Cumplimiento Y Esg
02 de octubre de 2026
Cambio climático y la formación de profesionales de ESG: un estudio exploratorio en empresas privadas del sector de impacto socioambiental en Brasil
Cambio Climático y la Formación de Profesionales de Esg: un Estudio Exploratorio en Empresas Privadas del Sector de Impacto Socioambiental en Brasil
Elizabeth S. de Oliveira; Márcia C. Rossi
DOI: 10.22167/2675-6528-202602867
Artículo derivado del Trabajo de Conclusión de Curso (TCC), con contenido basado en el trabajo original del alumno y adaptado al formato editorial de la Revista E&S con el apoyo de la herramienta ResumeAI, solución de inteligencia artificial desarrollada por el Instituto Pecege para síntesis y organización textual.
Resumen
El cambio climático ha intensificado la demanda de capacitación profesional y organizacional en ESG en el contexto empresarial brasileño. El estudio analizó la percepción de los profesionales de ESG sobre su nivel de preparación frente al cambio climático e investigó las estrategias de capacitación reportadas por profesionales de empresas privadas con diferentes grados de actuación o interfaz socioambiental. La investigación adoptó un enfoque descriptivo-exploratorio, combinando métodos cuantitativos y cualitativos, a través de un cuestionario estructurado aplicado entre el 16 de enero y el 4 de febrero de 2026, que totalizó 52 respuestas válidas. Los resultados sugirieron niveles predominantemente intermedios de preparación autodeclarada, con diferencias entre las dimensiones evaluadas y la familiaridad con referencias técnicas y la percepción de preparación para su aplicación práctica. Predominaron las iniciativas de capacitación informales o puntuales, y las respuestas abiertas destacaron las competencias técnicas, analíticas, regulatorias, organizacionales y conductuales como relevantes. Los hallazgos indicaron que el fortalecimiento de la actuación profesional en la agenda climática implica tanto el desarrollo de competencias individuales como condiciones organizacionales relacionadas con la capacitación, la gobernanza y la integración del tema en los procesos de toma de decisiones.
Palabras clave: Capacitación profesional; Competencias profesionales; Estrategia organizacional; Gestión de riesgos climáticos; Gobernanza climática.
1. Introducción
El cambio climático se ha consolidado como uno de los principales vectores de transformación de las dinámicas económicas, institucionales y organizacionales a escala global. El Sexto Informe de Evaluación del IPCC (2023) evidencia la intensificación de eventos extremos y sus impactos sobre sectores estratégicos, como agricultura, energía, infraestructura y salud, reforzando la centralidad de la agenda climática en los procesos decisorios contemporáneos. En este contexto, la incorporación del tema deja de ser solo una exigencia ambiental y pasa a asumir un carácter estratégico, regulatorio y reputacional para organizaciones públicas y privadas.
En el ámbito corporativo, la agenda climática se ha integrado progresivamente a las prácticas ESG, destacando la ampliación de mecanismos de gestión de riesgos, reporte y gobernanza. Sin embargo, esta incorporación ocurre de forma desigual entre organizaciones y áreas de actuación, reflejando diferentes niveles de madurez institucional y capacidad técnica. Estudios indican que, mientras aspectos relacionados con la medición y el reporte tienden a presentar mayor consolidación, dimensiones asociadas a la integración estratégica y a los impactos sociales de los cambios climáticos permanecen menos desarrolladas (Eccles & Klimenko, 2019; Bansal & Song, 2017).
En Brasil, la celebración de la COP30 en Belém reforzó el papel del país en el escenario climático internacional y evidenció avances institucionales. Al mismo tiempo, expuso desafíos estructurales persistentes, como desigualdades socioeconómicas, asimetrías regionales y limitaciones en la implementación de políticas ambientales. Instrumentos como el Plan Clima e iniciativas sectoriales, como el Plan ABC, señalan esfuerzos relevantes de mitigación y adaptación, pero su efectividad depende de la capacidad de las organizaciones para internalizar la agenda climática de forma consistente en sus procesos decisorios y operativos.
Paralelamente, el avance de normas internacionales, como la Directiva de Información sobre Sostenibilidad Corporativa (CSRD) y los estándares de la Junta de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB), ha ampliado las exigencias sobre las empresas brasileñas, demandando alineación a referenciales globales. Este proceso implica adecuación formal y requiere capacidad técnica para interpretar, operacionalizar e integrar tales directrices a los contextos organizacionales. En este escenario, los profesionales que actúan en las áreas de ESG, sostenibilidad, compliance y gobernanza asumen un papel central en la traducción de estas exigencias en prácticas efectivas.
