrobiana y en la mejora de la seguridad del paciente. El monitoreo continuo, a través de indicadores, es una estrategia esencial para seguir el desempeño del PGA y respaldar intervenciones de mejora continua (ANVISA, 2017).
De esta forma, la implementación de un PGA contribuye al fortalecimiento de la política de compliance institucional, promueve una gestión de riesgos más robusta y aumenta la seguridad del paciente, lo que se refleja positivamente en el uso de los recursos disponibles en las unidades de salud. El objetivo de este trabajo fue el diseño de la implementación de un Programa de Gestión de Antimicrobianos como parte de la política de compliance de una institución, responsable de la gestión de unidades de salud de atención secundaria (Unidades de atención de urgencia).
2. Material y Métodos
El presente estudio se caracterizó como una investigación descriptiva, con un enfoque metodológico centrado en la implementación gradual de un Programa de Gestión de Antimicrobianos (PGA). El objetivo central fue describir el proceso de implementación de este programa en unidades de salud de atención secundaria, integrándolo a una política de compliance institucional. La investigación se realizó en un municipio de tamaño mediano, ubicado en el interior de la región Sudeste de Brasil, donde la gestión de las unidades de salud está a cargo de una empresa tercera contratada por la Alcaldía Municipal.
Durante la elaboración del estudio, se dispensó del Término de Anuencia, ya que el análisis se basó exclusivamente en datos agregados y no identificables. No se accedió ni se utilizó información que permitiera la identificación directa o indirecta de pacientes o profesionales involucrados, preservando la confidencialidad y la privacidad de la información.
El estudio no fue sometido al Comité de Ética en Investigación (CEP), en conformidad con lo dispuesto en el artículo 1, párrafo único, inciso V, de la Resolución CNS n° 510/2016, y también por la Resolución CNS n° 674/2022. Estas normativas establecen que las investigaciones realizadas con bases de datos agregadas, sin identificación individual, no requieren registro o evaluación por el Sistema CEP/CONEP.
La investigación se desarrolló en cuatro unidades de atención secundaria (Unidades nº 1, nº 2, nº 3 y nº 4) del municipio. Estas unidades son responsables de aproximadamente el 50% de las atenciones secundarias de la ciudad, abarcando un área de unos 350 mil habitantes. La selección de estas unidades se debió al perfil de los pacientes y al impacto en el volumen de prescripciones de antimicrobianos.
Los participantes involucrados en la implementación del programa fueron médicos infectólogos responsables del Control de Infecciones Hospitalarias (CCIH) de las unidades y farmacéuticos responsables técnicos. El programa de gestión de antimicrobianos fue creado en noviembre de 2023, a través de la interacción entre el equipo de farmacia hospitalaria y los infectólogos del CCIH, conforme a la Resolución de Directorio Colegiado nº 48, de 02 de junio de 2000.
La implementación del PGA se realizó en fases distintas. La primera fase consistió en la definición de las unidades y los participantes. Las unidades de atención secundaria fueron elegidas debido a su estructura de atención de urgencia orientada a pacientes graves o potencialmente graves, triados por la herramienta Manchester, y por la complejidad de los casos.
La segunda fase implicó la generación de protocolos institucionales. Tras reuniones entre los colaboradores y revisión bibliográfica, se creó e implementó oficialmente el PGA. Complementariamente, se elaboraron el Protocolo de Tratamiento de los Principales Síndromes Infecciosos y la Tabla de Antimicrobianos, actualizada según la tasa de filtración glomerular, sirviendo como guías.
La tercera fase se dedicó a la recopilación de datos, seleccionados según la directriz nacional sobre el tema (ANVISA, 2017). La información fue recopilada de forma manual y diaria por el equipo de la CCIH, con tabulación por el médico infectólogo. La primera evaluación se centró en la prescripción de antimicrobianos y en la conformidad global, con seguimiento por indicadores de consumo, como Days of Therapy (DOT) y Length of Therapy (LOT).
En la cuarta fase, los datos fueron presentados a los involucrados. A partir de marzo de 2024, se estandarizó una reunión mensual, el último jueves del mes, entre representantes de la farmacia y del CCIH. Estas reuniones tenían como objetivo la presentación de los datos recopilados, permitiendo la discusión y el análisis crítico para identificar oportunidades de optimización de recursos.