A pesar de este avance regulatorio e institucional, la literatura señala la persistencia de lagunas en la formación de estos profesionales, especialmente en lo que se refiere a la integración entre competencias técnicas, visión sistémica y comprensión de las dimensiones sociales de los cambios climáticos (Kwauk & Casey, 2022). En el contexto brasileño, estas lagunas tienden a ser ampliadas por limitaciones estructurales en la formación profesional y por la baja institucionalización de estrategias organizacionales de capacitación. La capacidad de las organizaciones para responder a presiones ambientales depende directamente de la cualificación de sus cuadros técnicos (Marcovitch, 2010).
En este sentido, se observa una tensión relevante: al mismo tiempo que crece la complejidad de las exigencias climáticas, persisten indicios de que la capacitación profesional no acompaña, en la misma intensidad, esta transformación. Esta disociación plantea interrogantes sobre la efectividad de las estrategias corporativas de ESG y sobre la capacidad de las organizaciones para operacionalizar la transición climática de forma consistente. Se entiende la internalización de la agenda climática como la incorporación sistemática de riesgos, oportunidades y directrices climáticas a los procesos decisorios, a las estructuras de gobernanza y a las rutinas organizacionales.
En este estudio, la expresión “impacto socioambiental” no se emplea como referencia a un sector económico específico, dado que las actividades empresariales pueden producir impactos socioambientales en diferentes grados. La delimitación adoptada considera, sobre todo, la forma en que la agenda socioambiental se relaciona con la actuación de las organizaciones, abarcando desde empresas en las que esta dimensión integra intencionalmente el modelo de negocio hasta organizaciones de otros sectores que incorporan prácticas socioambientales o mantienen interfaz con estas temáticas. La muestra contempla, por lo tanto, diferentes grados de vinculación e institucionalización de la agenda socioambiental en el contexto empresarial.
Ante este escenario, el presente estudio busca producir evidencias empíricas a partir de las percepciones y experiencias relatadas por los encuestados, contribuyendo a la mejora de las estrategias de capacitación corporativa y al fortalecimiento de la formación profesional en el contexto de la transición climática. El objetivo es analizar la percepción de profesionales de ESG sobre su nivel de preparación frente a los cambios climáticos, buscando identificar asimetrías percibidas entre competencias, lagunas formativas y sus posibles implicaciones organizacionales, así como comprender cómo estos profesionales perciben las estrategias de capacitación adoptadas por empresas privadas con diferentes grados de actuación o interfaz socioambiental en Brasil.
2. Material y Métodos
El presente estudio se caracterizó como una investigación aplicada, de naturaleza descriptivo-exploratoria, que adoptó un enfoque metodológico mixto. Esta combinación de métodos cuantitativos y cualitativos se empleó para analizar las percepciones y experiencias relatadas por los encuestados sobre la capacitación profesional y las prácticas organizacionales relacionadas con ESG y el cambio climático. El enfoque mixto permitió integrar diferentes formas de evidencia (Bryman, 2006; Creswell & Creswell, 2018; O’Cathain, Murphy & Nicholl, 2010).
La población investigada consistió en profesionales que actúan en las áreas de ESG, sostenibilidad, compliance, gobernanza y gestión de riesgos, vinculados a empresas privadas en Brasil. El criterio de inclusión fue la actuación en empresas privadas con diferentes grados de actuación o interfaz con la agenda socioambiental. La muestra fue no probabilística, seleccionada por conveniencia, abarcando encuestados accesibles a través de redes profesionales y contactos institucionales. La información recopilada fue de naturaleza autodeclarada, interpretada como percepciones de los participantes.
La recolección de datos se realizó entre el 16 de enero y el 4 de febrero de 2026, a través de un cuestionario estructurado, aplicado en línea a través de la plataforma Google Forms. Se obtuvieron 53 respuestas, de las cuales una fue excluida por no cumplir el criterio de actuación en el sector privado, lo que resultó en 52 respuestas válidas para el análisis.