La quinta fase, iniciada en enero de 2025, se centró en la implementación de nuevos indicadores para el seguimiento. Se definieron: tasa de cumplimiento de los antimicrobianos de amplio espectro prescritos durante la hospitalización; tasa de desescalada de los antimicrobianos de amplio espectro durante la hospitalización; tasa de desescalada a un régimen antimicrobiano oral en pacientes con infección pulmonar que recibieron el alta; y tasa de cumplimiento en la prescripción de antimicrobianos en hospital de día.
El primer indicador evaluó la asertividad en la prescripción de antimicrobianos de amplio espectro (cefepime, piperacilina-tazobactam, meropenem, polimixina, vancomicina o teicoplanina) en cada unidad. La evaluación fue realizada por el infectólogo, considerando dosis, espectro y foco del tratamiento. El segundo indicador evaluó si los antimicrobianos de amplio espectro fueron desescalonados a medicamentos de menor cobertura durante la hospitalización, según indicación del infectólogo, con abordaje inicial del farmacéutico.
El tercer indicador implicó el registro de pacientes con diagnóstico de infección de foco pulmonar que recibieron el alta hospitalaria, verificando la transición de la terapéutica antimicrobiana intravenosa a medicación oral. El cuarto indicador analizó el 30% de las prescripciones médicas en régimen de hospital de día (administración intramuscular o intravenosa), evaluadas por dosis, foco y espectro.
La sexta fase, el seguimiento de los indicadores, se inició en septiembre de 2025. La técnica de análisis de datos consistió en el análisis crítico de los datos recopilados y de los resultados de los indicadores. Este análisis se presentó a la dirección institucional para fortalecer la estrategia y vincularla a la cultura organizacional, reforzando la actuación de los sectores de farmacia y CCIH.
Como parte del plan de acción para los indicadores, se perfeccionaron los protocolos existentes o se crearon nuevos. Estos documentos, incluida la Tabla de Antimicrobianos con dosis ajustadas por peso y tasa de filtración glomerular, y los protocolos de tratamiento para síndromes infecciosos y sepsis, se pusieron a disposición en formato digital y físico en lugares estratégicos como farmacia, sala de prescripción y consultorios.
3. Resultados y Discusión
La implementación del Programa de Gestión de Antimicrobianos (PGA) en las cuatro unidades de atención secundaria del municipio, iniciada en noviembre de 2023, reveló un escenario inicial de ausencia de medición sistemática de datos de prescripción y consumo de antimicrobianos antes del segundo semestre de 2024. Los datos compilados abarcaron los primeros 18 meses de actuación, proporcionando una base para la evaluación del impacto del programa. Las unidades, que atienden a un promedio de 11 a 14 mil pacientes por mes y abarcan a unos 90 mil habitantes cada una, presentaron un número de internaciones que varió entre 250 y 350 pacientes mensuales, influenciado por estacionalidades como epidemias de dengue o síndromes respiratorios.
El análisis inicial del período de julio de 2024 a diciembre de 2025, tras el inicio de la recolección de datos, demostró fluctuaciones en el número de antimicrobianos prescritos para pacientes hospitalizados en todas las unidades. Se observó que la Unidad 1 y la Unidad 3, que son referencia para atención clínica de adultos y traumatología, y las Unidades 2 y 4, que atienden clínica de adultos y pediatría, presentaron patrones variados de prescripción a lo largo de los meses. Por ejemplo, la Unidad 1 registró alrededor de 250 prescripciones en julio de 2024, con picos y valles que se repitieron, mientras que la Unidad 3 mostró un comportamiento similar, pero con valores ligeramente diferentes, indicando la complejidad y la variabilidad del uso de estos medicamentos en el entorno hospitalario.