El cuestionario se elaboró basándose en principios de claridad, neutralidad y organización lógica, según las orientaciones metodológicas para investigaciones survey (Prodanov & Freitas, 2013; Dillman, Smyth & Christian, 2014). Su construcción partió del objetivo de la investigación y de la operacionalización de los principales conceptos investigados en dimensiones analíticas, que incluyeron perfil profesional y organizacional, preparación percibida frente a los cambios climáticos, familiaridad con referencias internacionales, prácticas organizacionales de capacitación, desafíos percibidos e implicaciones y competencias prioritarias.
Se realizó una prueba preliminar del instrumento entre el 15 y el 16 de enero de 2026, con cuatro encuestados de un perfil similar al público objetivo, para verificar la claridad, la comprensión y el tiempo de respuesta. La retroalimentación indicó que el instrumento era adecuado, sin necesidad de modificaciones, y las respuestas de la prueba preliminar no se incluyeron en el análisis final.
Para el análisis de los datos, las preguntas cerradas se sometieron a estadística descriptiva, utilizando frecuencias absolutas, porcentajes y medidas de tendencia central. Las medias se emplearon para indicar patrones generales de percepción entre los encuestados, sin pretensión de inferencia estadística (Sampieri, Collado & Lucio, 2013). Los análisis y visualizaciones se realizaron con el apoyo de hojas de cálculo y la plataforma Google Docs. Se realizaron cruces entre variables seleccionadas para identificar posibles asimetrías en la capacitación.
Las respuestas a las preguntas abiertas se sometieron a un análisis de contenido temático, tomando como referencia a Bardin (2016). El análisis, de carácter inductivo, construyó categorías a posteriori a partir del contenido de las respuestas. Se realizó una lectura flotante del corpus, se identificaron unidades de registro y se asignaron códigos sintéticos, agrupados en ejes temáticos y consolidados en categorías. La subjetividad inherente al proceso de codificación se mitigó mediante criterios uniformes de adhesión al contenido original, similitud semántica y recurrencia.
Los resultados cuantitativos y cualitativos fueron interpretados de forma integrada, buscando identificar convergencias, complementariedades y eventuales divergencias entre los patrones observados en las preguntas cerradas y las percepciones expresadas en las preguntas abiertas. Esta integración tuvo una finalidad interpretativa, permitiendo utilizar los datos cualitativos para contextualizar y profundizar tendencias identificadas en el análisis descriptivo (Bryman, 2006; O’Cathain, Murphy & Nicholl, 2010).
La investigación observó principios éticos de anonimato y confidencialidad. El tratamiento de los datos siguió las directrices de la legislación de protección de datos personales, garantizando su uso exclusivo para fines académicos y la privacidad de los encuestados. La evaluación ética del estudio se realizó a través del Formulario de Diagnóstico Ético (FDE), sin necesidad de someterse al Comité de Ética en Investigación, considerando el carácter no identificable y de bajo riesgo de los datos recopilados.
3. Resultados y Discusión
El análisis de los datos recopilados permitió una comprensión profunda de la percepción de los profesionales de ESG en Brasil sobre su preparación frente al cambio climático y las estrategias de capacitación organizacional. Los resultados iniciales caracterizaron el perfil de los encuestados, revelando una muestra predominantemente compuesta por individuos con actuación directa o interfaz relevante con el sector de impacto socioambiental. Esta composición de la muestra es crucial, ya que permite que las interpretaciones sobre capacitación climática se realicen desde la perspectiva de un grupo ya comprometido y familiarizado con las temáticas socioambientales y de ESG, evidenciando que las lagunas identificadas no derivan de la ausencia de conocimiento básico, sino de desafíos relacionados con la profundidad y la integración de las competencias necesarias en los procesos organizacionales.
La distribución de los encuestados por campo de actuación indicó que 18 profesionales trabajan directamente en el sector socioambiental, 14 tienen una actuación indirecta con incorporación de prácticas socioambientales, y 20 trabajan en otros sectores, pero con una interfaz relevante con temas socioambientales. Esta diversidad en la actuación, con la mayoría de los 52 encuestados teniendo alguna proximidad con la agenda socioambiental, refuerza la relevancia de los hallazgos para el contexto de internalización de la agenda climática en las organizaciones. El perfil sugiere que los participantes ya poseen una base de conocimiento, lo que dirige la discusión hacia la calidad y la aplicabilidad de las competencias, en lugar de su mera existencia.