En relación con el tiempo medio de uso de los antimicrobianos en pacientes hospitalizados, los datos para el mismo período (julio de 2024 a diciembre de 2025) también revelaron variaciones entre las unidades. Aunque no hubo una medición previa, la introducción del PGA permitió el monitoreo, identificando que el tiempo medio de tratamiento osciló entre tres y cinco días en la mayoría de las unidades, con algunos picos y caídas puntuales. Esta variabilidad sugiere la necesidad de estandarización y optimización de las conductas, uno de los objetivos centrales del programa, con el fin de reducir el tiempo de exposición de los pacientes a estos medicamentos y, en consecuencia, disminuir el riesgo de resistencia antimicrobiana.
Tasa de cumplimiento de los antimicrobianos de amplio espectro, prescritos durante la hospitalización
El primer indicador implementado, la tasa de cumplimiento de los antimicrobianos de amplio espectro prescritos durante la hospitalización, tuvo como objetivo cuantificar la asertividad en la prescripción de estos medicamentos. La evaluación realizada por el infectólogo consideró la dosis (ajustada al peso o tasa de filtración glomerular), el espectro (necesidad de cobertura para gérmenes hospitalarios o comunitarios) y la cobertura para el foco infeccioso en tratamiento. La elección por pacientes hospitalizados permitió una intervención temprana y el control del uso desde el inicio hasta el final de la terapia, alineándose a los principios de un uso racional y seguro.
Las interferencias identificadas para este indicador incluyeron el desconocimiento previo de la tasa de filtración glomerular del paciente, el tiempo de espera para la liberación de exámenes, la experiencia del prescriptor con determinados fármacos y la dificultad en determinar o confirmar el foco infeccioso en un entorno de atención de urgencias, que exige rapidez. La criticidad en la prescripción de antimicrobianos de alto costo y con mayor impacto en la resistencia bacteriana, además de los potenciales eventos adversos, refuerza la importancia de planes de acción para mitigar estos riesgos y optimizar los resultados terapéuticos, conforme preconizado por las directrices de compliance en salud.
Los datos de cumplimiento en la prescripción de la primera dosis de antimicrobianos de amplio espectro, recopilados en 2025, mostraron tasas variables entre las cuatro unidades, situándose generalmente entre el 60% y el 90%. Por ejemplo, en enero de 2025, la Unidad 1 registró un cumplimiento de aproximadamente el 85%, mientras que la Unidad 4 presentó alrededor del 75%. A lo largo del año, todas las unidades exhibieron fluctuaciones mensuales, con algunas alcanzando picos cercanos al 95% y otras cayendo a alrededor del 60%. Estas variaciones indican la necesidad de un monitoreo continuo e intervenciones dirigidas para garantizar la adhesión a los protocolos y mejorar la calidad de la prescripción, contribuyendo a la seguridad del paciente y la gestión de riesgos.
Tasa de desescalada de los antimicrobianos de amplio espectro durante la hospitalización
Complementario al primer indicador, la tasa de desescalada de los antimicrobianos de amplio espectro durante la hospitalización tiene como objetivo la generación de acciones correctivas frente a las no conformidades. El enfoque inicial de la prescripción lo realiza el farmacéutico, seguido de una segunda evaluación por parte del infectólogo, quien participa en la discusión del caso con el equipo asistencial. Esta metodología en dos etapas permite un análisis más profundo, considerando el diagnóstico y las condiciones clínicas del paciente, como enfermedades renales o hepáticas, que pueden influir en la elección y dosificación de los antimicrobianos.
Los objetivos de este enfoque son multifacéticos, abarcando aspectos ambientales, sociales y de gobernanza. En el ámbito ambiental, se busca reducir la exposición innecesaria de las bacterias a antimicrobianos de mayor espectro, minimizando la presión selectiva para el desarrollo de resistencia. Desde el punto de vista social y del paciente, el enfoque es el impacto clínico, priorizando fármacos de menor espectro y menor tiempo de tratamiento para resolver la infección, evitando efectos negativos en la flora intestinal y garantizando la seguridad. En términos de gobernanza, la gestión de costos y la optimización de recursos son cruciales, ya que el desperdicio impacta la disponibilidad para futuras atenciones, reforzando la importancia de la eficiencia en el cuidado.