En cuanto al tiempo de experiencia profesional, la muestra presentó una distribución heterogénea, con 4 encuestados con menos de 1 año de experiencia, 19 con 1 a 3 años, 12 con 4 a 6 años y 17 con más de 6 años. Esta variedad de experiencia profesional es un punto importante, ya que permite investigar cómo el nivel de preparación percibido puede variar en diferentes etapas de la carrera, ofreciendo perspectivas sobre la evolución de las competencias a lo largo del tiempo. El análisis posterior reveló que la experiencia no se traduce linealmente en una mayor preparación, lo que indica la influencia de otros factores.
En cuanto al tamaño de las empresas en las que operan los profesionales, se observó un predominio de organizaciones grandes, con 26 encuestados. Las microempresas y pequeñas empresas contaron con 9 encuestados cada una, y las medianas empresas con 8. La presencia de empresas de diferentes tamaños en la muestra es fundamental para observar posibles variaciones en las estrategias de capacitación y en la percepción de preparación, considerando que las organizaciones de mayor tamaño tienden a tener más recursos y estructuras formalizadas para lidiar con la agenda ESG y climática, aunque los resultados apuntan a matices en esta relación.
La evaluación del nivel de preparación de los profesionales en materia de cambio climático reveló que todas las dimensiones evaluadas presentaron medias superiores a 3 en una escala de 5 puntos, lo que sugiere una percepción general de preparación al menos adecuada. La dimensión “Identificación y evaluación de riesgos climáticos” obtuvo la media más alta (3,81), seguida por “Adopción de estrategias de mitigación y adaptación climática” (3,73) y “Uso de métricas e indicadores climáticos en la toma de decisiones” (3,63). Estos resultados indican que los profesionales se sienten más preparados para los aspectos técnicos y operativos de la agenda climática.
Sin embargo, las dimensiones relacionadas con la “Integración de los cambios climáticos en la gobernanza corporativa” (3,58) y, especialmente, con la “Consideración de aspectos de justicia climática” (3,33) presentaron medias relativamente inferiores. Esta asimetría sugiere una distribución desigual de las competencias, con mayor consolidación en dimensiones técnicas y operativas, y menor desarrollo en aspectos más estratégicos y sociales de la agenda climática. Tal patrón es consistente con la literatura que apunta a una mayor consolidación de aspectos de medición y reporte en detrimento de la integración estratégica y de los impactos sociales (Eccles & Klimenko, 2019).
La familiaridad declarada con normas y estándares internacionales también presentó variaciones significativas. El GHG Protocol demostró la mayor familiaridad, con el 39,6% de los encuestados en los niveles intermedio y avanzado. En contraste, la Directiva de Información Corporativa sobre Sostenibilidad (CSRD) registró la menor familiaridad, con el 52,8% de los encuestados declarando no tener ninguna familiaridad y ninguno en el nivel avanzado. Los marcos TCFD e ISSB se concentraron predominantemente en los niveles básico y ninguno, con el 43,4% y el 37,7% de los encuestados sin familiaridad, respectivamente. Estos datos indican que la internalización de marcos internacionales ocurre de manera desigual, siendo el GHG Protocol el más conocido, posiblemente debido a su aplicación más directa en inventarios de emisiones.
Al analizar la percepción de preparación para la aplicación práctica de estos marcos de referencia, se observó una concentración predominante en los niveles “moderadamente preparado(a)” (17 encuestados) y “poco preparado(a)” (16 encuestados). Solo 9 encuestados se declararon “bien preparado(a)” o “muy preparado(a)”. Este patrón sugiere que la familiaridad conceptual con las normas y los marcos de referencia no se traduce necesariamente en un dominio suficiente para su aplicación práctica. Existe una tensión evidente entre el conocimiento teórico y la capacidad operativa de implementación, lo que refuerza la existencia de brechas entre el saber técnico y la práctica en el contexto organizacional.
Las estrategias organizacionales de capacitación en ESG y cambio climático fueron predominantemente informales o puntuales, según lo informado por 22 encuestados. Capacitaciones formalizadas, pero esporádicas, fueron indicadas por 14 profesionales, mientras que solo 8 reportaron iniciativas formalizadas y continuas. Otros 8 encuestados afirmaron la inexistencia de capacitaciones estructuradas en sus organizaciones. Estos hallazgos sugieren un bajo grado de formalización y continuidad en las acciones de capacitación, lo que puede impactar la profundidad y la amplitud del desarrollo de competencias climáticas en el entorno corporativo.