Las interferencias identificadas para este indicador incluyen la disponibilidad de medicamentos para el cambio, como la falta de Piperacilina-tazobactam, que puede llevar al uso de carbapenémicos de mayor espectro. La alta rotación de pacientes en urgencias, con una estancia media de tres a cinco días, también dificulta el abordaje del especialista en infecciones, especialmente los fines de semana. Estos factores limitan la capacidad de desescalar la terapia de forma óptima, impactando la eficacia del PGA y la optimización de los recursos, exigiendo estrategias adaptativas para sortear tales desafíos.
El análisis de las tasas de desescalada de los antimicrobianos de amplio espectro en las Unidades 1, 2, 3 y 4, a lo largo de 2025, reveló patrones distintos. En la Unidad 1, por ejemplo, la proporción de casos con indicación de desescalada que efectivamente fueron desescalados (Realizado Desc./Susp.) fluctuó, pero frecuentemente se mantuvo por debajo de la proporción de casos con indicación. En febrero de 2025, la Unidad 2 presentó un pico de desescalada realizada, alcanzando alrededor del 80% de los casos con indicación, pero en otros meses, como abril, esta tasa fue significativamente menor, en torno al 20%. Las Unidades 3 y 4 también mostraron variaciones, con la Unidad 3 presentando tasas de desescalada realizada que, en algunos meses, superaron el 80%, mientras que la Unidad 4 tuvo meses con tasas más bajas, como el 40% en marzo. Estos datos indican que, si bien existen oportunidades de desescalada, su efectividad aún enfrenta desafíos, necesitando intervenciones continuas y dirigidas para optimizar la práctica clínica.
Desde la perspectiva del compliance, el seguimiento de las tasas de desescalada es una herramienta esencial de gestión de riesgos, que permite la identificación de situaciones inadecuadas y la intervención oportuna. Este enfoque está en consonancia con la visión de Soares (2022), quien integra el compliance a los conceptos de gobernanza, riesgo e integridad, fortaleciendo los mecanismos de control organizacional. La aplicación de este entendimiento al PGA transforma los indicadores asistenciales en instrumentos de gobernanza, capaces de subsidiar decisiones estratégicas, mitigar riesgos asociados al uso inadecuado de antimicrobianos y, consecuentemente, fortalecer la seguridad del paciente.
Tasa de desescalada para el régimen antimicrobiano oral, en pacientes con diagnóstico de infección de foco pulmonar que recibieron el alta hospitalaria
El tercer indicador se centró en la tasa de desescalada a un régimen antimicrobiano oral en pacientes diagnosticados con infección de foco pulmonar (neumonía) que fueron dados de alta del hospital. La elección del foco pulmonar se justifica por representar el mayor porcentaje de procesos infecciosos en pacientes hospitalizados. La evaluación de la optimización del tratamiento de la neumonía es crucial, ya que un menor tiempo de tratamiento impacta directamente en los costos directos (medicamentos, exámenes) e indirectos (ocupación de cama, atención profesional), además de contribuir a la reducción de la resistencia antimicrobiana y la seguridad del paciente.
Este indicador se considera de mayor interferencia debido a factores como la permanencia de pacientes internados por asuntos no relacionados con el proceso infeccioso (ej: suspensión de oxígeno, exámenes complementarios) y la disponibilidad variable de fármacos orales adecuados para la continuidad del tratamiento de la neumonía. La diversidad de pacientes exige múltiples opciones de medicamentos, considerando alergias, interacciones medicamentosas, posología y tolerancia. La dificultad para medir el impacto en la rotación de camas, en la exposición a procedimientos invasivos y en el tiempo/recursos invertidos por paciente, aunque conocidos, representa un desafío para la evaluación completa del beneficio.
Los datos de desescalada a vía oral en pacientes hospitalizados por neumonía que recibieron el alta hospitalaria, correspondientes a 2025, demostraron que las tasas variaron entre las unidades y a lo largo de los meses. En enero de 2025, la Unidad 1 presentó una tasa de desescalada a vía oral de aproximadamente 70%, mientras que la Unidad 2 registró alrededor del 85%. A lo largo del año, se observaron fluctuaciones, con la Unidad 3 alcanzando picos de más del 90% en algunos meses, y la Unidad 4 mostrando una media de aproximadamente 75%. Estas variaciones indican que, si bien la desescalada a vía oral es una práctica común, todavía hay margen para la optimización y la estandarización, especialmente considerando los impactos en la rotación de camas y la exposición a riesgos hospitalarios.