En términos de frecuencia, 19 encuestados informaron capacitaciones periódicas (1 a 2 veces al año), mientras que 16 indicaron ocurrencia eventual (menos de una vez al año). Doce profesionales afirmaron la ausencia de capacitaciones, y solo 5 reportaron una frecuencia superior a dos veces al año. Estos datos refuerzan la percepción de que, incluso cuando están presentes, las acciones de capacitación tienden a ser episódicas, con limitada recurrencia e institucionalización. La falta de continuidad puede dificultar la construcción de un cuerpo de conocimiento robusto y actualizado, esencial para lidiar con la complejidad de la agenda climática.
El cruce de los datos por tamaño organizacional indicó que las empresas de gran tamaño concentran el mayor número de iniciativas formalizadas. Sin embargo, incluso en estas organizaciones, las prácticas de capacitación fueron mayoritariamente clasificadas como esporádicas. Este resultado sugiere que el mayor tamaño organizacional no implica, necesariamente, una institucionalización plena de las estrategias de capacitación. La formalización puede existir, pero la continuidad e integración de estas acciones a los procesos organizacionales aún representan un desafío, lo que corrobora la coexistencia de una preparación moderada con estructuras de desarrollo profesional poco formalizadas.
Los principales desafíos identificados para el fortalecimiento de la capacitación en cambio climático se concentraron en la baja priorización del tema por parte de la alta dirección (31 encuestados), limitaciones de datos y recursos (21 encuestados) y ausencia de capacitaciones (16 encuestados). También se citaron restricciones de tiempo (16 encuestados) y complejidad normativa (15 encuestados). Estos desafíos apuntan a barreras tanto internas, relacionadas con la cultura y gobernanza organizacional, como externas, ligadas a la complejidad regulatoria y a la disponibilidad de información y herramientas, dificultando la plena internalización de la agenda climática.
El análisis de contenido de las respuestas abiertas sobre los impactos organizacionales de la insuficiencia de capacitación climática reveló que la fragilidad en la toma de decisiones y en la planificación estratégica fue la categoría más recurrente, mencionada por 25 encuestados (49,0%). Esto indica una preocupación central por la capacidad de incorporar la variable climática a los procesos decisorios. Las pérdidas económicas, competitivas y reputacionales fueron citadas por 22 encuestados (43,1%), evidenciando que la capacitación climática se percibe como un factor crítico para el desempeño y el posicionamiento de las organizaciones en el mercado.
La gestión insuficiente de los riesgos climáticos y la fragilidad de la gobernanza y priorización institucional fueron mencionadas por 16 encuestados cada una (31,4%), lo que sugiere la necesidad de una mayor integración de la temática climática en los procesos de gestión y en las instancias de toma de decisiones. El compromiso del reporte, las métricas y la conformidad fue señalado por 14 encuestados (27,5%), acercándose a los resultados de las preguntas cerradas sobre dificultades en la aplicación de referencias. Estos hallazgos en conjunto refuerzan la percepción de que la insuficiencia de capacitación climática tiene efectos multifacéticos, afectando desde la estrategia hasta la conformidad y la reputación.
Las competencias y formaciones consideradas prioritarias para fortalecer la actuación profesional frente a los cambios climáticos fueron agrupadas en seis ejes temáticos. Las competencias técnicas en clima, emisiones y descarbonización fueron las más recurrentes, citadas por 26 encuestados (54,2%), abarcando fundamentos climáticos, riesgos, inventarios de Gases de efecto invernadero (GEI), mitigación y adaptación. Este dato subraya la importancia del conocimiento técnico específico como base para la actuación en el área, en consonancia con la creciente demanda por especialistas en temas como descarbonización y reporte de emisiones.
Las competencias analíticas y de medición fueron mencionadas por 20 encuestados (41,7%), destacando la necesidad de análisis de datos, indicadores, métricas y evaluación de impactos. Las competencias regulatorias y el dominio de normas y frameworks, incluyendo legislación y estándares de reporte, fueron señaladas por 18 encuestados (37,5%). En el mismo porcentaje, las competencias organizacionales, de gobernanza y gestión, que involucran planificación, articulación entre áreas e integración de la agenda climática, también fueron consideradas prioritarias, reforzando la visión de que la agenda climática exige un enfoque sistémico e integrado.
Las competencias conductuales, de comunicación y pensamiento crítico, que incluyen articulación, proactividad y capacidad de traducción del conocimiento técnico, fueron citadas por 16 encuestados (33,3%). Finalmente, las competencias en gestión de riesgos e integración económico-financiera, abarcando evaluación de riesgos, impactos financieros e incorporación de la variable climática al negocio, fueron mencionadas por 13 encuestados (27,1%). Estos resultados, en conjunto, sugieren que el fortalecimiento de la actuación profesional demanda una formación multidimensional, que combine conocimientos técnicos, analíticos y regulatorios con habilidades de gestión, comunicación y articulación organizacional, según lo señalado por Venn et al. (2022) y Chang y Lu (2025).
El análisis de cruces entre tiempo de experiencia profesional y preparación percibida para la aplicación de referenciales reveló que un mayor tiempo de experiencia no está necesariamente asociado a niveles más altos de preparación autodeclarada. Entre los profesionales con más de seis años de experiencia, el 52,9% se concentró en la categoría de baja preparación percibida, mientras que el 29,4% se clasificó en alta preparación. De manera similar, entre los encuestados con cuatro a seis años de experiencia, el 50,0% se encontraba en la categoría de baja preparación. Estos resultados evidencian una heterogeneidad en la percepción de preparación entre las diferentes franjas de experiencia profesional, sugiriendo que la experiencia por sí sola no garantiza la actualización o la profundidad necesaria para la aplicación práctica de los referenciales climáticos.
En resumen, los hallazgos de la investigación indican que los profesionales de ESG en Brasil perciben una preparación intermedia frente al cambio climático, con mayor dominio en aspectos técnicos y operativos, pero lagunas en dimensiones estratégicas y sociales, así como en la aplicación práctica de marcos internacionales. Las estrategias de capacitación organizacional son predominantemente informales y esporádicas, y los principales desafíos incluyen la baja priorización por parte del liderazgo y limitaciones de recursos. Las competencias prioritarias son multidimensionales, abarcando conocimientos técnicos, analíticos, regulatorios, organizacionales y conductuales, lo que refuerza la necesidad de estrategias formativas más continuas e integradas para fortalecer la actuación profesional y la internalización de la agenda climática en las organizaciones.
4. Conclusión
El presente estudio analizó la percepción de los profesionales de ESG sobre su nivel de preparación frente a los cambios climáticos y buscó comprender las estrategias de capacitación adoptadas por empresas privadas con diferentes grados de actuación o interfaz socioambiental en Brasil. Se observó que los profesionales perciben una preparación predominantemente intermedia, con mayor dominio en aspectos técnicos y operativos, como la identificación y evaluación de riesgos climáticos y la adopción de estrategias de mitigación y adaptación. Sin embargo, se verificaron asimetrías en dimensiones más estratégicas y sociales, como la integración de la agenda climática a la gobernanza corporativa y la consideración de aspectos de justicia climática. La familiaridad con referenciales internacionales, como el GHG Protocol, era más consolidada, mientras que otros, como la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD), presentaban menor conocimiento. Se notó una brecha entre la familiaridad conceptual y la capacidad percibida para la aplicación práctica de estas normas. Las estrategias de capacitación organizacional, a su vez, se mostraron mayoritariamente informales o puntuales, con bajo grado de formalización y continuidad, incluso en empresas de gran porte. Los principales desafíos para el fortalecimiento de la capacitación incluían la baja priorización por parte de la alta dirección y limitaciones de recursos.
La principal contribución de este estudio reside en la producción de evidencia empírica que destaca la necesidad de un enfoque multidimensional para el fortalecimiento del desempeño profesional en la agenda climática. Los hallazgos indicaron que el desarrollo de competencias técnicas, analíticas, regulatorias, organizacionales y de comportamiento es crucial, sugiriendo que la capacitación debe ir más allá del conocimiento técnico para abarcar habilidades de gestión, comunicación y articulación organizacional. Esta perspectiva refuerza la importancia de estrategias formativas continuas y contextualizadas, capaces de integrar el conocimiento técnico a la gestión de riesgos, la gobernanza y los procesos de toma de decisiones. Entre las limitaciones de la investigación, se destaca el muestreo no probabilístico por conveniencia, que restringe la generalización de los resultados, y la naturaleza autodeclarada de la información, que representa percepciones y no mediciones objetivas de competencias. Para estudios futuros, se sugiere ampliar y diversificar la muestra, combinar medidas autodeclaradas con otras formas de evaluación de competencias e investigar las diferencias entre sectores, niveles jerárquicos y grados de institucionalización de la agenda climática.
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Artículo originado del Trabajo de Conclusión de Curso de la Especialización en Compliance y ESG del MBA USP/Esalq
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