Tasa de cumplimiento en la prescripción de antimicrobianos en hospital de día
El cuarto indicador, la tasa de cumplimiento en la prescripción de antimicrobianos en hospital de día, amplía la visión del consumo de antimicrobianos para infecciones generalmente no graves, administradas diariamente en la unidad de salud. Este indicador es relevante debido al impacto en el número de atenciones y en la exposición de los pacientes al ambiente hospitalario. El análisis de las prescripciones en este contexto busca garantizar la adecuación del tratamiento y la optimización de los recursos, incluso en casos de menor complejidad, contribuyendo a la seguridad y la racionalidad del uso de antimicrobianos.
Las interferencias en este indicador son significativas, incluyendo el desconocimiento de todos los fármacos prescritos y la dependencia de fichas manuales rellenadas por los médicos de guardia. La evaluación de la adherencia de los pacientes a la medicación prescrita y a la posología diaria no es viable sin una búsqueda individual, lo que es impráctico con el equipo actual. La escasez de información clínica en las historias clínicas también interfiere, exigiendo un perfeccionamiento continuo de los registros para garantizar la seguridad de los datos. Estas limitaciones en la recopilación y análisis de datos impactan la amplitud de la evaluación.
A pesar de las interferencias, las potencialidades de este indicador justifican su continuidad. Permite la identificación de puntos de mejora, incluso con un número reducido de datos, para enfoques posteriores a los colaboradores, siguiendo el concepto de cultura justa, que se enfoca en el perfeccionamiento y no en la penalización. Existe la posibilidad de búsqueda activa de pacientes con tratamiento inadecuado y el conocimiento del perfil de los pacientes atendidos en cada unidad, lo que puede subsidiar capacitaciones o divulgación de material de consulta para los profesionales prescriptores, promoviendo la mejora continua y la educación.
Los datos de conformidad en las prescripciones para administración diaria en el servicio de urgencias, correspondientes a 2025, indicaron una consistencia relativamente alta, con la mayoría de las unidades manteniendo tasas superiores al 80% a lo largo del año. La Unidad 1, por ejemplo, registró una conformidad de aproximadamente el 88% en enero de 2025, y la Unidad 4 se mantuvo en torno al 85% la mayoría de los meses. Aunque hubo pequeñas fluctuaciones mensuales, la estabilidad general de estas tasas sugiere una buena adhesión a los protocolos existentes, pero también apunta a la importancia de continuar el monitoreo para identificar y corregir cualquier desviación, garantizando la calidad y la seguridad del tratamiento en hospital de día.
Como plan de acción para los indicadores, se crearon y perfeccionaron protocolos existentes, disponibles en formato digital y físico. Entre estos documentos, destacan la Tabla de Antimicrobianos con dosis ajustadas por peso y tasa de filtración glomerular, el Protocolo de Tratamiento de los Principales Síndromes Infecciosos (incluyendo concepto, diagnóstico y opciones de tratamiento) y el Protocolo de Sepsis (con concepto, diagnóstico y opciones de tratamiento). Estas guías buscan estandarizar las conductas y proporcionar soporte a los profesionales, garantizando que las decisiones clínicas estén alineadas a las mejores prácticas y evidencias científicas.
La creación de estos mecanismos institucionales, fundamentados en la legislación y literatura vigente, y guiados por la ética profesional, garantiza la gestión de los riesgos y la reducción de impactos negativos en la institución. La identificación sistemática de no conformidades a través de los indicadores permite que el PGA trascienda una actuación meramente normativa, transformando datos asistenciales en herramientas para dirigir acciones institucionales. Este enfoque, según Saad-Diniz (2019), supera una actuación defensiva, incorporando evidencias científicas para orientar la toma de decisiones, acercando la gestión de antimicrobianos a una estrategia efectiva de integridad y mejora continua.
Desde la perspectiva ESG (Ambiental, Social y Gobernanza), los beneficios del PGA van más allá del cumplimiento. En el pilar ambiental, la reducción del uso innecesario de antimicrobianos contribuye a la disminución de la generación y liberación de residuos farmacológicos en el medio ambiente, y a la reducción de la presión selectiva que conduce a la resistencia microbiana. Aunque la medición de este impacto es compleja e indirecta, refuerza la importancia del uso racional como estrategia de sostenibilidad. En el pilar social, el programa promueve la seguridad del paciente, reduciendo la exposición innecesaria a antimicrobianos, previniendo eventos adversos y calificando la asistencia, evidenciando el impacto positivo en la calidad del cuidado.
La sostenibilidad del PGA depende de inversiones continuas en recursos humanos, capacitación, estructura y herramientas de monitoreo, considerando los beneficios asistenciales, financieros e institucionales observados a corto, mediano y largo plazo. La institucionalización del PGA como política permanente de la organización, con responsabilidades e indicadores formalmente definidos, es fundamental para reducir la vulnerabilidad del programa a cambios en la gestión o en la composición de los equipos. Este enfoque garantiza la continuidad de las acciones de uso racional de antimicrobianos, gestión de los riesgos y protección de la seguridad del paciente, independientemente de alteraciones en el liderazgo o en la estructura organizacional.
En resumen, la implementación del Programa de Gestión de Antimicrobianos, a través del monitoreo de indicadores de cumplimiento y desescalada, demostró la capacidad de estandarizar conductas, identificar debilidades y optimizar el uso de recursos en unidades de atención secundaria. Los resultados indicaron mejoras en la racionalidad de la prescripción y en la Gestión de los Riesgos, fortaleciendo la política de compliance institucional y contribuyendo significativamente a la seguridad del paciente y a la sostenibilidad ambiental y social de las prácticas de salud.
4. Conclusión
El presente estudio tuvo como objetivo describir la implementación de un Programa de Gestión de Antimicrobianos (PGA), integrado a una política de compliance, en unidades públicas de atención secundaria de un municipio de tamaño mediano. Se verificó que la implantación gradual del programa, iniciada en noviembre de 2023, permitió la estandarización de las conductas y el uso más racional de antimicrobianos, a pesar de la ausencia inicial de medición sistemática de datos. A lo largo de 18 meses, se observó la fluctuación en el número de prescripciones y en el tiempo medio de uso, con la introducción de indicadores asistenciales y gerenciales. La tasa de conformidad en la prescripción de antimicrobianos de amplio espectro se situó generalmente entre el 60% y el 90%, mientras que las tasas de desescalonamiento presentaron variaciones, indicando oportunidades de mejora. La implementación del PGA contribuyó significativamente al fortalecimiento de la política de compliance institucional, posibilitando una gestión de riesgos más robusta y mejorando la seguridad del paciente, además de impactar positivamente la optimización de los recursos en las unidades de salud.
Sin embargo, se identificaron debilidades en el proceso, como la dependencia de la recopilación manual de datos, la escasez de información clínica completa en los historiales médicos y desafíos relacionados con la disponibilidad de fármacos y la alta rotación de pacientes, que limitaron la plena efectividad de algunas intervenciones. Para mitigar estas limitaciones, se elaboraron y perfeccionaron protocolos institucionales, como tablas de dosis ajustadas y guías de tratamiento para síndromes infecciosos y sepsis, disponibles en formatos digital y físico. La actuación del PGA trasciende la mera conformidad normativa, transformando datos asistenciales en herramientas estratégicas de gobernanza e integridad. Desde la perspectiva ESG, el programa demostró beneficios ambientales por la reducción del uso innecesario de antimicrobianos y sociales por la promoción de la seguridad del paciente. La sostenibilidad del PGA requiere inversiones continuas en recursos humanos y tecnología, sugiriendo la incorporación de herramientas digitales e inteligencia artificial para automatizar la recopilación y análisis de datos, y la institucionalización del programa como política permanente para garantizar su continuidad y expansión, incluso para la atención primaria.
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Resolução CNS n° 510/2016 [Referência completa não encontrada no documento original]
Resolução CNS n° 674/2022 [Referência completa não encontrada no documento original]
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Artículo originado del Trabajo de Conclusión de Curso de la Especialización en Compliance y ESG del MBA USP/Esalq
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